domingo, 15 de diciembre de 2013
¿2013 año de éxitos o fracasos para la comunidad LGBTI en Colombia?
Por: Leonardo Niño Rodríguez, Periodista - Vida Moderna, Revista SEMANA, Colombia.
lunes, 17 de junio de 2013
“Busco hombre acuerpado y cero plumas”
| Manuel Velandia. Foto: Juan Sanz |
domingo, 26 de junio de 2011
A los homosexuales nos exigen negar el derecho a Ser para parecer
AP/RS: ¿Cómo estamos en comparación con otros países latinoamericanos?
miércoles, 19 de agosto de 2009
Éxodo rosa
España 30/03/09
“Limpiaremos este país de maricas”. Bajo esta consigna, los grupos paramilitares colombianos mantienen a los homosexuales en su punto de mira. Tras sufrir atentados y amenazas, una decena de ellos escapó a España en busca de asilo.
A sus 50 años, Manuel Velandia tiene una habilidad especial: sabe convertir una corona fúnebre en un ramo de flores. Lo aprendió cuando vivía en Colombia y se cansaba de recibir amenazas de las milicias ultraderechistas. “Cuando me preguntaban quién me había regalado ese ramo tan bonito, respondía que me lo había enviado un paramilitar que me admiraba”, recuerda. Hoy vive en España, donde se siente seguro. Al menos otros nueve homosexuales perseguidos por estos grupos han aterrizado en nuestro país en los últimos cuatro años, por seguridad. Cuatro de ellos –un gay, dos lesbianas y un transexual– ya han obtenido el estatus de refugiado.
En la lejana Colombia, los paramilitares siguen adelante con el objetivo de aplicar una “limpieza social” a fondo. Empezaron con sindicalistas y defensores de los derechos humanos. Luego incluyeron en su catálogo a gais, lesbianas y transexuales. Según los datos de Colombia Diversa –una ONG que trabaja a favor de las minorías sexuales–, entre 2006 y 2007 fueron asesinados 67 homosexuales. Dos décadas atrás, entre 1986 y 1989, se habían reportado 646 muertes violentas. La mayoría de estos crímenes fueron atribuidos a grupos paramilitares. “Las autoridades miran estos casos con prejuicios, y terminan responsabilizando a la víctima por sus relaciones”, afirma Marcela Sánchez, responsable de Colombia Diversa.
El último asesinato ocurrió el pasado viernes 6 de marzo en Cali, durante la realización de este reportaje. Ese día, el activista gay e integrante del Polo de Rosa –sector homosexual del partido izquierdista Polo Democrático Alternativo– Álvaro Rivera fue hallado atado a la cama, con el cuerpo reventado a golpes y los dientes arrancados. Fue el colofón a las innumerables amenazas telefónicas que había recibido. Desde hacía algunas semanas investigaba los elevados índices de asesinatos de gais y transexuales en su ciudad. “Estamos muy preocupados. El caso de Álvaro es un crimen de odio, y debe ser investigado como tal”, afirma Consuelo Malatesta, una activista lesbiana que militaba junto a la víctima en el Polo de Rosa. En un hito sin precedentes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exigió al Gobierno de Colombia que investigue este asesinato.
El refugiado homosexual Manuel Velandia, que por seguridad prefiere que no se revele la ciudad española donde reside, conoció al asesinado hace algunos años y a muchas otras víctimas. “Recuerdo a Samantha, una transexual a la que le pusieron un revólver en la cabeza y le dijeron que no volviera a pisar el barrio. Varias amigas suyas no tuvieron tanta suerte y fueron asesinadas”, destaca. Velandia lleva más de la mitad de su vida inmerso en estos colectivos. En 1976 fundó el Movimiento de Homosexuales, desde donde luchó por la despenalización de esta opción sexual. Fue el primer gay que salió del armario en la televisión y en las elecciones de 2002 se convirtió en el primer candidato homosexual a la Cámara de Diputados, aunque no logró llegar al Congreso.
En la noche del 1 de marzo de 2002, en plena campaña electoral, dos desconocidos arrojaron una granada contra su casa. El artefacto rebotó contra una malla colocada en la ventana y reventó fuera, provocando un cráter en el suelo. Los cristales de la zona quedaron hechos añicos, pero Manuel salió ileso. Tras aquel atentado continuó recibiendo coronas de muertos y sufragios, una especie de libro de condolencias utilizado en los funerales colombianos. Los regalos, que llevaban siempre su nombre grabado, se alternaban con llamadas intimidatorias: “Te vamos a matar, hijo de puta”. “Te vamos a tapar la boca con tierra”. “Pronto serás cadáver”. Son algunos de los mensajes. El Gobierno le asignó escoltas durante tres meses, pero a partir de entonces volvió a quedar desprotegido.
En enero de 2007 obtuvo un visado universitario y logró entrar a España como estudiante. Desde entonces duerme más tranquilo, aunque todavía está a la espera de la respuesta del Gobierno a su solicitud de refugio político. “A Colombia, hasta que las cosas no cambien, no podré volver”, confiesa. Lo mismo piensa John Jairo Romero, la primera persona que obtuvo asilo en España por su condición sexual. Tras haber pertenecido al extinto grupo guerrillero M-19 –hoy convertido en partido político– este colombiano de 44 años se dedicó a denunciar a los paramilitares que fusilaban travestis en las calles de Bogotá.
Su activismo le costó las primeras amenazas. Al igual que Velandia, recibía coronas de flores, esquelas y llamadas telefónicas. Entonces se refugió durante nueve años en Ecuador. En 2001 regresó a la ciudad de Córdoba, su lugar natal. Al poco de llegar fue amenazado por las milicias de Salvatore Mancuso, uno de los paramilitares más famosos del país. “Nuestras familias se conocían desde siempre, pero eso no valió de nada”, recuerda. Le dieron 48 horas para irse.
Romero llegó a España el 29 de diciembre de 2001. A mediados de 2002 pidió asilo político. Se lo otorgaron en 2004, y ahora cuenta con la nacionalidad española. En Colombia, sus familiares tuvieron que abandonar la ciudad por las amenazas. “Me han aconsejado que no vuelva ni de visita. Hay mucho miedo, y el Gobierno colombiano no está haciendo absolutamente nada”, denuncia.
El caso de Romero parece haber sentado precedentes: tras su obtención del estatus de refugiado, otras tres personas perseguidas por los paramilitares debido a su opción sexual consiguieron asilo. Se trata de Niyiret R. y Sandra C. –pareja de lesbianas– y de L., transexual, quienes habían sufrido amenazas y ataques por parte de los grupos armados.
Otros, instalados en el infierno, se niegan a tener que abandonar a su país. En Santander, uno de los barrios más violentos de Medellín, el periodista y militante homosexual Manuel Bermúdez sigue aferrado a la peligrosa idea de vivir en Colombia. En abril de 2002, varios hombres armados fueron a buscarle a su casa. Los milicianos se equivocaron de piso y golpearon la puerta de un vecino, lo que le permitió salvar su vida. “A los pocos días, el enlace en mi barrio de los paramilitares me confirmó que habían sido ellos, y me dijo que dejara de escribir artículos sobre ellos”, explica.
Algunos días antes de que intentaran secuestrarle, varias jóvenes que ejercían la prostitución en Medellín fueron asesinadas. Ahora, el crimen en Cali del activista Álvaro Rivera coincide con la aparición en distintas ciudades de unos panfletos anónimos con amenazas a prostitutas –incluyendo a transexuales–, drogadictos y ladrones. “Ya los tenemos identificados (…). Esta limpieza se necesita”, advierten. La portavoz de Colombia Diversa asegura que sus autores son paramilitares desmovilizados que vuelven a organizarse en las ciudades, haciéndose con el control de los barrios en los que cientos de transexuales ejercen la prostitución.
“Sólo” por repartir condones
Daniel y Marcos, una pareja que ha pedido proteger su identidad bajo estos nombres ficticios, frecuentaban uno de los lugares señalados por los paramilitares: Chapinero, el barrio gay de Bogotá. Acudían por las noches para repartir condones e información sobre el sida. Hace dos años, fueron increpados por un paramilitar. Luego comenzaron a recibir llamadas amenazantes. “Maricas de mierda, cierren el pico y dejen de trabajar con los del sida o les vamos a tener que enseñar a ser hombres”, les advirtieron en reiteradas ocasiones.
Tras denunciar su caso ante distintas instancias gubernativas y policiales, Daniel y Marcos buscaron refugio en España. En julio iniciaron los trámites para pedir asilo. Tres meses después, la Oficina de Asilo y Refugio, dependiente del Ministerio del Interior, les respondió que la solicitud había sido rechazada debido a que no reunían el perfil de activistas: a ellos “sólo” les amenazaban por repartir condones. Tras ser asesorados por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), han apelado esta resolución y están a la espera de una respuesta. A Colombia, aseguran, ni se les ocurre volver.
Educación contra el rechazo
Agencia EFE
Manuel Velandia, Coordinador de 'Decide-T' en Alicante asegura que la xenofobia y homofobia seguirán en las escuelas hasta que se respete al otro.
Educar desde niños. La xenofobia y la homofobia "estarán muy presentes en la escuela" mientras la educación "no permita reconocer al otro como un auténtico otro", según aseguró el coordinador de la asociación de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Alicante, Decide-T, Manuel Velandia.
En una entrevista concedida a Efe, Velandia, destacó que uno de los retos para los próximos años debe ser la lucha contra la xenofobia y la homofobia en la escuela.Para este sociólogo y experto en Educación colombiano, la asignatura de Educación para la Ciudadanía puede ser una buena herramienta para ello, porque permite "reconocer al otro como un auténtico otro".
"En la escuela aprendemos las relaciones en la vida cotidiana y ahí empiezan a aparecer la xenofobia, la homofobia, la lesbofobia y la transfobia, y si no aprendemos a convivir en este espacio, va a ser difícil que el otro esté en nuestro trabajo, en nuestro barrio y en nuestra vida cotidiana", explicó.
En su opinión, también "deberían sancionarse las manifestaciones públicas de homofobia", y debería elaborarse un "plan concreto de inclusión social para las minorías sexuales, especialmente en el caso de las personas transexuales, que son las más discriminadas". De esta manera, el coordinador de Decide-T y cofundador del Movimiento Homosexual Colombiano indicó que "cuando alguien se presente a un puesto de trabajo, su sexo, su género o su orientación sexual no debe ser algo a tener en cuenta".
Apoyo a la reproducción
Entre los retos para el futuro, Velandia ha destacado la creación de normas de apoyo para la reproducción asistida en los casos de parejas lésbicas y homosexuales. Velandia consideró que en España debería haber "leyes claras contra el racismo, la xenofobia y la homofobia", y que la ley de asilo debe tener en cuenta cuestiones como la discriminación sexual, especialmente para aquellos "homosexuales y transexuales que en sus países pueden ir a la cárcel o ser condenados a muerte".
El coordinador explicó que "cuando empezamos a entender que el mundo es más amplio, lo que no le pasó por ejemplo a la responsable del Registro Civil de Dénia, Laura Alabau, comprendemos la peligrosidad que hay en la vida cotidiana para ciertas personas".
Velandia tuvo que huir de Colombia en el 2007 y está pendiente de que se le conceda el asilo en España por la defensa que allí hizo de la ampliación de derechos para estos colectivos y por la persecución que sufrió por parte de los paramilitares, que incluso lanzaron una granada contra su casa en 2002.
"España es el primer país que ha aceptado casos de asilo por discriminación sexual", recordó el sociólogo, quien aseguró que, "cuando se es inmigrante y homosexual, se suman dos condiciones donde el rechazo y la discriminación pueden ser mayores".
En su opinión, España también se ha convertido en un referente para otros países, que aunque en muchos casos iniciaron antes sus reformas legales para permitir las uniones entre parejas del mismo sexo, "no tienen normas tan completas ni han podido resolver las contradicciones con los sectores más conservadores, como la Iglesia Católica".
Asimismo, destacó el caso de Estados Unidos, donde se reconoce la unión entre personas del mismo sexo en algunos Estados, pero donde también se producen retrocesos importantes en otros trece.
Adolescencia, homofobia y vida cotidiana
España, Junio de 2009
(Preguntas - Respuestas)
¿Cómo se vive el descubrimiento de la sexualidad en la adolescencia?
La sexualidad se vive en todos los momentos de la existencia del ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte. En la adolescencia el ser humano generalmente consolida sus identidades de sexo, cuerpo, género, orientación sexual[1] y expresiones comportamentales sexuales[2], que en su conjunto conforman la identidad sexual[3].
El ser humano construye su identidad sexual en un espacio y tiempo determinados, lo que quiere decir que la identidad tiene un referente ecosistémico, por tanto también es cultural, social y relacional. Las condiciones ideológicas (políticas, religiosas, educativas y sociales) afectan la manera como se vive la sexualidad, a esta vivencia debe sumarse el efecto que en ella tiene la ideología y las condiciones económicas y productivas del ecosistema en el cual el ser construye como sujeto sexuado. La sexualidad más que un descubrimiento, es una experiencia única, continua, dinámica, histórica y móvil. Al ser la sexualidad móvil, la identidad también lo es[4].
¿Hay referentes suficientes actualmente para el adolescente?
Los referentes de la sexualidad existen culturalmente y aun cuando el sujeto transforma la cultura, son los procesos de socialización los que crean las condiciones para el desarrollo humano. Los referentes están en los medios de comunicación, la iglesia, la escuela, la cultura y principalmente en la familia.
Si el ser humano vive en una cultura, en unas relaciones familiares y en una sociedad ideológicamente respetuosas del ejercicio de la autodeterminación, el individuo a su vez tiene mayores posibilidades de construirse respetuoso de sí mismo y del otro; si por el contrario su ámbito de dominio cultural, social y relacional es intolerante el individuo tendrá una mayor posibilidad de ser intolerante e irrespetuoso.
Sin embargo, en el ejercicio de la autodeterminación, cada persona está en posibilidad emocional, lógica y experiencial de autodeterminarse en una vivencia especifica de la sexualidad, que incluso puede estar en contravía del “deber ser” socializado en el cual ha sido educado. Cada persona determina para si un “querer ser” que tiene como fundamento el “deber ser”, pero le toca “estar siendo” a partir de cómo construye sus procesos de socialización y su identidad sexual particular.
La familia es el referente por excelencia, es el espacio cotidiano en el que día a día se informa y educa sobre los referentes; estos son continuamente reforzados desde la emoción del amor y el poder que se le da a las relaciones familiares, hace que la persona signifique de gran importancia y positivamente, los valores que allí se enseñan.
¿Qué formas de homofobia se pueden dar en los adolescentes, cómo los aborda la familia y cómo debería abordarlos?
No debe entenderse la homofobia sino como la fobia a la homosexualidad; por ello debe hablarse de lesbofobia, transfobia, o bifobia (bisexfobia, para algunos autores) según sea el caso. Se denomina fobia de carácter sexual e internalizada a aquella que sufre el individuo a partir del auto-rechazo de su identidad de orientación sexual.
La fobia de carácter sexual se experiencia desde tres ámbitos[5]: el particular, el relacional y el social, que tienen como base las experiencias de carácter endógeno, es decir los que se originan o nacen del proceso interior de cada persona; las experiencias heterógeneas, aquellas en las que el elemento determinante es externo al individuo (que se adquieren como resultado de la educación, la culturalización y la ideologización, en sus diferentes ámbitos de dominio); y las experiencias relacionales, que son la emergencia de la afectación mutua entre el individuo y las demás personas en la sociedad.
La familia, en general, no está preparada para manejar apropiadamente los temas pertinentes a la construcción identitaria sexual. Padres y madres no estas adecuadamente formados para maternar o paternar, a ello debe sumarse que las relaciones intrafamiliares suelen ser verticales y basadas en estructuras de poder en las que se imposibilita el dialogo, que es la base de las relaciones interpersonales positivas, del respeto y de la solidaridad.
Se requiere que padres y madres experiencien relaciones horizontales con los/as hijos/as, relaciones basadas en el amor y el reconocimiento mutuo de las individualidades, de los derechos humanos y de los derechos sexuales. Estos y estas deben comprender que no puede considerarse como pérdida el que el hijo o la hija asuma una construcción identitaria sexual que no es la que esperaban para el o ella, sino que lograrlo es un ejercicio de la autodeterminación, de la conciencia plena de sí y del auto-reconocimiento como ser integral y sexuado.
¿De qué forma influye la homofobia en el adolescente?
La fobia de carácter sexual de un homosexual hacia sí mismo se experimenta de manera diferente a la homofobia social, que es la que se vivencia en la sociedad; por ejemplo, en la escuela y la homofobia socializada, es decir, la que se experiencia en las relaciones interpersonales. La homofobia internalizada paraliza al individuo en su proceso de auto aceptación llevándolo incluso, en algunos casos, a la negación total de su identidad de orientación sexual, lo que lo crea las condiciones para que se manifieste un daño emocional severo, e incluso en algunos casos se llegue hasta el suicidio.
La homofobia social afecta las diferentes vivencias del cotidiano, ya por ser cultural se convierte en un impedimento y barrera contra el que el individuo debe luchar, si a ello se suma la homofobia internalizada el daño producido es aun mayor; en el caso de personas con auto aceptación identitaria el peso de lo social es menor. Las personas en sus procesos relacionales interpersonales se ven afectadas de acuerdo con el valor que dan al sujeto que actúa homofóbicamente, teniendo como atenuante o como detonante la situación de homofobia internalizada.
En el caso de los y las adolescentes lesbofóbicas u homofóbicos, la situación es aun más preocupante que la de un adulto, pues en la adolescencia se es más permeable, dado que es la etapa de consolidación identitaria. El daño producido también depende del momento en el que la persona se encuentra en su construcción identitaria[6]; son cuatro los momentos de dicha construcción:
- El primero, es el del “Coming in” (meterse hacia dentro), en él el individuo asume que es el único que atraviesa por esta situación;
- En el de “Coming out”, la persona se autoriza a hablar a otras personas acerca de su situación particular, y lo hace en un circulo cada vez mas ampliado de personas;
- En el tercero, o del “Establish Itself” o del establecerse así miso/a”, le ha implicado al individuo hacer, generalmente, una afirmación y divulgación identitaria en sus entornos familiar, educativo y laboral;
- “Self Made”, en esta cuarta etapa del proceso de construcción de la identidad de orientación, en la que ésta deja de ser el eje existencial para convertirse, tan solo, en un elemento más en su cotidiano, y en consecuencia a ser ellos/as mismos/as los/as hacedoræs de su propia existencia.
¿De qué forma la familia influye en el comportamiento sexual del adolescente?
La familia, por ser un ámbito de dominio mucho más permanente que la escuela, la iglesia o la calle, y por estar afectada por procesos emocionales, tiene un gran impacto en la construcción identitaria de la persona. En la medida en que la familia es positiva en su construcción ideológica hacia la sexualidad, el individuo que se crea en su seno tiene una mayor posibilidad de asumirse egosintónicamente, de lo contrario existe una mayor probabilidad de ser egodistónico. A mayor egodistonia se produce mayor daño emocional.
[1] Orientación Sexual: se define con relación a la sexualidad de l(a) sujet@ con el/la que la persona asume que puedo ejercer cuatro elementos determinantes de su identidad: deseo, erotismo, afectividad, genitalidad.
[2] ECS: término que busca utilizar un lenguaje descriptivo, objetivo y científico en vez del valorativo, peyorativo, sexista y discriminatorio que se venía promulgando en acepciones como “aberraciones” y “parafilias”. Las ECS consideradas sexualmente saludables, engloban todas las expresiones comportamentales de la sexualidad que integran el universo expresivo de los seres humanos en la búsqueda del placer y en el ejercicio de su eroticidad.
[3] http://www.monografias.com/trabajos58/identidad-como-construccion-vivecial/identidad-como-construccion-vivecial2.shtml
[4] La movilidad de la identidad, sistémicamente hablando, hace referencia a la posibilidad que existe de que la identidad cambie en el tiempo, a partir de las relaciones sociales y por inter-influencia con el medio, la cultura y la sociedad. Ver: http://manuelvelandiaautobiografiayarticulos.blogspot.com/2008/03/diversidades-e-identidades-sexuales.html
[5] Espacio ideal configurado por las cuestiones y los problemas de una o varias actividades o disciplinas relacionadas entre sí.
[6] http://manuelvelandiaautobiografiayarticulos.blogspot.com/2007/12/construir-la-identidad-sexual.html


