jueves, 16 de agosto de 2007

Diversidades sexuales transitadas

La identidad puede entenderse como la emergencia de una construcción, no siempre consciente, que afecta los procesos de socialización del sujeto; la identidad emerge de la vida cotidiana, mas específicamente de la educación (formal, no formal e informal) que provee a la personas los referentes del “deber ser” de la identidad, dichos referentes están basados en la cultura, son propios de una sociedad y tiempo determinados, y están afectados por los procesos de interrelación e interdependencia del individuo.

La identidad no es fija sino móvil, la movilidad de la identidad, sistémicamente hablando, hace referencia a la posibilidad que existe de que la identidad cambie en el tiempo, a partir de las relaciones sociales y por inter-influencia con el medio, la cultura y la sociedad.

Toda persona tiene un proceso de construcción de identidad con relación a su cuerpo, su género y su orientación sexual.

Cuando un bebé nace los padres y el equipo de salud o la comadrona (a quienes llamaremos “el otro”) le asignan un sexo y un género. Si tiene un pene “el otro” le asigna macho y masculino, si posee una vulva entonces le asigna ser hembra y femenina; con los desarrollos sociales y culturales y de sus relaciones interpersonales la persona se construye hombre o mujer. A ese proceso de asignar lo denominaremos “dar un significante”.

Algunos bebés al nacer presentan ciertos defectos en los genitales externos, que a los ojos de la sociedad les otorga un nivel de ambigüedad (intersexualidad) que dificulta a los ojos del observador (el otro), la “asignación de un sexo” porque entiende que algunos componentes del sexo biológico no concuerdan con lo que el experto conoce como lo que ese cuerpo “debe ser”. El “otro” espera que a un sexo asignado corresponda el género correspondiente, y a este le llamamos “género por asignación”.

Las personas comienzan su construcción identitaria siendo bebés a los que “el otro” les da un “significante”; pero a dicho significante cada uno/a (padre, madre y la persona misma, al estar en condiciones de hacerlo) da su consentimiento o no, lo acepta o no y le provee su propio “significado”.

El género es una noción, una construcción social y cultural sobre lo que “debe ser” y como debe comportarse una persona, pero el género es especialmente una construcción particular a partir de la cual la persona asume una manera de actuar a la que se llama “rol de género”. Masculino y femenino hacen referencia al genero y son los dos extremos de un continuo. Se espera que el rol de genero acompañe en su actuación a un cuerpo que se le corresponde; es decir, por ejemplo, a un cuerpo de macho le correspondería un rol masculino.

Algunas personas pueden experimentar una situación a la que se denomina “disforia de género” en ellas su rol, su actuar, su performance del género no está en consonancia con su cuerpo: asumen una performance femenina a pesar de que su cuerpo es o se asigna masculino o una performance masculina aun cuando su cuerpo es o sea asignado de hembra. En este caso podemos decir que la persona ha abandonado su “género por asignación” y ha asumido un “género por opción”.

A quienes asumen un “género por opción” se les denomina personas "transgeneros”. Persona transgénero se refiere exclusivamente a aquella que transita en su identidad de género.

En Colombia se utiliza el concepto Transgenerista para designar a aquella persona que hace construcciones identitarias de transito de la feminidad a la masculinidad o de la masculinidad a la feminidad en una o más de las siguientes posibilidades relacionadas con el género: su identidad de cuerpo (implantes, postura de siliconas, lipo-esculturas), su identidad de género, su indumentaria (vestuario y accesorios). En general, no responden a la bipolaridad macho/ hembra, lo femenino / lo masculino.

Las personas transgenero acompañan el rol de género optado con los accesorios, vestidos y maquillajes (cuando ello se considera culturalmente necesario) propios del género al que han “transitado”. Pueden presentarse entonces personas que vivencian un “tránsito identitario de la masculinidad a la feminidad” y otras que experiencian un “tránsito identitario de la feminidad a la masculinidad”.

Todo(a) transgénero es transgenerista pero no todo(a) transgenerista es transgénero. A los hombres que asumen por momentos o permanentemente los accesorios, vestidos y maquillajes propios del género femenino pero que éste no es su género por opción, y esto es una expresión comportamental sexual que les produce placer y en consecuencia lo asumen como parte de su identidad sexual se les denomina “transvestis”.

Sexológicamente hablando no hay un nombre para denominar a las mujeres que asumen los accesorios y vestidos masculinos; esto se debe a que el poder de la masculinidad es tal que se considera social y culturalmente aceptable que toda mujer aspire y asuma ciertos elementos representativos de quien ostenta el poder: el macho, masculino, machista y falocrático. Sin embargo, en algunos países como España se aplica el termino transvesti también para las mujeres.

Un transvesti es una persona, hombre, que utiliza prendas y accesorios considerados femeninos, pero que tiene una identidad masculina en el momento en que se trasviste. Una transvesti es una persona, hombre, que utiliza prendas y accesorios considerados femeninos y que tiene una identidad femenina en el momento en que se trasviste. La mayoría de los transvestis son heterosexuales, el transvestismo es una expresión comportamental sexual, una manera de obtener placer.

Generalmente todo transgenerista que ha transitado identitariamente de la masculinidad a la feminidad es transvesti, pero no todo transvesti es transgenerista.

Una persona es transexual cuando no desea los caracteres del sexo con el que ha nacido sino que le apetece un cuerpo que sea acorde con su género optado. Se es transexual así la persona transforme o no quirúrgicamente, con aplicación de hormonas y/o con trucos o rellenos su cuerpo, para aproximarlo al cuerpo deseado.

En el proceso de construcción de identidad sexual las personas también determinan a la(s) persona(s) con quien(es) desea(n) realizar sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad; a este proceso de construcción identitaria se le denomina de “identidad de orientación sexual”.

Se denomina orientación sexual homosexual a la de un hombre (biológico, optado o transformado) que orienta sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad hacia otro hombre biológico, optado o transformado.

Se denomina orientación sexual lesbiana o lésbica a la de una mujer (biológica, optada o transformada) que orienta sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad hacia otra mujer biológica, optada o transformada.

La palabra homosexual proviene del griego homo y significa igual de tal manera que pudiera decirse que homosexual es quien tiene una relación con una persona del mismo sexo, políticamente las mujeres en algunos lugares del mundo, entre ellos Colombia, prefieren usar el término lesbiana.

El termino gay, aceptado por la Academia española de la lengua, es un adjetivo, perteneciente o relativo a la homosexualidad; generalmente es usado también para diferencias a un homosexual militante y políticamente activo miembro de una organización que lucha por los derechos de las minorías sexuales.

Marica, proveniente de María, resalta de forma peyorativa, discriminatoria y despectiva lo femenino de los homosexuales; es un termino que se utiliza por algunos gay con toda intención política a pesar de lo denostado que es su uso en los heterosexuales.

Se designa como queer a un homosexual radical que huye en la construcción de su identidad de las clasificaciones sexológicas haciendo afirmación de su unicidad como también de su excentricidad, replanteándose radicalmente los modelos de subjetividad lineal positivista socialmente aceptados.

Se designa orientación sexual bisexual a la de una mujer o un hombre (biológica/o u optada/o) que orienta sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad tanto hacia hombres como mujeres biológicas/os, transformados/as u optados/as.

Se denomina orientación sexual heterosexual a la de una persona (biológica, optada o transformada) que orienta sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad únicamente hacia otra del otro sexo, ya sea este biológico, optado o transformado.

Se suele creer que todos los transvestis son homosexuales pero el número de transvestis heterosexuales es mucho mayor.

La actividad laboral no es un elemento propio de la identidad sexual, de ahí que trabajos como el sexual u oficios como el transformismo y/o performarse drag queen o drag king no hacen parte de la identidad sexual, sino a la identidad de oficio. Se les denomina “transformistas” a los hombres que asumen por momentos los accesorios, vestidos y maquillajes propios del género femenino pero que éste lo hacen como parte de una actividad artística.

El proceso de construcción identitaria es tan único y particular como los/las/les sujetos/sujetes/sujetas que construyen su sexualidad, dicha unicidad y particularidad dificulta las relaciones sociales de convivencia entre los seres humanos por cuanto en las diferentes identidades existen elementos en común pero igualmente muchas particularidades que hacen que aquellos que se asumen o son asumidos como grupo, por ejemplo las personas trans, los homosexuales, las lesbianas o los bisexuales presenten grandes variaciones las unas con las otras, incluso entre quienes han asumido procesos identitarios que se consideran, desde una generalización que permite la organización social y política, como similares.

Reconocerse único e irrepetible es supremamente importante en la construcción y reconocimiento de la identidad sexual particular pero reconocer-se miembro de una comunidad es supremamente importante para la transformación social, cultural y política y el reconocimiento social de nuestras identidades.

El reconocimiento implica re-conocer al otro en su particularidad y unicidad y en aquellos elementos identitarios en los que confluimos y nos separamos, pero también involucra reconocer las construcciones teóricas, vivénciales y emocionales en las que los otros y nosotros mismos nos movemos, como una manera de poder acompañar-se en el proceso de la construcción de la convivencia solidaria y demostrativa que todos/todes/todas buscamos.

Por Manuel Antonio Velandia Mora
investigadormanuelvelandia@gmail.com
España 15/08/07
Presentado en I Foro sobre Transgenerismo y el I Encuentro Nacional de los y las Transgeneristas en Colombia: “Cuerpos Transgresores-Cuerpos Transéroticos”, Bogotá 17 al 20 de agosto del 2007.

domingo, 12 de agosto de 2007

Terrorismo gay

En Colombia son frecuentes la discriminación, la separación social, la agresión física y emocional, el chantaje, la extorsión, el boleteo, las amenazas de muerte e inclusive el asesinato a personas de la comunidad LGBT, tan es así que algo más de 100 personas miembros de las organizaciones que trabajan por las minorías sexuales se han visto obligadas a salir del país y solicitar asilo.

Toda esas situaciones preocupan a las organizaciones LGBT o no, que trabajan en el tema de los derechos humanos, pero recientemente se está presentando una nueva forma de violencia a la que yo denominaría “Terrorismo gay”.

Frecuentemente quienes vulneran a la población LGBT son miembros de organizaciones paramilitares; en otros casos, pero con menos frecuencia, también lo hacen las guerrillas y miembros de instituciones del estado como el ejército y la policía. Lo más preocupante de esta nueva modalidad de homofobia es que quienes la están ejerciendo son personas homosexuales hacia otras personas con su misma orientación sexual; en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga se ha presentado un alto número de casos de asesinatos a manos de otros homosexuales, pero el terrorismo ha integrado a sus formas de violencia una modalidad supremamente dañinas y efectiva: las cadenas de mensajes vía Internet.

Barrancabermeja, es una ciudad petrolera del sur oriente colombiano con gran presencia paramilitar, no es una ciudad muy grande o con un gran volumen de habitantes, tal vez por ello la reciente hola de correos electrónicos en los que se informa que una o más personas viven con el sida, o los lugares en que las personas homosexuales habitan, trabajan y sus lugares de encuentro, sus descripciones físicas, incluso las descripciones de sus practicas eróticas y sexuales, que andan circulando de manera preocupantemente eficiente por la WWW, está conduciendo a la hoguera publica a las personas de las que hablan dichos mensajes.

La información se ha globalizado de tal forma, que algunas de las empresas mencionadas en los mail han “presionado” a sus funcionarios para que cambien de ciudad, les han exigido abandonar sus prácticas sexuales, les han sugerido hacerse la prueba de ELISA para HIV, e inclusive han creado condiciones adversas en sus lugares de trabajo con las que están presionando las renuncias a su actividad laboral.

A lo anterior se suma un hecho aun más preocupante, los grupos paramilitares han hecho de las personas a quienes se nombran en tales mensajes su blanco de acción y están amenazando de muerte o solicitando su desplazamiento forzado, a algunas de las personas cuyos nombres y señales aparecen en dichos mensajes.

Lo más preocupando de la situación es la indolente falta de reacción de las organizaciones LGBT en Colombia, a las que algunos de los afectados han solicitado apoyo y puesto sus quejas, como también que sean precisamente otros homosexuales quienes han apoyado la difusión de tales mensajes.

Por supuesto estos vulneradores y “defensores de la moral y la salud publica” se excusan en decir que puede ser verdad que dichas personas vivan con el VIH/sida pero considero que denunciar a alguien porque tiene esta condición no ayuda en nada a la protección social de la salud, pues para infectarse se necesita solo una persona: uno mismo que es quien debe protegerse en todos sus contactos sexuales.

El problema de fondo es que los mismos homosexuales en Barrancabermeja están creando las condiciones sociales para que una vez más los grupos de “limpieza social” actúen asesinando a todos aquellos que ellos consideran una amenaza publica, olvidando que cuando el fuego se produce en la casa del vecino, a quien siente que se halla adecuadamente resguardado puede llegarle una chispa y encender su propio fuego.

lunes, 6 de agosto de 2007

Los hombres juegan a ser machos

El temor a no ser reconocido como “macho” en un país eminentemente machista como Colombia es una de las situaciones emocionales que más traumatismos crea en los hombres; estos, sin distingo de su orientación sexual, temen no ser machos.

Esta es la razón por la que algunos heterosexuales no se posibilitan participar de las fantasías sexuales de su pareja, cuando ellas desean estar en medio de dos hombres.

La moda determina los lineamientos de lo que es un cuerpo perfecto, que no necesariamente es un cuerpo sano, de ahí que una marcada tendencia en la moda corporal sean los procesos de “machificación”.

Me pregunto ¿Por qué muchos hombres tiendan a exagerar su ser “macho”?, ¿será este un recurso de los homosexuales para poder relacionarse sin ser excluidos socialmente?

Las especies animales se dividen en machos y hembras. En los humanos al macho socializado afectado por la cultura se le denomina hombre y a su actuar, la masculinidad. Se ha dicho que la posibilidad de hacer construcciones lógicas parece ser inherente al hombre y que las mujeres tienden a ser más emocionales. Igualmente, que quien desarrolla pensamiento tiene el poder, y estos se atribuyen primordialmente a los hombres.

La masculinidad es un imaginario, “deber ser” influenciado en su construcción social por la cultura, las interacciones sociales y las maneras de explicar el mundo relacionado con la sexualidad, que en Colombia tiene un marcado acento judeocristiano. Podemos afirmar que hay tantas masculinidades como seres que las asumen o desean asumirla; no es específica de los hombres sino también de los trangéneros, quienes habiendo nacido mujeres y criadas en la feminidad transitaron hacia lo masculino, y de aquellas otras quienes en su transito identitario abandonaron el modelo masculino para aproximarse y “estar siendo” en lo femenino.

El machismo es una construcción ideológica, una forma de actuar e intercambiar socialmente, de ejercer poder directamente emparentada con el ejercicio del modelo de masculinidad imperante en la cultura. A quienes vivencian ésta situación desde su ser hombres se les denomina machos. El macho o quienes pretenden estarlo siendo se asumen seres superiores a quienes no lo son.

Los machos apoyados por las mujeres y sus proceso de endoculturación en la familia, la escuela, enmarcados por la cultura y las relaciones sociales han construido los imaginarios sobre cómo “debe ser” el comportamiento apropiado para la especie (ya sean hombres o mujeres) y excluyen, estigmatizan, vulneran y marginan a quienes no socializan como típicamente machos.

La separación social entre machos, machos no tan machos, mujeres machas y mujeres por supuesto no es fruto de un desarrollo racional, sino consecuencia de procesos emocionales, lo que nos llevaría a confirmar el supuesto de que el machismo -y sus consecuencias- son el resultado de la emocionalidad y no de la racionalidad.

El poder autoreferenciado del macho, aceptado por algunas mujeres y homosexuales, ha dado a los hombres, y en especial a los “machos”, una serie de posibilidades para el relacionamiento que se derivan en formas de poder, que se auto y heteroafirman en el poseer uno de los elementos representativos de la imagen corporal del cuerpo del animal macho -el falo. Este pone a quien lo posee en la escala superior de su especie, en lo que se ha denominado falocracia.

En ésta, tanto las mujeres como los hombres que no asumen el machismo como su referente pleno, son entendidos y asumidos socialmente como grupos a quienes se puede estigmatizar, vulnerar, agredir e incluso, se les considera faltos de hormonas: afirmando que “es la testosterona y no la emocionalidad lo que lleva a los hombres a la aproximación carnal”.

La explicación biologicista del ejercicio de la falocracia olvida que en el proceso de socialización y por los efectos de la cultura los hombres, al convertirse en adultos, aun cuando se afirmen como seres racionales no pueden negar su parte emocional e instintiva. El machismo niega la emoción como una posibilidad condicionada cerebralmente y excluye a todo aquel que aparezca como sensible o exprese su emocionalidad, más aún en situaciones en las que “todo hombre debe ejercer su autocontrol”, como en el duelo, el dolor y en la expresión de los afectos.

Los hombres homosexuales que tienen problemas en la construcción de su identidades de sexo y masculinidad han encontrado dos alternativas para socializar: primero, fingirse “machos” para ser aceptados; y, segundo, asumirse como sujeto-objeto de exclusión, y en consecuencia permitirla y autoexcluirse. Alternativas a las que recurren ciertos heterosexuales igualmente en crisis identitaria.

Los primeros como una manera de “resolver” dichas contradicciones se construyen para sí mismos y los demás un cuerpo “machificado”, ya sea por el desarrollo extremo de su musculatura por medio del ejercicio físico, o por la ingesta de substancias, como los esteroides. Otros menos interesados en hacer del gimnasio su espacio para la “machificación” prefieren estrategias más rápidas y menos exigentes como la aplicación cosmética de prótesis (implantes de silicona y otros materiales que emulan la musculatura hipertrofiada).

Algunos pocos hombres prefieren, con ayuda medica y a veces de un simple vendedor de medicamentos no formado para ello, construirse ciertos rasgos secundarios con la aplicación de hormonas como la testosterona, con lo que logran cambios significativos en la tersura de la piel, en la estructura muscular e incluso, el aceleramiento de la alopecia, considerada por algunos como otro símbolo en la imagen del macho y la presencia marcada de vello.

De maricas y medios de comunicación

¿Por qué se produce tanto revuelo por un artículo sobre maricas en medios masivos de comunicación que se supone son para heterosexuales? o, ¿Por qué nunca hay tanta algarabía de los homosexuales ante el bombardeo permanente de artículos sobre la heterosexualidad que se encuentran en todos los medios de comunicación?

Me sorprende positivamente que medios que se suponen escritos exclusivamente para heterosexuales promedio se tomen un espacio para escribir sobre la homosexualidad, pero más aún me inquieta el revuelo que esto causa, ya que la respuesta obtenida es un esbozo de uno de los efectos sociales de la homofobia.

Probablemente la exasperación se deba a que los heterosexuales, a diferencia de los homosexuales, entran en crisis ante un acercamiento a la homosexualidad, y lo hacen por una sencilla razón, en general cuando un gay sabe lo que es, no le afecta lo que los otros son; pero para un heterosexual, la homosexualidad es algo que le preocupa porque la mayoría de ellos resultó heterosexual, como por arte de magia, sin proponérselo, sin darse cuenta.

A los heterosexuales machistas por naturaleza, para la muestra los comentarios de lectores y lectoras al blog anterior sobre el machismo, les gustan las mujeres, se sienten plenos con una vulva y unas tetas porque así los criaron: heterosexuales y como resultado de su castroeducación sexual nunca se preguntan si realmente eso es lo que les gusta, lo que desean, lo que les llena plenamente, razón por la que encontrarse con un discurso positivo sobre la homosexualidad los confronta en la medida en que les posibilita la reflexión sobre sí mismos y más aun, las dudas con respecto así.

La homosexualidad produce crisis porque resalta la incoherencia en la definición de la orientación sexual que existe en la mayoría de los heterosexuales; porque pone en duda el modelo socializado del “deber ser” heterosexual, masculino, machista, falocrático y sexista; porque evidencia que la heterosexualidad no es la única posibilidad posible y sobre todo, porque les permite darse cuenta que su comportamiento machista y por lo tanto cosificador de las mujeres no es precisamente lo que las mujeres desean aun cuando si lo que ellos mismos quieren.

No es que ser homosexual sea precisamente lo mejor que nos puede suceder; las cartas airadas, agresivas y sexistas de muchos lectores demuestran que tan arraigada se lleva la violencia en nuestro interior, pero sobre todo evidencian por qué preferimos la guerra a la paz; habría que traer a colación la idea de algunas feministas con respecto a que violencia es sinónimo de machismo y que, en un país de machos que se niegan a dejar de serlo y por tanto, a dejar de ejercer el poder sobre las mujeres e incluso sobre otros hombres es imposible experienciar en el cotidiano situaciones tan elementales como la libertad de opinión.

El problema además es más profundo: no es que un marica escriba en la revista, es que el modelo de la heterosexualidad lo enseñan los homosexuales. Somos precisamente nosotros los modelos que en la televisión les enseñamos a comportarse como machos, les contamos que loción usar, que prendas vestir, que cigarrillo fumar, como conquistar a una mujer, e inclusive les damos consejos sobre como tirar bien.

A diferencia de la mayoría de los heterosexuales cuando nos relacionamos con las mujeres evidenciamos en ellas que son personas y no objetos sexuales, o si no pregúnteles a las mujeres por qué se ensañan a llevar a la cama a un homosexual? No es precisamente para redimirnos en heterosexuales sino porque en la cama un homosexual que se decide a relacionarse con una mujer generalmente les hace descubrir que el mayor órgano sexual que tienen es toda su piel y no solamente lo son las parcelas del clítoris y las tetas; porque los homosexuales solemos ser cómplices y no flajeladores fálicos y además porque entendemos que el pene no es el símbolo de la dominación o el único objeto posible de placer sino tan solo un instrumento en el encuentro, tan valido como lo son la yema de los dedos o la caricia de la palabra.

Es necesario darse cuenta que algunos de los heterosexuales terminan siendo viejos verdes, copuladores compulsivos, hombres solitarios o proveedores de enseres domésticos a quienes las mujeres detestan o simplemente se aguantan porque tiene claro que entre tanta ineficiencia lo mejor es quedarse con el menos peor.

El temor a conceder derechos plenos a los homosexuales y en general a la población LGBT, demostrado en el Congreso de la república y en el Concejo de Bogotá lo que demuestra en que para los políticos no es positivo que todos los ciudadanos y ciudadanos tengamos los mismos derechos y posibilidades para la convivencia solidaria y democrática ya que al asumir la diversidad y la diferencia como una posibilidad real, tendrían que aceptar que lo que los separa de los miembros de otros grupos políticos no es precisamente su ideología sino los votos que a la final puedan obtener cuando se presenten como candidatos(as) a cualquier contienda electoral.

El General Freddy Padilla refiriéndose a la pregunta de si hay homosexuales en las fuerzas militares, en el programa “Qué está cocinando D´artagnan", respondió: “Pueden existir de hecho, los debe haber y seguramente no se han detectado. Lo que a nosotros más nos preocupa con ese tema, es lo que puede eso significar desde el punto de vista de la disciplina, nosotros si pensamos que la disciplina es un elemento esencial para poder tener una organización que responda a las necesidades del país”. Me pregunto si el hecho de que alguien sea homosexual lo hace desordenado. Por supuesto esta es otra falsa creencia sobre los homosexuales que no tiene ningún fundamento científico.

martes, 31 de julio de 2007

Homofobia, conflicto armado y derechos en Bogotá

El hecho de que los, las les LGBT hayan ganado ciertos derechos en Colombia, no implica que ellos mismos y la sociedad les reconozca como sujetos de tales.

Sólo en la medida en que estas personas nos hagamos más visibles en todos los espacios sociales, culturales, económicos y políticos, y la sociedad pueda tener la oportunidad de conocernos mejor, deshacerse de mitos y creencias, aumentando su capacidad de comprender y disfrutar la importancia de la diversidad que la conforma, será posible que se nos acepte y respete como sus iguales.

Aún cuando Colombia no es un paraíso, no puede negarse que la convivencia para los homosexuales en las grandes ciudades en más fácil que en la zona rural. A pesar de que esto es así, en Bogotá las milicias de las FARC, durante 2003, obligaron al maestro Manuel Gaviria a renunciar a su cargo como maestro en una escuela primaria teniendo como excusa para el “boleteo” su homosexualidad.

En una encuesta sobre convivencia ciudadana en esta misma ciudad, realizada en las dos oportunidades en que Antanas Mokus fuera alcalde de la ciudad, un alto porcentaje de ciudadanos expresó no estar interesado en tener un homosexual como vecino, hecho que motivó que durante la alcaldía de Lucho Garzón se haya creado un programa que tiene como fin alcanzar una “Bogotá sin indiferencia con la población LGBT”. La violencia homofóbica en Colombia no es un hecho reciente, entre 1986 y 1991 los grupos denominados de “limpieza social” asesinaron a más de 680 homosexuales.

León Zuleta, cofundador con Velandia del Movimiento homosexual colombiano, fue asesinado en 1994 por razón de sus trabajos en derechos humanos y con minorías sexuales. El machismo al interior del militarismo, ya sea este de derecha, centro o izquierda siempre ha estado presente en Colombia. Es frecuente la violencia policial contra homosexuales y muy especialmente, contra los/las transgéneros y transvestis que trabajan sexualmente.

En las zonas en las que en Colombia es más marcado el conflicto con los paramilitares y con la guerrilla, especialmente con las FARC -Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-, estos actores sociales se han convertido en los nuevos guardianes del orden moral. No es de extrañar el radicalismo de los grupos cristianos y conservadores que atacan verbal y emocionalmente a los homosexuales; ahora bien, para muchos es sorprendente que los paramilitares y la guerrilla hayan obligado a algunas personas homosexuales a desplazarse fuera de sus territorios e inclusive, que la guerrilla lograra que se realizara la prueba diagnostica de la infección por el VIH a todas las personas de una pequeña ciudad del Llano, discriminación que en Colombia tuvo la complacencia de las autoridades de salud, civiles y militares, quienes igualmente permitieron el desplazamiento forzado de las personas cuyo diagnóstico fue reactivo.

En estos grupos armados existe una doble moral con relación a la población LGBT; por ejemplo, en algunas zonas de conflicto los transvestis y/o transgéneros que trabajan sexualmente se les permite estar en la zona si prestan “favores sexuales” o son informantes, de lo contrario se les obliga al desplazamiento cuando no es que se les asesina por causa de su identidad y su actividad laboral.

Durante muchos años el ejército colombiano puso en las libretas militares, documento que informa sobre la prestación del servicio militar obligatorio, un texto en el que se leía profesión: homosexual; siendo esta la razón por la que se les excluía de prestar el servicio militar.

A partir de fallos de la Corte Constitucional a tutelas (mecanismo constitucional que se usa en caso de buscar protección estatal si hay amenaza o vulneración de los derechos fundamentales), ya no se puede excluir a alguien de las instituciones militares en razón de dicha “profesión”, como tampoco del lugar de trabajo, de estudio o de vivienda, sin embargo los homosexuales siguen siendo rechazados, vulnerados y estigmatizados en el ejercito colombiano, inclusive se les expone públicamente ante sus compañeros, se les maltrata físicamente, encierra en calabozos y agrede o menosprecia diciéndoles “mariquitas”.

Aun cuando en Colombia desde el Estado, por razón de su orientación sexual no se ha excluido de su cargo a maestros, el estatuto docente, norma que los rige, en uno de sus artículos consideraba la homosexualidad causal de mala conducta; artículo que fue derogado por fallo de tutela. En lo que va corrido del siglo XXI los homosexuales hemos participado en la actividad política, logrando, en mi caso, que el Partido Liberal Colombiano aceptara a las minorías sexuales como un sector social con pleno reconocimiento y derecho a presentar candidatos a las diversas corporaciones publicas. Hecho que también se dio mas recientemente en el grupo político denominado Polo democrático.

Siendo candidato a la Cámara en las elecciones de 2002, yo Manuel Velandia fui victima de un atentado con una granada lanzada a mi residencia por grupos paramilitares quienes han sido explícitos en considerarse opositores a mi actividad; sus reiteradas amenazas de muerte, que a finales de 2006 se extendieron a mi familia, fueron la causa de mi desplazamiento forzado a España, país en que actualmente me encuentro en trámite de asilo político por orientación sexual. John Jairo Romero (homosexual), Niyireth Reinosa y su pareja (lesbianas) y Samantha Palacios (transvesti) son las otras cuatro personas que han solicitado asilo por esta misma causa en España entre el 2001 y el 2007. Las tres primeras personas ya lo obtuvieron.

Ellos y ellas no son los únicos LGBT que han tenido que huir de Colombia, ya que también tenemos asilados en otros países. Manuel Bermúdez, Ciudadano Gay con sede en Medellín y quien fuera candidato al Senado fue “boleteado” por grupos paramilitares durante su campaña en el 2002, esto demuestra que dicha participación política no es plena y que las autoridades no investigan, sancionan o penalizan apropiadamente a quienes entorpecen el debate político democrático, tal y como se ha demostrado con las investigaciones recientes sobre la presencia paramilitar en el Senado y la Cámara, corporaciones en las que tampoco se logró la aprobación del proyecto de Ley sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo (2007) a pesar de que el presidente Uribe y sus grupos políticos apoyaran esta propuesta como parte de su estrategia para conseguir votos en las ultimas elecciones.

Y como ya lo dije antes en otro blog, para que Bogotá sea realmente un ejemplo no se necesita únicamente que su alcalde tenga una actitud positiva hacia las personas LGBT como la tiene Lucho, actitud que incluso le ha quitado aceptación popular, se requiere en especial que haya recursos para llevar a cabo acciones y con estos recursos la ciudad no cuenta, porque no es verdad que los homosexuales, las lesbianas, los y las bisexuales y los, las y les transgeneristas realmente cuenten, ya que el cambio solo es posible con el desarrollo de una política.

Con lo anterior se comprende la importancia del debate que se cursó en el Consejo de Bogotá sobre el Proyecto de acuerdo número 357 de 2007 "Por medio del cual se establecían los lineamientos de la Política pública para las personas Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas —LGBT— en Bogotá" y que se perdió con ocho votos en contra y siete a favor, en la Comisión de Gobierno del Concejo de Bogotá.

Un complemento a este tema puede encontrarlo en Revista Semana en el que se demuestra que esta es un población importante por su numero en Bogotá, así las cifras no sean precisamente las mas actuales.http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=70487

viernes, 20 de julio de 2007

Salir o no salir: esa es la cuestión

Son varias las preguntas que debiéramos hacernos con relación a salir del closet. ¿Quién construyó el closet, es necesario salir de él, por qué, quién lo impide, qué pasa si las personas no salen de él, a quiénes afecta que las personas lo hagan o no?

Salir del closet es una expresión popular que hace referencia a hacer pública la identidad de orientación sexual cuando se está siendo homosexual, lesbiana, bisexual o en un tránsito identitario de género o de cuerpo. Los heterosexuales no salen del closet por una sencilla razón, algunos entre ellos son los administradores del lugar y como tales están afuera.

El closet se fue construyendo en la medida en que se concretaron los discursos teóricos que fueron haciendo las veces de bases, pisos, paredes y techo; pero somos nosotros mismos quienes decidimos poner cerradura a la puerta, cerrarlo con llave y guardar ésta en lo mas recóndito de nuestro corazón o mas precisamente, de nuestro cerebro.

La iglesia católica tiene un rol fundamental en la construcción de la homofobia, de la base del closet. La iglesia logró por medio de Tomas de Aquino que nuestras prácticas fueran consideradas antinaturales.

Sobre dicha base se construyó el piso, este se fue consolidando con los aportes hechos desde la medicina, la psiquiatría y la psicología, que definieron a la homosexualidad como una enfermedad y que condujeron a que la obtención del placer fuera una aberración sexual.

Las paredes se fueron levantando en la medida que las diversas culturas fueron asumiendo como verdades absolutas los planteamientos de las iglesias y del sector salud. La cultura trazó el deber ser para la sexualidad, se debe ser un hombre macho, masculino, heterosexual, falocrático y misógino, y si se es mujer se debe ser todo lo contrario.

Pero fuimos nosotros(as) mismos(as), incapaces de levantar la mirada y enceguecidos por la posibilidad de salir a la luz quienes decidimos poner techo y puerta con cerrojo a nuestras aspiraciones y a los de otros y otras.

La homofobia no solo es cultural sino que además es interiorizada y reforzada en la escuela, la familia y la sociedad en general.

La cultura determinó transgresores del “deber ser” a los y las LGBT, y estos, asumieron el cuento y se sintieron sucios, pecadores, enfermos e incluso antisociales. Esto ha marcado e influenciado de tal forma la construcción de la identidad sexual que no solo nos negamos a nosotros(as) mismos(as) nuestra propia sexualidad sino que además, el peso que llevamos dentro, nos obliga a vulnerar, estigmatizar y separar socialmente a quienes al igual que nosotros(as) deciden estar siendo en una experiencia sexual, mas cuando esta nos parece transgresora del “deber ser”, y en consecuencia nos asumimos los guardianes de la moral y las buenas costumbres heterosexuales.

Pero lo mas preocupante de esta situación social-cultural es que el closet no está terminado aún, sino que se sigue construyendo día a día y cada uno(a) de nosotras(os) apoya dicha construcción; somos parte de la cultura y desde ella construimos nuestras relaciones sociales, por eso no es de extrañar que como defensores del orden preestablecido pretendamos no dejar salir del closet a aquellos(as) transgresores(as) del genero y del cuerpo transexuales, transgéneros y transvestis), quienes se nos antojan tan distintos(as) a nosotros(as) que nuestra propia percepción limitada y sesgada del mundo no logra darles cabida ni siquiera para compartir nuestro propio armario.

Saliendo del closet
Antes de salir del closet para otros es conveniente salir del encierro para sí mismos. Romper el closet, salir de él se imposibilita si no logramos deconstruir el fortín al que hemos sido relegados y en el que muchos(as) de nosotros(as) nos sentimos tan a gusto.

Como todo proceso de emancipación, salir del closet produce dolor, en este caso dolor emocional, porque el miedo está tan metido dentro de nosotros(as) mismos(as) que nos lacera a cada momento, en especial cuando se nos hace imposible considerar y mucho más asumir que somos ciudadanos en ejercicio y por tanto sujetos de derechos, y que por tanto, podemos y debemos estar siendo nosotros(as) mismos(as) en cada uno de los espacios cotidianos en los que se nos ha restringido la posibilidad de Ser.

La vida es más difícil si se es gay, lesbiana, bisexual o transgénero, porque la historia de nuestra propia negación nos requerirá desarrollar la valentía necesaria para honrarnos y reconocernos a nosotros(as) mismos(as) por medio de nuestra propia experiencia de amor y autoconciencia de nuestra identidad y para comprender que a pesar de los juicios de cualquier otra persona en nuestra familia, escuela, barrio, lugar de trabajo, deben ser nuestros propios juicios los que determinen el sentido y valor que demos a nuestra vida.

Por supuesto, que salir del closet puede ser un proceso doloroso no sólo para nosotros(as) mismos(as) sino en especial para aquellos(as) quienes dicen amarnos, Porque al igual que nosotros(as) ellos prefieren que estemos en el closet, ya que nuestra salida los obliga a plantearse sus propios temores y a considerar el rechazo para nosotros(as) como una posibilidad en la existencia común como familiares o amigos.

En algunas oportunidades tememos salir porque nos preocupa el dolor que podamos causar olvidando que el dolor que ellos y nosotros(as) mismos(as) hemos causado por años de existencia y negación es superior a cualquier dolor propio o externo que se cause en beneficio de nuestro bienestar. Por supuesto que es difícil asumirse el eje de la propia existencia y toma de decisiones, pero también es cierto que bien vale la pena descentrarse para reacomodarse en una nueva existencia en la que ya no tendremos que ocultarnos y en cambio gozaremos del beneficio de ser plenos y auténticos(as).

Al salir del closet recordemos que lo nuestro no es un “estilo de vida”, no permitamos que una frase elegida para negar nuestra unicidad nos masifique y cosifique hasta el punto de aceptar un “deber ser” que ni siquiera para quienes pretenden excluirnos es real; todos sabemos que cada gay, lesbiana, bisexual y transgénero posee un mundo tan único y particular como lo es el de cualquier heterosexual y que dicha orientación sexual no es la panacea de la felicidad sino tan solo una de las múltiples posibilidades que los seres humanos tenemos al construir nuestra identidad.

Para quien no lo recuerde y para que lo tenga en cuenta, El once de octubre ha sido determinado por la fundación Human Rights Campaign (Campaña de Derechos Humanos) como el “Día mundial para salir del closet”.

Lo que dicen que es y no es

No deja de sorprenderme el insulto semanal aun cuando es una prueba de que el blog se lee. Por supuesto no siempre hay insultos también hay opiniones muy profundas aun cuando bastante divergentes. Algunas aseveraciones de las escritas por los lectores me asombran por lo radicales y agresivas. Creo que es necesario retomar esas ideas y condensar en un escrito ese otro punto de vista que explica el mundo de forma agresiva, homofóbica y excluyente, a la vez que reflexiona sobre la vida, la sexualidad y la cotidianidad, ya que ese "otro punto de vista" es frecuente en toda discusión en torno a las libertades y los derechos humanos.

Veamos un ejemplo de esa mirada desde lo biológico, lo social y lo psicológico. Muchas veces nos preguntamos qué es la homosexualidad o qué es la homofobia, para conocer qué dirían esos comentaristas simplemente he tomado nota de frases textuales puestas por algunos(as) lectoras(es) del blog; igualmente, para organizar las ideas y como subtítulos, las he utilizado para encabezar los diferentes temas. Tras la lectura tome usted su propia opinión.

Explicar la homosexualidad
Hay suficientes explicaciones "científicas" para justificar la homosexualidad. Esta siempre ha existido y siempre va a existir. El lesbianismo y el homosexualismo se adquieren por insinuación o inducción, siendo por naturaleza lo contrario, es solo una justificación de depravados. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse, hasta las personas que se equivocan en su orientación sexual. Por suerte no todo el mundo se equivoca, o sino pronto quedaría este mundo vació, ya que hombre con hombre y mujer con mujer no da cría. La hembra debe ser penetrada y sodomizada.

Los homosexuales no han contado con la palabra de Dios
La Biblia, en el libro de Levítico, capitulo 18, versículo 22 dice: "No te acostarás con un hombre como uno se acuesta con una mujer. Eso es una abominación". La palabra de Dios, para los homosexuales es retrograda, anticuada, no respeta los derechos del individuo. Dios da libre decisión. Ser Homosexual es una decisión libre. La palabra de Dios es clara, no hay lugar para alternativas que el hombre en su desenfreno terrenal quiera darle a su condición; fuimos creados con libre albedrío por causa del pecado. Dios perdona y restaura, adelante, no teman acercarse a él, hoy es día de salvación.

¿Es más fácil ser homosexual o ser hombre o mujer de verdad?
Se es varón o mujer, y si se combina es porque hay alguna aberración sexual. El Génesis 1:27, nos enseña que Dios creó al ser humano "macho y hembra", o sea hombre y mujer, no homosexual o lesbiano; estas alteraciones en el sexo se deben a situaciones a las cuales estas personas en su infancia se vieron expuestas como abuso sexual, crianza aberrante, o sencillamente cuando se es adulto y se probó algo que va en contra de la naturaleza del ser humano y le gustó: tener sexo con alguien de su mismo sexo, sexo con menores de edad, sexo con animales, probar drogas, el ser promiscuo, y otros. Esto último habla de una sociedad en decadencia, donde nada la satisface, una sociedad de doble moral o sin moral. Definitivamente creo que se hacen y no nacen, por la tanto, dejémonos de tantas maricadas y pongámosle más atención a la salud mental de las familias y la infancia sin hipocresías posmodernas...

La iglesia necesita de los homosexuales y las lesbianas
Las/los necesita para que Dios se glorifique en esas personas y los sane de su enfermedad, aunque esta pobre gente alegue que no están enfermos y busquen justificar su enfermedad de todas las formas posibles. Cristo amo mucho a los homosexuales y las lesbianas y también murió por ellos/ellas. Lo que no ama Cristo es la enfermedad de ser homosexual o lesbiana; el diablo si le agrada esta enfermedad y de los que insisten en no querer sanarse y salvarse y se alegra de recibir a esta gente en el infierno.Los que hablan de homosexualidad no son sino un instrumento del diablo.

Lo que hay que combatir es esa enfermedad y eliminar las raíces
Lo que si demuestran es un grito desesperado pidiendo ayuda para salir de esa enfermedad, aunque paradójicamente no sean lo suficientemente capaces de reconocerlo (Oiga Manuel, verdaderamente estoy confundido! Su papá era un señor muy honorable, su hermano Crisanto un excelente profesional, que le dieron a usted que se volvió tan corrompido?). No están interesados en curarse, ya que seguramente se avergonzarían de ir a buscar ayuda de un psicólogo. No saben para qué es el ano en el cuerpo humano. La lógica común dice que el ano tiene músculos para expulsar algo del cuerpo, y no para permitir el ingreso de algo...

Gracias a Dios uno puede decidir NO ser homosexual
¿Prevalecerá una sociedad con este tipo de conductas? pero sobre todo hasta cuando… que la venida de Cristo no nos tome por sorpresa. El abuso sexual a menores es una práctica muy común entre los copartidarios de sexualidad indefinida; si algún familiar o amigo mió es sometido por un gay, juro por lo más sagrado que le doy una golpiza hasta dejarlo paralítico.

No conozco al primer padre que esté feliz de tener un hijo gay
A fuerza de hacerlo llamar derecho quiere la prensa hacer ver como normal un comportamiento abiertamente patológico, o que alguien me cuente si hay uno solo tan solo uno de los que hoy aparentemente se enorgullece de llamarse homosexual, que de niño haya sido amado por un papá y una mamá, compartido un ambiente cálido de hogar, con respeto, con amor de hogar, fraternalmente acompañado, valorado, educado con principios? la respuesta es no! todos ellos crecieron en hogares atípicos o muy típicamente violentos, con papás excesivamente o autoritarios o excesivamente irresponsables en sus labores de padres, por no hablar de otros comportamientos....Este tipo de personas lo que necesita es ayuda, y no que el estado se vuelque a fuerza de presión de la prensa y de otros enfermos a legalizar conductas enfermizas y hacerlas posar de normales. Lastima que tengan su sexualidad enferma.

Esperar hasta los 18 años
No quiero atacar ¿pero cómo cree que un padre de familia, que trabaja desde las 8 de la mañana hasta la noche va a reaccionar al ver a su hijo en posición de "mujer" con otro tipo? El tema es muy complejo, es tremendo. Si una persona es homosexual, debe esperar hasta los 18 años, emanciparse de sus padres y asumir su responsabilidad social y sexual. Si los cuchos no lo aceptan pues hermanit@, su vida es su vida. Pero cuando se es mayor de edad ya el hombre o mujer camina solito. Los padres hicieron a su alcance para educarlo, si le gusta que le den por el.... o darle al novio por el...., pues que sea cuando ya sea mayor de edad y se pueda sostener solito. Lo mismo a la mujer si le gusta otra de su tipo, pues mija... llegue a los 18, salga del closet y si no la aceptan pues emancípese. Si yo viviera ese caso el de un hijo o hija con esa tendencia y me dijera siendo menor de edad que es su "vida privada" le diría: Hijo o hija le doy una dote mensual para que se sostenga (manutención-vivienda-educacion) hasta los 18 años, luego ¡adiós! Si es mayor de edad le diría que se buscara una vida plena con su forma de ser pero que no me buscara más...
Cada quien tendrá su carga...su Karma

jueves, 19 de julio de 2007

El horror de nacer mujer

Christine Ockrent presenta en la TV, desde hace nueve años, un programa semanal de política llamado "France-Europe-Express". Ella se ha visto envuelta en una reciente discusión política relacionada con las mujeres periodistas y sus maridos influyentes en el nuevo gobierno francés. Discusión que nunca se da cuando las mujeres son quienes detectan cargos importantes y sus maridos trabajan en los medios, y que es una demostración de la iniquidad y exclusión social a las mujeres.

Esto ultimo lo ha hecho notar Christine en sus respuestas a la revista “Yo Dona”, a la que ha dicho "Mi identidad profesional y personal existe independientemente de la de mi pareja, y soy ya mayorcita para tomar mis propias decisiones".

Para Ockrent la "increíble hipocresía" aparece si sólo hablan de ética profesional y deontología cuando se trata de las mujeres. Según ella, "Esto revela un sexismo completamente anacrónico. Me indigna, porque lo que esto implica es que se considera a la mujer como un ser débil, influenciable, incapaz de pensar por sí mismo. Los hombres son igualmente influenciables y yo todavía estoy esperando a que un hombre sacrifique su carrera porque perjudica a la de su mujer. ¡Eso no ocurre, nunca, siempre son ellas las que tienen que desaparecer o difuminar su personalidad!".

Ockrent hace hincapié sobre su posición afirmando "Mi generación ha luchado mucho por conquistar su independencia y no vamos a abdicar ahora. ¿Qué pretenden que hagamos, que regresemos a casa a hacer punto o que presente yo un programa de cocina? Porque eso sí sería verdaderamente peligroso, porque de cocina sí que no sé nada".

Su visión sobre el horror de nacer mujer se evidencia en “El libro negro de la condición de la mujer: Panorama de la situación de la mujer en el mundo actual”, dirigido por ella, coordinado por Sandrine Treiner y traducido al castellano por Manuel Monge (distribuido por Aguilar, 2007).

Este libro, que ya se consigue en América Latina y España, está constituido por artículos, retratos, testimonios, estudios internacionales y es un profundo análisis sobre la condición de la mujer hoy en día.

El libro debiera ser de lectura obligatoria para hombres y mujeres, pero en especial para todo(a) aquel/la cuya acción política, educativa, mediática o social esté ligada a la comprensión de las relaciones sociales, porque como puede leerse en el libro, toda relación entre seres humanos está afectada por la visión, experiencia, explicación y emoción que nos produce ser mujer, pensar a la mujer o actual junto o al lado de ellas.

El texto nos muestra con infinidad de argumentos que no es verdad que exista la igualdad entre las mujeres y los hombres, porque las mujeres siempre serán las primeras víctimas.

El libro nos deja una interesante y profunda reflexión: Ya sea en el primero, segundo o tercer mundo, no importa, la vida de las mujeres sigue siendo insoportable e inhumana. No hay excusa para el asesinato, incineración, lapidación, tortura, mutilación, violación o cualquier otra forma de vulneración física, emocional, social o política a las mujeres. No puede justificarse una vulneración a los derechos fundamentales excusándose en que hacerlo es una cuestión cultural, religiosa o una costumbre.

miércoles, 18 de julio de 2007

Protagonizando la película

Tengo un amigo quien me contó hace años que su gran fantasía era encontrar placer jugando eróticamente con un hombre de quien lo único que deseaba conocer era su pene. Él no estaba interesado en ser penetrado, tampoco en que le dijeran “mi amor”, menos aún que le preguntaran su nombre, dirección o teléfono. Recientemente me lo encontré y me contó que su fantasía es ahora su realidad cotidiana.

Por lo que me dijo, sé que a él le encanta mamarlo y sabe que a los otros hombres –inclusive muchos heterosexuales- les encanta que se lo hagan. Poco a poco fue adentrándose en lo que él mismo denomina su “mundo de placer” en el cual ahora parece ser experto.

Este hombre que tiene unos 35 años y que, según él mismo afirma, posee la “boca más calientica del reino”. No se preocupa por buscar a quien hacérselo, pues es ya tradición que en todas las grandes ciudades haya ciertas salas de cine, de video y centros comerciales en los que en los baños suceden muchas cosas. Afirma que la situación se viene dificultando un poco ya que ahora no es tan fácil lograrlo como hace un tiempo, pues suelen poner en ciertos lugares “respetables”, vigilantes que “protegen la moral pública”.

El dice que aún los hombres que no son homosexuales les encanta mostrar su “juguete” y que son pocos los que realmente se molestan. Según parece, quien no quiere dejarse ver tiene una manera particular de taparse con la mano su “cosito”, actitud que denota cierto pudor y timidez. Así que su consejo es que a esos no hay que insistirles.

En las salas de cine “X” y en los “video porno” luego de mirar los “clásicos del cine” que allí se proyectan o inclusive durante la misma proyección, el pene de los amantes del cine se va entumeciendo hasta llegar a parecerse a las pilas de un traje de luces. Si el hombre se está tocando su juguete, mira con sonrisa picaresca al vecino de asiento, se para, y al dirigirse al baño sin darse cuenta rosa la pierna, es justo en ese momento cuando “hay que caerles” ya que todo está asegurado. Si en cambio la persona se queda sentadita en su silla debe esperarse un poco. Para probar si realmente hay interés, se desplaza lentamente la pierna y se permite cierto roce. No se puede obrar muy rápido si la persona responde. Hay que esperar la respuesta al juego ya que puede darse un toque involuntario, así que según él, para no pasar “chascos” hay que estar muy seguro, es decir, sentir que la persona empuja con su rodilla la pierna de la otra persona.

En algunos lugares se juega ahí mismo e inclusive, alrededor de la silla se forma un comité de ciudadanos que se entretienen más con la acción en vivo que con lo que sucede en la película. Según dice, es ahí cuando hay que desplegar toda la grandeza, porque, según él, lo que más excita a la audiencia es ver cómo un “súper juguete” se pierde como por arte de magia entre su boca. En ese momento el coro de masturbantes alcanza su mayor frenesí y se oyen los “aplausos”. Realmente esta es una manera de llamar al golpeteo que se produce al roce de las manos con la ropa durante la masturbación. Esta misma situación parece ser aún más excitante para el dueño del pene, pues según me cuenta, en ese momento se le suben el ego y la erección a tamaños insospechados.

No sé si “mamoncito”, como cariñosamente le llamó un “cliente”, realmente realiza su fantasía o lo que me cuenta lo vio en una película, pero sí puedo asegurar que aún en los baños de los lugares más distinguidos de algunas ciudades, y no precisamente en las salas de cine, me he encontrado de vez en cuando a personas cuyos ojos parecen desorbitarse mientras orinan y observan al vecino. “Mamoncito” me mostró una botellita de agua oxigenada con la que según él, se enjuaga la boca luego de su actuación; inclusive me ofreció su boquita caliente para que yo me diera cuenta por qué muchos quieren repetir. Yo le respondí que probablemente no sería tan agradable para él, porque le estaría faltando su “comité de aplausos”.

No puedo negar que algunas investigaciones suelen dejarme con ciertas “dudas” que prefiero no resolver. En este caso una información subjetiva de temperatura, nivel de humedad o profundidad sería compremetedora, no tanto por mi capacidad de análisis sino por la que tienen otros de encontrar disfrute en el anonimato.

miércoles, 11 de julio de 2007

Vedettes gay ¿pretensiones de poder?

Ha pasado de ser la celebración del día del Orgullo Gay a convertirse en la del Orgullo LGBTQ, sigla tan de moda en estos tiempos en todo el mundo (exceptuando en nuestro medio la “Q de Queers), que ya ningún medio de comunicación considera que debe ser aclarada y recibe tal importancia porque aúna las reivindicaciones de sectores muy diversos, así en los comienzos organizativos de estas poblaciones cada una fuera por su lado e inclusive se les dificultara encontrarse en un mismo espacio y lucha.
La marcha LGBT, en otros tiempos carnaval, es la expresión simbólica de la causa común de las minorías sexuales en torno a sus derechos sociales, culturales, económicos y por supuesto políticos. En países como Colombia, en donde la vulneración a los derechos humanos es mayor, la marcha adquiere un cariz diferente a acciones como las del Europride en la que el tema era la “igualdad para todos” y que reunió en Madrid a casi dos y medio millones de participantes de todo el mundo.

Tanto en Europa como en América las actividades al rededor del 28 de junio son una apoteosis al trabajo sexual político que celebra los éxitos alcanzados pero también, en este año, la historia del movimiento LGBT; por ejemplo, en Madrid se abrió una exposición en la que se conmemoran los 30 años del movimiento homosexual en España, conmemoración que en Colombia deberá celebrarse el próximo año.

Sin embargo, las celebraciones no están exentas de sombras; por ejemplo, en España se recordaba como a las transvestis y las transexuales nadie las quería tener en las primeras marchas. Por supuesto a las trans siempre las han y se les sigue discriminando con diferentes excusas como su “extravagancia en el vestido”, la libertad en la expresión de su cuerpo re-construido, viven plenamente la feminidad que otros maricones temen tener o simplemente porque son la trasgresión máxima al “deber ser” macho, masculino, falocrático y heterosexual.

Tanto en Europa como en Colombia las trans fueron la carne de cañón de la violencia policial en todos estos años de lucha, son quienes mas muertos han puesto en los procesos de “limpieza social” y hasta las menos favorecidas en las reorganizaciones territoriales de los espacios en los que laboran aquellas personas a quienes la misma violencia y pobreza han llevado al trabajo sexual.

De las trans poco se ha reconocido la importancia que tuvieron y siguen teniendo en la construcción de la igualdad y el reconocimiento de la diferencia y la unicidad, pero detrás de la marcha también aparecen otras sombras. Feministas solidarias con la causa, personas que salieron del closet públicamente, cientos de asesinados y líderes gay que, por el peso de sus acciones y sus críticas, apoyaron de manera significativa a la normalización de la homosexualidad en nuestras sociedades, se descartan e ignoran.

Sobre estos otros excluidos y excluidas llama la atención Juan Brasas en El Mundo de Madrid, quien afirmó el pasado 30 de junio “significados activistas que se entregaron por completo a la lucha por la igualdad de gays y lesbianas han sido marginados, e incluso objeto de conspiración, por parte de aquellos compañeros de lucha que han acumulado provecho personal y poder como resultado de la enorme proyección social y política que ha adquirido la cuestión gay en los últimos años”.

Por supuesto que no puede negarse su aporte positivo al movimiento LGBT y en la construcción de sus derechos pero como considera Brasas -quien es profesor de Ética social en la Universidad de California-, “ciertas organizaciones adquieren un papel hegemónico y un importante rol de liderazgo debido a sus estrategias de marketing, relegando a un segundo plano a otras organizaciones y personas, siendo estas ultimas sistemáticamente marginadas por los medios de comunicación”.

De un modo ciertamente injusto, dice Brasas, las organizaciones de provincia, con sus múltiples actividades, algunas de ramificaciones internacionales, permanecen invisibles a esos mismos medios y vedettes (organizaciones y personas). Afortunadamente y a pesar de esa dificultad para aparecer sigue dándose un activismo de base movido por personas idealistas y sin pretensión de ganancia personal.

Los partidos políticos también sacan ganancia de los LGBT y han descubierto en ellos un filón del cual extraer votos, pero fuera de exclusiones y partidismos se mantienen luchas comunes aun cuando pareciera que la lucha por los derechos civiles de las parejas del mismo sexo pertenece a un partido olvidando que sin importar el sector social, al organización o el partido al que pertenecen son las acciones de muchos y muchas las que han posibilitado lo poco que hasta ahora se ha logrado.

Este es un momento adecuado para recapacitar luego de la apoteosis de las marchas; la fuerza obtenida de esta presencia pública debe ser el impulso que permita eliminar toda forma de discriminación a la población de transexuales, transgéneros y demás transgresores/as sexuales, así como para reforzar lo que Brasas denomina un “activismo ético” cuyo objetivo sea la lucha por la justicia y no la ambición de poder.

Luto Homosexual sí, carnaval no

Muy cerca de mi se llevó a cabo una conversación entre un rumano y un colombiano asilado político, bueno realmente en España hay bastantes de los unos y los otros, éste como la gran mayoría de los rumanos trabaja en la construcción, actividad muy frecuente en quienes ingresaron ilegalmente a este país.

Le preguntó a mi amigo por qué llevaba el arco iris en una manilla en su mano izquierda y le respondió que era la bandera gay. El otro interpeló que todos los terremotos y cambios es el clima eran culpa de los homosexuales, porque dios estaba enojado ya que “el culo no es para eso”.

Él es ortodoxo, va a sus ritos y lee la Biblia; hábilmente mi amigo supuso que al igual que él consideraba a su interlocutor un pecador también él debería serlo. Le dijo que golpear a su mujer era pecado y aquel le respondió que eso no era verdad porque no estaba escrito en la Biblia. Le expuso que gastarse el dinero de sus hijos en licor era causa de “terremotos” y aceptó que así era. Le argumentó que ser infiel también era causa de “los cambios en el clima” y comprendió que él no era muy diferente de nosotros; era evidente que hablaba para ambos ya que yo también lucía con orgullo la manilla entregada por el grupo LGBT del PSOE a sus simpatizantes, en la marcha gay de Valencia, solo que junto a la mía estaba una cinta negra con la bandera gay.

Considerando que ciertas posiciones no nos permiten ver claramente la viga en el ojo propio y sí escandalizarnos y condenar a quienes tienen una paja en el suyo, me puse a pensar en qué se diferencia y encuentran las posiciones de los miembros y líderes espirituales de ciertas iglesias y de los líderes políticos en nuestro país con la de los LGBT en cuanto a sus derechos.

En este momento no me centro en saber si estos líderes son pecadores, ya que cada cual, sin importar la iglesia a la que pertenece tiene su propia conciencia y moral, así estas sea dobles o triples, y desde ella se juzga a sí mismo; lo que me preocupa es que desde esa moral se haga publica una ética, igualmente excluyente y segregadora de aquellos(as) a quienes consideramos la “causa de todos los males de nuestra sociedad”.

Hay una ética y una moral paramilitar, las hay tanto en las derechas como en los partidos y organizaciones políticas de centro y de las izquierdas, pero lo “acojonante” es que su “visión farisaica” de la sexualidad influye en las decisiones éticas y políticas que nuestros líderes toman a nombre del pueblo que los ha elegido o simplemente gracias a que han usurpado dicho poder.


Las excusas para no otorgar los derechos civiles en iguales condiciones a homosexuales y heterosexuales no se basan en la economía ni en la política exterior del país, para votar positivamente desde ambas posiciones hay suficientes argumentaciones a favor. Las decisiones de nuestros “padres y madres de la patria” son eminentemente emocionales, nada racionales y por ello las discusiones de dicho orden poco prosperan.

Emocionalmente algunos se hallan impedidos para votar no porque sean homosexuales o lesbianas, ya que algunos votaron en contra de sí mismos, de sus hijos e hijas y familiares, sino porque al hacerlo están aceptando la diversidad de criterio y de vida, puesto que votar a favor es hacerse aliado de un “enemigo político”, y muy especialmente, es reconocerse libre de pensamiento, palabra y omisión, y dicha libertad no la permiten ciertos jefes políticos, religiosos y económicos a quienes se les deben prebendas y favores.

No hay derechos civiles para las minorías sexuales en Colombia por desconocimiento, por ignorancia, porque el pensamiento judeocristiano moralista y excluyente está en la base de las emociones y son el motor de aquellas posiciones con las que nos negamos a aceptar al otro como un auténtico otro y por tanto libre de optar y de vivir, porque aceptar que ellos y ellas tienen derechos es reconocer que nuestra propia moralidad es endeble y nuestra propia ética se cae por el propio peso de sus razonamientos.

No hay que llorar sobre la leche derramada, pero también debo decir que los homosexuales y lesbianas no tenemos derechos porque no nos interesa tenerlos. Considero que si fuera así, en los días de las discusiones se hubieran abarrotado con nuestra presencia las barras del congreso, habido un caos en las oficinas de correos en todo el país por los millones de carta que hubiéramos escrito a los congresistas, congestionado las líneas telefónicas de todos los programas de opinión por los miles de llamadas que hubiéramos hecho, y la Internet no hubiera podido dar cabida a tanto correo circulante orientado a los senadores y representantes a la cámara de nuestro país.

Duelo LGBT
Los homosexuales y lesbianas no hemos centrado en nuestro propio ombligo, somos igualmente fariseos e hipócritas que esos otros lideres sociales, políticos y espirituales que votan en contra de nuestros derechos; si es no fuera así, no estaríamos preparando un carnaval sino el más contundente acto político jamás visto en nuestro país ya que este 28 de junio no podríamos celebrar en todas las ciudades, pueblos y veredas de Colombia y con la frente en alto el orgullo de ser gay dado que para estar orgulloso de ello hay que vivirlo plenamente y crear las condiciones para que así sea.

Esta celebración del día gay internacional no debe ser en Colombia un día de fiesta sino un día de duelo porque han muerto las ilusiones de unos cuantos, seguimos dando muerte a nuestros derechos, porque henos asesinado la libertad y la libre expresión de nuestros congéneres y en especial porque con nuestros actos estamos alentando la imposibilidad de la equidad y de la igualdad de derechos no solo para nosotros sino para todos los/las/les ciudadanos y ciudadanas.

Este día gay internacional a la bandera gay llevada con orgullo en nuestro pecho se debe agregar una cinta negra que demuestre que no estamos de fiesta sino que el luto que llevamos dentro y en un tardío acto político demuestra que seguimos vivos y que aun cuando tarde reconocemos que si no luchamos nosotros(as) mismos por nuestros derechos y acompañamos plenamente a quienes lo hacen, entonces ya nadie podrá hacerlo.

Este sábado 30 de junio estaré en Madrid acompañando la marcha que concentra a homosexuales, lesbianas, bisexuales y transgeneristas provenientes de todo el continente “por la igualdad de toda Europa”, estaré de luto y acompañando en su tristeza a todos los líderes y todas las liderezas colombianos que han sufrido en su corazón el más profundo dolor al ver desgarradas sus ilusiones por la igualdad en toda Colombia.


martes, 26 de junio de 2007

Me comí un supermacho

No puedo negar que ahora que estoy reencontrándome plenamente con mi analidad y recordando una reciente reunión en la que casi todos los invitados eran homosexuales me ha surgido una duda: ¿Cuántos de los homosexuales han optado por la analidad como su máxima expresión de relacionamiento genital? La duda surge porque oyéndolos hablar, me llamó la atención que ninguno de los presentes comentó o dejó entrever que había sido penetrado por el tipazo del que contaba tantas maravillas.

En toda mi vida como homosexual tan solo he conocido a una persona que pública y privadamente reivindicara su analidad. Él suele expresarse con frases tales como: “me conseguí un tipo divino y me pegó una “culiada” tal que me dejó el culo tan dolorido que si siquiera puedo sentarme”, u otras como “Ese tipo no sabe el verguero que me va a tener que dar”. No puedo negar que al principio me sorprendía cada vez que decía algo parecido, pero poco a poco me fui acostumbrando e inclusive aprendí a reconocer cómo la paso de bien cuando me pegan una de esas clavadas inolvidables. Por supuesto, la cara que ponen las personas que recién lo conocen y oyen, es increíble, y más aún lo son los comentarios que se hacen en voz baja y a sus espaldas.

Por supuesto nosotros sabemos que a otros homosexuales esto les molesta, inclusive, conocemos muchos de sus chistes al respecto, ya que no nos queda duda de que el humor es una posibilidad de sacar a flote aquello que perturba o molesta. No reconocerse analmente activo es una manera de obviar la discriminación y de sacar a flote la homofobia internalizada que se refleja en creer que ser homosexual es “menos malo” si uno penetra que si se deja penetrar.

Se es homosexual por desear a otros hombres, por vincularse afectiva, erótica y genitalmente con ellos. Cuando se usa el término marica para designar a otros hombres, la mayoría de las veces se refuerza la raíz discriminatoria de este vocablo: marica viene de María. Al decirle marica a otro hombre queremos decirle que lo consideramos femenino, y no creo que sea muy femenino comerse un buen paquete ya que para aguantarlo e incluso para disfrutarlo plenamente hay que ser muy macho. Por lo menos, esto es lo que dicen algunas de mis amigas mujeres cuando apenas se están decidiendo a dejarse penetrar analmente por sus parejas.

Algunos hombres utilizan la expresión: ¡Arepas jamás! como una manera de afirmar que ellos no aceptan relacionarse con otro hombre que se reconozca amanerado o “pasivo”. “Pasivo” se le dice, popularmente, a quien se deja penetrar, olvidando que a quien penetran es el “activo” de la relación, ya que es él quien en últimas decide si permite la penetración, qué tanto y por cuánto tiempo.


Arepas se le llama en Colombia, de manera despectiva, a la relación genital entre dos mujeres.

Admitir que disfrutamos de la analidad no debería hacernos vulnerables. La analidad no es lo que nosotros somos, es una mínima parte de lo que hacemos y no define lo que somos como personas. Disfrutar el ser penetrado es una de las múltiples experiencias eróticas por las que podemos optar. Y si esta es la única opción y realmente nos hace felices a algunos en particular, entonces no deberíamos ocultar, censurar o señalar a alguien por el hecho de disfrutar, ni seguirle el juego a aquellos que limitan el concepto de la masculinidad a la más estrecha de sus posibilidades: sentirse machos por el hecho de penetrar. Algunos incluso se niegan a ser penetrados, no por el temor a un posible dolor físico, sino porque su aparente dominio sobre los otros se puede ver trastocado.

miércoles, 6 de junio de 2007

Los derechos de los feos

Es poco o nada frecuente que alguien, al hablarnos de su pareja, nos cuente que su pareja es el tipo más feo que pudo conseguir. Generalmente pareciera que todos rodamos con suerte y logramos construir un romance de cuento de hadas con el más connotado de los príncipes azules.

Dentro de la galería personal de conquistas que muchos hombres homosexuales poseen, los feos han hecho siempre un aporte tímido aunque significativo. Nunca he oído decir a algún homosexual frases victoriosas relacionadas con un feo. ”Me conseguí un tipo feo!” no es precisamente la proclamación de éxito que muchos de ellos expresarían. En general pareciera que siempre que alguien se conquista a alguien necesariamente este último es divino. La pregunta que desprevenidamente se haría cualquier observador es: No hay homosexuales feos? Por supuesto que sí; no todos los gay son atractivos, bien formados, bien dotados, con dinero y de buena familia, altos, rubios, ojos claros, o de cuerpos atléticos.

Creo que ser feo en un país como el nuestro significa tener rasgos indígenas, ser moreno, bajito, de clase media, no poseer un buen culo o tener un pene pequeño. Algunas situaciones parecen mejorar la imagen de los homosexuales: estudiar en una universidad que se considera de clase alta, asistir a determinados gimnasios, frecuentar algunos bares, vestir determinadas marcas, estar relacionados con personajes públicos, en especial si son de la farándula; en este caso la belleza está en las vinculaciones que la persona puede ofrecer.

Para excusar lo que se considera poca belleza en algunas personas se utilizan ciertos eufemismos como decir que la pareja es inteligente, tiene un buen cuerpo, es de buenos sentimientos, hace el amor muy bien, se viste de manera agraciada, tiene cierta creatividad, o sencillamente posee un no sé qué.

En el arribismo y la falta de reconocimiento por lo nuestro, pensamos que somos menos que los demás. La permanente competencia, el centrar las relaciones en la genitalidad restando fuerza a los afectos, parecen ser las razones por las que ciertas personas no cuentan con las condiciones para ser bien aceptadas socialmente. Para aquellos quienes estos factores no determinan sus relaciones la vida parece transcurrir de una menara más sencilla y feliz. Para muchos extranjeros que vienes a Sudamérica es precisamente nuestra condición de latinos de belleza indígena, exuberante para muchos, lo que hace nuestro atractivo. A ello se suma nuestra capacidad de ternura, entrega, respeto y solidaridad. Por supuesto aquellos que en el mercado local de los afectos parecen tener mucho éxito, no corren la misma suerte en el mercado internacional, probablemente porque aquellos están cansados de su propia idiosincrasia y fisonomías, o simplemente porque aprendieron, primero que nosotros, que la belleza es efímera.

Hay dos tipos de pareja: las que se conciben para la rumba y las que se forjan para la vida. Usualmente el tiempo para el que se piensa cada una de ellas es bien distinto, nadie piensa en tener una relación por dos o tres días, ya que todos tenemos la fantasía de tener un amor para toda la vida. En este caso somos algo más exigentes. Queremos una persona no para mostrar, sino para amar, compartir, acompañar, discutir, establecer proyectos juntos, a quien escribirle poemas, dedicarle canciones, celebrar el cumpledías, cumplemeses, cumpleaños. Esa persona con quien la economía deja de ser particular para ser de ambos, con quien sentimos un vacío en la espalda y en el corazón cuando por alguna razón no puede estar junto a nosotros.

De esta persona la belleza que nos gusta no es del cuerpo. Aun cuando no es visible a los ojos, siempre está presente. Si es bello físicamente y esto cambia con el tiempo nunca sería esta la razón para dejarlo. Muchos se preguntan si es que nunca van a encontrar al hombre ideal, bello como actor de Hollywood. Lo que deberían cuestionarse es si quieren tener un adorno más que le combine con los zapatos y la correa, o disfrutar plenamente de la vida con otro ser tan humano como ellos.
Ilustracion por AGmagazine.com.ar

miércoles, 16 de mayo de 2007

La homofobia de padres y madres


¡Mij@: mejor NO diga nada! Esta es una frase coloquial de padres y madres con relación a algunos temas de la sexualidad de sus hij@s. El 17 de mayo es el día mundial contra lo homofobia y la transfobia, por ser estas fobias motivo permanente de discordia en el bloque familiar reflexionemos al respecto.

Las madres, más que los padres, casi siempre conocen de la orientación homosexual o lésbica de su hij@ y/o sus tránsitos identitarios de género, pero el temor a confirmarlo hace que ambos prefieran hacerse l@s desentendid@s y no se atrevan a plantear el tema.

Cuando se autorizan a interrogar o a fisgonear a hurtadillas las visitas y llamadas telefónicas, es porque ya definitivamente se decidieron a comprobarlo. De todas formas, siempre guardan en el “fondo de sus corazones” la esperanza de estar equivocados(as). Para quien se piensa homosexual, lesbiana o trans es supremamente difícil hablar con su madre y su padre al respecto. Lo es generalmente, no por ell@s mism@s sino por el temor que tienen a causarles dolor, o más correctamente, a romper los imaginarios construidos sobre ell@s desde cuando empezaron a pensarl@s humanos.

Desde mucho antes de ser padres y madres, las personas tejen sobre l@s hij@s una serie de fantasías con respecto a toda la globalidad de su ser. Ell@s los/as/es piensan no sólo con un cuerpo, sino con un comportamiento, actividad laboral, estilo de vida, relaciones afectivas, familia, creencias, amig@s, economía, maneras de disfrutar la vida, de comunicarse; incluso les imaginan con unas normas de comportamiento, posición social y hasta tienen claro cómo serán sus niet@s, atreviéndose con todo ello a construir una vida para ellos(as).

Los padres y madres en general no educan a sus hij@s en la libertad de la autodeterminación sino desde el principio de la obediencia plena. L@s hij@s saben que autodeterminarse implica, de alguna manera, romper con dichos imaginarios. Ell@s saben que algunos rompimientos necesariamente ocurrirán, pero no esperan que estos se den precisamente en el “deber ser” para la sexualidad.

Ser homosexual, lesbiana o transitar en la identidad de género, no es algo que se haga contra el padre y la madre; es una determinación particular que se vive para sí y no en función de otr@s. Quien se asume en una identidad sexual que de alguna manera implica un rompimiento con el “deber ser” socializado, vive un proceso de crisis.

Ésta se presenta desde el mismo momento en que la persona se da cuenta de su posible quebrantamiento a la norma estipulada (heterosexual y con un genero coincidente con sus sexo), hasta cuando definitivamente construye su identidad sexual (homosexual, lésbica, trans) y la(s) asume para su cotidiano. La crisis se genera tanto por su propia contradicción, como por la que se le presenta con el modelo del “deber ser”, cuyos vigilantes más cercanos y directos son los propios padres y madres.

La crisis se vive por romper las expectativas ajenas, más que por truncar las propias. Acomodarse a aquello que se le ha trazado “no es posible” porque no se ajusta a su “querer ser”, sino que es una imposición que l@ obliga a “estar siendo” aquello que precisamente ha decidido “no ser”. La disyuntiva por la que pasan la gran mayoría de homosexuales, lesbianas y trans está entre decidirse a ser para sí mism@, o seguir el juego social y comportarse en público siguiendo el patrón del “deber ser” que de ell@s se espera.

Si la persona se decide a vivir su vida en función de sí misma hace explícita su identidad sexual o rompe definitivamente con su grupo familiar como una manera de no confrontar la situación. Si se decide por no hablar, asume una vida totalmente “clandestina” que l@ puede llevar a convivir con su familia hasta bien avanzada su edad e incluso a aceptar construir una relación formal heterosexual y negarse su genero construido, a pesar del daño emocional que dicha negación le causa.

Este último grupo, generalmente, es el que presenta un mayor conflicto para sus familiares y pareja, ya que est@s, por algunas situaciones, empiezan a notar “algo” que les es extraño pues “logran darse cuenta” de que “algo está pasando” en la persona, y esto genera el conflicto que desencadenará la negación total de sí mism@ o hacer evidente el secreto a voces que todos conocen.

miércoles, 9 de mayo de 2007

¿Qué hace a alguien bisexual?

Un lector preocupado por sus propias vivencias y las de su pareja me consulta en torno a la bisexualidad. Por considerar este tema de gran interés le he solicitado darle respuesta en forma de artículo, situación que él ha aceptado.

La bisexualidad es probablemente la orientación sexual que mas problemas causa vivir, aceptar y comprender, ya sea porque esta se experiencia o porque alguien cercano a nosotros la vivencia.


Para entender un poco la cosa diré que para mi, la orientación sexual hace referencia a es una escogencia íntima y excluyente que hace la persona y que por lo tanto, es clara para sí. No existe de por sí, requiere reflexión, justificación y comprensión para sí mism@ que permita hacer conciencia de él/ella.

Esto significa que cada persona se identica (se acerca a aquello que identifica como su modelo particular sexual, se asume desde sí mism@ y no en función del modelo del “deber ser” sexual, que es la heterosexualidad) como bisexual, homosexual, lesbisexual o heterosexual. Para que esta identicación suceda, se necesita tomar conciencia del(-a) objeto-sujeto de su afectividad, de su erotismo y de su genitalidad, pero igualmente tener una identidad particular al respecto.

Con esto ultimo quiero decir que hay personas que vivencian aspectos de una orientación sexual (por ejemplo, hombres que se relacionan genitalmente con otros hombres) pero tienen una identidad particular como heterosexuales.

Veamos un caso: en mi consulta he encontrado un hombre que es homoafectivo, heteroerótico, bigenital y con una identidad heterosexual; es decir, siente que su vida afectiva es plena solamente con hombres, asume que lo que mas le excita pensar y gozar es el cuerpo de una mujer, considera que se goza de igual manera estar genitalmente con hombres y mujeres pero cuando le pregunté cuál era su orientación sexual me informó que era heterosexual.

El problema realmente no es el nombre que le ponga a la situación que vivencia, eso es lo de menos; lo que a él le produce conflicto es cómo lo ven los demás, porque para él es claro que aún está decidiendo que es lo que realmente quiere ser.

Una persona que experimenta acercamientos, ya sea afectivos, eróticos y/o genitales tanto con hombres o mujeres, como parte de la búsqueda y consolidación de una orientación sexual no puede considerarse bisexual, así los demás lo denominen de esta manera.

Una persona bisexual es alguien quien se asume a sí mismo(a) como tal, dado que es biafectiva, bierótica y bigenital, es decir asume que sus objetos-sujetos de relacionamiento son tanto hombres como una mujeres.

La bisexualidad posibilita que la persona viva simultánea y satisfactoriamente relaciones tanto con hombres como con mujeres, pero muchas(os) entre ellos(as) prefieren sostener una relación plena sólo con una persona, ya sea hombre o mujer, y posteriormente, cuando la relación ya no funciona apropiadamente, establecer una nueva relación no necesariamente con alguien de un sexo distinto al de la anterior pareja. Es decir puede tener relaciones con un hombre, otro hombre, una mujer, otra mujer, un hombre…, o con un hombre, una mujer, un hombre…

El hecho de que la persona tenga una relación que considera plena no quiere decir que su gusto por otras personas desaparezca, lo que sucede es que en este caso ese alguien puede ser de su mismo o de otro sexo, tal y como sucede igualmente con el gusto de los(as) heterosexuales.

La negación social de orientaciones diferentes a la heterosexual hace que quienes las vivencias sean estigmatizados, aislados, discriminados, pero en el caso de los y las bisexuales esta situación es aún mas agresiva, por cuanto se suele considerar que quien la vivencia está en un periodo de indecisión sexual y que al decidirse se “convertirá” en homosexual o heterosexual. Cabe destacar que esto no es así y que la bisexualidad es una identidad de orientación sexual tan válida como las demás.

También es verdad que esa misma negación hace que muchos homosexuales y menos lesbianas, prefieran como parte de su proceso de negación de orientación sexual y por miedo a los efectos emocionales familiares y sociales que conlleva ser homosexual o lesbiana, asuman relaciones heterosexuales, así esto les produzca un gran conflicto y daño emocional a sí mismos(as), a sus parejas e hijos.

Esta situación requiere apoyo emocional de parte de un(a) especialista en el tema dado que los conflictos que ello genera suelen ser graves no solo en lo psicológico, sino además, en lo económico y lo social.

Ilustracion de http://www.agmagazine.com.ar/index.php?IdNot=1043


Bogotá posibilita hogares para parejas gay

Generalmente al analizar el desarrollo de una sociedad su estudio se basaba en el de su modelo socioeconómico, dando más énfasis a lo económico que a lo social; actualmente se investiga teniendo en cuenta otros parámetros: cultura, desarrollo político y la manera como se construyen las relaciones entre los seres humanos, sin olvidar por ello la economía.

El desarrollo de un país está directamente relacionado con la capacidad que tiene la sociedad para avanzar sobre sus propias contradicciones, pero las crisis propias de la contradicción se zanjan de diferentes maneras. En nuestro país las diferencias políticas e ideológicas suelen resolverse acallando definitivamente a quien piensa, actúa o siente distinto; por ello no es raro que la respuesta se de en la exclusión social, el asesinato, el desplazamiento forzado, la amenaza de muerte más que en la exploración común de alternativas.

No puede negarse que en Colombia el conflicto armado interno ha movido los cimientos de nuestra sociedad. Tenemos un Presidente que algunos muy entendidos en el tema consideran un paramilitar, un Congreso de la Republica en el que algunos de sus miembros han ido a parar a la cárcel por la misma razón y los estudios del Sistema de Información sobre Desplazamiento Forzado y Derechos Humanos SISDHES, que opera CODHES desde 1995 y que recoge la cifra de la Conferencia Episcopal de Colombia del período 1985-1994, indica que alrededor de 3.832.527 personas han sido desplazadas en los últimos 20 años (primero de enero de 1985 y el 30 de junio de 2006).

Las respuestas a nivel nacional suelen ser diferentes a las que se aplican a nivel local. A pesar del conflicto armado y sin dejarlo de lado, las ciudades han intentado construir relaciones diferentes entre sus conciudadanos. Un ejemplo de ello sucede en Bogotá; en ésta ciudad la Alcaldía ha desarrollado políticas para la mujeres y para otras minorías sexuales, creando condiciones para que la convivencia solidaria y democrática sea una posibilidad real para todas las personas, sin distingo de su sexo, su genero o su orientación sexual.

Las relaciones se modifican en la medida en que cambian los ciudadanos. Los ciudadanos cambian en relación directa a su transformación cultural. Una sociedad evoluciona en consonancia con su transformación cultural. Alain Touraine considerado uno de los sociólogos contemporáneos más destacados en el mundo explica que la modernización ha puesto fin a los antiguos modelos occidentales de sociedad en los que la realidad se pensaba en términos socioeconómicos. Ahora, dice Touraine, entramos a una era en que las cosas se definen en términos culturales. Ya no se habla de clases, huelgas, riquezas y redistribución, sino que nos preocupan temas como los derechos humanos, el aborto, el espacio que hay que darles a las minorías o el rol de la sexualidad.

Una muestra de la transformación cultural colombiana se observa en el debate sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo. En Bogotá, un ejemplo, en esta misma línea, se demuestra con hechos concretos como la creación de alternativas que crean espacios de equidad. La Empresa Industrial y Comercial del Distrito Capital METROVIVIENDA por medio de su Junta Directiva produjo, el pasado19 de Abril, el Acuerdo No. 035 “Por el cual se dicta el Reglamento Operativo del Subsidio Distrital de Vivienda” cuyo fin es establecer mecanismos que permitan garantizar el buen uso y agilizar el desembolso y movilización de los Subsidios Distritales de Vivienda para la adquisición de soluciones de vivienda nueva, usada, construcción en sitio propio y mejoramiento de vivienda.

En el Artículo 10 de dicho Acuerdo se entiende como “Hogar sujeto del Subsidio Distrital de Vivienda” al hogar el conformado por los cónyuges, o las uniones maritales de hecho, y/o las parejas homosexuales que estén en situaciones equiparables a las uniones maritales de hecho y/o el grupo de personas unidas por vínculos de parentesco hasta tercer grado de consanguinidad, segundo de afinidad y primero civil, que compartan un mismo espacio habitacional.

No sé cuántos homosexuales harán valer dicho derecho, no sé si las lesbianas o Metrovivienda consideran que el término homosexual las incluye a ellas, pero de lo que no hay duda es que la sociedad colombiana está cambiando y que la norma jurídica está avanzando.

Cambiar la norma no cambia la cultura pero que cambie la norma si implica la presencia de cambios culturales, políticos y relacionales. Es evidente que ya no somos el “país del Sagrado Corazón”, que las iglesias cristianas han perdido parte substancial de su protagonismo, que el liderazgo político puede moverse por caminos diferentes pero igualmente es cierto que los lideres y liderezas de la comunidad LGBT han sido y seguirán siendo víctimas de la exclusión social y de la indiferencia de los mismos homosexuales, lesbianas, bisexuales y transgeneristas.

El cambio cultural no puede hacerse y exigirse sólo para los(æs) demás, no tiene sentido que la sociedad cambie si los(æs) LGBT no logramos transformarnos a nosotros(æs) mismos(æs): no nos permitamos olvidar los cientos de compañeros(æs) asesinados(as), los(æs) que han sido obligados(æs) a desplazarse por temor a serlo, los(æs) que hemos tenido que refugiarnos en otros países como una manera de conservar nuestras vidas.

Sin que para ello medie nuestro sexo, genero u orientación sexual rodeemos con nuestro apoyo y solidaridad, a aquellos(æs) que en estos mismos momentos están siendo boleteados, amenazadas, estigmatizades, recordemos que como dice el proverbio chino cuando se incendia la casa del vecino una chispa puede encender la nuestra.

Todo hombre es infiel

Sería de esperar que los seres más atractivos de las diferentes especies fueran las hembras, pero que va, la naturaleza es algo extraña y son los machos los más atractivos, y lo son aún más, en la época de apareamiento.

Los seres humanos están preparados para el apareamiento de manera permanente y no tan solo para algunas épocas, razón por la que el macho de esta especie, a diferencia de los de otras, ha tenido que desarrollar ciertas potencialidades, capacidades y elementos de consumo que le ayudan a lucir atractivo por más tiempo, como la moda, maquillajes, accesorios, machificación en el gimnasio, atractivo al que se suma el mas grande de todos los atractores sexuales: la capacidad adquisitiva.

No se sabe por qué razón el macho humano se torna aún más atractivo cuando sostiene una relación de pareja de esas que pudiéramos llamar “estables”. Pudiera ser el instinto de sobrevivencia, el de competencia o la simple vanidad la que nos lleva a querer mostrar orgullosamente como presa o trofeo de caza a aquel que previamente se nos había mostrado como fiel e indiferente; por supuesto ser “infiel” es también una posibilidad de reconocerse atractivo, deseable e inclusive sexualmente vigente, dado que tener pareja tiene el inconveniente de sacarnos de circulación y ponernos a dudar sobre si seguimos siendo tan atractivos como pensamos.

La infidelidad únicamente es posible si existe una relación de pareja y ésta tiene diferentes valoraciones dependiendo del tiempo, el tipo de intercambio genital que se presente y la solidez de la vinculación: hay grandes diferencias entre ser amigos, amiguito, amigo compatible sexualmente, noviecito, amante, pareja, esposo, un rato, un “sobrino”, amante, usuario e inclusive tinieblo.

Los hombres respondemos al patrón social de “macho latinoamericano” preparado para “entrenarse” y así, cumplir bien con las “funciones matrimoniales”. El modelo que tenemos los homosexuales es el de la pareja heterosexual, en él los roles están plenamente preestablecidos así que de alguna manera cuando nos emparejamos nos vemos “obligados” a seguir con aquello que la cultura “nos impone”.

Todos tenemos la fantasía de tener una pareja estable pero el temor a vernos coartados en nuestra libertad nos lleva a considerar que la fidelidad, como todas las normas, es para trasgredirla. En últimas el problema radica en que en una pareja homosexual son dos hombres los que se relacionan y en última instancia son dos machos quienes comparten.

Será que la infidelidad se relaciona con que las parejas homo no se consolidan de la misma manera que las heterosexuales. Vale la pena cuestionarse sobre qué elementos consolidan la pareja heterosexual. Se cree que son aspectos como los hijos, la aceptación familiar de la pareja, la vinculación afectiva entre los miembros de la pareja, una economía estable; pero a diferencia de ésta, en la pareja entre dos hombres no suele haber hijos y la aceptación familiar de una pareja del mismo sexo es poco frecuente e incluso probable.

¿Construir cambios legales como la ley de derechos civiles para parejas del mismo sexo que se busca se apruebe en la Cámara de Representantes contribuye a dicha consolidación? Espero que si, pero igualmente no es ello suficiente. Sería necesario además cambiar el modelo macho, masculino, falocrático y heterosexual de relacionamiento para cambiar la mente de los hombres y además que éstos quieran cambiar.

De todas maneras el cambio cultural se alimenta tanto del cambio social como del cambio político y el cambio relacional entre los hombres y de estos con las mujeres y entre ellas mismas; sin embargo, es precisamente en estos campos en los que menos hemos avanzado. Ese cambio al igual que otros de los que hablo a continuación favorecerían también a los hombres con parejas heterosexuales, pero ese no el tema de este escrito.

El mayor cambio cultural posible es alcanzar la expresión permanente del amor

Parecerá muy cursi leerlo pero lo que realmente consolida una pareja es el amor, por eso es que un polvo ocasional o un “rapidito” siempre dejan esa sensación de desazón y un vació enorme en el estomago que se extiende hasta el corazón. Es también por ello que el amante se disfruta mucho más, porque por esa persona se siente amor; pero cuando se establece una relación esas frases acarameladas, esas miradas infinitas, esas caricias que nunca acaban, ese placer indescriptible del encuentro que acrecienta el vínculo se van perdiendo y haciéndose monótonos los encuentros.

Se pierden porque los hombres somos animales de costumbres y es eso se transmuta una relación, en la más repetitiva imposibilidad del verdadero encuentro amoroso. Con el paso de los días, meses, años, se pierde todo encanto, todo placer, todo deseo. Se malgasta toda oportunidad porque como machos que somos no estamos formados para expresar libremente nuestros afectos. Nos cuesta decir te amo y en especial repetirlo, ya que se considera que lo dicho, dicho está. Nos preguntamos para qué repetirlo si ya “eso” es evidente.

La imposibilidad de expresar el amor es tal vez, para cualquier hombre, la pérdida más grande que se obtiene de todo el proceso educastrativo de la machificación y la culturización. El amor se expresa en la conquista pero no tiene sentido conquistar aquello que ya poseemos. El amor, cuando se manifiesta, se suele evidenciar por medio de objetos pero no de expresiones de ternura. A todos se nos hace un nudo en la garganta cuando una palabra cariñosa se nos escapa y se nos pide que la repitamos, porque toda demostración es considerada una debilidad y todo macho que se respete debe ser fuerte, así sea para callar su miedo a la infelicidad.