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sábado, 24 de noviembre de 2012

Mujer: Porque te quiero te aporreo

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, Noviembre de 2012

El 25 de noviembre fue declarado día Internacional contra la Violencia hacia la mujer en el 1er Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá (Colombia) en julio de 1981. El 25 de noviembre se conmemoraba en República Dominicana el asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), tres activistas políticas asesinadas en 1960 por miembros de la policía secreta del dictador Rafael Trujillo. Treinta y un años después las mujeres siguen siendo víctimas de la violencia machista, y por ello este día se conmemora en todo el mundo.

El 17 de diciembre de 1999, la ONU dio carácter oficial a esta fecha. En la declaración cuyo texto puede leer en el link anterior, se reconoció que era necesaria "una clara declaración de los derechos que se deben aplicar para asegurar la eliminación de toda violencia contra la mujer en todas sus formas y un compromiso de los Estados y de la comunidad internacional en general para eliminar la violencia contra la mujer".

La violencia contra las mujeres es de muchas formas: física, sexual, psicológica y económica. Estas formas de violencia las afectan en todas las edades. Algunos tipos de violencia, como el tráfico de mujeres, cruzan las fronteras nacionales.

La violencia contra la mujer se aprende social, cultural y hasta religiosamente, razones por las que las raíces de la violencia contra la mujer yacen en la discriminación persistente que se asume como práctica cotidiana.

La violencia contra las mujeres no es propia de una cultura, ideología, región o país en particular.
La violencia contra las mujeres afecta a sus familias, a las comunidades de las que ellas provienen y refuerza otros tipos de violencia prevalecientes en la sociedad.

Según Naciones Unidas hasta el 70 por ciento de mujeres experimenta violencia en el transcurso su vida. Las mujeres suelen ser víctimas de hombres que dicen amarlas.  En Colombia, informa Naciones Unidas, cada seis días se reporta una mujer asesinada por su pareja o pareja anterior y la violencia psicológica o emocional por parte de parejas  íntimas también es muy extensa.

En la guerra interna la mujer es víctima doble

En países como Colombia, las mujeres con víctimas del conflicto armado y en algunos casos se vuelven botín de guerra, sin distinción de que el vulnerador sea guerrillero, militar o paramilitar. Se emplean estas formas de violencia para humillar a los oponentes y aterrorizar a las personas.
Las fuerzas armadas irregulares obligan a muchas mujeres a hacer parte de sus filas, algunas de ellas son sistemáticamente sometidas a violentos abusos sexuales; también vulneran sexualmente a las menores y mayores de edad; se sabe que a niñas mayores de 12 años las violan, las obligan a abortar y les implantan dispositivos intrauterinos.

El pasado 20/11/2012, en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes, fue aprobado en primer debate el Proyecto de Ley radicado por los Representantes a la Cámara Ángela Robledo y Cepeda, con el apoyo de Pilar Rueda de la Defensoría del Pueblo, "por el cual se modifican algunos artículos de las leyes 599 de 2000, 906 de 2004 y se adoptan medidas para garantizar el acceso a la justicia de las víctimas de violencia sexual, en especial la violencia sexual con ocasión al conflicto armado”.

Este proyecto luchará contra la impunidad y contribuirá a la Paz, porque la guerra exacerba el conflicto, lo cual recae en forma cruel en los cuerpos y las vidas de miles de mujeres de nuestra Colombia, que hoy todos defendemos", aseguró Ángela Robledo, Representante a la Cámara y Copresidenta de la Comisión del Paz.

El proyecto propone la adopción de una serie de disposiciones que tienen que ver con la tipificación de los delitos de violencia sexual, con las normas de procedimiento en materia de investigación y juzgamiento de tales conductas, con fortalecer la celeridad y eficacia de la justicia, al igual que otras disposiciones y medidas administrativas orientadas a proteger los derechos de las mujeres en cuanto a su formación, integridad y libertad sexuales.

Este Proyecto de Ley, fruto de un año de discusiones, fue radicado el pasado 25/07/2012 y contó con el apoyo o los aportes del Ministerio de Justicia, la Oficina de la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, la Comisión Colombiana de Juristas, la Casa de la Mujer, Humanas, Sisma Mujer, ONU Mujeres, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Cuando vulnerar es aceptado por la ley

Cuando las legislaciones son permisivas, por ejemplo en aquellas donde el consentimiento para las relaciones sexuales se puede dar a edades tempranas como en Colombia [La edad de consentimiento es generalmente de 14 años (Artículo 208; Artículo 209 del código penal colombiano). El estupro se aplica a persona mayor de catorce años y menor de dieciocho años (Artículo 301; Artículo 301)], posibilita el abuso sexual disfrazado, crea condiciones para que sean obligadas a contraer matrimonio y a tener relaciones sexuales, con los consiguientes peligros para su salud.

Mujeres T, L & B

No solo las mujeres biológicas son víctimas de la violencia masculina; las mujeres no biológicas, aquellas que han asumido la feminidad como su opción de género y las mujeres transexuales transformadas quirúrgicamente o no, son víctimas permanentes de la violencia machista, incluso la de los diferentes grupos armados.

Según ACNUR, estas personas pueden sufrir múltiples tipos de discriminación y violencia debido a su orientación sexual o su identidad de género. Las personas desplazadas T (Trans), L (Lesbianas) & B (bisexuales) pueden enfrentar la prolongación de la discriminación u otra discriminación adicional en el territorio al que se ven obligadas a desplazarse incluso en el país donde buscan asilo. En muchos casos estas personas son condenadas al ostracismo por las comunidades y rechazadas por sus familias.

La LTBifobia plantea graves problemas de protección; muchas viven con el constante temor de ser "descubiertas" y sometidas a abusos. Además, debido a que las personas T, L & B a menudo son marginadas por sus propias familias y comunidades, podrían no tener acceso a las redes de apoyo que están disponibles para otros desplazados y refugiados. La discriminación puede limitar su acceso a los servicios de protección, debido a que muchas personas T & L sobrevivientes de violencia sexual son renuentes a denunciar los hechos ante las autoridades por temor a ser victimizadas de nuevo.

Con frecuencia, la violencia contra las personas L y T es ‘sexualizada’: son castigadas a través de formas de violencia sexual por ser lesbianas o trans, o sus agresores tratan de ‘curarlas’ de su orientación sexual o identidad de género (es decir, la llamada ‘violación correctiva’).

La mexicana Silvia Susana Jiménez Galicia comentó con respecto a la imagen que ilustra este post: Ojalá no hubiera necesidad de hacer la aclaración, así como no se dice "también las lesbianas", "también las indígenas", "también las afrodescendientes", etc. Finalmente, las mujeres trans somos mujeres como cualesquiera otras mujeres y estamos expuestas al mismo delirio misógino que promueve el sistema patriarcal que, desgraciadamente, todavía subsiste.

Otra cosa que deseo destacar es que en el Debate en la Comisión Primera del Senado en Colombia, sobre el Proyecto de matrimonio entre personas del mismo sexo, la lesbofobia del senador Gerlein dejó con la boca abierta a todos los allí presentes al oír su frase “No me preocupa el catre de dos mujeres porque eso es nada, sin trascendencia, sin importancia”.

sábado, 29 de agosto de 2009

Entre sueños y realidades… ¿dónde queda la salud?

Una aproximación al mundo de las trabajadoras sexuales y su salud
Por Manuel Antonio Velandia M.
Informe Especial

Devora Dora y otras neomujeres trabajadoras sexuales en Bogotá (Colombia) y en Alicante (España) han accedido a contar su historia conscientes de que, al hacerlo y permitir su publicación, apoyan a otras transmujeres al facilitar que por medio de sus testimonios otras personas en la comunidad y miembros del equipo de salud, conozcan sobre el tema de la identidad trans y su vivencia cuerpo.

Devora Dora es su nombre de combate, el sobrenombre con el que la conocen en la calle sus clientes y compañeras. Ella, quien desaparece día a día, hace parte de un grupo de chicas transmujeres (como las llaman algunos teóricos queers); travestis para algunos profesionales de la salud, transexuales para ellas mismas y “transvestis” como le dicen a las que tienen más caché y a las de los Estados Unidos. Neo-mujeres que se dedican al trabajo sexual.

“Putas sucias… cochinas” para las mujeres que pasan en los buses y les gritan éste y otros improperios. Prostitutas para algunos proxenetas y chulos, e incluso para algunas de ellas mismas quienes no consideran su actividad económica como un trabajo, pero que les permite mantener vivo su sueño más importante, como dice Devora: “ser una mujer de verdad, no sólo con tetas, sino también con vagina y con papeles, pa´que nadie me joda”. Sí. Para quien supone una confusión, ella nació hombre. Su nombre de pila: Juan.

Él, ahora una transmujer, que mide casi dos metros con sus tacones de 18 centímetros, es blanca, delgada, de pelo rubio y con raíces negras, de cintura y pechos pequeños, manos extremadamente largas y uñas sin color pero brillantes, tiene claro lo que desea hacer cuando consiga su sueño. “Te juro que cuando lo logre me retiro del puteo, me consigo un marido y me vuelvo una señora de casa, que es lo que siempre he querido… Me bautizaré María… María cualquier cosa, pero María, como la virgen, como mi mamá, así ella no me acepte y hasta haya querido matarme a golpes; María, así el cura ni quiera verme y una amiga me tenga que bautizar”. Pero, éste, no es sólo el caso de Devora. Así suenan otras voces que, para algunos, nacieron en el cuerpo equivocado.

Las travestis, en su ejercicio genital, ya sea laboral (trabajo sexual), de pareja establecida o en una relación ocasional, incluyen generalmente la penetración a otros hombres como una forma de obtener o proveer placer, sin que esto afecte la vivencia que tienen de sí mismas como féminas. Ellas viven la “trasgresión” de las relaciones de poder tradicionalmente establecidas entre quien penetra (supuestamente el macho) y quien recibe la penetración (supuestamente la mujer), pero, sobre todo, tienen identidad femenina.

La vivencian de forma permanente aun cuando, inicialmente, esta identidad solo ocupaba algunos periodos de su existencia. Se consideran, quieren y buscan ser tratadas como mujeres, pero no todas quieren dejar de tener su pene, porque a diferencia de las transexuales, las travestis no buscan cambiar su morfología genital.

Son consideradas marginales por la forma como resuelven sus necesidades económicas y en razón de su sexualidad; suelen ser víctimas de crímenes de odio porque vivencian y construyen relatos sobre su cuerpo, la percepción de sí mismas y sus relaciones con una singularidad incomprensible para el status quo, que en lugar de aceptarlas y darle servicios adecuados de salud, son discriminadas.

Un sinnúmero de transmujeres -desconocido por las encuestas- dedicadas al trabajo sexual y que tienen el acceso a un sistema de salud, reciben la respectiva atención en caso de accidente o de padecer alguna enfermedad, pero el proceso de transformación corporal y emocional de la masculinidad a la feminidad, en la mayoría de países en el mundo, no es parte de los servicios de la salud pública y, por tanto, tiene que ser costeado por las interesadas.

En algunos casos, la hormonación y algunos cambios estéticos son realizados por ellas mismas y en otros, efectuados por personas no capacitadas, quienes ofertan servicios a muy bajo costo y con graves consecuencias que, incluso, llegan a provocar la muerte.

Cómo construyen el cuerpo femenino
Algunas neo-mujeres se forman la cintura con cinta autoadhesiva o esparadrapo, material con el que también se fijan el pene al perineo. Se rasuran continuamente todo el cuerpo cuando tienen abundante vello, o lo hacen con cera cuando tienen cómo costear el procedimiento. Para evitar “pérdida de tiempo”, lo hacen en cada ocasión, en grandes porciones de piel, incluyendo la cara.

El desprendimiento de estos productos les produce dolor, irritación permanente, quemaduras, daño en el tejido del pene, el perineo, la cara y a algunas, lesiones en todo su cuerpo. Más recientemente han empezado a utilizar cremas depilatorias y lo hacen especialmente en piernas y brazos.

La mayoría de las entrevistadas se hormonan por automedicación y con el apoyo de alguna amiga, igualmente travesti o transexual, a quien llaman “madrina de hormonas” y quien previamente ha realizado el mismo proceso. Las hormonas, que consiguen de manera ilegal, son las utilizadas para tratamientos de anticoncepción; también utilizan dosis de esteroides sexuales femeninos para inducir el desarrollo de características sexuales femeninas.

Cuando viven en España, como algunas entrevistadas de origen ecuatoriano, tienen la posibilidad de recibir apoyo emocional y tratamiento hormonal con el seguimiento de un endocrinólogo, pero un buen número de ellas, por estar ilegalmente en el país, temen llegar a los servicios de salud o no lo hacen porque desconocen sus derechos.

La gran mayoría de las entrevistadas inició su hormonización entre los 12 y los 15 años. Como resultado, en la medida en que avanza su proceso, la "libido" o deseo sexual disminuye paulatinamente, las erecciones se vuelven infrecuentes y con el paso del tiempo casi imposibles. Este es su gran temor “que no se me ponga duro, porque muchos de mis clientes vienen a que yo los penetre, y por más que uno quiera engañarlos con otro servicio, todos terminan boca abajo”.

Con el tratamiento hormonal provisto por un médico, las respuestas corporales son algo diferentes y más rápidas. Después de 6 meses y ante la falta de "uso", tanto el pene como los testículos se atrofian dando la impresión de ser cada vez "más pequeños", apareciendo impotencia y esterilidad.

El desarrollo de los senos se inicia con una notoria sensibilidad en los pezones, su contacto produce cierto dolor y reaccionan ante cualquier estímulo; a los dos meses en promedio aparece un pequeño abultamiento en el seno, la areola se agranda y toma un color encarnado que se oscurece con el paso del tiempo, algunas reportan producción espontánea de leche lo que les demuestra “que ya son mujeres de verdad”. Una de ellas comenta que “estas tetas son pequeñas y no cumplen con la fantasía corporal, por eso se termina recurriendo a los implantes de silicona”.

Del otro lado del Atlántico
Las que viven en Bogotá, en algunos casos, se inyectan hormonas para engorde del ganado vacuno. La más común se conoce comercialmente como "Vacanol", su efecto es descrito como “engrosamiento marcado de las caderas”. Lograr formas femeninas en el pecho, las caderas, las piernas e incluso los tobillos, es un proceso que muchas veces se hacen ellas mismas.

Entre ellas se realizan operaciones en las que se infiltran silicona líquida, grasa para aviones o aceite de cocina. Generalmente, prefieren el aceite de girasol tratado, para que sea incoloro. Según algunas de ellas, prefieren este “porque es más puro y produce menos daño”.

En otros casos, utilizan silicona líquida comprada ilegalmente en Venezuela. Con las infiltraciones, simulan implantes con los que dan formas femeninas a su cuerpo. Martina, a quien llamaremos así para proteger su seguridad, dijo que había oído comentar a una de sus compañeras que se había vuelto cirujana después de ver algunas operaciones junto a un médico venezolano. “Ella dijo que con él aprendió a recortar los testículos y a poner la silicona líquida”. Lo más grave es que una de las entrevistadas sería la próxima paciente de su compañera.

Al interrogarlas con respecto a si sentían temor de que otra chica no profesional de la medicina les inyectara silicona liquida, al saber que por dichos procedimientos ya habían muerto dos compañeras en la misma zona de prostitución, una de ellas respondió “ellas eran de malas, yo sé que a mí no me va a pasar nada”. Una semana después, su amiga “cirujana” le realizó el procedimiento tal y como estaba planeado.

Intervenciones quirúrgicas realizadas sin previos estudios por parte de médicos no especializados, tanto en clínicas de prestigio como en lugares clandestinos en el mundo, han cobrado la vida de 240 mil mujeres y travestis en los últimos cinco años.

En la parte baja
Las infiltraciones en tobillos son poco frecuentes, pero lo hacen porque “se es femenina si se tiene tobillo de monja”. Hacerse los tobillos se puso de moda porque una de las chicas las convenció con la idea de que los tobillos de las mujeres eran diferentes a los de los hombres. Ella fue la primera en hacerlo y como aseguró Perla*, “las demás no quisimos ser menos femeninas que ellas, así que varias nos los hicimos, ahora las chicas de otras ciudades se los hacen también”.

Otra chica transexual pidió a su cirujano plástico que le pusiera implantes a lado y lado de sus muslos para tener “pistoleras”. Lo hizo porque, según ella, “me hacía ver más femenina… pude despertar la envidia de mis amigas al poder contarle que yo era tan femenina, que me hasta me quité lo más feo que tiene una mujer”.

Las mayores de 35 años, todas se infiltraron en algún momento aceite mineral. Luego de algunos años del proceso, el aceite se va infiltrando en el tejido y desplazándose de sus nalgas y cartucheras, bajando a sus muslos y de estos a sus tobillos, produciendo deformidades, e incluso, la muerte. Algo similar sucede con quienes recibieron inyección subcutánea de silicona liquida.

El médico Héctor Javier Salvatierra, en un boletín publicado por el Secretariado Trans de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas, ILGA (por sus siglas en inglés), informó que “los estudios realizados en la década del 70 demostraron que la inyección subcutánea de siliconas con fines estéticos puede ocasionar complicaciones inflamatorias locales y sistémicas severas (pulmonares), al evidenciarse su migración al tejido linfático regional y distante, también a sitios más alejados a través del torrente sanguíneo, es por ello que la organización norteamericana que regula la administración de alimentos y drogas (Food and Drug Administration, FDA) limitó el uso de las mismas en 1965 y lo prohibió en 1976. Esta práctica ilegal sigue efectuándose con los riesgos y complicaciones que ocasiona, hecho agravado por la actuación de personal no médico para su aplicación. La inyección subcutánea de siliconas con fines cosméticos podría ocasionar tromboembolismo pulmonar el cual desencadena la muerte de la víctima”.

En Colombia, las transféminas no suelen tener seguimiento de un endocrino. Refieren no haber hablado nunca con una enfermera sobre la hormonización y aun cuando visitan frecuentemente un centro de salud, dice una de ellas que “allí solo nos revisan por si tenemos una venérea”.

Sus testimonios aseguran que se sienten rechazadas por el equipo de salud; “no nos tratan como personas, no aceptan hablarnos en femenino a pesar de que me ven así, más femenina que cualquiera de ellas… casi nunca nos miran la garganta… yo no sabía que daba “gorronea” o “sefilis” en la garganta y aún cuando saben que ponemos el culo, es como si para ellos el culo no existiera”.

Pero este comentario no sólo es dicho por una de ellas. Otras transmujeres también lo afirman, así como su propia feminidad. Refieren sentir la menstruación y el temor a quedar embarazadas; situación que incrementa la autopercepción de su identidad femenina. Algunas de ellas se han cortado los testículos “porque eso hace que la piel se ponga más suave”. Quienes lo han hecho, aseguran que “con posterioridad al momento del orgasmo, fluye por el meato una secreción más liquida que el semen… es más clarita, huele distinto y uno no puede controlar que salga”.

La construcción identitaria
La identidad se entiende como “la idea y la sensación de seguir siendo lo mismo a través del tiempo”. Los procesos identitarios no existen fuera de contexto, se realizan a partir de retos precisos que están en juego y pueden ser verificados a nivel local, con otras transmujeres que laboran en la misma zona o que son compañeras de vivienda. Según expertos en el tema social “Los retos son parte de la identidad y son fundamento de redes. La identidad se pone en relación, es reconocida individualmente y reafirmada por otros”.

Las personas que transitan identitariamente vivencian y construyen relatos sobre su cuerpo, su salud, sus relaciones y la percepción de sí mismas, con una singularidad tal, que al tratar de clasificarlas se les excluye, porque su movilidad identitaria de género o de cuerpo no se concibe, desde el discurso lineal medicalizado e intitucionalizado, como una posibilidad de, en y para la sexualidad.

Sus experiencias identitarias trascienden las construcciones teóricas de especialistas de la salud que pretenden ser interpretativas de las sexualidades y que se elaboran desde un esquema mecánicamente predeterminado, fijo y lineal. Sería importante comprender que la identidad es la emergencia de una construcción, no siempre consciente, que afecta los procesos de socialización del sujeto.

La identidad igualmente emerge de la vida cotidiana, más específicamente de la educación (formal y no formal) y especialmente de la cultura, que provee a la personas los referentes del “deber ser” de la identidad; dichos referentes están basados en la cultura, son propios de una sociedad y tiempo determinados, y están afectados por los procesos de interrelación e interdependencia del individuo.

La atención integral de estas neomujeres debe trascender los imaginarios sobre la identidad, ya que su situación identitaria origina en el equipo de salud conflictos con relación a su comprensión sobre lo que es la feminización de sus comportamientos, vestido, accesorios y en especial, con su vivencia del cuerpo y la ruptura que representa el ejercicio de su genitalidad.

La falta de conocimiento, comprensión y especialmente de respeto, genera estigma, discriminación, separación social, aislamiento y otras formas de violencia que llegan inclusive hasta la negación de la asistencia. Se hacen necesarios en el equipo de salud elementos conceptuales que permitan entender identidades experienciadas en formas más complejas y que a su vez posibiliten acoger variaciones en las construcciones, manifestaciones y vivencias de los géneros y la salud.

Los profesionales de la salud deben reconocer la identidad de sus usuarias, sin olvidar que el reconocimiento implica re-conocer al otro en su particularidad y unicidad y en aquellos elementos identitarios en los que con los pacientes confluimos y nos separamos, pero también involucra reconocer las construcciones teóricas, vivenciales y emocionales en las que los otros y nosotros mismos nos movemos, como una manera de poder acompañar el proceso de la construcción identitaria y la convivencia solidaria y democrática que todos merecemos.

Algunas consideraciones conceptuales
Las personas transgéneros acompañan el rol de género optado con los accesorios, vestidos y maquillajes (cuando ello se considera culturalmente necesario) propios del género al que han “transitado”.

Se les denomina “transformistas” a los hombres que asumen por momentos los accesorios, vestidos y maquillajes propios del género femenino pero que éste lo hacen como parte de una actividad artística.

A los hombres que asumen por momentos o permanentemente los accesorios, vestidos y maquillajes propios del género femenino, pero que éste no es su género por opción, y esto es una expresión comportamental sexual que les produce placer y en consecuencia lo asumen como parte de su identidad sexual se les denomina “travestis”.

Una mujer transexual es aquella persona que pertenece psíquicamente al género femenino como su género optado, a pesar de haber nacido con anatomía de hombre. Una persona transexual no desea los caracteres del sexo con el que ha nacido, sino que le apetece un cuerpo que sea acorde con su género optado. Se es transexual así la persona quirúrgicamente, con aplicación de hormonas y/o con trucos o rellenos, transforme o no su cuerpo, para aproximarlo al cuerpo deseado.

Reconocerse único e irrepetible es supremamente importante en la construcción y reconocimiento de la identidad sexual particular, pero reconocerse miembro de una comunidad es supremamente importante para la transformación social, cultural y política y el reconocimiento social de nuestras identidades.

Algunas lecturas de apoyo

· Velandia Mora, Manuel Antonio (2006). Identidades sexuales móviles. El derecho a estar siendo o la posibilidad emocional, teórica y experiencial de comprender las masculinidades en las Minorías Sexuales En Saberes, culturas y derechos sexuales en Colombia. Tercer mundo editores/ Centro Latinoamericano de sexualidad y derechos humanos CLAM/ Centro de Estudios sociales CES/ Instituto de Medicina Social, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. 2006: 295:320
· Velandia Mora, Manuel Antonio (2005). Los, las, les seres. En Bioética y Sexualidad. Colección Bios y Ethos. Ediciones el Bosque, Bogotá 2005: 23:163-182.
· Asier, Michel (2000). La antropología de las identidades en las tensiones contemporáneas, en Revista Colombiana de Antropología. Bogotá. 2000: 36: 6-19.
· Velandia Mora, Manuel Antonio (2007). De la identidad sexual como experiencia y concepto fijo a la identidad sexual como construcción vivencial y conceptual en la movilidad. Revista Sexología y Sociedad. Nº 33. Editada por Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).La habana, Cuba.
· Secretariado Trans de ILGA - T- (2009) Salvatierra Flores. Héctor. Centro de Salud Barton del Callao, en el PROCITS (Programa de Control de Infecciones de Transmisión Sexual). Uso del silicón. En: Boletín No. 013, Año 2, enero 2009. http://trans_esp.ilga.org/

lunes, 17 de agosto de 2009

Jesús es una mujer transexual

Por Manuel Velandia
España, Agosto de 2009


Dios es mujer, lesbiana y negra decía un grafitti feminista en Bogotá, ahora Jo Clifford una mujer transexual dramaturga inglesa ha titulado "Jesús, Reina del Cielo" a su más reciente obra, presentada en el “Glasgay arts festival” con sede en Glasgow. Manuel Velandia nos presenta esta controversial nota.

Somos hechos a imagen y semejanza de Dios, así que si yo soy una mujer transexual ella es una chica transexual. Ella es en sí misma el amor, porque ella es la hija de Dios, sin duda, y sin duda también el hijo… de esto trata la obra teatral musical de Jo Clifford una mujer transexual dramaturga, performer, maestra y padre de familia.

La obra, que se ha titulado "Jesús, Reina del Cielo", presenta sus palabras, sus milagros, y su testimonio. Ella camina en la tierra y no condena a los gay, a los maricas o a las mujeres transitadas, porque Dios es también un hombre transexual que entiende el amor. Ella sólo puede ser amor...

El musical se presenta en el “Glasgay arts festival”, celebración artística anual de la cultura gay y lésbica en Escocia. Glasgay reúne eventos multiartísticos y tiene lugar en docenas de salas y teatros a lo largo y ancho de Glasgow. El Festival tiene un mes de duración, pero su actividad se extiende por cuatro meses en sus sedes de artes visuales: la Q! Gallery y el Studio. Ofrece teatro, arte visual, literatura, nights clubs, proyectos artísticos de la comunidad y más de 100 actuaciones, más de 30 películas; una variada programación en la que se incluyen estrellas de fama mundial al lado de artistas nuevos provenientes de todas las partes del mundo.

The Glasgay arts festival es organizado con fondos provistos por Cultura y Deporte de Glasgow (CSG) y el Consejo de la Ciudad y ha recibid, como era de esperarse el rechazo tanto del Christian Institute como de la Iglesia Católica Romana que condenó la producción, tachándola de provocadora.

El mensaje de amor, respeto y solidaridad que promueve la obra sobre la imagen de Jesús no ha sido un impedimento para que el instituto, que se opone al trato legal igualitario para los gays, considere que asalta los valores cristianos. Ataque que también se suma a una protesta contra el Consejo de la ciudad, al considerar que esta puesta en escena “es una prueba más de las cosas en las que se gastan los impuestos”. El vocero del Instituto ha comentado que “Si el Concejo de pagadores de impuestos de Glasgow fuera consultado, no habría ninguna duda respecto a la opinión que nos merece la manera en que nuestro dinero fue utilizado”.

“Jesús, reina de los cielos”, se promociona con el slogan "Esta es una obra musical que presenta lo que ella dijo, sus Milagros y su testimonio”, según se lee en el material promocional del festival publicado en su sitio de Internet, que ilustra con una imagen de la actriz Jo Clifford – en una escena de la crucifixión de Cristo, en la que se destacan las heridas en sus manos y una resplandeciente luz rodeando el cuerpo.