sábado, 17 de junio de 2017

Busco hombre acuerpado y cero plumas. Entrevista a Manuel Antonio Velandia Mora

Manuel Antonio Velandia es Sociólogo, sexólogo y cofundador del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia. Refugiado político y asilado en España por orientación sexual.

Manuel Velandia. Foto: Juan Sanz /JCSanzPhoto
¿A qué le atribuye la discriminación que se dice existe entre algunos hombres homosexuales por razón de su apariencia o comportamiento?

Con Leonardo Davinci surgió un patrón ideal de belleza masculina. Ese hombre ideal no existe en la realidad. Los primeros modelos atléticos aparecieron en “Physique Pictorial” y desde esa revista se fortaleció la idea del hombre masculinizado en el gimnasio como el modelo del cuerpo deseado por los hombres homosexuales. Por otra parte, el peso de la homofobia internalizada lleva a la discriminación, no solo de sí mismo, sino del otro que es percibido como la imagen amanerada de lo que se teme proyectar. Emerge así el temor a la “pluma” o más concretamente a la “pluma propia”, como algo que el otro le recuerda. Mientras no nos reconozcamos como seres únicos, no reconoceremos al otro como un auténtico otro.

¿Existe entre buena parte de hombres homosexuales un “culto al cuerpo”?

La publicidad se ha valido del imaginario de la masculinidad física con músculos como símbolo de la belleza. Con ese patrón, algunos hombres homosexuales se miden a sí mismos y a los otros. Los cuerpos masculinos también se entienden como mercancía y como tal se promocionan y se adquieren, porque en muchos casos el otro es un objeto, una cosa para mostrar, para consumir. Al pensarse como mercancía, el hombre homosexual transforma las redes sociales en un escaparate y su imagen en una representación de la mercancía que pretende ofertar. No todos los homosexuales tienen el mismo patrón de belleza, también hay osos, cazadores, cachorros, admiradores, reinonas, etc. Hay una gran diversidad de imaginarios, representaciones y modelos. Creo que lo importante es ser conscientes de qué se quiere ser y por qué y no resultar siendo o exigiendo a los demás por negación a sí mismo.

¿Qué opina de la manera en que algunos hombres homosexuales se anuncian (con fotos de la zona genital, de los glúteos o sin ropa) en grupos y redes sociales concebidas para concretar encuentros entre ellos?

Quien frecuenta las páginas de encuentro no suele hacerlo por azar sino porque sabe lo que quiere, aun cuando algunos llegan allí por casualidad se quedan porque lo desean. Cada cual se promociona como le plazca y está en su derecho a optar por ello. Yo no pongo fotos de mi pene, creo que lo más bello de mí está en mi cerebro y no en el culo, por ejemplo. Pero si la persona cree que tiene una verga que saca la cara por él, pues tiene derecho a mostrar su mejor imagen.

Los hombres gai suelen tener un valor sobre el cuerpo diferente al que le dan las mujeres: antes que gay son machos y, como tales, algunos consideran que la masculinidad está relacionada con ser un semental. Los hombres en general tienen un mayor número de parejas sexuales que las mujeres, pero la moralidad judeocristiana olvida que en el intercambio genital hay erotismo, deseo, placer, sensibilidad y goce.

Las personas deberían tener el número de relaciones genitales que necesitan siempre y cuando no vulneren a los demás para conseguirlo y no nieguen sus propios valores cuando lo hacen. Cada cual sabe cuánto y qué necesita y, si para ser feliz lo logra, me parece bien. El problema es que solemos dar más valor al “qué dirán” que a ser honestos con nosotros mismos y con los otros.

¿Qué tan frecuente es el matoneo entre los hombres gais cuando no se cumple con ciertos parámetros físicos o manera de vestir, por ejemplo?

Existen varias éticas: la que cree que el otro solo es valioso en cuanto más poder económico tenga y por la que se rechaza al pobre. La que valora el intercambio en la que solamente se da algo si se recibe algo a cambio. Está la ética que asume al otro como cosa y como tal se le trata: cosa fea, cosa bonita o cosa “bien vestida”. En esta ética, el otro es una mercancía y tiene un valor de uso y de cambio. También hay una ética en la que el otro es reconocido como un ser auténtico.

Cada cual vive en una de esas éticas o en una mezcla de una y otra. El matoneo se presenta cuando desde la ética particular, el otro no es reconocido en sí mismo sino desde esa cosa, mercancía, pobreza o belleza con la que se mide al ser humano. El matoneo es más frecuente de lo que se cree, pero menos visible de lo que debiera ser, tal vez porque estamos acostumbrados al rechazo, al estigma y a la discriminación y, mientras no nos sintamos víctimas, no nos afecta lo que le sucede al otro.

¿Cuál sería su propuesta para empezar a superar esos “mandatos” como que los hombres gais deben ser “masculinos” o “cero plumas”?


La sociedad ideal solo existe como modelo. Mientras alguien se asuma como mercancía no le afectará tratar al otro en iguales condiciones. Yo abogo por el derecho a la “pluma”, al amaneramiento masculino o femenino, a querer compartir el culo, a penetrar solamente o a tener prácticas orales. No somos más o menos maricas por hacer lo uno o lo otro, pero somos peores seres humanos cuando le negamos al otro el derecho a ser lo que quiere.

lunes, 16 de enero de 2017

10 años de Exilio en España de Manuel Antonio Velandia Mora por motivo de su activismo y orientación sexual

Era la mañana del 1 de marzo de 2002, “¿Por qué cree que fue el atentado?”, preguntó el periodista de City TV.
Yo respondí: Los paramilitares nunca me han dicho exactamente por qué me amenazan de muerte, tampoco me han informado por qué ha sido el atentado

“Realismo fantástico”, dirían algunos, y es verdad… de qué otra manera podría denominarse la forma de vivir la cotidianidad en Colombia: el hecho de que un senador paramilitar fuera homosexual cuando estos los han asesinado o que un hombre, supuestamente homosexual, presente en una conferencia sobre Derechos Humanos y Derechos Sexuales que yo realizaba en el edificio de la Gobernación del Valle, me vulnerara todos los derechos preguntándome como cualquier asistente y luego pusiera el audio en una emisión de noticias de radio en RCN Cali.
El interrogante planteado fue sobre la detención de Álvaro Araújo Castro, el primer senador detenido por paramilitarismo en Colombia: ¿Cree Usted que el proyecto de ley de parejas del mismo sexo que se debate en el congreso se caiga por la detención del senador Araújo por paramilitarismo? Interrogó el vulnerador “periodista”.
Contesté, “si fuera verdad yo preferiría que el proyecto se cayera a que un supuesto asesino paramilitar me defendiera; en ese caso, yo elegiría que se me vulneraran los derechos”. Realmente ese jueves 23 noviembre de 2006 Araújo no había sido detenido sino llamado a declarar.
La frase cayó como una bomba, el sábado se volvió la frase de la semana para un periódico y en la tarde las amenazas de muerte se incrementaron a mi familia.
La senadora Piedad Córdoba me dijo ese mismo jueves que debía cuidar un poco más mis apreciaciones, unos días después me aconsejó salir del país. Comenté lo sucedido con algunos de mis estudiantes de Sociología en la Universidad Cooperativa de Colombia sede Bogotá y una de ellas me recomendó un encuentro con el Programa No Gubernamental de Protección a Defensores y Líderes Sociales en Colombia cuyos voceros fueron ella (Gloria Inés Flórez Scheneider), José Luís Campo Rodicio (un español a quien había apoyado en el Programa “Bemposta La ciudad de los muchachos”, Javier Peña y Ludivia Giraldo, esta última me dio apoyo emocional  y recomendó mi salida inmediata de Colombia buscando una visa de estudiante.
Una vez hablé con mi novio, mis hermanos y mi ex-mi-amor Ricardo Molano, quien al igual que yo había sido víctima del atentado, solicité a la universidad del País Vasco mi aceptación en el Doctorado en Intervención Psicopedagógica, explicando a su director las razones por las que me urgía salir de mi país. La EHU me aceptó rápidamente, envió copia del documento de aceptación a la Embajada española pero por ser días de navidad y reyes la embajada no prestaba servicios y solo unos días después me llamaron para informarme que podía pasar a recoger mi visa.
Mientras me conceden la visa una familiar de uno de mis cuñados va haciendo reservas en vuelos de diferentes compañías para que yo pueda salir rápidamente de Colombia, así que tan solo dos días después de habérseme concedido la visa de estudiante salí de país, fue el 16 de enero de 2007 y llegué a Madrid, con escala en Miami y directamente de allí me desplacé a San Sebastián, España, en la noche del miércoles 17, en medio de una nevada y a punto de congelarme porque no venía preparado para el invierno.
Gracias a contactos de una cuñada y me hermano tengo un apartamento a donde llegar. No traigo con migo sino una mochila con mis implementos de aseo personal, mi cámara fotográfica y un libro. Las dos maletas que había estado preparando y en las que venían conmigo las únicas pertenencias que opté por traer, se habían refundido en el aeropuerto de Miami y solo llegaron tres días después. Es muy difícil tener que decidir qué traer y qué dejar, hice y deshice una y otra vez el equipaje. Pagué una importante suma de dinero por el sobrecupo en el peso de las maletas pero traje lo que consideraba era lo indispensable para mi nueva vida.
Con la indemnización por la demora del equipaje me compré zapatos para la nieve, ropa interior térmica, un pantalón y una camisa y otras prendas para protegerme del frío. Mis pertenencias quedaron en Bogotá, sólo algunas cosas tuve tiempo de distribuirlas; los libros sobre sexualidad y derechos los doné al Centro LGTB de Chapinero en Bogotá y todos los demás libros a la biblioteca de la Universidad Cooperativa de Colombia. Algún tiempo después quise que me enviaran algunas ropas adicionales y descubrí que habían repartido esos y otros preciados tesoros entre desconocidos, amigos y familiares.
Aun no sé qué tengo de esas pertenencias en Colombia. Algunos de mis familiares, dos de mis ex-mi-amores y una amiga me tienen cosas guardadas, yo sé que entregué a cada uno, pero no lo que recibieron luego de mi partida.
El lunes 22 de enero inicié mis clases en el doctorado, fue muy importante para mi poderme ocupar rápidamente porque así no tenía tiempo para entrar en crisis, pero cuando me preguntaban los compañeros sobre mi situación terminaba llorando. Posteriormente descubrí por una compañera de estudios que siempre me sentaba en el mismo lugar de una de las cafeterías universitarias, era un acto instintivo porque el lugar tenía dos salidas y me permitía salir huyendo en caso de que quisieran hacer un atentado en contra de mi vida. Eso lo aprendí de los policías que me pusieron como guardaespaldas luego del atentado en Bogotá.
Ese miedo fue pasando lentamente, sin embargo el ruido de las tracas en las fiestas locales aun me pone el corazón a mil pulsaciones por minuto, aun cuando siento que aquí no me va a pasar nada. Debo confesar que en Alicante también tuve temor por mi vida debido a que había publicado una entrevista realizada a Carlos J. Ríos, autor de El Hogar de los Secretos, quien recibió correos intimidatorios y llamadas amenazadoras que se extendieron a mí.
Para cumplir con lo que dispone la legislación española y de la Comunidad Europea, antes de cumplir el primer mes viviendo en España debí presentar mi caso de asilo; lo hice por medio de la Cruz Roja Española, en San Sebastián con acompañamiento de CEAR Comisión Española de Ayuda al Refugiado en Euskadi y el apoyo de Gehitu (Asociación LGBT del País Vasco). Fue presentado el 22 de febrero de 2007, en la Jefatura superior de la Comisaría Provincial de San Sebastián, Unidad Provincial de Extranjería y Documentación de la Dirección General de la Policía. El 23 de marzo de ese mismo año se me informó que se había aceptado a trámite el caso y se me entregó el documento NIE (número de identificación de extranjeros), con el que además se me autorizaba a trabajar, pero no se me concedía la posibilidad de salir del país.
La condición de refugiado y el derecho de asilo me fueron concedidos de conformidad con los artículos 2 (derecho de asilo) y 3 (condición de refugiado) de la Ley de Asilo y con la convención de Ginebra de 1951 sobre el estatuto de los refugiados. La resolución fue expedida en Madrid el 8 de abril de 2010 y firmada por Doña María José Salido Gómez.
Una nueva vida en España
Inicialmente viví en San Sebastián pero para dar comienzo al nuevo año escolar decidí trasladarme a Alicante en octubre para dar comienzo a un segundo doctorado, éste en Enfermería y Cultura de los cuidados. Realicé simultáneamente las dos formaciones, primero obtuve el DEA Diploma de Estudios Avanzados en la EHU realizando un “Estudio autoetnográfico descriptivo de  la experiencia-comprensión del proceso de transformación personal y social del autor, en el Movimiento Homosexual Colombiano, ubicándola en el contexto de cambio cultural y social de dicho país” y luego el de la Universidad de Alicante (UA) con una investigación sobre “Formación de enfermería en el cuidado de adolescentes en sexualidad, salud sexual y salud reproductiva” (2009).
Posteriormente debí homologar en esta misma universidad mi título de sociólogo, para lo que debí tomar cursos durante un año con estudiantes de 1º, 2º y 4º año deformación; luego recibí una beca de la UA para hacer un máster en Gestión de las Políticas Migratorias e Interculturalidad, hice un estudio denominado “El cuerpo aquí, la mente allí: Etnografía sobre la construcción identitaria de extranjeros latinoamericanos viviendo en Alicante” (2012).
Obtuve el título de Doctor por la Universidad de Alicante en el Doctorado en Enfermería y Cultura de los cuidados en 2011; recibí el Premio extraordinario de Doctorado otorgado por el Consejo de Gobierno dela UA en enero 2014 y en 2016 me otorgaron el Doctorado en Educación: Escuela, Lengua y Sociedad, en la EHU, con la tesis: Educar en sexualidad y Sida educar para la vida, estudio etnográfico educativo de algunos programas. Propuesta de buenas prácticas. En mis dos doctorados he sido distinguido Cum Laude por unanimidad. Actualmente realizo el Máster Photoalicante en Fotografía Contemporánea y Proyectos de Autor.
Decidí en 2007, ya viviendo en Alicante, que quería desarrollar mi faceta como artista multidisciplinar. He recibido formación en diversas técnicas de grabado, fotograbado y libro de artista en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Departamento de Arte y Comunicación Visual “Eusebio Sempere”. He realizado diversas exposiciones individuales y colectivas de fotografía en diferentes países, algunas de grabado y recibido algunos premios internacionales de fotografía.


Mi arte es igualmente militante. Mis series fotográficas se sustentan en investigaciones sociales y sus imágenes se acompañan de reflexiones en torno a la cultura, los derechos humanos, los derechos sexuales y la aproximación teórica al cuerpo humano.
No he dejado de lado mi liderazgo como marica, fui Coordinador por tres años de DecideT Asociación LGTBI de la Provincia de Alicante y posteriormente coordinador del área internacional de Diversitat Asociación LGTBI de la Provincia de Alicante, también he sido miembro del área de Salud de la FELGTB.
Soy un homosexual inscrito en el Registro Único de Víctimas (RUV)" de Colombia, reconociendo así mi condición de "víctima de atentado, amenaza y desplazamiento forzado” del conflicto interno colombiano (julio de 2014). Como víctima y refugiado participo en España en diversas acciones educativas y militantes con relación al Proceso de Paz e hice parte de grupos virtuales LGBTI de discusión en Colombia, sobre el mismo tema. Llevo actualmente varios blogs, entre ellos uno sobre Asilo LGBT (http://asilolgbt.blogspot.com.es/2011/12/que-se-requiere-para-solicitar-el-asilo.html).
En cuanto al amor, podría resumir estos 10 años 'españoles' en tres novios, dos relaciones de cuatro años, 9 meses en total sin novio y alguno que otro usuario en estos períodos de sequía... esto último porque considero que es fundamental estar bien entrenado para cuando toque el amor de nuevo a mis puertas.

Condición de refugiado y el derecho de asilo por orientación sexual

Según la Ley de asilo, “el derecho de asilo es la protección dispensada a los nacionales no comunitarios o a los apátridas a quienes se reconozca la condición de refugiado en los términos definidos en el artículo 3 de esta Ley y en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, hecha en Ginebra el 28 de julio de 1951, y su Protocolo, suscrito en Nueva York el 31 de enero de 1967”.
En esta misma ley “La condición de refugiado se reconoce a toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país, o al apátrida que, careciendo de nacionalidad y hallándose fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, por los mismos motivos no puede o, a causa de dichos temores, no quiere regresar a él, y no esté incurso en alguna de las causas de exclusión”.
En los “Motivos de persecución” contemplados en la Ley española de asilo se considera que “el concepto de opiniones políticas comprenderá, en particular, la profesión de opiniones, ideas o creencias sobre un asunto relacionado con los agentes potenciales de persecución y con sus políticas o métodos, independientemente de que el solicitante haya o no obrado de acuerdo con tales opiniones, ideas o creencias; Igualmente se considerará que un grupo constituye un grupo social determinado, si, en particular dicho grupo posee una identidad diferenciada en el país de que se trate por ser percibido como diferente por la sociedad que lo rodea o por el agente o agentes perseguidores. En función de las circunstancias imperantes en el país de origen, se incluye en el concepto de grupo social determinado un grupo basado en una característica común de orientación sexual o identidad sexual, y, o, edad”.

sábado, 14 de enero de 2017

Paco soy yo… el marica chupapollas, dijo alguien en España

Manuel Antonio Velandia Mora.
España, enero 14 de 2017

La vida personal, la vida laboral, la sexualidad y el sida con elementos comunes a la vida de muchas personas; chupar pollas con condón también, y de eso tengo experiencia pública desde 1989.
Pinceladas en rojo, blanco, negro... ¿y el amarillo? Es un texto autobiográfico la Uruguaya Medica ginecóloga Hilda Abreu, editado por Botella al Mar, trabajo que cuenta con un prólogo de Rafael Courtoisie.
A Hilda la conocí en República Dominicana y sobre nuestro encuentro habla en su libro… ella cuenta las historias pero no nombra a los personajes con nombre propio, pero al leerla me encuentro siendo Paco, es que esa personalidad algo trans que siempre me acompaña sale a relucir en las formas más inusitadas… Aquí os dejo un fragmento de su libro… Lástima que no se consiga ni es España ni Colombia… Estoy seguro que al igual que yo, leería de un solo jalón…

Este fue mi segundo evento internacional sobre sida… lo más extraño es que terminé haciendo cuatro ponencias y cinco talleres, ninguno de los cuales estaba previamente programado… paradojas que tiene la vida. Seguramente algunos iban por la novedad de verme chupar una polla usando un condón, otros porque era una novedad en la prevención del sida y las ETS, fruto de mi investigación, y algunos más porque era bueno en mi trabajo… vaya uno a saber si era porque les servía en especial para su propia vivencia sexual genital.

Vuelo de placer, performance en la que explico el uso del "salvavidas". Archivo particular.

Capítulo 30 PACO
República Dominicana ocupó un importante espacio en mi vida.
De los primeros países en enrolarse en la lucha contra el SIDA, con tradición venereológica parecida a la nuestra, convocó desde el comienzo a todos los que en la región y aún fuera de ella, queríamos intercambiar y profundizar conocimientos.
Paco ingresó en mi anecdotario el día que dirigió el primer taller de sexo seguro al que asistí.
Pequeño, muy poco agraciado, peleando por mantener sus lentes en posición que le resultara de utilidad, no tenía ninguna dificultad en el empleo de su afilada lengua, tanto para enseñar como para criticar.
Integrante de la población de hombres que tiene sexo con hombres, conocedor exquisito de la sexualidad humana en todas sus dimensiones, había desarrollado infinidad de técnicas para estimular la curiosidad y el interés de la audiencia, a fin de poder transmitir de la manera más efectiva los mensajes de prevención.
De la misma manera que en mitad de un corredor podía aparecer una alfombra con dos o tres elementos más y en minutos encontrarnos inmersos en un dormitorio donde Paco recreaba escenas íntimas con una muñeca inflable, que lo acompañaba a todas partes, así también aparecía un altar o un bar, o cualquier otro escenario donde desarrollaba sus guiones con absoluta prescindencia de si el entorno era el adecuado o no.
Su repertorio incluía desde las maniobras de protección, hasta las más sofisticadas formas de generar placer sin involucrar riesgo o penetración.
Su aparente desinhibición y sus indiscutidas inventiva y creatividad, pasaron a ser conocidas por todos, lo que generaba gran expectativa cuando en el programa aparecía a cargo de una actividad curricular.
Su bien ganado prestigio comenzó con uno de los primeros talleres a que asistí. Ese fue precisamente el que tuvo menos público.
El taller estaba anunciado como de participación libre y con varios minutos de anticipación ya no quedaban espacios en el salón.
Paco, al frente, con su infaltable valijita de accesorios, prometía que iba a ser realmente participativo y anticipaba total satisfacción.
Cuando se hizo silencio pasó los anuncios previos:
-“Señores, esto es un taller de sexo. Va a ser como su nombre la indica, práctico. Todos aquellos que no se animen a hacerlo en público pueden irse retirando para no molestar el desarrollo de la actividad”
Se cortaba el silencio con cuchillo y lentamente, varios de los aspirantes a asistentes, se fueron levantando uno a uno, cabeza gacha, retirándose sin mirar a su alrededor.
-“bueno, ahora que somos menos, voy a preguntar quiénes de ustedes tienen experiencia en el uso del condón. Los que no la tengan y no estén dispuestos a adquirirla, también pueden retirarse porque yo creo que nadie puede enseñar lo que primero no experimentó.”
Ya no volaba una mosca y nuevamente se levantaron algunos, entre avergonzados y horrorizados, raleando aún más el salón.
- “que bien, con ustedes entonces, dispuestos a participar, vamos a dar comienzo.
Como esto tiene que ser práctico, por favor, ¿quién sería tan amable de pasar al frente y prestarme su pene para comenzar?”
Esta vez los presentes no pudieron evitar las exclamaciones de protesta y mirándose unos a otros se retiraron varios más.
- “Esta bien, si no aparecen voluntarios no me va a quedar más remedio que utilizar el mío”
Y así, despreocupadamente comenzó a abrirse el cinturón.
Al final fuimos muy pocos los que participamos de aquel taller, en el que aprendimos excelentes contenidos y técnicas para transmitirlos, los mismos pocos que vimos a Paco cerrar nuevamente el cinturón que sólo había aflojado y extraer cómodamente de su valija su gastado pene de goma que fue el que usó durante todo el taller.
A partir de ese momento ya nadie tuvo reparos en participar de sus actividades y muchos usamos sus técnicas en nuestro trabajo posterior.
Con los años, un día leyendo un periódico en mi país, bastante alejado del suyo, me enteré que Paco se había dedicado a la política y aparecía su foto, junto con varios de sus seguidores, completamente desnudos, en señal de que en su autenticidad no tenían nada que ocultar.
Nunca tuvo, en los foros internacionales en que lo vi participar, necesidad de recurrir a nada que fuera ofensivo para nadie y seguramente en este nueva faceta de actividad tampoco lo fue, pero por sobre cualquier apreciación o crítica que se pretendiera realizar, nadie podría dudar de su capacidad de marketing.
Bastaba como prueba que yo me había enterado, a miles de kilómetros sin que él tuviera que poner un solo peso para su difusión.
CAPITULO 34. LA POSTERGACIÓN
Y gracias también por el amor.
Afortunadamente conocí en el sentido bíblico a muchos hombres.
El trabajar en SIDA, Paco y muchos otros talleres y experiencias, me permitieron conocer el alma humana y conocerme y aceptarme, sin tabúes, haciendo de mi cuerpo y del sexo un territorio conocido y aceptado en su verdadera dimensión.
Educada por las monjas, conversando con compañeras de colegio, rememorábamos y nos parecía sentir el timbre de alarma que indefectiblemente debía sonar en nuestras cabezas, si un beso de un chico duraba más de lo que nos llevaba contar hasta diez.
De esa educación, perfectamente internalizada, a gozar plenamente de una relación hay un largo trecho para recorrer.
Largos fueron también los años que me llevó hacerlo y más de media vida adulta el sentir que soy libre de gozar.
Hoy puedo decir con total certeza, que soy de las mujeres a las que les gustan los hombres, disfrutan del sexo y lo consideran esencial para vivir.
De todos esos hombres, solamente unos pocos contaron, llegaron a registrarse en mi corazón, lo hicieron vibrar, supieron hacerlo cantar.
Mis dos parejas, los padres de mis hijos, acompañaron y ayudaron a mi crecimiento afectivo, fueron los primeros depositarios de mi incipiente y poco desarrollada pasión.
Pero la verdadera capacidad de amar la descubrí posteriormente, mucho más acorde a la que empleé en todos los demás ámbitos de mi vida.
La luz que brillaba en los ojos de la “Tachuela” con su nueva pareja, se reflejó en los míos, aunque nunca pude en realidad concretarla como ella en la cotidianidad.

Los avatares de la vida política me pusieron en contacto con un hombre que fue capaz de despertar en mí ese amor….