sábado, 23 de noviembre de 2013

Cuándo cesará la Violencia contra la Mujer

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, un compromiso de tod*s pero que algún*s poc*s quieren asumir.

Cada día cientos de miles de mujeres en el mundo son maltratadas, las violencias las ejercen hombres que dicen amarlas y que en un “arrebato de amor” las asesinan, las
torturan, les echan ácido en sus rostros, las golpean, las secuestran; hombres que en nombre de la paz construyen la guerra y para quienes ellas se convierten en un botín más, es una afrenta sexual a sus enemigos combatientes; hombres que asumen que el cuerpo de la mujer es un objeto sexual a su disposición y para su gusto, hombres que incluso publican documentos sobre como maltratarlas sin dejar huellas, algunas veces patrocinados por fundamentalistas, iglesias cristianas y de otras religiones; hombres que teniendo el poder en sus manos como personajes públicos prefieren ser un ejemplo de
violencia.

Fundamentalismo religioso

La fuerza de los fundamentalismos religiosos ha crecido globalmente,  se encuentran en todas las regiones y religiones, e incluso han querido introducirse en el sistema internacional de derechos humanos. Son absolutistas e intolerantes; anti-mujeres, patriarcales y anti-derechos humanos; tienen que ver con la política y con el poder; son
literalistas y pasados de moda; son violentos. A los fundamentalismos religiosos se los caracteriza como movimientos ideológicos que contradicen las políticas democráticas y la visión de una sociedad igualitaria.
La pobreza nacional es uno de los factores más importantes por detrás de su auge. La agenda de la privatización le está dando espacio a la religión porque el estado quiere transferirle sus funciones a las instituciones religiosas. ¿Quién tiene la capacidad y los
recursos que hacen falta? ¡Las instituciones religiosas! Cuando hay mujeres que no pueden recurrir a los fondos públicos, ¿quién les puede dar refugio y alimentación?

Que violencia tan macha

La violencia física y sexual contra la mujer está muy extendida en América Latina y el Caribe. En un estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en doce países de la región, en el que participaron más de 180.000 mujeres, la mitad de ellas ha sufrido violencia física o sexual.
Entre el 28 y el 74% de las víctimas no hablan de ello, no denuncian y cuando lo hacen las denuncias no resultan en una investigación, el temor a la falta de medidas eficaces hace que las mujeres no se sientan cómodas ni seguras denunciando.
Los papeles rígidos de genero deben cambiarse si se pretende eliminar la violencia contra las mujeres, de ahí la importancia de cambiar los roles, de educar en las escuelas y en las familias y de informar en los medios sobre nuevas formas de relacionarse hombres y mujeres.
Hay una estrecha relación de la violencia contra los niños y la violencia contra la mujer. Niñas que crecen en familias violentas tienen mayor posibilidad de sufrir posteriormente
violencia ellas mismas, y los chicos en convertirse en maltratadores.
Las formas violentas de disciplina son un preámbulo a la violencia física y mental de las mujeres. Al respeto le invito a oír esta entrevista

Ley de papel

En Colombia la ley 1257 del 2008, reclama que a las mujeres víctimas de maltrato se les asegure un acceso adecuado a la protección y medidas de ayuda establecidas. Sin embargo la ley ha quedado en el papel, hasta el punto de que miembros del Comité de la ONU para la eliminación de la discriminación de la mujer, han exigido recientemente al Gobierno de Juan Manuel Santos mayor protección a las mujeres que todavía son víctimas de la violencia sexista, igualmente a que se investiguen dichos casos pues según dicho comité continúan impunes.
En este momento en que se está negociando un eventual acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC, la ONU llamó la atención sobre la necesidad de velar en él por los casos de violencia sexual contra la mujer.
En Colombia la lucha en contra de violencia contra la mujer es histórica. En 1981 se celebró en Bogotá, Colombia, el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, donde se decidió marcar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres, recordando el asesinato en 1960 de las hermanas Mirabal, tres dominicanas que se opusieron fervientemente a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
¿Qué hago yo frente a esta violencia tan macha? Sólo Usted tiene la respuesta, es hora de actuar o de seguir haciéndolo.