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jueves, 28 de febrero de 2013

Duchitas de agua amarilla


Manuel Velandia
En Exclusiva para GayHills.Com

Tendría unos 24 años, sus ojos eran azules y sus facciones bien pudieran confundirse con la de un italiano, pero era argentino. Su cuerpo atlético y bien formado me indicaba una obsesión por su cuidado. Todo en él reflejaba tranquilidad, incluso pudiera decirse que incitaba armonía. Cuando lo vi tomando notas en su libreta de apuntes, sentado en la primera fila de la sala de conferencias, me pareció aquello que bien pudiera llamar un niño juicioso.

De vez en cuando levantaba sus ojos y me miraba tan fijamente que experimenté varias veces la necesidad de mirar a otro lado. En su sonrisa había algo enigmático que no lograba descifrar. Fueron pasando las horas y al terminar la jornada de la mañana se me acercó y me dijo: “¡esta noche me paso por tu hotel!”. Lo hizo muy seguro de sí mismo, inclusive sentí que no era una propuesta sino una orden con la que me anunciaba mi obligación de esperarlo.

No respondí. Sonreí, con una sonrisa en la que se mezclaba la complicidad y el asombro. El tampoco esperó respuesta. Me miró una vez más, sonrió, y dándome la espalda se dirigió a la puerta de la sala de conferencias. De pronto paró en seco, volteo la cabeza y gritó: “¡Mi nombre es Franco!”. Pensé que su nombre hacía gala de su osadía y me quedé observándolo mientras se perdía en la multitud. No sé cuántos fueron los minutos o segundos, pero volví en mí cuando alguien, tomándome del brazo, me dijo “¡le estoy hablando!”.

En la tarde no regresó. Sé que no lo hizo porque tuve tiempo para mirar uno a uno los participantes. Olvidé que existía hasta cuando de la portería del hotel recibí la llamada para avisarme que Franco me estaba esperando. Pasé al teléfono y le dije que lamentaba no poder atenderlo pero que me estaba preparando para asistir a una recepción de bienvenida a Buenos Aires. No oí palabra alguna, tan solo el ruido de un teléfono que  se colgaba. Entré a la ducha y unos instantes después sentí que tocaban en la puerta. Me puse una toalla y salí para ver quién me necesitaba. Era él. Ignoro cómo logró burlar la vigilancia, pero estaba ahí, parado con sus brazos abiertos como queriendo abrazarme.

Cuando pude darme cuenta ya estaba adentro, sentado en una silla, diciendo que deseaba esperarme. Yo entré una vez más a la tina y dejé entreabierta la puerta. Quería mirarlo, aun cuando le dije que era para oírle por sí me hablaba mientras me duchaba. Me preguntó si me gustaban los juegos dorados. Yo pensé que se refería a utilizar accesorios dorados, así que le dije que sí, que de vez en cuando. Unos segundos después estaba frente a mí, desnudo, exhibiendo  su maravillosa anatomía. Se paró muy cerca de mí y sin mediar palabra entró a la tina. Fue tan sorpresiva la situación que, entre sorprendido, temeroso y satisfecho, no musité palabra.

Me preguntó si quería jugar a los juegos dorados, afirmó que desde cuando me vio la primera vez yo lo inspiraba. Tocaba su cuerpo. Estaba total y maravillosamente erecto. Yo, que no salía de mi asombro, sentía que mi cuerpo temblaba. Él sonrió y me dijo “quiero que te orines sobre mí, en mi cuerpo, en mi pecho, en mi cara”. Yo pensé que era broma, pero insistió. No sé por qué, pero sentí unas ganas inmensas de mear y empecé a hacerlo. Él sonrió, y unos segundos después eyaculaba sin que yo hubiese puesto un dedo sobre su cuerpo. Sonreí. No podía creer que recibir la orina de alguien sobre el cuerpo pudiera ser tan excitante como para eyacular sin tener que tocarse. No dijo palabra, simplemente se vistió y se fue, sin despedirse.

Cuando salió, quise orinar sobre mi pierna. El orín se siente calientico, es una sensación extraña pero nada excitante. No me excita el dorado. Nunca lo volví a ver, es más, ni siquiera sé si se llama Franco. Tan solo tengo claro que el disfrute de la sexualidad es algo extraño, y que el deseo y el erotismo están llenos de caminos y posibilidades insospechadas. Durante mucho tiempo, a estas situaciones particulares del disfrute las llamaron anormalidades. Posteriormente las denominaron aberraciones, después se les denominó parafilias. Ahora los juegos dorados hacen parte de las Expresiones Comportamentales Sexuales.

Es necesario tener algo en claro: tenemos el derecho a negarnos, así a nuestra pareja ducharse de esta forma le parezca lo más erótico y emotivo que pueda pasarle; sin embargo creo que si se es algo abierto una meadita no le hace mal a nadie y que incluso puede llegar a ser divertida y excitante.

http://www.gayhills.com/magazinedetalle-108

Golden Shower


Manuel Velandia Exclusive for GayHills.Com


He was about 24, his eyes were blue and his features could well be mistaken for that of an Italian, but he was Argentinian. His athletic and shapely body told me he was obsessed about his care. Everything about him reflected quietness; even one could say he moved me to a state of harmony. When I saw him taking notes on his notebook, sitting in the front row at the conference room, I found what may well be called a sound-minded child.

From time to time he raised his eyes and looked at me so intently that I experienced several times the need to look elsewhere. In his enigmatic smile, there was something I could not figure out. Hours passed by and by end of the morning he approached me and said, "Tonight I will step in at your hotel". He did this very sure of himself, I even felt it was not a proposal but an order to  which I was being announced to heed.

I did not answer. I smiled, with a smile which mixed the complicity and wonder. He did not wait for an answer either. He looked at me again, smiled, and turned his back at me at the door of the conference room. Suddenly he stopped short, turned his head and shouted: "My name is Frank". I thought his name proudly reflected his courage and I stood watching as she disappeared into the crowd. I do not know how many minutes or seconds passed by, but I came to myself when someone, taking my arm, told me: "I'm talking to you".

In the afternoon did not return. I knew he didn’t because I had time to look at each one of the participants. I totally forgot about him until I got the call from the hotel lobby to tell me that Franco was waiting for me. I went to the phone and said I regretted not being able to attend anyone since I was getting ready for a welcome reception to Buenos Aires. I did not hear a word, just the sound of a phone being hung. I went into the shower and a moment later someone rang the doorbell. I got a towel and went to see who needed me. It was him. I do not know how he managed to evade security, but he was there, standing with his arms outstretched as if to hug me.

When I realized he was already inside the room, sitting on a chair, saying he wanted to wait for me. I went again to the tub and left the door ajar. I wanted to look at him, even when I told him it was just to hear him in case he wanted to talk to me while I showered. He asked me if I liked the golden games. I thought he meant to use gold fittings, so I said yes, from time to time. A few seconds later I was in front of me, naked, showing off his wonderful anatomy. He stood very close to me and without a word went into the tub. The situation was so surprising that, between being surprised, fearful and satisfied, I did not dare to whisper a word.

I asked if I wanted to play the gold games, he said that since the moment he saw me for the first time I inspired him. He touched his body. He was totally and wonderfully erect. I, who could not get over my amazement, felt my body trembling. He smiled and said "I want you to piss on me, on my body, my chest, my face." I thought he was joking, but he insisted. I do not know why, but I felt a huge desire to pee and I started doing it. He smiled, and a few seconds after he was coming without even putting a finger over his body. I smiled. I could not believe that getting someone’s urine on the body could be so exciting as to ejaculate without eve touching each other. He said nothing; he simply dressed himself and left without saying goodbye.

When he left, I wanted to pee on my leg. Pee feels so warm; it is a strange feeling but nothing exciting. Golden does not turn me on. I never saw him again, moreover, I do not even know if his name is really Franco. I am only clear that the enjoyment of sexuality is something strange, and that desire and eroticism are full of unexpected paths and possibilities. For a long time, they called these particular situations of the enjoyment just abnormalities. Subsequently they were called aberrations and later paraphilias. Now the golden games are part of the Behavioral Sex Expressions.

You need to have something clear: we have the right to refuse, even if your partner finds it exciting and emotional; nevertheless, if one is open to some extend, a little pissing does not hurt anyone and it can even be fun and exciting.

http://www.gayhills.com/magazinedetalle-109

lunes, 1 de octubre de 2012

Entre la histeria y la historia: del vibrador como tratamiento a objeto de placer

Por Manuel Antonio Velandia Mora PhD. Mg. Lc
investigadormanuelvelandia@gmail.com

Hablaré aquí del vibrador y su uso como tratamiento para la histeria femenina pero no lo haré sobre los orígenes de esta enfermedad que ya estaba diagnosticada a mediados del siglo XIX, ni tampoco escribiré sobre la histeria masculina, de la cual ni siquiera se comenta cotidianamente; por supuesto también dedicaré un espacio a los criterios a tener en cuenta para su compra y a cómo estimular apropiadamente si no se tiene un vibrador a mano. Sobre el tratamiento conocido como «masaje pélvico» trata la película ‘Histeria’, de la directora Tanya Wexler, que en estos días se estrena en Colombia. Para este escrito retomaré algunas ideas, entre otros, del libro “La tecnología del orgasmo”[1] en el cual se basó dicha película.

El film muestra la curiosa invención del vibrador en la Inglaterra victoriana como una herramienta capaz de remplazar al médico en la estimulación manual de los genitales de la mujer hasta que esta llegara al orgasmo que, en esos momentos, se llamaba «paroxismo histérico» y que resultó ser la mejor terapia a lo que hasta 1952 la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos (APA) consideraba una enfermedad: el deseo sexual reprimido de las mujeres.

El tratamiento para la histeria o “sofocación de la madre” en la medicina occidental en la antigüedad, la Edad Media, el Renacimiento, la Reforma y hasta la edad moderna fue el masaje manual de la vulva. Ya en los libros de medicina de 1653 Forestus hacía la descripción de la técnica manual básica, que parece haber variado muy poco a lo largo del tiempo excepto en los tipos de aceites lubricantes que se usan.

Médicos e iglesia pusieron reparos al tratamiento
Forestus y su contemporáneo Abraham Zacuio (1575- 1642), expresaron sus reservas respecto del decoro de masajear los genitales femeninos y proponían delegar esa tarea a una partera y las dificultades principales para los médicos con experiencia ya que éstos habían desarrollado las habilidades requeridas para definir bien la intensidad de masaje según cada paciente y el vigor necesario para mantener el tratamiento el tiempo suficiente para producir resultados -sobre esto hay un buen chiste en la película-.

San Jerónimo (340?-420), por ejemplo, advertía a las mujeres, sobre todo a las jóvenes, que evitaran bañarse, ya que esto "incitaba pasiones que sería mejor no tocar”, se refería a la masturbación femenina, ya que otra forma habitual de tratar la “sofocación” era el lavado vaginal.

El tratamiento
El uso de la hidroterapia en la histeria tiene una larga historia asociada con la sensualidad y la sexualidad. Se recurrió a baños construidos sobre aguas termales, pero tuvieron más éxito  los tratamientos con agua en movimiento, preferiblemente bajo cierto tipo de presión o fuerza gravitacional. Hacia fines del siglo XVIII se habían desarrollado artefactos hidroterapéuticos especializados en trastornos femeninos que se utilizaban en algunos balnearios británicos y europeos. Tobias Smollon escribió en 1752 sobre la gran cantidad de dispositivos hidráulicos que estaban especialmente diseñados para mujeres, hasta el punto que muchos balnearios tenían “departamentos femeninos" especiales y, de los cuales, por lo menos en Estados Unidos, las mujeres solían ser las propietarias, copropietarias o doctoras residentes.

El primer vibrador de baterías fue inventado en 1883 por Joseph Mortimer Granville, un médico británico; la compañía estadounidense Hamilton Beach lanzó en 1902 el primer vibrador eléctrico para venta comercial, convirtiendo al vibrador en el sexto aparato doméstico en ser electrificado. De hecho llegó al mercado mucho antes que la aspiradora (1911) y la plancha eléctrica (1912) pero ya a fines de esta misma década más de una docena de fabricantes estaban produciendo vibradores con baterías o electricidad.

El vibrador electromecánico fue la última de una larga serie de soluciones a un problema que había plagado a los practicantes médicos desde la antigüedad ya que esta era una de las enfermedades diagnosticadas con mayor frecuencia a lo largo de la historia de la salud en las mujeres.

El vibrador dio respuesta a uno de los desafíos más persistentes a la falta de habilidad y paciencia de los médicos como terapeutas físicos en el tratamiento de las pacientes crónicas que solían recibir una considerable serie de terapias durante mucho tiempo.


De la terapia al placer

El vibrador tuvo tanto éxito que pronto salió del consultorio a la alcoba. Ya en 1906 había en revistas anuncios de vibradores como se informa en el prólogo de La Tecnología del orgasmo, donde también se cuenta que en 1900 se exhibieron modelos diferentes en la Exposición de París. El invento tuvo tal éxito que se llegó a convertir en el quinto aparato eléctrico más usado en las casas, incluso más que la aspiradora o la plancha. En 1917 había más vibradores eléctricos que tostadoras en los hogares americanos. 
El hecho de que la APA retirara oficialmente en 1952 la histeria de su lista de enfermedades consolidó el uso del vibrador como objeto de placer. El vibrador al ser asociado con películas pornográficas se volvió un objeto “pecaminoso”, pernicioso y mal visto por cortesía de la iglesia católica provocando un cambio de concepción de este maravilloso invento.

Inicialmente los vibradores eran bastante fálicos en su diseño, pero en la medida en que se reconoció la importancia del clítoris en el placer femenino, los vibradores se fueron transformando en juguetes eróticos, algunos con doble uso, conservando así el sentido tradicional que da gran valor a la penetración y recuperando al mismo tiempo el sentido erótico-placentero que realmente es al que más énfasis se le da actualmente en los nuevos diseños.

La sexóloga americana Betty Dodson empezó a utilizar vibradores en sus talleres de salud sexual femenina a mediados de la década de 1970. No se puede negar que una campaña de prevención de Sida, lanzada en la administración Reagan (1986) por el Cirujano General de los Estados Unidos C. Everett Koop en la que se incluyó el vibrador dentro de la lista de opciones ‘seguras’ para practicar sexo, recobró su “uso terapéutico”. El vibrador ya no es un objeto del que se habla en voz baja, series de televisión como "Sexo en Nueva York" pusieron el tema en boca y vagina de muchísimas mujeres en todo el mundo.

Algunas páginas Web reportan que en la fiesta de San Valentín este año se ha consolidado en el comercio el regalo de artículos eróticos y en particular de vibradores, ya que “Cada vez más parejas se deciden por un regalo erótico. Son regalos divertidos, hay una gran variedad de opciones y lo más importante, son un guiño a la complicidad con la pareja”, porque los hombres, en su temor a ser desplazados como proveedores de placer han tenido que asumir que el placer femenino es cada vez menos falocéntrico y cada vez más clitoriano y han preferido volverse cómplices.

Es evidente que el toque humano bien administrado es mucho mejor que cualquier adminículo, por ello yo le recomiendo a mis estudiantes en el curso de salud sexual y salud reproductiva en la licenciatura en enfermería que aprendan a estimular/se el clítoris. Una buena técnica para entrenarse es el uso del touch-pad del portátil, el proceso consiste en aprender a dibujar pequeñísimos espirales con la yema de los dedos y luego utilizar dicha tecnología acariciando clítoris y pezones. Una técnica similar puede utilizarse aprendiendo a dibujar con la lengua, eso sí teniendo en cuenta proteger el portátil con un plástico autoadhesivo para no babearlo… bueno también es importante evitar la producción de saliva en exceso durante la estimulación porque según ellas “no hay nada más desagradable que quedar con las tetas o su zona genital llena de babas”.

No se puede negar que como dicen algunas amigas, en ocasiones sobra el hombre que cuelga detrás del pene; dicen otras, que no siempre se puede llevar encima a un hombre pero si un vibrador que logre estimular en parte una aburrida tarde o mañana en el lugar de trabajo.

Sé por fuentes directas que algunas son tan creativas que hasta le han dado buen uso a la opción vibración de tu teléfono móvil, de todas formas la Web está plagada de millones de lugares que envían los juguetes eróticos a casa empacados en envoltorios muy discretos, ya que aún algunas temen la lengua de la vecina envidiosa y poco creativa que no ha logrado descubrir como calmar su propia “sofocación”.

Como todo tratamiento bien administrado el uso del dildo (en forma de pene) vibrador o de cualquier otro juguete erótico mejora el estado de ánimo, incrementa el brillo de los ojos y deja en la cara una sonrisa amable que tus compañeros/as de trabajo agradecerán y tus hijos/as y pareja valorarán positivamente.

Una idea que produce satisfacción mutua es convidar a la pareja para jugar en compañía. Así las propias manos pueden dedicarse a otros menesteres, pero si a tu pareja no le gusta que uses juguetes que emulan anatómicamente a un pene, es necesario que pruebes con los que tienen formas de animalitos, espaciales, etc. Ahora bien si tu pareja es de las personas que se incomodan al hablar sobre temas sexuales delante de ella háslo con mucho tacto, me refiero a dialogar pero también a estimular-te.

Criterios de compra
Tres son los criterios para comprar cualquier producto: diseño, calidad y precio, yo recomendaría optar por la dupla calidad-diseño o diseño-calidad, nunca por el precio; ya que sí te vas a decidir por un juguete es mejor que sea bueno, tu cuerpo se merece lo mejor.

La estética en importante, el juguete es mucho mejor si es visualmente atractivo. En el mercado hay miles de formas, tamaños, colores, texturas y hasta lubricantes con diferentes sabores y temperaturas para acompañarlos.

El tipo de material es importante, en esta Guía sobre vibradores encontrarás información apropiada, pero recuerda que los juguetes chinos son de bajo precio pero tienen poca calidad y son también un riesgo para la salud, por lo que suelen jugar malas pasadas.

El tamaño siempre importa y aquí más, si es un juguete fálico es mejor aprender a jugar con uno normalito, luego pueden crecer las expectativas; piensa que la creatividad te puede llevar a usarlo en otras partes del cuerpo para las que no has desarrollado toda la destreza necesaria.

No hay que ser mecánico industrial para saber que la fuerza y el poder del aparatico es importante; los hay eléctricos y con baterías. Yo te recomiendo los que usan pilas “AA”, que se consiguen en cualquier lado, no los que las llevan de tipo reloj (moneda); no olvides tener las de reemplazo a mano, la ventaja es que si se va la energía eléctrica se puede seguir jugando. Evita los aparatos ruidosos, no hay nada más molesto que llevar a la cama un aparato que suena más fuerte que la licuadora o que recuerda la visita al odontólogo
.
No me preocuparía mucho por su durabilidad, si has escogido calidad y no precio el juguete tendrá muy seguramente una mucha mayor; de todas formas sé por mis amigas que prefieren cambiar de juguete de vez en cuando porque “todo termina aburriendo” y en especial porque su uso hace parte de sus procesos lúdicos.

El corto de la película recomendada



Imágenes tomadas de:

martes, 6 de marzo de 2012

Ahh... ¡Ya estoy calientico!

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, Marzo de 2012

¿Cómo quieres que te llame? Dime pepe.
Y tú ¿cómo te llamas? Enrique
Dime cómo estás vestido Enrique. Llevo puesto un bluejean y una camiseta negra.
¿Usas pantaloncillos? Sí.
¿Tienes pantaloncillos ahora? Sí
¿De qué color? Blancos.
¿Tanga? No, bóxer.
Que rico meterte la manita por la manguita de tu bóxer... ¿Estas calientico? Sí.
¿Qué quieres que te haga? Lo que tú quieras.
¿Cómo te gusta? ¿Cómo así?
¿Sadomasoquismo, zoofilia, pedofilia, coprofilia… Te gustan las relaciones dolorosas, con objetos, animales, menores, materia fecal? Noooo, normalito.
¿Cómo deseas hacerlo? ¿Cuánto es que vale el minuto?
No papito, no te preocupes por eso, mejor autorízate a ser feliz... Papito estoy muy arrecho, me encanta tu voz, no sabes cómo me excitas... quiero hacerte feliz. Pídeme lo que quieras...
¿Pepe, usted cómo es? Alto, rubio, de ojos claros...

Por supuesto, el interlocutor que es negrito, bajito, barrigón y feo, pero que tiene una voz agradable e insinuante, hará todo lo posible porque estés en la línea todos los minutos posibles. Tú no importas mucho. Bueno, importas como cliente no como persona. Tú eres su fuente de ingresos. Ser operador de una línea telefónico erótica parece ser divertido o por lo menos rentable. El recibe un salario básico y más o menos 100 pesos por cada minuto que tú estés en la línea. El hará todo lo posible porque te sientas satisfecho, llegues al éxtasis e inclusive, porque llegues al orgasmo. ¡Tus orgasmos son dinero!

Los jadeos, respiraciones profundas, exhalaciones y soniditos que en el auricular se oyen como un “pajaso” a todo dar (masturbación que llaman), la mamada del siglo o una loca penetración están fríamente calculados y son parte del entrenamiento y de la creatividad particular. Que él chupe un bombón o su dedo puede sonarte a mamada (fellatio si lo prefieres), chuparse el canto de la mano suena parecido a sonará muy parecido a cuando te dan un beso de esos que llaman negro y así sucesivamente...

Mario, operador de una línea de sexo, me contó que su sexualidad se transformó con su actividad laboral. Ahora es más creativo, más lúdico, más erótico, pero también puede fingir un gran interés por alguien quien ni siquiera le mueve la aguja. Los clientes se entusiasman con su príncipe telefónico. Llaman inclusive varias veces al día y durante varias semanas, meses. Su éxito radica en lograr que el cliente se sienta satisfecho, que sobrepase sus propios límites y se sienta reconocido, valorado…importante.

Mario no es un personaje oscuro sino un joven alegre, jovial, de buena presencia, atractivo y según se ve por encima, anda muy bien por abajo. Cuando se le observa inspira bajas pasiones y profundas necesidades pero él prefiere hacerse el desentendido, pues lo suyo por lo general es meramente telefónico.

Consultando con algunos amigos descubrí que varios de ellos se han masturbado por lo menos una vez mientras hablan telefónicamente con un conocido. Quienes experimentaron la posibilidad en una línea de sexo terminaron dolidos con sus billeteras pero casi siempre plenamente satisfechos. Yo mismo tuve alguna vez un amiguito telefónico y no puedo negar que los encuentros fueron súper agradables y bastante eróticos. Tampoco puedo negar que cuando logré conocerle alabé la maravilla de la tecnología y me felicité por lo creativo que es mi cerebro.

Mario, quien mientras no tiene clientes lee permanentemente, generalmente estudia documentos turísticos con cuya lectura puede “hacerse más internacional”. También conoce sobre expresiones comportamentales sexuales, ya que los clientes son muy diversos y tienen necesidades bien especiales. Por supuesto, no todos los que trabajan son homosexuales, así que algunos heterosexuales deben relacionarse con clientes homosexuales y los homosexuales deben atender a mujeres e improvisar sobre aquello que no conocen e inclusive detestan.

Inicialmente Mario creía que todos los clientes eran viejos y feos, y aun cuando le está prohibido, de vez en cuando se cita con alguno de ellos. Casi nunca cumple pero le parece divertido y hasta excitante saber con quien comparte en la línea. Por supuesto, después tiene que darles mil excusas diferentes para explicarles por qué no llegó al compromiso, pero parece ser que inclusive esta “indiferencia” agranda su atractivo para quienes son sus amantes telefónicos.

Sentirse morboseado durante una llamada es algo que le atrae a Mario. Es un juego que le gusta jugar, pero siente que a otros homosexuales les molesta cuando se enteran sobre cuál es su actividad laboral, inclusive aquellos que se gozan las llamadas no laborales pero sí bastante sexuadas. No pretende negar que, de vez en cuando, algunos clientes son tan creativos que logran envolverlo, de tal forma que, por un momento, deja la revista o apaga el televisor y se concentra y disfruta aquello que generalmente hace casi como robot.

Considera que el erotismo es una necesidad del ser humano y que la soledad es una mala compañía. A veces se siente  terapeuta y se excusa con quienes lo atacan diciendo que él es un profesional de su trabajo, ya que sus clientes obtienen toda la satisfacción que desean y él la respuesta a sus necesidades económicas. De pronto lo que a algunos más les molesta de él es que no se arrepiente de ser considerado un objeto sexual, incluso le gusta reconocerse en la capacidad de excitar a hombres que en otras circunstancias no le prestarían mucha atención.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Fellatio, no es un plato de la comida italiana o de Cómo tener una buena experiencia genital

Por Manuel Velandia Agosto de 2009 Las organizaciones trabajando en prevención se dedican a mostrar las prácticas sexuales como una situación muy cercana a la muerte olvidando el placer inherente a ellas; esta estrategia tendrá que cambiar si realmente están preocupadas por la vida de sus usuarios, y para ello no sólo se requiere una actitud más abierta y consciente del sentido que tiene el placer en una relación genital, sino además la necesidad de ser menos técnico en el momento de hablar de las practicas que realizamos para obtener placer. Se requiere conocer y usar apropiadamente las palabras cotidianas con las que las personas hablan de sexualidad, aproximarse a los imaginarios y vivencias cotidianas de la vida sexual de las personas y entender que la información técnica es importante, pero y que el objetivo no es parecer “profesional de la salud” con amplios conocimientos, sino proveer información apropiada a las personas sobre sus necesidades sexuales, disminuyendo el riesgo, ampliando su percepción del mismo, sin incrementar el miedo o rechazo y si, entendiendo la seguridad como un ejercicio erótico, sensual y placentero. La prevención no tiene que ser una actividad aburrida; puede y debe ser tan placentera como asistir a un tuppersex (una venta casera de juguetes sexuales). Debemos recordar que es sencillo diversificar el juego erótico y hacer de las relaciones protegidas una práctica cotidiana en las que sin disminuir las posibilidades del buen sexo, conozcamos y usemos formas creativas de gozar sin tener contacto con las secreciones genitales de la pareja. Esta nota es a propósito de que me han solicitado compartir algunos artículos sobre cómo mejorar la vida sexual, textos que fueron publicados por mí, como serie, en algunas páginas Web. incluyendo esta. Aquí van los links. Espero que de algo le puedan servir. Séxitos, muchos séxitos en las prácticas, y recuerde que no se puede ser campeón/a olímpico/a sin entrenar apropiadamente. http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/07/kamasutra-de-verano.html http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/08/quien-no-se-conoce-bien-es-mal-polvo.html http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/08/polvmetro-soy-bueno-en-la- http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/08/masturbacin-femenina.html http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2009/07/como-se-masturban-los-hombres.html http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2009/07/trucos-para-poner-un-condon-con-la-boca.html http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2009/08/cuanto-debe-durar-un-buen-polvo.html

lunes, 17 de agosto de 2009

¿Cuánto debe durar un buen polvo?

Por Manuel Velandia

En lo que respecta al sexo tampoco existen verdades absolutas. En este campo todo depende de las características de los individuos y de la interacción de ellos cuando forman parejas.

Así pues, aventurar cualquier generalidad en este tema es casi como apostar a perder de entrada. Sin embargo, siempre existen dudas que nos asaltan a todos por igual así como interrogantes que cargamos constantemente y que solemos charlar con nuestros amigos más cercanos. Por ejemplo ¿quién no ha pensado alguna vez al respecto de cuánto debe durar un buen polvo?

No seguimos aquí filosofías orientales como el Tantra, que establece esos largos periodos de duración. Tampoco hacemos referencia al complejo conjunto de acciones que hacen parte del acto sexual. No, nada de eso. En este caso llamamos "polvo" solamente al ejercicio copulativo, es decir, al momento en el que los cuerpos, luego de preámbulos y puestas a tono, ya se encuentran unidos y permiten la conexión y el acople de sus sexos.

Queremos además evitar, por supuesto, las que suelen ser respuestas comunes. Esas que van por el estilo de: "Debe durar el tiempo suficiente como para que los dos disfruten". Pues, aunque podamos estar de acuerdo con ellas, nos interesa en esta ocasión resaltar un aspecto más pedestre y menos trascendente del tema en cuestión.

¿Cuánto debe durar un buen polvo?
Según una investigación, el coito es más corto que demorado. ¿Tú qué opinas?

Por fortuna parece que hoy en día existen estudios al respecto de todo. Uno que viene en nuestro auxilio es precisamente el realizado por científicos de la Universidad de Penn State, en Pensilvania.

Según los resultados de esta investigación un buen polvo es más bien corto que demorado; entre 3 y 13 minutos, establecen en su conclusión luego de analizar muy sesudamente el material aportado por psicólogos, médicos, enfermeras, trabajadores sociales, terapeutas familiares y matrimoniales, que recogieron datos de miles de pacientes durante varias décadas.

Uno de los ítems de la encuesta que sirvió de insumo para el estudio que aquí mencionamos, interrogaba a los participantes en ella al respecto del tiempo que debe durar el acto sexual entre el momento en que el pene ha penetrado en la vagina hasta la eyaculación. Se les pidió además que en sus respuestas calificaran lo que consideraban: adecuado, deseable, demasiado corto y demasiado largo.

El Journal of Sexual Medicine, Revista de Medicina Sexual, publicó la encuesta y estos son sus resultados:

Adecuado: de 3 a 7 minutos.
Deseable: de 7 a 13 minutos.
Demasiado corto: de 1 a 2 minutos.
Demasiado largo: de 10 a 30 minutos.

Como siempre nos queda la inquietud al respecto de lo que pensarán los lectores de vive.in sobre los tiempos consignados en este estudio. ¿Están de acuerdo? ¿Se ven reflejados en ellos? En últimas, ¿cuánto creen ustedes que debe durar un buen polvo?

Para mejorar la duraccion algunas informaciones adicionales son convenientes:

Sexo oral a hombres, Fellatio que llaman

Por Manuel Velandia

¿Cómo hacer una buena mamada?
Si tú te has comido un helado en cono, barquillo o cucurucho ya tienes algunos puntos ganados para hacer bien el sexo oral o “mamada” que llaman. El final de una buena chupada se asemeja bastante a comerse uno de estos helados, cuando se ha hecho con mucho gusto; tanto que algunos/as llegan al orgasmo con sólo hacerlo o dejárselo hacer.

Muchas mujeres no aprecian lo divertido que puede ser, pero para quienes lo han o lo hemos hecho, chupar el pene a un hombre o recibir una buena lamida es uno de los más grandes placeres a experimentar, tanto que algunos hombres intentan hacérselo ellos mismo ¡y lo logran!

Es triste pensar que siento algo tan placentero no sepamos hacerlo bien, así que luego de mucha “investigación de campo”, les cuento algunos secretitos:

Antes que nada, nunca vuelvas a comenzar por el final, no te lances de una a meter el glande en la boca ¡ese es el ultimo paso!

Lo primero que debes lograr es producir una muy buena erección. Si aun está puesta la ropa, desliza las manos suavemente sobre el paquete, abre lentamente su bragueta y sigue acariciándolo; es mejor si estás de rodillas y entre sus piernas.

Si la persona se excita con facilidad en pocos segundos estará lista, si él es nervioso, su pene puede estar aún doblado en sus calzoncillos. Mantén agarrado su pene y sube a su cara y bésale. Observa si puedes sentir una respuesta; todo movimiento ascendente es un buen signo.

Ahora sácale el miembro y mira cómo está. Si está tieso, lo estás haciendo bien; en otro caso acaricia suavemente los testículos (a algunos les gusta algo fuerte, no te excedas sin consultar previamente). Sujétalos con tu mano menos diestra y con la más hábil toma su pene. Apriétala poco a poco, con presión moderada como si estuvieras masturbándole y prepárate para chupar.

Humedece con la lengua tus labios; es excitante ver hacer este movimiento de lengua, así que levanta la cara y mírale a los ojos mientras lo haces.

No lo lleves aun a la boca: un poco de espera produce una agradable tensión. Acércate al glande, respira fuerte sobre él, sóplale con tu aliento tibio. Saca tu lengua de nuevo y tócale con ella, cambiando la velocidad del movimiento que puede ser de un lado a otro o haciendo círculos. Combínalos.

Gira tu cabeza de lado y simula morderle suavemente colocando tus dientes en su balano (la parte larga del pene), como si estuvieras comiéndote una mazorca. Mientras haces lo anterior no olvides estimular los testículos.

Detrás de las testículos hay un lugar muy sensible: el “ni es”, que está justo antes del ano. Puedes tocarle allí con la lengua o estimular con la yema de los dedos. En ese lugar queda justo el origen del músculo que causa la erección.

No olvides tocar con la lengua el contorno del glande, ésta es la parte más sensible del pene. En el frenillo igualmente se debe acariciar con la lengua, incluso algunos hombres son más sensibles allí. Insiste además en poner la punta de la lengua en el orificio del centro, de la parte más saliente del glande; pero no chupes su “cabeza” aún.

Después de jugar un buen tiempo tocando, mordiendo, lamiendo el balano, toqueteando su glande ya es hora de poner su glande en tu boca.

Mira si brota un líquido claro del orificio. Si esto sucede es el momento de aplicar tu decisión sobre qué tipo de riesgos deseas asumir, pues el liquido pre-eyaculatorio tiene una baja presencia del virus que causa el sida (VIH). Si no quieres correr riesgos, es hora de poner el condón con la boca o con la mano. De lo contrario continua con el juego, tal y como vas.

Ya es hora de ponerte ese delicioso “helado” dentro de tu boca. Mete toda su “cabecita” en tu boca caliente. Mantenla allí. Estimula su glande con el roce de tus dientes, mientras su pene entra y sale de tu boca.

Ahora si trata de poner todo su pene dentro de tu boca. No te excedas, hazlo lentamente. Él querrá profundizar más en tu garganta. No le dejes imponerse, pues sin no estás mentalmente preparada/o sentirás “horcadas” y ganas de trasbocar.

Si doblas tu cuello apropiadamente, haciendo que desde tu boca hasta la faringe haya un conducto recto, el pene puede entrar completamente, tal y como lo hacía su protagonista en el film “Garganta profunda”. No intentes respirar por la boca mientras haces esto, sentirás que te ahogas, debes respirar por la nariz.

Moviéndote tan rápido como tu pareja pueda resistir sin eyacular, desliza tu boca sobre su pene de arriba hasta abajo como si estuvieras “Tirándotelo”. Recuerda las técnicas sobre cómo retardar la eyaculación aprendidas en el articulo sobre masturbación, este es un buen momento para aplicarlas.

No es recomendable la practica oral durante mucho tiempo; es mejor parar un poco, jugar eróticamente de otras formas y luego continuar, pues hay un momento en que se siente en el pene un “adormecimiento”, se pierde un poco de sensibilidad y por tanto, ya no se disfruta igual.

Tragar o no tragar el semen es una decisión particular, de ahí que previamente hayamos hablado del condón… ah, es mejor hacerlo con un preservativo que tenga saborizante. Los estudios demuestran que el sabor del semen cambia con la dieta alimentaria, así que comidas muy condimentadas producen un sabor fuerte; comidas dulces y frutas producen un sabor y fragancia más agradable, para la mayoría de personas.

Ten cuidado de retroceder un poco cuando sea el momento de la eyaculación, un hombre excitado incrementa el movimiento y la fuerza de su movimiento “penetrativo”. Si lo prefieres ten una toallita a mano para que la eyaculación se produzca en este elemento.

Si no te gusta chuparlo, recuerda que es tu decisión y no la de tu pareja; pero él estará, muy seguramente, interesado no sólo en que lo hagas, sino en que lo hagas bien. De todas formas recuerda que es tu derecho no hacer lo que no deseas, así sea del gusto de tu pareja.

Para concluir: si eres el dueño del pene, debes saber que para muchas personas es supremamente molesto sentir unas manos sobre la cabeza, ejerciendo presión. Es necesario tener muchos acercamientos a la práctica para volverse experto/a, así que ten paciencia y disfruta los avances logrados.

Ten en cuenta que una buena higiene es importante para volver excitante la situación, no hay nada más molesto que sentir el olor fuerte del esmegma (Secreción de las glándulas prepuciales). Una buena afeitada es igualmente importante, porque la fricción de la barba con el glande es supremamente desagradable, para la mayoría de los hombres.

Trucos para poner un condón con la boca

Por Manuel Velandia

Como parte del grupo de artículos para la vida sexual placentera denominado Kamasutra, escribe sobre algunos trucos que te volverán un/a experto/a en el momento de poner el preservativo con la boca, ya sea que la pareja sea circuncidada o No circuncidada, pues hay una gran diferencia en su postura.

El truco de poner un condón con la boca en una persona circuncidada

1.- Saca normalmente el condón de su empaque, tómalo en una de tus manos (que deben estar previamente aseadas al igual que el pene), llévalo a la boca, y aprieta el receptáculo para el semen (la bolsita que está en la punta), presionándolo con firmeza entre los labios, que deben estar cubriendo los dientes. Si al colocar el preservativo queda aire dentro de éste, el condón se desplaza con el movimiento penetrativo y se corre el riesgo de que se caiga.
Si no deseas que la pareja vea que vas a colocar el preservativo, este debe ir dentro de la boca y en este caso, el aire del receptáculo para el semen debe extraerse presionando la punta del condón, que se ha puesto entre la lengua y el paladar.
2.- Acércate al pene, lleva tu cabeza hacia este, de tal forma que el centro del glande (la cabeza del pene) quede frente al centro del condón.
3.- Con los labios ve desenrollando el preservativo sobre el glande, hasta llegar a cubrirlo completamente.
4.- Presiona sobre el surco balano prepucial, la parte más hendida del pene, para que el condón quede allí ajustado; es mejor si con la presión que ejerces con los labios retraes un poco el preservativo, de tal manera que la “camisita” tome bien la forma del glande, pues esto incrementa la sensación de placer, dado que allí justo se encuentra la mayoría de terminales nerviosas presentes en el pene.
5.- Baja el condón hasta donde te sea posible, desenrollándolo con los labios que se aprietan rodeando el pene.
6.- Si tienes dificultad para poner todo el pene dentro de tu boca, debes terminar de bajar con tus manos el condón, hasta la base del pene.

Como poner un condón con la boca en una persona No circuncidada.

1.- Saca normalmente el condón de su empaque, tómalo en tu mano que debe estar aseada, llévalo a la boca, y aprieta el receptáculo para el semen (la bolsita que está en la punta), presionándolo con firmeza entre los labios, que deben estar cubriendo los dientes. Si al colocar el preservativo queda aire dentro de éste, durante la penetración el condón se desplaza con el movimiento del pene y se corre el riesgo de que se quede dentro del recto o la vagina.
Si no deseas que la pareja vea que vas a colocar el preservativo, este debe ir dentro de la boca y en este caso, el aire del receptáculo para el semen debe extraerse ejerciendo presión a la punta del condón, que se ha puesto entre la lengua y el paladar.
2.- Si el glande está cubierto con el prepucio, toma el pene con tu mano, por su base, y descubre con tu otra mano el glande, desplazando el prepucio hacia la base del pene. Una vez hayas bajado el prepucio, debes tomarlo con la otra mano para evitar que se devuelva a su sitio.
3.- Acércate al pene, lleva tu cabeza hacia este, de tal forma que el centro del glande (la cabeza del pene) quede frente al centro del condón.
4.- Con los labios ve desenrollando el condón sobre el glande, hasta llegar a cubrirlo completamente.
5.- Presiona sobre el surco balano prepucial, la parte más hendida del pene, para que el condón quede allí ajustado; es mejor si con la presión que ejerces con los labios retraes un poco el preservativo, de tal manera que el condón tome bien la forma del glande, pues esto incrementa la sensación de placer, dado que allí justo se encuentra la mayoría de terminales nerviosas presentes en el pene.
6.- Si por casualidad has permitido que la piel del prepucio previamente recogida, se devuelva hacia el glande, bájala nuevamente hacia la base del pene. Con esto evitas que el prepucio quede recogido dentro del preservativo formando pliegues de piel, que en el momento de la penetración, por la fricción con la zona penetrada, manifiestan cierto dolor o sensación de ardor.
7.- Baja el condón hasta donde te sea posible, desenrollándolo con los labios que se aprietan rodeando el pene.
8.- Si tienes dificultad para poner todo el pene dentro de tu boca, debes terminar de bajar con tus manos el condón, hasta la base del pene.

Algunos tips adicionales
Mamar el pene mientras pones el condón con la boca es una forma muy erótica y placentera de hacerlo, la cual aceptan muchos hombres que se niegan a usar preservativo, con tal de recibir una mamadita adicional.
Ésta es una forma muy erótica y placentera de ponerlo, la cual aceptan muchos hombres que se niegan a usar preservativo, con tal de recibir una mamadita adicional.
Bueno, debes saber que por más experto que se sea, es muy difícil ponérselo con la boca a un hombre que tiene el pene muy grueso.
Si es una relación ocasional, no le comuniques a la pareja que le vas a poner el condón con la boca, pónselo como parte de la mamada y verás que es muy difícil que se resista, porque muchas veces sólo se dan cuenta cuando ya lo tienen puesto.
Mírale directamente a los ojos, esto te dará aun más seguridad y hace más erótica la situación.
Si es tu pareja y más especialmente si es una posible pareja, debes negociar previamente la postura del condón, pero debes tener claro que no puedes ceder con relación a tu autocuidado, y que una vez que cedas, será casi imposible intentar convencer en una segunda oportunidad.
Nunca negocies el uso del preservativo en la cama, hazlo fuera de la habitación e incluso fuera de la vivienda, en un lugar neutral en el que se puede llevar a cabo una conversación íntima y directa.
Antes de iniciar cualquier practica saca el condón de donde lo guardas y ponlo en un lugar visible, de tal manera que la persona entienda que tu eres explicito/a en que vas a usar el preservativo.

Otros articulos relacionados con la vida sexual placentera:

http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/07/kamasutra-de-verano.html

http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/08/quien-no-se-conoce-bien-es-mal-polvo.html

Proyectos educativos orales para hombres gay

Por Manuel Velandia
España, agosto de 2009

¿Debe educarse sobre la sexualidad y las prácticas sexuales y genitales? Esta es la pregunta sobre la que reflexiona Manuel Velandia en el presente artículo.
La educación para la sexualidad está de moda, pero no siempre el discurso es positivo y mucho menos las estrategias educativas.
Una pregunta que nos hacemos es si se puede educar a alguien para que sea bueno en la cama. La respuesta es sí, por supuesto que no todos los que intentan bailar llegan al nivel de Rudolf Nureyev, pues para hacerlo con tal maestría se requiere una gran destreza y ciertas capacidades físicas y emocionales sin par, pero no por ello debemos desanimarnos.

Ser bueno en la cama tiene que ver con poder llevar a cabo y con buena calidad y destreza diferentes prácticas eróticas, sensuales, sexuales y genitales, e inclusive, algunos llegan a afirmar que el amor inspira.

El video que le invitamos a ver a continuación le ayudará, si no a mejorar su capacidad oral, por lo menos a tener una dieta rica en hierro. http://www.youtube.com/watch?v=eILE85_vrjA

Séxitos en sus experiencias como aprendiz, en la etapa dos del proceso educativo le recomendamos pasar del campo de las frutas al campo del cuerpo humano; para mejorar la técnica le recomendamos leer y llevar a la práctica una serie de artículos denominados Kamasutra de Verano, escritos por Manuel Velandia, cuyos link encuentras a continuación.

http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/07/kamasutra-de-verano.html

http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/08/quien-no-se-conoce-bien-es-mal-polvo.html

sábado, 11 de julio de 2009

El condón: tan seguro y efectivo como tú mismo

Manuel Velandia de GaiPress
España

Como parte del grupo de artículos para la vida sexual placentera denominado Kamasutra, escribe sobre algunos mitos con relación al uso del condón que se presentan como desventajas, mostrando qué es lo que realmente sucede y como ello ayuda a la duración del acto penetrativo.

Mitos sobre el uso del condón
Es frecuente pensar que el condón es un impedimento para el disfrute sexual; se dice que para usarlo es necesario frenar el juego sexual y romper el encanto de la situación, que es una barrera entre las dos personas y que se pierde la sensibilidad.

Quienes esto afirman tendrían que reflexionar sobre si la ignorancia puede ser una excusa para atentar contra nuestra vida o la de otras personas.

Por supuesto el condón es una barrera, pero no una barrera contra el amor, sino contra los microorganismos que son los agentes causales de diversas infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH, el virus que causa el sida.

Las paredes de un condón son supremamente delgadas, el espesor de una pared simple debe estar en el rango de 0,04 a 0,09 milímetros, así que si alguien se pone algo tal delgado y no siente, muy seguramente se lo quita y tampoco sentirá nada.

Al usar el condón no sólo no se pierde la sensibilidad, sino que además por sus propias condiciones de uso hace que la erección dure por más tiempo, pues la argolla que luego de su postura queda en la base del pene, actúa como un cook ring evitando que la sangre que enerva el pene se devuelva con facilidad.

Por otro lado un condón puesto sobre el pene retarda la eyaculación, debido a la permanente presión que el preservativo ejerce abajo del frenillo en el conducto seminal, justo debajo del surco balano prepucial (la parte más hendida del pene). Estas dos cualidades para quien no las conoce le hacen pensar a muchos hombres que pierde sensibilidad por incrementarse el tiempo de la penetración y el de la eyaculación.

Antes de usar un condón fíjate que el empaque no presente imperfecciones, que tenga una cámara de aire en su interior, que no presente variaciones en su color y que no haya pasado su fecha de vencimiento o caducidad.

Nunca abras el empaque del condón con los dientes ni con las uñas, es mejor hacerlo con la yema de los dedos y por los ángulos o ranuras que el empaque posee en la parte superior o inferior.

El condón se debe guardar en un lugar fresco y con poca luz solar, ya que las altas temperaturas dañan el látex del que están fabricados. El mejor lugar para guardarlo por su temperatura ideal, es la mantequillera en la nevera; pero igual, puedes llevarlo en una condonera o en un lugar en el que no se corra el riesgo de pinchar el empaque y romper en preservativo. Nunca los lleves en la guantera del auto, tampoco en la billetera, porque al sentarse sobre él, sacas el aire de empaque y esto reseca el látex, haciendo que se craquéele fácilmente.

Nunca uses para la penetración en la que usas un condón de látex, lubricantes con base de aceite mineral, derivados del petróleo, vaselinas o cremas de manos. Usa únicamente lubricantes solubles en agua, tienen la ventaja adicional de que si se seca un poco la lubricación, al adicionar unas dos o tres gotas de agua, recobra su utilidad como lubricante.

Se recomienda que al penetrar analmente con condón, nunca lo hagas sin lubricante. En una penetración vaginal, la lubricación natural es suficiente si previamente ha habido el juego erótico necesario.

Trucos para poner un condón con la boca

Manuel Velandia Mora de GaiPress
España

Como parte del grupo de artículos para la vida sexual placentera denominado Kamasutra, escribe sobre algunos trucos que te volverán un/a experto/a en el momento de poner el preservativo con la boca, ya sea que la pareja sea circuncidada o No circuncidada, pues hay una gran diferencia en su postura.

El truco de poner un condón con la boca en una persona circuncidada

1.- Saca normalmente el condón de su empaque, tómalo en una de tus manos (que deben estar previamente aseadas al igual que el pene), llévalo a la boca, y aprieta el receptáculo para el semen (la bolsita que está en la punta), presionándolo con firmeza entre los labios, que deben estar cubriendo los dientes. Si al colocar el preservativo queda aire dentro de éste, el condón se desplaza con el movimiento penetrativo y se corre el riesgo de que se caiga.
Si no deseas que la pareja vea que vas a colocar el preservativo, este debe ir dentro de la boca y en este caso, el aire del receptáculo para el semen debe extraerse presionando la punta del condón, que se ha puesto entre la lengua y el paladar.

2.- Acércate al pene, lleva tu cabeza hacia este, de tal forma que el centro del glande (la cabeza del pene) quede frente al centro del condón.

3.- Con los labios ve desenrollando el preservativo sobre el glande, hasta llegar a cubrirlo completamente.

4.- Presiona sobre el surco balano prepucial, la parte más hendida del pene, para que el condón quede allí ajustado; es mejor si con la presión que ejerces con los labios retraes un poco el preservativo, de tal manera que la “camisita” tome bien la forma del glande, pues esto incrementa la sensación de placer, dado que allí justo se encuentra la mayoría de terminales nerviosas presentes en el pene.

5.- Baja el condón hasta donde te sea posible, desenrollándolo con los labios que se aprietan rodeando el pene.

6.- Si tienes dificultad para poner todo el pene dentro de tu boca, debes terminar de bajar con tus manos el condón, hasta la base del pene.

Como poner un condón con la boca en una persona No circuncidada.

1.- Saca normalmente el condón de su empaque, tómalo en tu mano que debe estar aseada, llévalo a la boca, y aprieta el receptáculo para el semen (la bolsita que está en la punta), presionándolo con firmeza entre los labios, que deben estar cubriendo los dientes. Si al colocar el preservativo queda aire dentro de éste, durante la penetración el condón se desplaza con el movimiento del pene y se corre el riesgo de que se quede dentro del recto o la vagina.

Si no deseas que la pareja vea que vas a colocar el preservativo, este debe ir dentro de la boca y en este caso, el aire del receptáculo para el semen debe extraerse ejerciendo presión a la punta del condón, que se ha puesto entre la lengua y el paladar.

2.- Si el glande está cubierto con el prepucio, toma el pene con tu mano, por su base, y descubre con tu otra mano el glande, desplazando el prepucio hacia la base del pene. Una vez hayas bajado el prepucio, debes tomarlo con la otra mano para evitar que se devuelva a su sitio.

3.- Acércate al pene, lleva tu cabeza hacia este, de tal forma que el centro del glande (la cabeza del pene) quede frente al centro del condón.

4.- Con los labios ve desenrollando el condón sobre el glande, hasta llegar a cubrirlo completamente.

5.- Presiona sobre el surco balano prepucial, la parte más hendida del pene, para que el condón quede allí ajustado; es mejor si con la presión que ejerces con los labios retraes un poco el preservativo, de tal manera que el condón tome bien la forma del glande, pues esto incrementa la sensación de placer, dado que allí justo se encuentra la mayoría de terminales nerviosas presentes en el pene.

6.- Si por casualidad has permitido que la piel del prepucio previamente recogida, se devuelva hacia el glande, bájala nuevamente hacia la base del pene. Con esto evitas que el prepucio quede recogido dentro del preservativo formando pliegues de piel, que en el momento de la penetración, por la fricción con la zona penetrada, manifiestan cierto dolor o sensación de ardor.

7.- Baja el condón hasta donde te sea posible, desenrollándolo con los labios que se aprietan rodeando el pene.

8.- Si tienes dificultad para poner todo el pene dentro de tu boca, debes terminar de bajar con tus manos el condón, hasta la base del pene.

Algunos tips adicionales
Mamar el pene mientras pones el condón con la boca es una forma muy erótica y placentera de hacerlo, la cual aceptan muchos hombres que se niegan a usar preservativo, con tal de recibir una mamadita adicional.

Ésta es una forma muy erótica y placentera de ponerlo, la cual aceptan muchos hombres que se niegan a usar preservativo, con tal de recibir una mamadita adicional.

Bueno, debes saber que por más experto que se sea, es muy difícil ponérselo con la boca a un hombre que tiene el pene muy grueso.

Si es una relación ocasional, no le comuniques a la pareja que le vas a poner el condón con la boca, pónselo como parte de la mamada y verás que es muy difícil que se resista, porque muchas veces sólo se dan cuenta cuando ya lo tienen puesto.

Mírale directamente a los ojos, esto te dará aun más seguridad y hace más erótica la situación.

Si es tu pareja y más especialmente si es una posible pareja, debes negociar previamente la postura del condón, pero debes tener claro que no puedes ceder con relación a tu autocuidado, y que una vez que cedas, será casi imposible intentar convencer en una segunda oportunidad.

Nunca negocies el uso del preservativo en la cama, hazlo fuera de la habitación e incluso fuera de la vivienda, en un lugar neutral en el que se puede llevar a cabo una conversación íntima y directa.

Antes de iniciar cualquier practica saca el condón de donde lo guardas y ponlo en un lugar visible, de tal manera que la persona entienda que tu eres explicito/a en que vas a usar el preservativo.

¿Cómo se masturban los hombres?

Tardarás más, llegarás más tarde
Por Manuel Velandia
España

¿Cómo se masturban los hombres? Es la pregunta sobre la que Manuel Velandia reflexiona. La respuesta ayuda a desarrollar otras posibilidades y enseña a quienes no tienen mucha experiencia sobre como hacerse un/a mejor amante. El artículo hace parte de Kamasutra de verano, una excusa del autor para hablar de sexo, para abordar temas que frecuentemente no se analizan al hablar sobre una relación de pareja.

La masturbación es probablemente la práctica erótica con más mala fama. Se dice que a quien la práctica le sale pelos en la palma de la mano, se vuelve loco, puede quedar ciego o impotente; si es una mujer, que se convertirán en unas ninfómanas, insaciables y que ningún hombre las querrá.

Por otro lado se dice que es una conducta inmadura, que quien la practica permanece en la adolescencia mental, que lleva a la negación de la pareja.
Sin embargo, la masturbación es una forma de encontrarse con sigo mismo/a, de reconocer el cuerpo, de prepararse para el intercambio sexual e incluso de aprender a retardar la eyaculación.

La masturbación se practica desde niños, se acentúa con la juventud y se disfruta hasta la misma muerte; favorece las relaciones de pareja en cuanto regula y equilibra los ritmos de deseo, erotismo y genitalidad de las mujeres y hombres con parejas estables, aun cuando se afirma popularmente que se debería abandonar si se tiene pareja.

¿Cómo se masturban los hombres?
En general, los hombres son bastante elementales en cuanto a la masturbación se trata, pero hay muchas maneras de hacerlo. La más simple y tradicional consiste en estimular acariciando el tallo del pene (balano) de arriba hacia abajo, o de abajo hacia arriba, haciendo que el prepucio (si no se está circuncidado) se mueva cubriendo y descubriendo el glande (la cabeza), desde que el pene está flácido hasta que la erección alcance toda su consistencia, para lograr la eyaculación (venirse, botarse) el ritmo se incrementa hasta que el orgasmo es irremediable. Se puede tener orgasmos sin eyaculación y también viceversa.

Para evitar y/o retardar la eyaculación se utiliza una técnica que consiste en presionar el conducto seminal, colocando los dedos durante unos segundos sobre el balano, justo debajo del surco balano prepucial (la parte mas hendida del pene) y parar el movimiento de fricción de la mano sobre el balano.

También se logra cambiando la velocidad y la presión con la que se hacen los movimientos de la mano, parando y retomando la estimulación las veces que sea necesario.

Por supuesto hay formas mas creativas para masturbar-se, vale la pena trascender los aprendizajes juveniles. Hay sensaciones diferentes si se masturba con la mano humedecida con un lubricante o con la mano seca; la masturbación agresiva suele ser placentera para algunos, aun cuando puede terminar siendo molesta, especialmente para los circuncidados.

La sensación es diferente si se masturba con la mano mas desarrollada o con la poco utilizada, los movimientos difíciles de controlar provocan sensaciones extrañas que pueden ser muy placenteras.

Se puede masturbar colocando el pene entre las dos palmas de las manos, abiertas, una frente a la otra, produciendo fricción entre ellas.
Estimule rozando el glande con la palma de la mano, extendida, algunas veces, otras, algo recogida.

Rodee el glande con un anillo formado con los dedos pulgar e índice, desplace el anillo sobre el balano de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba. El anillo puede hacerlo con tres, cuatro o los cinco dedos.

Ponga lubricante sobre el dedo pulgar, lleve el pene hacia su barriga, friccione con dicho dedo desde la base del frenillo hasta la uretra (orificio para orinar); estimule friccionando el glande mientras con los demás dedos envuelve el glande.

Con las palmas bien lubricadas, envolviendo el pene a dos manos y girándolas suave y simultáneamente, con un cuarto de vuelta y luego ejerciendo el movimiento de regreso.

Una ultima alternativa pudiera ser masturbarse con la mano en posición inversa a como tradicionalmente se masturba; es decir, gire la mano, haciendo un anillo con los dedos pulgar e índice y haga tres anillos mas, simulando una llave inglesa.

La pareja se masturba
Para algunas personas, descubrir que su pareja se masturba en solitario, es tomado como una ofensa, una infidelidad y como la expresión de que la pareja está dando señales de que no somos suficientes para ella; tal vez por ello cuando se tiene pareja y se comparte la vivienda con ella, las personas suelen masturbarse a escondidas, sin mucho ruido y a puerta cerrada.

La masturbación se adapta perfectamente a los estados de ánimo de quien la realiza, así que en general nadie se masturba en contra del otro, se hace por placer y beneficio propio. Busque hablar del tema, antes de descubrir a su pareja masturbándose, es muy seguro que lo haga. Parta de la comprensión y no de la acusación, sea sincera a pesar de que le parezca incomodo hablar del tema y recuerde, que muy seguramente usted igualmente se masturba, incluso sin razón, tan solo por pasar el rato.