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jueves, 10 de enero de 2019

Gozar de la cercanía de los seres amados: El mari(ca)... del Manuel

Con este se inicia una serie de relatos del exilio, de mi exilio a España en enero de 2007. El texto en su conjunto se denominará: “Relatos del Exilio de una víctima marica”

Lunes 8 de enero de 2007

Sé que aún no llega la respuesta. Los festivos atrasan la decisión de la embajada y yo espero me confirmen la entrega de la visa. Ayer visité a mi amiga Yolanda y estando en su finca me han vuelto a llamar, los enemigos de la paz me informan que saben dónde estoy. Lo dudo… las nuevas tecnologías permiten rastrear los teléfonos y ubicar a las personas, pero prefiero creer que estos paramilitares son ignorantes y tan sólo pretenden intimidarme.
Estoy indeciso entre si me quedo disfrutando los últimos días en compañía de la familia o me regreso a Bogotá para hacer las maletas; prefiero dejarlo al azar, termino quedándome. Sé que debo viajar a España al día siguiente de que me entreguen el pasaporte, pero estando en casa en más fácil que me ubiquen con una llamada telefónica. No podemos dejar de responder al teléfono, las personas en crisis de salud y emocional no tienen la culpa de lo que a mí me sucede. Soy yo quien decidió crear ciertos frentes de trabajo… Prefiero seguir con mis informes sobre la Explotación comercial sexual de niños, niñas y adolescentes.
Ricardo es el único que sabe que mis objetivos para viajar no son precisamente el estudio, sino que se relacionan con el exilio. De la llamada de amenaza de muerte que incluía por primera vez a mi familia fue testigo la periodista Lucero Rodríguez, quien preparaba para la Revista Carrusel de el periódico El Tiempo (Bogbotá, Colombia), el artículo “El mari... del Manuel” sobre mi militancia marica. Artículo que fuera publicado el 15 de diciembre de 2006.
Alicante, 8 de enero de 2019
Publicado inicialmente en este link
La segunda parte puede leerse en este link

jueves, 21 de diciembre de 2017

Leer sobre sí mismo

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Alicante, 21/12/2017
Una fría y poco lumínica mañana, la primera del invierno de 2017, es el ámbito en el que leo el texto de “Memorias. 12 historias que deja la guerra”. Una publicación colombiana en la que hay un capítulo sobre mí, denominado “La Lucha por ser diferente”, escrito por la periodista Sania Salazar, para Concejo de Redacción.
Es extraño leer tu historia en boca de otros. Siento que soy a la vez un sujeto extraño a mí y simultáneamente yo mismo. Algo similar me había sucedido al escuchar el relato que sobre mi caso hizo la abogada de oficio que me dieron en la policía en San Sebastián (País Vasco), para que asistiera mi caso, al interponer la petición de tutela con la que me concedieron el estatus de refugiado político y asilado por orientación sexual.
Por supuesto me conmuevo al leer lo que dicen otros; frases que nunca me han sido dichas, pero que establecen un vínculo emocional y una manera de explicar mis vivencias y dejar fluir sus propias emociones.
Tal vez lo más extraño es leer a Ricardo Molano, quien era mi novio en la época en la que fuimos víctimas del atentado con granada; el “petirrojo”, poco se deja fluir en esos aspectos emocionales, aun cuando si solía ser muy crítico en cuanto a mis acciones. Sigue siendo mi amigo y cómplice de la vida, como lo son quienes dan testimonio de mi experiencia vital: Gloria Ortega, analiza el mundo como periodista crítica y Ricardo Montenegro, político y marica militante, son algo más cercanos a mi cotidianidad; con Marcela Sánchez somos menos próximos, aun cuando solemos estar enterados de qué sucede en la vida militante del otro, nuestras vidas afectivas nunca se comentan.
Dice Isabel Rico, una amiga española, alicantina, que ya leyó el texto, “Mira que me has contado varias veces tu historia, pero cuando se lee con tantos detalles tu vida... pone los pelos de punta. Me parece de justicia que os reconozcan a todos los que sufristeis por diferentes causas. Me ha encantado. Es una suerte tener amigos así, es muy fácil quererte y me alegra tenerte como amigo”.
Isabel como muchos otros que me han escuchado suelen conocer la versión más “light” de mi historia, no es exactamente esa misma que “pone los pelos de punta”, que es la que relato a los periodistas. Yo suelo decir que me amenazaban de muerte “porque no les gustaba el color de mi pelo”, pero evidentemente las causas son mucho más profundas, pero de eso en general prefiero no hablar. Es verdad que ya no me duele tanto porque he podido digerirlo, pero al contarlo, en algunos momentos, se me hace un nudo en la garganta y se me humedecen los ojos.
Algo intermedio es el tono que le pongo a mis relatos en mis “Poemas del exilio”, en ellos soy mucho más directo y concreto, pero no por ello me centro en lo “crudo” de la historia, sino en la forma poética de llegar a otros para que comprendan los horrores por los que hemos pasado las personas LGT en el conflicto armado colombiano. El texto de Sania Salazar precisamente ha sido matizado con fragmentos de algunos de esos poemas.
Que yo conozca no hay reportes de víctimas bisexuales. Por supuesto las minorías sexuales no somos todas las víctimas, somos una mínima parte de ellas, pero nuestros casos por ser diferentes no logran comprenderse e incluso algunos hasta consideran que lo tenemos “merecido por raros, enfermos y anormales”.
Yo aprendí a sacar lo positivo de las amenazas y como una forma de sobrellevar el peso de la violencia, a responder con humor y creatividad a quienes me amenazaban. No todos aprendemos a transformar esa violencia y malos recuerdos en arte, porque ello es más complicado y requiere mucha elaboración emocional.
Este ventilar el propio testimonio, tener que contarlo a otros, en especial a la familia, a los hijos, sobrinos y nietos es algo doloroso que a muchos les causa horror. Yo no tuve que pasar por violaciones correctivas, ni fui víctima de abusos sexuales. En Colombia es un elevadísimo numero el de las mujeres que han sido víctimas de abuso sexual al interior del conflicto, lo han sido también las guerrilleras por sus propios compañeros, y algunos, también bastantes, pero mucho menos que ellas, los hombres que han sido víctimas de este tipo de violencias.
El problema es que de este tipo de abuso casi nunca se habla. Es un tema del que se prefiere callar porque pareciera que hace más doloroso el hecho, y esto es peor aún para los hombres, quienes han aprendido en su propia piel el rechazo estigmatizante. Por ello, recientemente se ha incrementado mi preocupación por la salud mental de este tipo de víctimas, porque sé de forma directa que algunos hombres han sido excluidos por otras víctimas, como también por sus parejas mujeres, pues ellas parecen “comprender” que si a ellos los violan “debe ser por algo”.
Otra situación que me ha parecido extraña, incluso me he sentido molesto por ello, es la imagen de portada de micapitulo, que han utilizado para ilustrar mi historia en la edición impresa. Me molesta que la diseñadora haya escogido una fotografía de un momento previo a una performance en la que me debato en si deseo ser hombre o mujer, marica o Drag Queen, no porque ello no sea parte de mí ser artista, sino porque entiendo como algo “amarillista” el relacionar la asunción de lo femenino como una imagen “típica” del ser homosexual. Evidentemente asumo que todo ser tiene algo de femenino y nunca he pretendido ocultarlo en mi ser, incluso lo asumo como un acto político, igual comprendo que me gusta el color en las prendas, accesorios y hasta en el cabello, pero también es verdad que esa imagen seleccionada no es lo característico de mí, porque de forma personal, en dicha caracterización, solo me conocen quienes me han visto en la performance “Aunque no me veas aquíEsToy”.
Esa idea se la expresé explícitamente a Sania Salazar y en la versión virtual del libro han cambiado un poco la concepción, pasando a ser la imagen a la que me refiero, una de ellas y no la principal. En este último caso, la situación es totalmente diferente y se comprende que esa es una de mis facetas artísticas y no la realidad cotidiana de mi existencia.
En general siento que me gusto a mí mismo, que mi vida tiene sentido y que puedo seguir aportando y creciendo como ser humano. No me siento victima porque “no lograron taparme la boca con tierra”, sigo expresando, creando, amando y siendo militante. Gracias a Sania y a Consejo de Redacción.
El libro de forma virtual puede leerse en este link: https://es.scribd.com/document/366563388 o en este otro http://consejoderedaccion.org/w…/memorias12historias/mobile/

sábado, 17 de junio de 2017

Busco hombre acuerpado y cero plumas. Entrevista a Manuel Antonio Velandia Mora

Manuel Antonio Velandia es Sociólogo, sexólogo y cofundador del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia. Refugiado político y asilado en España por orientación sexual.

Manuel Velandia. Foto: Juan Sanz /JCSanzPhoto
¿A qué le atribuye la discriminación que se dice existe entre algunos hombres homosexuales por razón de su apariencia o comportamiento?

Con Leonardo Davinci surgió un patrón ideal de belleza masculina. Ese hombre ideal no existe en la realidad. Los primeros modelos atléticos aparecieron en “Physique Pictorial” y desde esa revista se fortaleció la idea del hombre masculinizado en el gimnasio como el modelo del cuerpo deseado por los hombres homosexuales. Por otra parte, el peso de la homofobia internalizada lleva a la discriminación, no solo de sí mismo, sino del otro que es percibido como la imagen amanerada de lo que se teme proyectar. Emerge así el temor a la “pluma” o más concretamente a la “pluma propia”, como algo que el otro le recuerda. Mientras no nos reconozcamos como seres únicos, no reconoceremos al otro como un auténtico otro.

¿Existe entre buena parte de hombres homosexuales un “culto al cuerpo”?

La publicidad se ha valido del imaginario de la masculinidad física con músculos como símbolo de la belleza. Con ese patrón, algunos hombres homosexuales se miden a sí mismos y a los otros. Los cuerpos masculinos también se entienden como mercancía y como tal se promocionan y se adquieren, porque en muchos casos el otro es un objeto, una cosa para mostrar, para consumir. Al pensarse como mercancía, el hombre homosexual transforma las redes sociales en un escaparate y su imagen en una representación de la mercancía que pretende ofertar. No todos los homosexuales tienen el mismo patrón de belleza, también hay osos, cazadores, cachorros, admiradores, reinonas, etc. Hay una gran diversidad de imaginarios, representaciones y modelos. Creo que lo importante es ser conscientes de qué se quiere ser y por qué y no resultar siendo o exigiendo a los demás por negación a sí mismo.

¿Qué opina de la manera en que algunos hombres homosexuales se anuncian (con fotos de la zona genital, de los glúteos o sin ropa) en grupos y redes sociales concebidas para concretar encuentros entre ellos?

Quien frecuenta las páginas de encuentro no suele hacerlo por azar sino porque sabe lo que quiere, aun cuando algunos llegan allí por casualidad se quedan porque lo desean. Cada cual se promociona como le plazca y está en su derecho a optar por ello. Yo no pongo fotos de mi pene, creo que lo más bello de mí está en mi cerebro y no en el culo, por ejemplo. Pero si la persona cree que tiene una verga que saca la cara por él, pues tiene derecho a mostrar su mejor imagen.

Los hombres gai suelen tener un valor sobre el cuerpo diferente al que le dan las mujeres: antes que gay son machos y, como tales, algunos consideran que la masculinidad está relacionada con ser un semental. Los hombres en general tienen un mayor número de parejas sexuales que las mujeres, pero la moralidad judeocristiana olvida que en el intercambio genital hay erotismo, deseo, placer, sensibilidad y goce.

Las personas deberían tener el número de relaciones genitales que necesitan siempre y cuando no vulneren a los demás para conseguirlo y no nieguen sus propios valores cuando lo hacen. Cada cual sabe cuánto y qué necesita y, si para ser feliz lo logra, me parece bien. El problema es que solemos dar más valor al “qué dirán” que a ser honestos con nosotros mismos y con los otros.

¿Qué tan frecuente es el matoneo entre los hombres gais cuando no se cumple con ciertos parámetros físicos o manera de vestir, por ejemplo?

Existen varias éticas: la que cree que el otro solo es valioso en cuanto más poder económico tenga y por la que se rechaza al pobre. La que valora el intercambio en la que solamente se da algo si se recibe algo a cambio. Está la ética que asume al otro como cosa y como tal se le trata: cosa fea, cosa bonita o cosa “bien vestida”. En esta ética, el otro es una mercancía y tiene un valor de uso y de cambio. También hay una ética en la que el otro es reconocido como un ser auténtico.

Cada cual vive en una de esas éticas o en una mezcla de una y otra. El matoneo se presenta cuando desde la ética particular, el otro no es reconocido en sí mismo sino desde esa cosa, mercancía, pobreza o belleza con la que se mide al ser humano. El matoneo es más frecuente de lo que se cree, pero menos visible de lo que debiera ser, tal vez porque estamos acostumbrados al rechazo, al estigma y a la discriminación y, mientras no nos sintamos víctimas, no nos afecta lo que le sucede al otro.

¿Cuál sería su propuesta para empezar a superar esos “mandatos” como que los hombres gais deben ser “masculinos” o “cero plumas”?


La sociedad ideal solo existe como modelo. Mientras alguien se asuma como mercancía no le afectará tratar al otro en iguales condiciones. Yo abogo por el derecho a la “pluma”, al amaneramiento masculino o femenino, a querer compartir el culo, a penetrar solamente o a tener prácticas orales. No somos más o menos maricas por hacer lo uno o lo otro, pero somos peores seres humanos cuando le negamos al otro el derecho a ser lo que quiere.

lunes, 16 de enero de 2017

10 años de Exilio en España de Manuel Antonio Velandia Mora por motivo de su activismo y orientación sexual

Era la mañana del 1 de marzo de 2002, “¿Por qué cree que fue el atentado?”, preguntó el periodista de City TV.
Yo respondí: Los paramilitares nunca me han dicho exactamente por qué me amenazan de muerte, tampoco me han informado por qué ha sido el atentado…

“Realismo fantástico”, dirían algunos, y es verdad… de qué otra manera podría denominarse la forma de vivir la cotidianidad en Colombia: el hecho de que un senador paramilitar fuera homosexual cuando estos los han asesinado o que un hombre, supuestamente homosexual, presente en una conferencia sobre Derechos Humanos y Derechos Sexuales que yo realizaba en el edificio de la Gobernación del Valle, me vulnerara todos los derechos preguntándome como cualquier asistente y luego pusiera el audio en una emisión de noticias de radio en RCN Cali.
El interrogante planteado fue sobre la detención de Álvaro Araújo Castro, el primer senador detenido por paramilitarismo en Colombia: ¿Cree Usted que el proyecto de ley de parejas del mismo sexo que se debate en el congreso se caiga por la detención del senador Araújo por paramilitarismo? Interrogó el vulnerador “periodista”.
Contesté, “si fuera verdad yo preferiría que el proyecto se cayera a que un supuesto asesino paramilitar me defendiera; en ese caso, yo elegiría que se me vulneraran los derechos”. Realmente ese jueves 23 noviembre de 2006 Araújo no había sido detenido sino llamado a declarar.
La frase cayó como una bomba, el sábado se volvió la frase de la semana para un periódico y en la tarde las amenazas de muerte se incrementaron a mi familia.
La senadora Piedad Córdoba me dijo ese mismo jueves que debía cuidar un poco más mis apreciaciones, unos días después me aconsejó salir del país. Comenté lo sucedido con algunos de mis estudiantes de Sociología en la Universidad Cooperativa de Colombia sede Bogotá y una de ellas me recomendó un encuentro con el Programa No Gubernamental de Protección a Defensores y Líderes Sociales en Colombia cuyos voceros fueron ella (Gloria Inés Flórez Scheneider), José Luís Campo Rodicio (un español a quien había apoyado en el Programa “Bemposta La ciudad de los muchachos”, Javier Peña y Ludivia Giraldo, esta última me dio apoyo emocional  y recomendó mi salida inmediata de Colombia buscando una visa de estudiante.
Una vez hablé con mi novio, mis hermanos y mi ex-mi-amor Ricardo Molano, quien al igual que yo había sido víctima del atentado, solicité a la universidad del País Vasco mi aceptación en el Doctorado en Intervención Psicopedagógica, explicando a su director las razones por las que me urgía salir de mi país. La EHU me aceptó rápidamente, envió copia del documento de aceptación a la Embajada española pero por ser días de navidad y reyes la embajada no prestaba servicios y solo unos días después me llamaron para informarme que podía pasar a recoger mi visa.
Mientras me conceden la visa una familiar de uno de mis cuñados va haciendo reservas en vuelos de diferentes compañías para que yo pueda salir rápidamente de Colombia, así que tan solo dos días después de habérseme concedido la visa de estudiante salí de país, fue el 16 de enero de 2007 y llegué a Madrid, con escala en Miami y directamente de allí me desplacé a San Sebastián, España, en la noche del miércoles 17, en medio de una nevada y a punto de congelarme porque no venía preparado para el invierno.
Gracias a contactos de una cuñada y me hermano tengo un apartamento a donde llegar. No traigo con migo sino una mochila con mis implementos de aseo personal, mi cámara fotográfica y un libro. Las dos maletas que había estado preparando y en las que venían conmigo las únicas pertenencias que opté por traer, se habían refundido en el aeropuerto de Miami y solo llegaron tres días después. Es muy difícil tener que decidir qué traer y qué dejar, hice y deshice una y otra vez el equipaje. Pagué una importante suma de dinero por el sobrecupo en el peso de las maletas pero traje lo que consideraba era lo indispensable para mi nueva vida.
Con la indemnización por la demora del equipaje me compré zapatos para la nieve, ropa interior térmica, un pantalón y una camisa y otras prendas para protegerme del frío. Mis pertenencias quedaron en Bogotá, sólo algunas cosas tuve tiempo de distribuirlas; los libros sobre sexualidad y derechos los doné al Centro LGTB de Chapinero en Bogotá y todos los demás libros a la biblioteca de la Universidad Cooperativa de Colombia. Algún tiempo después quise que me enviaran algunas ropas adicionales y descubrí que habían repartido esos y otros preciados tesoros entre desconocidos, amigos y familiares.
Aun no sé qué tengo de esas pertenencias en Colombia. Algunos de mis familiares, dos de mis ex-mi-amores y una amiga me tienen cosas guardadas, yo sé que entregué a cada uno, pero no lo que recibieron luego de mi partida.
El lunes 22 de enero inicié mis clases en el doctorado, fue muy importante para mi poderme ocupar rápidamente porque así no tenía tiempo para entrar en crisis, pero cuando me preguntaban los compañeros sobre mi situación terminaba llorando. Posteriormente descubrí por una compañera de estudios que siempre me sentaba en el mismo lugar de una de las cafeterías universitarias, era un acto instintivo porque el lugar tenía dos salidas y me permitía salir huyendo en caso de que quisieran hacer un atentado en contra de mi vida. Eso lo aprendí de los policías que me pusieron como guardaespaldas luego del atentado en Bogotá.
Ese miedo fue pasando lentamente, sin embargo el ruido de las tracas en las fiestas locales aun me pone el corazón a mil pulsaciones por minuto, aun cuando siento que aquí no me va a pasar nada. Debo confesar que en Alicante también tuve temor por mi vida debido a que había publicado una entrevista realizada a Carlos J. Ríos, autor de El Hogar de los Secretos, quien recibió correos intimidatorios y llamadas amenazadoras que se extendieron a mí.
Para cumplir con lo que dispone la legislación española y de la Comunidad Europea, antes de cumplir el primer mes viviendo en España debí presentar mi caso de asilo; lo hice por medio de la Cruz Roja Española, en San Sebastián con acompañamiento de CEAR Comisión Española de Ayuda al Refugiado en Euskadi y el apoyo de Gehitu (Asociación LGBT del País Vasco). Fue presentado el 22 de febrero de 2007, en la Jefatura superior de la Comisaría Provincial de San Sebastián, Unidad Provincial de Extranjería y Documentación de la Dirección General de la Policía. El 23 de marzo de ese mismo año se me informó que se había aceptado a trámite el caso y se me entregó el documento NIE (número de identificación de extranjeros), con el que además se me autorizaba a trabajar, pero no se me concedía la posibilidad de salir del país.
La condición de refugiado y el derecho de asilo me fueron concedidos de conformidad con los artículos 2 (derecho de asilo) y 3 (condición de refugiado) de la Ley de Asilo y con la convención de Ginebra de 1951 sobre el estatuto de los refugiados. La resolución fue expedida en Madrid el 8 de abril de 2010 y firmada por Doña María José Salido Gómez.
Una nueva vida en España
Inicialmente viví en San Sebastián pero para dar comienzo al nuevo año escolar decidí trasladarme a Alicante en octubre para dar comienzo a un segundo doctorado, éste en Enfermería y Cultura de los cuidados. Realicé simultáneamente las dos formaciones, primero obtuve el DEA Diploma de Estudios Avanzados en la EHU realizando un “Estudio autoetnográfico descriptivo de  la experiencia-comprensión del proceso de transformación personal y social del autor, en el Movimiento Homosexual Colombiano, ubicándola en el contexto de cambio cultural y social de dicho país” y luego el de la Universidad de Alicante (UA) con una investigación sobre “Formación de enfermería en el cuidado de adolescentes en sexualidad, salud sexual y salud reproductiva” (2009).
Posteriormente debí homologar en esta misma universidad mi título de sociólogo, para lo que debí tomar cursos durante un año con estudiantes de 1º, 2º y 4º año deformación; luego recibí una beca de la UA para hacer un máster en Gestión de las Políticas Migratorias e Interculturalidad, hice un estudio denominado “El cuerpo aquí, la mente allí: Etnografía sobre la construcción identitaria de extranjeros latinoamericanos viviendo en Alicante” (2012).
Obtuve el título de Doctor por la Universidad de Alicante en el Doctorado en Enfermería y Cultura de los cuidados en 2011; recibí el Premio extraordinario de Doctorado otorgado por el Consejo de Gobierno dela UA en enero 2014 y en 2016 me otorgaron el Doctorado en Educación: Escuela, Lengua y Sociedad, en la EHU, con la tesis: Educar en sexualidad y Sida educar para la vida, estudio etnográfico educativo de algunos programas. Propuesta de buenas prácticas. En mis dos doctorados he sido distinguido Cum Laude por unanimidad. Actualmente realizo el Máster Photoalicante en Fotografía Contemporánea y Proyectos de Autor.
Decidí en 2007, ya viviendo en Alicante, que quería desarrollar mi faceta como artista multidisciplinar. He recibido formación en diversas técnicas de grabado, fotograbado y libro de artista en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Departamento de Arte y Comunicación Visual “Eusebio Sempere”. He realizado diversas exposiciones individuales y colectivas de fotografía en diferentes países, algunas de grabado y recibido algunos premios internacionales de fotografía.


Mi arte es igualmente militante. Mis series fotográficas se sustentan en investigaciones sociales y sus imágenes se acompañan de reflexiones en torno a la cultura, los derechos humanos, los derechos sexuales y la aproximación teórica al cuerpo humano.
No he dejado de lado mi liderazgo como marica, fui Coordinador por tres años de DecideT Asociación LGTBI de la Provincia de Alicante y posteriormente coordinador del área internacional de Diversitat Asociación LGTBI de la Provincia de Alicante, también he sido miembro del área de Salud de la FELGTB.
Soy un homosexual inscrito en el Registro Único de Víctimas (RUV)" de Colombia, reconociendo así mi condición de "víctima de atentado, amenaza y desplazamiento forzado” del conflicto interno colombiano (julio de 2014). Como víctima y refugiado participo en España en diversas acciones educativas y militantes con relación al Proceso de Paz e hice parte de grupos virtuales LGBTI de discusión en Colombia, sobre el mismo tema. Llevo actualmente varios blogs, entre ellos uno sobre Asilo LGBT (http://asilolgbt.blogspot.com.es/2011/12/que-se-requiere-para-solicitar-el-asilo.html).
En cuanto al amor, podría resumir estos 10 años 'españoles' en tres novios, dos relaciones de cuatro años, 9 meses en total sin novio y alguno que otro usuario en estos períodos de sequía... esto último porque considero que es fundamental estar bien entrenado para cuando toque el amor de nuevo a mis puertas.

Condición de refugiado y el derecho de asilo por orientación sexual

Según la Ley de asilo, “el derecho de asilo es la protección dispensada a los nacionales no comunitarios o a los apátridas a quienes se reconozca la condición de refugiado en los términos definidos en el artículo 3 de esta Ley y en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, hecha en Ginebra el 28 de julio de 1951, y su Protocolo, suscrito en Nueva York el 31 de enero de 1967”.
En esta misma ley “La condición de refugiado se reconoce a toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país, o al apátrida que, careciendo de nacionalidad y hallándose fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, por los mismos motivos no puede o, a causa de dichos temores, no quiere regresar a él, y no esté incurso en alguna de las causas de exclusión”.
En los “Motivos de persecución” contemplados en la Ley española de asilo se considera que “el concepto de opiniones políticas comprenderá, en particular, la profesión de opiniones, ideas o creencias sobre un asunto relacionado con los agentes potenciales de persecución y con sus políticas o métodos, independientemente de que el solicitante haya o no obrado de acuerdo con tales opiniones, ideas o creencias; Igualmente se considerará que un grupo constituye un grupo social determinado, si, en particular dicho grupo posee una identidad diferenciada en el país de que se trate por ser percibido como diferente por la sociedad que lo rodea o por el agente o agentes perseguidores. En función de las circunstancias imperantes en el país de origen, se incluye en el concepto de grupo social determinado un grupo basado en una característica común de orientación sexual o identidad sexual, y, o, edad”.

martes, 23 de agosto de 2016

León Zuleta, más que un compañero de cama

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Alicante, 23 de agosto de 2016
Qué bueno iniciar el día con una reflexión amena, profunda y cuestionadora: hablar de León Zuleta [1] veintitrés años después de su asesinato. León es cofundador, junto a Velandia, del MLHC Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia.
Zuleta, a quien yo solía llamar el “polimórfico perverso” [2], [3], nombre que degeneró para algunos en el “polívoco [4] perverso”; quitando el peso a su gran capacidad para aparecer y desaparecer y su mimetismo que bien lo hacía ser querido en diversos espacios e incluso, por personas harto diferentes.
Preocupante ese cambio de pasar de ser un polimórfico a un polívoco, porque era bien claro para Zuleta que el lenguaje jugaba un papel determinante en la construcción de los discursos.
Un autor que para Benhur León Adalberto Zuleta Ruíz tuvo mucho peso fue Guy Hocquenhem (1972). El primer libro, fotocopia, que me facilitó León fue el texto «El deseo homosexual» de éste miembro en Francia del FHAR Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, el cual leímos en francés y con diccionario en mano.
Creo que uno de los temores de la gente hacia León era precisamente que no había gran distancia entre el discurso y la práctica y que por ello proponía intercambios sexuales políticos que a algunos no le sonaban como una realización práctica de la teoría sobre el sexo y el poder, sino al interés oculto de querer “culiar” con todo el mundo; tal vez por ello, también pasó de ser el “perverso” del que yo hablaba, en el sentido del que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas, a ser para otros el perverso comprendido como el tipo malo, que hace daño; imagen por cierto bastante lejana de la realidad del tipo amoroso que era León.
Uno de los problemas de “Ventana Gay” (revista del MLHC) fue precisamente la incapacidad de algunos de sus miembros de ser realmente transgresores en lo cotidiano y en el discurso, para serlo, de pronto, en la habitación en la que dejaban fluir sus verdaderos deseos. A León le tenían miedo, en especial al estar con él en la calle, pero igualmente lo invitaban a participar de los "trabajos sexuales colectivos" en los que el texto afloraba al mismo tiempo que el semen.
A pesar de que el discurso de Zuleta luego de los encuentros sexuales en lo que él participaba, parecía tener aceptación, la gran mayoría solo se quedaba con la paja, ya sea en mano propia o en cuerpo ajeno.
Por otro, lado cabe bien señalar que en “Ventana Gay” tuvo un gran peso en los temas el que ponía el dinero, el abogado Guillermo Cortés, y que por ello a diferencia del pensar de Zuleta y mío, allí se dio bastante importancia a, por ejemplo, la discusión para el cambio del Código Penal en 1980, con el que dejó de ser delito el acceso carnal homosexual (antiguo artículo 323 del Código Penal en 1936).
Para León siempre fue más importante el cambio de la cotidianidad, de la cultura, que el cambio de la norma legal. Esto también lo aprendí de León, quien siempre fue un militante y para algunos, eso se traducía en contemplarlo únicamente como un ser irreverente que atentada contra las estructuras establecidas, y es que en ese entonces, como ahora, algunos homosexuales y lesbianas son de derechas, aun cuando gracias a la vida se comportan como sexo izquierdistas en la cama, o al menos eso espero.
León hizo mucha mella en mí. Cabe recordar aquí, que en algún momento de la historia del Movimiento, alguna persona pidió y logró que me “echaran” por una semana del MLHC porque yo era “muy marica” (lo sigo siendo). En la práctica yo había asumido una buena parte de las propuestas de Zuleta y exigía reivindicar el “discurso marica” como ejercicio político, por tanto, era necesario reivindicar la analidad como ejercicio de poder y los amaneramientos gestuales y en la oralidad como una práctica de ruptura con la masculinización o más correctamente con el tono masculino con que se les pretendía matizar a las ideas en su expresión oral, para hacerlas más creíbles y serias; situación machista que aún se sigue presentando.
En el MLHC me aceptaron nuevamente como miembro, luego de que con un cartel que decía “Ser marica es cosa seria, es cuestión de hombres”, me parara, como protesta y antes de que todos los participantes ingresaran, frente a la puerta de la Biblioteca Emmanuel Mounier en donde nos reuníamos todos los sábados. Es importante señalar que no me recibieron porque aceptaran el discurso de la maricada, sino para que los transeúntes y el director de la biblioteca no pensaran que algunos de los que allí se reunían eran tan maricas como yo. Realmente no lo eran ser marica es un acto político sexual y ello no es lo mismo que follar, “culiar” como se dice en Colombia, con un hombre.

[1] Asesinado el 23 de agosto de 1993
[2] Ha triunfado el evangelio de Freud. Los conventos van desapareciendo, y a los sacerdotes los llevan a juicio por sus numerosas ofensas contra la castidad. El sexo es el gran desorganizador de la sociedad; los ascetas de antaño no se equivocaban en ese sentido. Las prohibiciones religiosas, embarazosamente detalladas, que al liberal moderno le parecen excesivas y ridículas –contra la masturbación, la anticoncepción, la homosexualidad y la sodomía, así llamada— eran intentos fragmentarios para emparedar los torrentes de lo polimórfico perverso que, en nuestro tiempo, han socavado de manera conspicua esas instituciones confinantes y todavía no reemplazadas: el matrimonio y la familia patriarcal. La pornografía y esa prima ligeramente más recatada, la publicidad, presentan un mundo ideal, y las pretensiones de lo ideal tensionan y fatigan la imperfecta realidad. En http://www.operamundi-magazine.com/2016/08/sobre-la-lujuria.html
[3] El niño es un perverso polimórfico que carece de un sexo definido. Para Freud, el niño, pese a poseer una propensión al placer, carece, ciertamente, de caracteres definitivamente masculinos o femeninos. No es sino hasta después de lo que Freud denomina la fase sádico-anal, con la consecución de un objeto de deseo sexual y posteriormente con la pubertad, que el sujeto se hace con uno de los sexos y que, por ende, consolida una identidad psíquica sexuada (por lo demás, de claros rasgos normativos: se trata de una heterosexualidad restringida al coito, genitocéntrica y dirigida unilateralmente a la consecución del orgasmo masculino y la procreación; allende esta configuración Freud habla, de hecho, de “anormalidades” e “inversiones”). El perverso, Zuleta en este caso lo era al no definirse heterosexual y jugar con su masculinidad/feminidad.
[4] Todo concepto es polívoco está habitado por tensiones internas, por significados que no son completamente coherentes, es decir, la polivocidad imposibilita pensar una totalidad lógicamente integrada.




miércoles, 30 de diciembre de 2015

Documental Derecho a la Felicidad, Relatos del Exilio, un aporte a la memoria histórica colombiana

Agradezco al Maestro Lisandro Duque, Gerente General y Luisa Fernanda López, Productora General y Coordinadora de contenidos de "Relatos del Exilio", Canal Capital y a su equipo de realización, en especial a Angélica Pérez Pérez y Nicolás Quimbayo, el respeto y el calor humano con el que han realizado el documental.
Este hace parte de la serie “Relatos en el exilio” y debo decir que yo mismo me he conmovido al escuchar y mirar los ojos de quienes se han autorizado a contar su historia, pues a través de ellos y ellas, he sentido que no estoy solo pero sobre todo que la mía no es una lucha separada ni diferente de otras luchas por la paz.
Luego de un atentado contra mi vida y de amenazas de muerte que incluyeron a mi familia decidí NO callarme y seguir en mi lucha desde otros territorios. Preferí refugiarme en otras tierras y buscar el asilo porque al concedérmelos el Gobierno Español le estaba diciendo a Colombia y a sus mandatarios que reconocen que en nuestro país se vulneran los derechos fundamentales y el Estado no cumple con la obligación que tiene como lo es el de proteger adecuadamente a todos sus ciudadanos.
Acepté participar en el proyecto “Relatos en el exilio” y contar mi historia porque creo que es necesario que las personas del común se den cuenta de que somos muchos y muchas quienes vivimos la persecución, la exclusión, el desplazamiento forzado e incluso sufrimos atentados  y amenazas de muerte; que somos muchos los que hemos  tenido que vivir historias de dolor y separación de los seres amados, pero que son otros muchos más, los que a pesar de lo contundentes que son sus circunstancias se ven obligados a permanecer y exponer su vida en su deseo de que la paz sea posible y de que no existan ciudadanos de segunda clase.
Mi participación es un homenaje a quienes siguen luchando para que cesen los vacíos humanos en nuestra sociedad, porque se reconozca que ellos también son víctimas y que el reconocimiento no solo conlleva resarcir emocionalmente a las personas sino sobre todo creando las condiciones para que muchos no salgan y quienes hemos tenido que hacerlo, podamos retornar en las mejores condiciones posibles de paz y seguridad.
Mi participación es un homenaje a quienes siguen luchando para que cesen los vacíos humanos en nuestra sociedad; para que se reconozca que ellos también son víctimas, y que el reconocimiento, no sólo conlleva resarcir emocionalmente a las personas, sino sobre todo: en crear las condiciones para que muchos no salgan y quienes hemos tenido que hacerlo, podamos retornar en las mejores condiciones posibles de paz y seguridad.

Documental Derecho a la Felicidad, Relatos del Exilio, España, disponible en Youtube: https://youtu.be/s367xMHhpCU

jueves, 7 de noviembre de 2013

Redefiniendo la homosexualidad

Manuel Antonio Velandia Mora
España, noviembre de 2013

La Identidad, orientación sexual y nuevas definiciones de las homosexualidades

La vivencia personal de la temporalidad y espacialidad determinan una forma particular de asumir el mundo a la cual llamamos identidad.
El mundo es relacional y los seres humanos (sistemas) que lo componen tienen identidad en virtud del tipo de relaciones que establecen y en las cuales están inmersos, como también de las propias e inherentes particularidades que nos permiten distinguirnos y diferenciar a los/as demás.
La identidad es ilusión porque si comprendemos que la realidad se construye desde una manera de explicar el mundo, y sabemos que esta no necesariamente tiene que ser objetiva sino que es constitutiva (cada uno lo explica desde su propio uni-verso), entonces, comprendemos que el criterio de validez de la realidad del otro o la otra se da a partir de la efectividad que pueda tener para el/la observador(a) y de las condiciones en que dicho observador ve o escucha.
Se identifica a los otros o las otras no por lo que son sino por lo que quien los está identificando asume que ell*s son.
Reconocer-se en la posibilidad del cambio, de la movilidad generada a partir de las relaciones que establecemos, los territorios de los que hacemos parte, del paso del tiempo en nuestra existencia, de la cultura y la sociedad de la que hacemos parte. De ahí la importancia de reconocer-se persona única, irrepetible, trascendente, evolutiva, dinámica e histórica que construye futuro en su cotidianidad, y por tanto con una sexualidad única.
La identidad puede considerarse como la emergencia de una construcción, no siempre consciente, que afecta los procesos de socialización del sujeto; la identidad emerge de la vida cotidiana, más específicamente de la educación (formal y no formal) que provee a la personas los referentes del "deber ser" de la identidad. Dichos referentes están basados en la cultura, son propios de una sociedad y tiempo determinados, y están afectados por los procesos de interrelación e interdependencia del individuo.

Las identidades sexuales

La identidad además de móvil, es múltiple: particular, social, de socialización. El proceso por el cual la sociedad identifica sexualmente al individuo se llama Identidad Social Sexual.
La sociedad ha creado un patrón «ideal» de identidad sexual: el heterosexual, macho, masculino y falocrático; desde éste modelo, quien asuma una identidad diferente a la preestablecida socialmente, se convierte necesariamente en un ser «diferente», y por tanto marginal.
Ello ha «justificado» que para algunos individuos la identidad sexual particular y la identidad sexual social no estén «sintonizadas» por ello se construye una identidad de socialización que se acopla a las exigencias propias del intercambio social, del contexto ecosistémico y cultural relacional.

La orientación sexual

Es una manifestación de origen genético, pero no heredado, por tanto no es innata, por el gran peso que en su definición tiene la cultura.
La herencia genética es la manera en que se transmiten, de generación en generación, las características fisiológicas: morfológicas y bioquímicas de los seres vivos. No es innata la homosexualidad porque No ha nacido con el sujeto, sino se ha construido culturalmente y a partir de la experiencia y la educación.
La homosexualidad es una construcción social que se suma a la estructura biológica; la homosexualidad es además ecosistémica, es decir propia de cada tiempo, espacio y cultura.
La homosexualidad y la lesbianidad se producen cuando la persona hace conciencia identitaria. Quienes follan con otros hombres o con otras mujeres y no le dan el nombre de práctica homosexual o lésbica a su disfrute no son homosexuales o no son lesbianas, son hombres que follan con otros hombres o mujeres que tienes relaciones genitales con otras mujeres.
Así haya una predisposición biológica si no le dan rienda a su deseo, erotismo, genitalidad, afectividad y tienen conciencia de ello, no son homosexuales.
La homosexualidad es solo un nombre que explica vivencias diversas, si se les pide a muchos homosexuales que definan qué es su homosexualidad, se observará que cada uno vive la propia y desde su vivencia define su identidad; igual sucede con la lesbianidad.

Nuevas definiciones para las orientaciones sexuales

Se denomina orientación sexual homosexual a la de un hombre (biológico, optado o transformado) que orienta sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad, a partir de manifestaciones homodeseantes, homoeróticas, homoafectivas y homogenitales, hacia otro hombre biológico, optado o transformado; fundamentándose para ello en su deseo, erotismo, afectividad, genitalidad y/o la conciencia que tiene de dicha orientación.
Se denomina orientación sexual lésbica a la de una mujer (biológica, optada o transformada) que orienta sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad, a partir de manifestaciones lesbicodeseantes, lesbicoeróticas, lesbicoafectivas y lesbicogenitales, hacia otra mujer biológica, optada o transformada; fundamentándose para ello en su deseo, erotismo, afectividad, genitalidad y/o la conciencia que tiene de dicha orientación.
El erotismo hace referencia a la capacidad que tienen determinadas partes del cuerpo de convertirse en zonas de placer y señala igualmente la excitación que produce un estímulo. Rebasa la esfera de lo genital y se amplía hasta las esferas de socialización y la cultura. La eroticidad lleva inmersos unos referentes relacionados con los sentidos, o más concretamente con lo que se ha visto, oído, tocado, degustado u olfateado. Se puede recibir estímulo de diferentes situaciones y cosas que pueden atraer la atención, como por ejemplo, del cine, la literatura, las fragancias, las texturas, las situaciones, los objetos.
Lo erótico es una elaboración superior del deseo, no solamente es imaginado sino que puede ser practicado; implica un proceso que tiene relación directa con el disfrute o displacer que produce satisfacerlo o no. Lo erótico posee una carga, al deseo no siempre se le pone un cuerpo, a lo erótico sí. Se desea ser acariciado por una mano, sin que necesariamente importe el hombre o la mujer de la que cuelga la mano.
Según Camilo José Cela, el erotismo es "...el apetito sexual contemplado en sí mismo o en función de los signos, las zonas erógenas, situaciones y objetos capaces de fijar su atención o despertarlo de su sueño. Es la exaltación -y aún la sublimación- del instinto sexual, no siempre ligada a la función tenida por sexual (genital)...". 
El erotismo implica el reconocimiento propio y de la pareja en toda su extensión y no únicamente en su función genital. El erotismo no siempre está mediado por el amor, lo está por la necesidad del disfrute. Incluso en muchas ocasiones se vivencia como una experiencia ajena al otro o a la otra.
Para la Real Academia Española de la lengua “... el amor hace alusión a la atracción de un sexo hacia otro”. Hacer el amor, según la misma academia, hace referencia al acto “sexual”, es decir a la cópula; es un eufemismo de antigua utilización. Como el concepto de amor suele vincularse a contenidos genitales (algunas personas se refieren a las relaciones genitales como “hacer el amor”), sin embargo se prefiere hacer referencia al concepto de afectividad para hablar de la vinculación emocional entre dos personas, cualquiera que sea su sexo u orientación sexual.
Afectividad es el conjunto de sentimientos y emociones de una persona. Sentir afecto por alguien no conlleva una reciprocidad ni se fundamenta en la posibilidad del intercambio genital, aun cuando puede estar acompañado de este.
La genitalidad es un componente fundamental de las sexualidades. Se refiere a la posibilidad del intercambio genital entre dos personas. Inicialmente el concepto de genitalidad -del latín genitalis; apto para la generación- hacía referencia a la posibilidad de la cópula hombre-mujer.  Sin embargo, la acepción actual abarca en su definición lo relativo a ella o a los órganos que la posibilitan, y no implica necesariamente la penetración.
Al hablar de genitalidad se hace referencia a cualquier expresión comportamental sexual en la que hay contacto con los genitales de otra persona, en pareja o grupalmente. Tocar los senos o el pecho, acariciar el cuerpo en lugares extragenitales no es una práctica genital sino una práctica erótica. Una de los fines de la genitalidad además de la obtención de placer es la reproductividad.

Cabe aclarar que no es correcto hablar de homosexualismo o lesbianismo, ismo es doctrina, sistema, escuela o movimiento y las homosexualidades y las lesbianidades no lo son. 

jueves, 24 de octubre de 2013

Terminar antes de que se acabe

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, octubre de 2013

No entiendo por qué alguien a quien hemos amado debe convertirse en enemigo

"No voy a hablar de cómo se rompió el amor entre Petro y el Procurador (el primero votó por el segundo para nombrarlo por primera vez, y ahora el segundo quiere destituir al primero) ni del fin del romance entre la clase política de extrema derecha de Colombia con los paramilitares (Los primeros sacaron ventaja de los segundos y ahora lo intentan negar). No, esta vez voy a hablar del amor y los vínculos que perduran incluso cuando las relaciones de pareja terminan.
En las dos últimas semanas estuve muy ocupado paseando y aprovechando la vista que nos hizo mi ex-mi-amor y su-amor. Digo, nos hizo, porque a mi amorcito y al suyo solo les conocíamos vía Internet. Así que también era el momento de los mutuos re-conocimientos.
No somos pareja ya hace más de una década, pero cuando se acabó la relación éramos tan buenos amigos que decidimos seguir compartiendo la casa en la que vivíamos, lo hicimos hasta que tuve que convertirme en refugiado político y no me adentro en el tema para no meter en mis historias de amor a los innombrables.
Luego nuestra relación pasó de lo presencial a lo virtual hasta cuando hace dos años pudo venir a visitarme, y siguió siendo vía Internet hasta esta reciente visita.
A la gente, sin diferencia de si son L, G, T, B o heterosexual siempre le extraña que yo siga siendo buen amigo de mis ex-mi-amor, es como si por el hecho de haber terminado una relación debiera pasarse automáticamente de amigos a enemigos.
Yo creo que no tiene sentido haber compartido años de nuestra existencia  al lado de alguien y luego ni siquiera saludarle; para lograr que el vínculo continúe he tenido que hacer uso de un gran aprendizaje: ¡hay que terminar las relaciones antes de que se acaben!
Para ello hay que hacer un ejercicio que no sólo uso en mis relaciones sino en muchos espacios de mi vida: en la vida hay que aprender a darse cuenta, centrarse y empoderarse.
Darse cuenta implica ser consiente de los cambios que ocurren y sobre cómo nos afectan, a quién no se da cuenta a tiempo, pareciera que nunca le pasa nada, pero cuando se da cuenta generalmente ya es demasiado tarde. Es el momento en que las personas quieren hacer un esfuerzo para que la relación funcione, pero en ese momento ya no tiene sentido, porque cuando el amor ha muerto lo único que podemos sentir por el otro o la otra, es esfuerzo.
Si logramos darnos cuenta entonces podemos pasar al segundo momento: centrarnos. Para centrarse hay que descentrarse, en otras palabras hay que tomar conciencia de que aun cuando en la existencia lo más importante es uno mismo y su felicidad, en la relación somos dos y las emociones del otro o la otra también son importantes, porque somos seres emocionales y son las emociones los motores de nuestra acción humana. De ahí que el lenguaje también sea muy importante a la hora de construir las relaciones, los afectos, los vínculos… porque el lenguaje no es un instrumento sino que a través de él creamos relatos; nosotros mismos somos el relato de nuestra existencia y nuestros amores y desamores también son relatos. Relatos que cambian con el tiempo pero sobre todo cuando cambian las emociones, así que es muy difícil hablar bien del ex-mi-amor si el amor se ha trasformado en rechazo, o peor aún, en indiferencia.
Por ello el tercer momento del proceso es fundamental: tomar el poder… empoderarse es darse la opción de vivir el mundo que queremos y no el que desde la cotidianidad nos ha tocado vivir. Quien toma el poder de su existencia puede decidir por sí mismo qué quiere en y para su existencia y qué no desea o necesita.
Tomar el poder desde el amor es muy diferente a ejercer ese poder machista, falocrático y patriarcal que lleva a controlar a los otros seres humanos o, como dice mi amiga Angie Simonis, a dirigir sus acciones y determinar sus destinos. El poder del que hablo se construye en el amor y la solidaridad, que se convierten en el motor generador de nuestras capacidades físicas, emocionales y discursivas puestas al servicio del crecimiento mutuo.
El interés genuino por el bienestar del otro o la otra fundamenta el respeto, tal vez si fuéramos más amorosos no estaría pasando en Bogotá y Colombia lo que actualmente sucede, el asesinato de las parejas por parte del marido: en lo que va del año, 86 mujeres han sido asesinadas por sus compañeros. Ello sin sumar cientos de mujeres a las que quienes dicen amarlas les amenazan, las golpean e incluso pagan para que alguien les lance ácido a su rostro.

Hagamos más el amor y neguémonos a vivir el odio.

martes, 9 de julio de 2013

A propósito de la “crítica” y de mi insondable ego

Por Manuel Antonio Velandia MoraEspaña 09/07/2013

En estos días se ha dado una interesante “discusión” en Facebook que puede seguirse en https://www.facebook.com/erick.bearcub.3/posts/146173638913168?comment_id=137879&offset=0&total_comments=24&notif_t=share_reply Digo discusión para no decir diatribas; para alimentar ese incendiario alud de improperios le he respondido al último de los opinadores, he aquí mi respuesta.

Me encanta tu autoreconocimiento Germán Rincón Perfetti en eso que afirmas sobre "tenemos alma de diva". Tienes razón, si lees mi autobiografía está escrita en primera persona (¿Cómo más quieres que esté escrita una autobiografía?) al igual que mis post en Revista Semana (¡son opinión personal!) y mis otros blogs, pero si lees mis textos científicos están escritos en tercera persona, con fuentes, triangulados...

La mirada crítica a un texto personal es en sí misma una contradicción porque la crítica no puede hacerse a los contenidos sino a la escritura, en ese caso lo único que tendría cabida sería la autocrítica. Quien se sienta historiador (aun cuando hago parte de varias redes de ellos) que escriba la historia, mientras tanto quien me lea debe leerme comprendiendo que, como lo digo más arriba, el lenguaje genera mundos y las emociones son los motores de la acción humana.

Ahora bien si a ti te interesa o a alguien que dice ser crítico, entonces les remito a dos textos que pueden ayudarles a la comprensión de mis escritos y de otros de su estilo http://es.scribd.com/doc/60207909/De-la-autobiografia-a-la-autoetnografia-como-herramienta-para-el-estudio-de-si-mismo y mi autobiografía http://es.scribd.com/doc/59013270/De-Homosexual-a-Marica-Sujeto-de-Derechos-Arqueologia-al-interior-de-mi-mismo

Por otra parte no creo en la humildad… ohh que gran falsedad esa de pasar por debajo cuando lo que se desea es estar arriba. ¿Quién no tiene ego? ¿Es posible no tener un yo? ¿De qué ego se habla, del que se usa en la historia, la sociología, la antropología, la psicología, la filosofía o el psicoanálisis? Para hacer crítica es conveniente no solo soltar palabrejas, sino llenarlas de contenidos epistemológicos y ontológicos, de lo contrario es solo bazofia.


¡Ahí les quedo!

LGBT del medio rural: los olvidados

Por Manuel Antonio Velandia MoraEspaña 30/06/2013

¿Usted es el que sale en la televisión? Me preguntó, estábamos en la plaza principal de un pequeño pueblo; él era un hombre de unos 28 años cuya presencia y vestido, marcadamente campesinos, me hacían ver que me encontraba ante uno de esos hombres que no solemos encontrar en las grandes ciudades.
Sí, le respondí.
Es que quiero decirle que yo soy heterosexual. Esta confesión me sacó de la rutina, no entendía porque alguien quiere confesarse miembro de una mayoría sexual.
Lo que sucede es que aquí la gente no entiende que yo sea así, palabras que acentuaba con el movimiento de la mano, que moviéndose sobre su eje, describía algo de inestabilidad.
Así cómo, le pregunté.
¡Así, raro! me dijo.
¿Qué quieres decir con raro?
Que me gustan los hombres. Lo dijo en voz tenue, a pesar de que no había cerca alguien que pudiera escucharnos.
Bueno, para mí no es raro, a mí también me gustan y eso me hace feliz. Le respondí.
Con una sonrisa nerviosa, ratificó: es que aquí la gente no entiende, yo tengo pareja y él también es casado.
¿Tienes una pareja hombre y otra pareja mujer? Interrogué.
Sí, pero a mí los que me gustan son los hombres. Es que aquí nadie entiende, insistió.
Y, ¿por qué quieres decírmelo?
No sé, necesitaba decírselo a alguien.
Yo no me quiero ir del pueblo, a mí me gusta vivir aquí, pero hemos pensado salir a una ciudad. Yo tengo miedo de que si se enteran nos den una tunda, me dijo.
La discriminación también la hay en la ciudad, le respondí, pero probablemente sea menos que en el campo…

No le dije que en las ciudades no todos los homosexuales, lesbianas, bisexuales o trans van a las asociaciones, que estas algunas veces son un gueto y que incluso se discriminan los unos a los otros y las unas a las otras, las organizaciones.

Tampoco le comenté que las luchas no siempre son acompañadas por quienes pueden disfrutar de los derechos logrados y menos pensé en decirle que a algunos les obligan a desplazarse de sus barrios, les amenazan de muerte e incluso, deben irse del país, porque los crímenes de odio son mayores en la ciudad que en el campo, o tal vez lo que sucede a los maricas de pueblo no es noticia y a las organizaciones parece no importarles.

No es que esté en contra de las asociaciones LGTB, ni de sus luchas, es que me parece que no puede celebrarse el orgullo LGTBI con la frente en alto si olvidamos a esos otros y esas otras que nos son invisibles.

Por supuesto deseo invitar a todos los que luchan por los derechos humanos y sexuales y a los y las que creen que otro país es posible a que salgan a las marchas de sus ciudades, a que acompañen a quienes celebran el orgullo de ser LGTBI y a que no olviden que allí, en cada pequeño pueblo, hay muchos otros y otras que requieren que les tengamos en cuenta, porque sus derechos también son nuestros derechos.

Hoy 30 de junio en Bogotá, Medellín, Barranquilla, Manizales, Pereira, Cúcuta,

Vamos #PorNuestrosDerechos

viernes, 22 de marzo de 2013

El rol del polimórfico perverso León Zuleta en la historia del Movimiento Homosexual Colombiano

Por Velandia Mora, Manuel Antonio. [1]

España, Marzo 2013

Hay algo que extraño en tu texto y es que no aparece un autor que para Zuleta tuvo mucho peso. El primer libro, bueno fotocopia, que me facilitó León fue el texto «El deseo homosexual» de Guy Hocquenhem (1972), miembro en Francia del FHAR Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, el cual leímos en francés y con diccionario en mano. Qué bueno iniciar el día con una lectura amena, profunda y cuestionadora; me refiero al Interesante artículo de José Fernando Serrano Amaya denominado "El olvido recobrado: sexualidad y políticas radicales en el Movimiento de Liberación Homosexual en Colombia"  (http://bit.ly/ZgYGod), sobre León Zuleta, a quien yo solía llamar el "polimórfico perverso”, nombre que degeneró para algunos en el “polívoco perverso”; quitando el peso a su gran capacidad para aparecer y desaparecer y su mimetismo que bien lo hacía ser querido en diversos espacios e incluso, por personas arto diferentes. Preocupante ese cambio de pasar de ser un polimórfico a un polívoco, porque era bien claro para Zuleta que el lenguaje jugaba un papel determinante en la construcción de los discursos.
Entrevista  a Manuel Velandia Mora, en TV, 1ª Marcha del Orgullo Homosexual en Colombia, 28 de junio de 1983.

Hay algo que extraño en tu texto y es que no aparece un autor que para Zuleta tuvo mucho peso. El primer libro, bueno fotocopia, que me facilitó León fue el texto «El deseo homosexual» de Guy Hocquenhem (1972), miembro en Francia del FHAR Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, el cual leímos en francés y con diccionario en mano. 
Creo que uno de los temores de la gente hacia León era precisamente que no había gran distancia entre el discurso y la práctica y que por ello proponía intercambios sexuales políticos que a algunos no le sonaban como una realización práctica de la teoría sobre el sexo y el poder, sino al interés oculto de querer “culear” con todo el mundo; tal vez por ello, también pasó de ser el “perverso” del que yo hablaba, en el sentido del que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas, a ser para otros el perverso comprendido como el tipo malo, que hace daño; imagen por cierto bastante lejana de la realidad del tipo amoroso que era León.
Creo que uno de los problemas de Ventana Gay (revista del MLHC Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia) fue precisamente ese, la incapacidad de algunos de sus miembros de ser realmente transgresores en lo cotidiano y en el discurso, para serlo, de pronto, en la habitación en la que dejaban fluir sus verdaderos deseos. Por otro lado cabe bien señalar que en Ventana Gay tuvo un gran peso él que ponía el dinero, el abogado Guillermo Cortez, y que por ello a diferencia de Zuleta allí se dio bastante poder a por ejemplo, la discusión para el cambio del Código Penal en 1980, en el que dejó de ser delito el acceso carnal homosexual (antiguo artículo 323 del Código Penal en 1936).
Para León siempre fue más importante el cambio de la cotidianidad, de la cultura, que el cambio de la norma legal. León siempre fue un militante y para algunos eso se traducía en contemplarlo como un ser irreverente que atentada contra las estructuras establecidas. Cabe recordar aquí, que en algún momento de la historia del Movimiento Homosexual Colombiano, alguna persona pidió y logró que me echaran, por una semana, del MLHC porque yo era muy marica. Bueno, en la práctica yo había asumido una buena parte de las propuestas de Zuleta y exigía que el discurso “marica” debía reivindicarse como ejercicio político y que era necesario reivindicar la analidad como ejercicio de poder, y los amaneramientos gestuales y en la oralidad como una práctica de ruptura con la masculinización o más correctamente con el tono masculino con que se les pretendía matizar a las ideas en su expresión oral, para hacerlas más creíbles y serias.
En el MLHC me aceptaron nuevamente como miembro, luego de que con un cartel que decía “Ser marica es cosa seria, es cuestión de hombres”, me parara, como protesta y antes de que todos los participantes ingresaran, frente a la puerta de la Biblioteca Emmanuel Mounier en donde nos reuníamos todos los sábados; éramos subversivos y delincuentes por obra y gracias del Estatuto de Seguridad de Turbay. Es importante señalar que no me recibieron porque aceptaran el discurso de la maricada, sino para que los transeúntes y el director de la biblioteca no pensaran que algunos de los que allí se reunían eran tan maricas como yo.
[1] Velandia Mora, Manuel Antonio. Doctor por la Universidad de Alicante y Diploma de Estudios avanzados –DEA- en Enfermería y Cultura de los Cuidados, DEA y Doctorando en Intervención Psicopedagógica. Máster en Gestión de las Políticas públicas e Interculturalidad, Máster en Educación, Sexólogo, Especialista en Gerencia de proyectos educativos institucionales,  Sociólogo, Filósofo.