domingo 1 de noviembre de 2009

A transexuales jóvenes se les niega el derecho al cuerpo

Por Manuel Velandia

Aun cuando se ha avanzado en el tema de los derechos de las orientaciones sexuales, poco se ha avanzado en cuanto a las personas transexuales y sus derechos. Manuel Velandia habla de los tránsitos identitarios de género, de la discriminación y el rechazo que se genera por definirla como una patología y de la situación de los y las jóvenes que buscan gozar de plenos derechos.

El género es una noción, una construcción social y cultural sobre lo que “debe ser” y cómo debe comportarse una persona, pero el género es especialmente una construcción particular, a partir de la cual la persona asume una manera de actuar a la que se llama “rol de género”; generalmente, se espera que dicho rol acompañe en su actuación a un cuerpo que se le corresponde; es decir, por ejemplo, a un cuerpo de macho le correspondería un rol masculino.

Algunas personas experimentan un tránsito en su identidad de género -situación a la que en salud, que la sume patología, denomina “disforia de género ”-, en ellas su rol, actuar y performance del género no está en consonancia con su cuerpo, puesto que asumen una performance femenina a pesar de que su cuerpo es o fue asignado masculino o una performance masculina aun cuando su cuerpo es o sea asignado de hembra, abandonando su “género por asignación” y asumiendo un “género por opción”.

Muchos sexólogos, psiquiatras, médicos, e incluso personas que viven esta situación prefieren llamarla “disforia de género”; yo prefiero denominarla “tránsito identitario de género”, especialmente porque al referirse a “disforia” se está asumiendo que es un desorden mental, asunción con la que no estoy en acuerdo. ,

Una persona transexual es aquella que psíquicamente ha optado por un género, a pesar de haber nacido con la anatomía que se considera propia de otro sexo, en esta persona se produce una disconformidad entre su sexo biológico, su sexo social (asignado), su sexo particular (el que la persona asume para sí) y su identidad de género, tanto la asignada como la asumida. Por ejemplo, una mujer transexual es aquella persona que pertenece psíquicamente al género femenino como su género optado y que desea un cuerpo acorde con dicho genero , a pesar de haber nacido o haber sido asignada con anatomía de macho de la especie humana y en una identidad de género masculina.

Los/las transexuales tienen la convicción de pertenecer al sexo opuesto al que nacieron, con una insatisfacción mantenida por sus propios caracteres sexuales primarios y secundarios, con un profundo sentido de rechazo y un deseo manifiesto de cambiarlos médica y quirúrgicamente. Una persona transexual no desea los caracteres físicos del sexo con el que ha nacido, sino que le apetece un cuerpo que sea acorde con su género optado, aun cuando no todas las personas transexuales pueden (las leyes en muchos países no lo permiten, por razones de edad se les dificulta la situación o no tienen las condiciones económicas para hacerlo) o desean recurrir a una operación de transformación de su morfología corporal (popularmente denominada operación de cambio de sexo).

Cabe afirmar que se es transexual así la persona transforme o no su cuerpo quirúrgicamente, con aplicación de hormonas y/o con trucos o rellenos, para aproximarlo al cuerpo deseado. Uno de los problemas de considerarla patología es que se considera que para tener acceso a los tratamientos hormonales y a las cirugías la persona requiere tutela psiquiátrica.

Los estados se han tomado el derecho de decidir sobre el cuerpo de los ciudadanos hasta el punto de que en muchos países se ha legislado prohibiendo los cambios morfológicos o por lo menos haciéndolo para las personas menores de edad. No hay, sin embargo, una voz común a este último respecto; una cosa es lo que piensan los legisladores y algunos profesionales de la salud y otra, lo que entienden y viven la situación, posiciones que igualmente son dispares.

Existe legislación en materia de identidad de género en Suecia (1972), Alemania (1980), Italia (1982), Holanda (1985), Turquía (1988), Canada, Quebecq (1977); Sudáfrica (1974); Australia Meridional (1988), Colombia (1993, cambio de nombre), España (LEY 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas), Cuba (2009). En EEUU la situación es dispar según el Estado: Illinois (1961), Arizona (1967), Lousiana (1968), California (1977); hay reglamentos en Alabama, Carolina del Norte, Nueva York, Colorado, Hawai y Pensilvania.

La doctora Peggy Cohen-Kettenis, del VU Medisch Centrum holandés, explica que durante el proceso “casi las tres cuartas partes de los adolescentes se vuelven homosexuales y abandonan el programa”, así que el tratamiento completo, la operación quirúrgica a los 18 años, “sólo es para los chicos muy femeninos o las chicas muy masculinas que siguen necesitando el cambio de sexo… Con 16 años se es demasiado joven para tomar la decisión de operarse, incluso a los 18 me parece pronto, no se está preparado, es para toda la vida…
Es preferible darles tiempo hasta que estén absolutamente seguros, y preguntarles durante años si es realmente lo que quieren”.

En 1989 el Parlamento Europeo emitió una Resolución sobre la discriminación a las personas transexuales, considerando que la transexualidad es un problema psicológico y médico, pero también un problema de la sociedad, que no sabe hacer frente a un cambio de los papeles sexuales específicos culturalmente establecidos, tiene el convencimiento de que la dignidad humana y el derecho al libre desarrollo de la personalidad debe abarcar el derecho a vivir de acuerdo con la identidad sexual; y, pide a los Estados miembros que aprueben disposiciones sobre el derecho de los transexuales a un cambio de sexo de carácter endocrinológico, plástico-quirúrgico y estético, el procedimiento y la prohibición de su discriminación. Con respecto a la Operación quirúrgica considera que debe ser practicada, tras ser autorizada por un equipo de profesionales integrado por un o una médico especialista, un o una psicoterapeuta, y, llegado el caso, por un o una representante nombrado o nombrada por el afectado o la afectada.

La organización AET-Transexualia de España informa que está a favor al derecho que tiene cada persona a decidir sobre la sexualidad, independientemente de su edad. Que una operación de adecuación de sexo a una edad temprana es una cuestión todavía a debatir donde los colectivos de transexuales tienen que tomar una postura en común, y es por ello creen que una persona joven a pesar de los claros síntomas de transexualidad necesita un tiempo de reflexión ante tan importante operación.

Transexualia manifiesta que es conveniente observar la evolución en otros países pioneros como Holanda y Estados Unidos y aún es pronto para ver datos sobre la evolución con menores de edad, por ello creemos necesario un debate médico junto a los colectivos afectado frente a la intervención de reasignación en los casos de menores de edad, porque una operación como esta es irreversible y hay que asegurarse al completo que el/la menor no esté confundido con su sexualidad. Equivocarse puede llevar a un empeoramiento de la salud psíquica y física de la persona empeorando su calidad de vida. En últimas consideran, que debe dejarse la decisión final a la persona sin necesidad de recurrir a presiones externas (familia, médicos, medios de comunicación y demás).

Casos reales en menores de edad
Algunos niños y niñas y adolescentes interesados en la operación de reasignación sexual logran en algunos pises el apoyo psicológico y medico necesario; otros casos; a pesar de contar con el apoyo de sus padres, han tenido que recurrir a los juzgados para lograr ejercer su derecho a pesar de que los profesionales de la salud las apoyan en su decisión.

Este es el caso de la argentina Natalia quien nació como Marcos y del español Toni, de 16 años. Hace dos años y después de tres de lidiar con la justicia, Natalia (17 años) consiguió la aprobación de un juez Rodolfo Mario Álvarez, de la provincia de Córdoba (Argentina) para someterse a una operación para lograr la remoción del pene y la implantación de una neovagina. Este caso sentó un precedente en Latinoamérica, el juez se basó en el artículo 12 de la Convención de los Derechos del Niño y en el Código Civil argentino uno de cuyos artículos reconoce la capacidad psicológica de un menor para decidir sobre su cuerpo.

En España se ha llevado a los juzgados por primera vez un caso de una persona que desea cambiar de sexo antes de cumplir la mayoría de edad. Un joven catalán quien tiene 16 años y cuenta con el apoyo y consentimiento de sus padres, ha pedido al Juzgado de Primera Instancia número 15 de Barcelona, que le deje operarse.

Los casos de jóvenes son mucho más frecuentes de lo que se supone, por ejemplo en Estados Unidos, a partir de mayo del 2008, el Hospital Infantil de Boston ofrece tratamientos para niños y niñas a partir de los siete años. El mentor de esta iniciativa es el pediatra Norman Spack, según él “en el caso de los niños que tienen clara su identidad sexual, pero que nacieron en un cuerpo equivocado, lo mejor es proceder al cambio de sexo para evitar autolesiones e incluso el suicidio”. En declaraciones a The Boston Globe, ha declarado: “cuando los pequeños transexuales llegan a mí, están muy deprimidos. Lo primero es retrasarles la pubertad con medicamentos. Esto es reversible, por si más adelante el niño cambia de opinión”.

En Holanda, niños y niñas mayores de 12 años, quienes atraviesan por procesos de transito identitario superan un estricto proceso de selección en el VU Medisch Centrum, de la Universidad Libre de Amsterdam, un centro creado en 1998; allí un centenar de adolescentes son tratados químicamente, como paso previo a su cambio de sexo.

Bibliografia.

Disforia de género: Desacuerdo profundo entre el sexo biológico y el sexo psicológico. En: OMS, CIE-10: The ICD-10 Classification of Mental and Behavioral Disorders, Diagnostic criteria for research, 1992.
Parte de los discursos de estas ciencias están impregnados de postulados ideológicos que se subsumen en ciertas pretensiones sobre la verdadera naturaleza de las cosas que no responden tanto a intereses legítimos de avanzar en el conocimiento de la realidad, sino más bien en el control y en el encasillamiento de esa realidad en dichos supuestos ideológicos. Campos, Arantza (2007). La transexualidad y el derecho a la identidad sexual. Universidad del País Vasco.
En 1980 aparece el transexualismo como diagnóstico en el DSM III (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, tercera edición). En 1994 (DSM IV) el término tran¬sexualismo es abandonado, y en su lugar se usa el término trastorno de identidad de género (TIG) para designar a aquellos sujetos que muestran una fuerte identificación con el género contrario e insatisfacción constante con su sexo anatómico. El ICD 1,0 (International Classification of Diseases, décima edición) señala cinco formas diferentes de TIG.
Transexualismo se usa para designar a uno de los trastornos de identidad de género
Los sistemas sociales son sistemas de desigualdad y dominación que tienen poderosos efectos sobre las acciones desarrolladas por las personas, condicionando sus posibilidades reales de actuación. J.F. Collier & S. J. Yanagisako: "Theory in anthropology since feminist practice", Critique of anthropology, vol. 9 (2): 27-37.1989.

El temor a no ser masculino o femenina

El temor a dejar de ser homosexual o lesbiana o a dejar de serlo.
Por Manuel Velandia
España, julio de 2009


Los padres, las madres, los maestros y maestras, los sacerdotes, las monjas, chamanes, popes, pastores, científicos tienen el temor de que no seamos hombres masculinos o mujeres femeninas y heterosexuales, pero algunos/as maricones y bolleras temen que a los homosexuales se les identifique como afeminados y a las lesbianas, masculinizadas.

Su temor se fundamenta en una ideología sexista, machista, falocrática, heterosexista y misógina que ha permeado a todas las culturas, hasta el punto que en todas se ha reproducido un “deber ser” del cuerpo, del sexo, del género, de la sexualidad, del placer e incluso, del “deber hacer” con el cuerpo, los genitales, la palabra y hasta el pensamiento de los hombres y de las mujeres.

Toda transgresión a ese modelo, en el intento de “estar siendo” lo que hemos “querido ser”, se condena con la cárcel, la muerte, la exclusión social, la sanción social, el desplazamiento forzado, el asesinato y otras formas más refinadas de crímenes de odio.

Se nos ha imbuido a creer que dicha ideología es la verdadera y en consecuencia, defendemos, actuamos y exigimos que otros/as/es la asuman y la vivencien; pero el género como todo elemento ideológico es una construcción social, un acuerdo espacio temporal propio de una cultura, e incluso, construido en una subcultura. Lo que es masculino aquí y hoy, no necesariamente lo será mañana, ni lo fue ayer. Lo que está siendo masculino hoy y aquí, no necesariamente lo es en otro lugar, en este mismo país, en otro país o en otro continente. Lo que es masculino aquí, puede ser parte de la feminidad en otra cultura.

Masculinidades y feminidades tienen variaciones tan particulares que puede afirmarse que hay tantas masculinidades y feminidades como seres humanos se asumen masculinos o femeninos.

Por qué tendríamos que ser masculinos o femeninos, por qué tendríamos que jugar en ese binarismo masculino-femenino. Por qué no podemos transitar hacia la masculinidad o hacia la feminidad, por qué no vivir en la androginia, por qué no podemos ser hoy esto y mañana aquello.

Los pensamientos judeocristiano y positivista (aun cuando parezca redundante) nos llevan a pensar que sólo hay una opción posible, pero si fuéramos realmente autoconstruidos, autodeterminados, sujetos plenos de derechos entenderíamos la importancia que tiene experimentar otras emociones, otras vivencias, otras explicaciones en las que el único límite es la felicidad.

La sociedad rechaza a quienes transitan ya sea en el género, en el cuerpo, en la orientación sexual o en sus expresiones comportamentales sexuales, porque estos seres autónomos y autoconducidos son/somos peligrosos por negarnos a aceptar el estatus quo de la sexualidad oficial, desde el que se pretende olvidar que el género es una construcción biopolítica y cultural.
Las situaciones de discriminación por las que pasa quien transita en el género se basan en el poder que se le otorga a la masculinidad.

La sociedad acepta los tránsitos corpóreos cuando estos ratifican el imaginario popular del deber ser para el cuerpo-genero; por ello generalmente no sorprenden los tránsitos que ha hecho con sus tetas Pamela Anderson o el cuerpo machificado de Cristiano Ronaldo, pero por esa misma lógica tampoco ha de asombrarnos que ni los/as mismos/as LGB acepten los tránsitos de aquellos/as a quienes identifican/mos como “trans” o las diversidades de sus congéneres LGBTTTIQ.

Hay una multiplicidad de posibilidades en el cuerpo. Como afirma Beatriz Preciado, no hay dos sexos, sino una multiplicidad de configuraciones genéticas, hormonales, cromosómicas, genitales, sexuales y sensuales. Algunos autores consideran que decidirse por una orientación sexual, un sexo, un género o por una forma específica de obtener placer sexual coarta la libertad para “estar siendo” lo que se desea ser. Yo me ubico en esta posición teórica y experiencial: para mí la identidad es cultural, política, relacional, por tanto móvil y se transforma en el tiempo, en el espacio, con el tipo de relaciones y re-descubrimientos que hacemos.

Desde la otra óptica, la lineal positiva, se considera que se es homosexual, lesbiana, bisexual o heterosexual y que se es para toda la vida; sin embargo, la sexualidad es tan móvil y tan única como el ser humano. En nuestro continuo “estar siendo” estamos en la posibilidad y en la necesidad de probarnos a nosotros/as mismos/as y esa permanente ansia de descubrir-se nos lleva a darnos cuenta de que aquello que creemos que somos puede dejar de serlo en un siguiente momento.

Los/as seres humanos somos deseantes… algunos estaremos siendo homodeseantes, bideseantes, heterodeseantes o lesbicodeseantes, pero no por estarlo siendo somos homosexuales, lesbianas, heterosexuales o bisexuales. La identidad de orientación sexual es una construcción en la que la persona va re-descubriendo-se poco a poco; algunas veces ese proceso se hace muy rápido, otras es demasiado lento, pareciera que hay un punto final en el que la persona conoce hacia quien orientar tus afectos, erotismo y genitalidad y que ya tiene definida su orientación sexual.

En dicho momento se considera que se han definido cuatro aspectos -deseo, erotismo, afectividad y genitalidad- que se conjugan hacia alguien del mismo sexo, y a partir de ello si a dicha persona se le ha identificado socialmente como mujer y se orienta por un hombre, entonces su orientación sexual será hetero y se le hetero-etiqueta heterosexual, pero si su sujeta es otra mujer entonces se asume que es lesbicodeseante, lesbicoafectiva, lesbicoerótica y lesbicogenital, y en consecuencia se le hetero-etiqueta lesbiana, pero aun esta persona tan solo se auto-identificara lesbiana hasta cuando se asuma identitariamente y para sí misma como tal. Igual sucede con un hombre al que se le hetero etiquete homosexual porque se le asume homodeseante, homoafectivo, homoerótico y homogenital, tan solo será homosexual hasta cuando él se asuma a sí mismo e identitariamente como tal.

Sin embargo no todos los seres humanos se auto-identifican bajo uno de los rótulos de las orientaciones sexuales, porque no se identifican como homosexuales, lesbianas, bisexuales o heterosexuales, sino que pueden experienciar-se en posibilidades tan diversas como por ejemplo, auto-identificarse bideseantes, homofectivos/as, bieróticos/as y heterogenitales
y ser auto y hetero-definidos como heterosexuales o simplemente, no auto-definirse en una orientación sexual determinada.

Entonces cabe preguntarse, por qué la necesidad de definirse homosexual, lesbiana, transexual, transgénero o bisexual. En algunos casos la necesidad pareciera ser mas externa que particular, en otros es a la inversa, en algunos mas no existe esa necesidad. Yo, por ejemplo, hay días en los que estoy siendo una mariquita, loquita, con plumas y algo femenina; otros días estoy siendo un maricón machificado, pero a la largo hay días en que ni siquiera estoy siendo algo concreto; es más, ni siquiera tengo tiempo, deseo o necesidad de hacerlo. Hay periodos, días o momentos en que permanezco de forma algo constante en un estar siendo aun cuando también tengo claro que me planteo una especie de horizonte, un querer ser, aun cuando también vislumbro que dicho querer ser igualmente está siendo móvil, tan móvil como yo mismo y mi identidad.

Cuando me he definido, por ejemplo homosexual sé que mi vivencia no es similar a la de otros que se asumen homosexuales, ello me lleva a comprender que no existe la homosexualidad como tal sino que hay tantas homosexualidades como personas se están asumiendo homosexuales, pues las homosexualidades, las lesbianidades, las heterosexualidades, las bisexualidades son construcciones conceptuales, emocionales y experienciales únicas y particulares.

Cuando se folla con alguien (o como se desee llamar a ese acto genital y algunas veces afectivo y erótico) se está construyendo una relación única que no repite experiencias previas, pero que si se basa en construcciones particulares edificadas a partir de referentes externos; nuestros orgasmos tan sólo pueden tener como referencia a nuestros propios orgasmos, en tal sentido la vivencia de la orientación sexual de cada sujeto es tan única como el sujeto mismo, aun cuando al explicación sea similar en algunos de sus elementos a las de otros en su entorno geopolítico.

La construcción identitaria es tan cultural, tan momentánea y tan ecosistémica como lo somos nosotros/as/es mismos as/es, pero queremos que el nombre y la explicación permanezcan, como si la identidad fuera la denominación y esta su explicación.

Analizar e interpretar la construcción de la identidad sexual ha implicado partir de la reconstrucción del texto sobre la sexualidad, que es elaborada básicamente por Psicólogos, especialistas en sexualidad, sexólogos y educadores sexuales como una manera de interpretar la realidad sexual y sobre todo poder clasificar a los/as/es usuarios/as de sus servicios o posibles pacientes en sus imaginarios particulares y profesionales.

Las denominaciones y las percepciones sobre las identidades igualmente son tan móviles como las vivencias particulares; solemos ver relaciones homosexuales en las ánforas y platos griegos, pero las relaciones entre los filósofos mayores y los jóvenes no se construían como muchos siglos después las imaginaba en su tiempo Karl María Kertbeny al acuñar en 1869 el concepto “homosexual”, tampoco como muchos de los traductores que suelen encontrar pasajes eróticos claramente “homosexuales” en los textos de la filosofía griega, como por ejemplo en “El Symposium” y “El Banquete” (Platón) o como lo explican la OMS, la Asociación Psiquiátrica Americana o las organizaciones LGTB en España, Argentina, Colombia, cualquier país asiático o africano, que a decir verdad, cada una lo explica de una manera única y particular, sin por ello lograr definir a quienes en sus espacios se ponen dicho rótulo.

Cómo puedo saber si mi esposo es bisexual

Por Manuel Antonio Velandia Mora

Este blog no es para reponder a consultas, pero este es un tema del que frecuentemente me hacen preguntas, así que aprovechando la oportunidad, escribo.

Mi pregunta es:
Cómo puedo saber si mi esposo es bisexual. Hace tiempo me entere de que él práctica el travestismo fetichista, al menos eso fue lo que me dijo, pero en los último días he sospechado que le gustan los hombres, pues los ve de reojo e incluso encontré un día en la casa una camiseta que no era de él, claro que él niega todo. Qué hago para saberlo a ciencia cierta, ya que considero que es peligros para mi esta situación, ya que él ha sido un hombre que ha consumido drogas y por ende algo despreocupado, auque actualmente ya no lo hace, lo que me hace suponer que en un momento dado lo haga con hombre de una manera irresponsable y eso me traiga a mí alguna enfermedad o algo. Por favor ayúdenme estoy desesperada y no sé qué hacer. Cree que exista algún test en el que se pueda saber si el es bisexual, no sé he estado tentado a someterlo a la prueba del polígrafo para saber si me dice la verdad de que no lo es, ésta prueba podría servir. Por favor dígame algo de cómo lo podría saber o que aspecto poder identificar en él para saberlo….

Encuentro en tu carta tres grandes temas: la bisexualidad de la pareja, el travestismo y el temor a las enfermedades de transmisión sexual. Son temas bien distintos y se deberían tratar de manera distinta y en diferentes oportunidades.

En cuanto a la bisexualidad no está relacionada con el travestismo, el travestismo fetichista no tiene que ver con la homosexualidad, y para complementar la idea le recuerdo que la mayoría de los transvestis son heterosexuales. Un hombre bisexual es alguien cuyo objeto de afectividad, erotismo y genitalidad son tanto hombres como mujeres. Los temores sobre nuestras parejas logran que pequeñas sospechas se conviertan en evidencias, debes tener claro si realmente le gustan los hombres. Debes reflexionar sobre cuál es la razón por la que deseas saber si es bisexual porque si es para la prevención no es necesario que conozcas dicha información, ya que si usas condón y tienes los cuidados básicos necesarios para su uso adecuado y a eso sumas la higiene genital apropiada dicho riesgo prácticamente no existe.

Con respecto al polígrafo me parece la manera más agresiva de resolver la cuestión, suponiendo que tales artilugios tecnológicos funcionen y sean realmente concluyentes, de lo que tengo mis dudas. Este sería el último recurso legal y probablemente un elemento para usar en caso de buscar la separación legal si en tu país tiene validez científica y jurídica tal criterio. Solo proponerlo implica manejar muchas dudas y temores que pueden generar otras formas de violencia verbal e incluso de agresión emocional y física. Considero que si tal duda extrema existe deberías pensar no en averiguar sobre el tema sino en el divorcio. Cuando dudamos de nuestra pareja no importa la respuesta que la persona nos de, si lo que nos dice no está de acuerdo con aquello que creemos y esperamos oír, siempre nos sonará a negación, así la persona nos diga la verdad.

Cuando alguien ha consumido substancias psicoactivas (drogas) tendemos a dudar del resto de la vida de la personas, pareciera ser que los adictos no pudieras cambiar y que ninguna terapia fuera realmente terapéutica. Ahora bien, drogadicción y problemas en la construcción de identidad de orientación sexual pueden ir juntas y la una (la primera) motivar el consumo pero no siempre es así. Aun cuando si esto sucede el consumo puede variar la situación emocional y en consecuencia variar la conducta. También bajo el efecto de las substancias psicoactivas algunas personas disminuyen el temor y pueden exponerse fácilmente a una enfermedad de transmisión sexual.

No conozco ningún texto que pueda afirmar o negar la orientación sexual de alguien, considero que todo test es leído por un profesional y son sus propias creencias, temores y expectativas los que aparecen en la interpretación de la información.

En resumen, la mejor alternativa es hablar, ser explicito, presentar los temores pero tener en cuenta que no se desea herir. Pero si no se puede confiar en al respuesta no tiene sentido pensar en dialogar, mas si no estamos preparados para escuchar ciertas verdades. Recuerda que el otro no habla o no actúa en contra tuya, que actúa pensando en sí mismo, en sus necesidades, temores y expectativas y que pudiera ser tanto que tu hagas plena parte de ellas o simplemente no cuentes en nada para ello.

Todos Somos Víctimas

Por Manuel Velandia
España, Agosto de 2009


El Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) de Colombia denunció el asesinato de 97 jóvenes en lo que va de 2009, por parte de escuadrones que ejecutan a travestis, transexuales, indigentes, prostitutas, homosexuales, o todo aquello que consideran delincuentes o contrarios a su "sociedad perfecta" en el país sudamericano.

En un reporte difundido por CINEP en agosto de 2009 la Organización No Gubernamental (ONG) señaló a los departamentos de Santander y Norte de Santander como los más afectados por asesinatos selectivos, y a Bogotá como la ciudad con más muertes por la condición de orientación sexual o identidad de género.

El CINEP indicó que el 75 por ciento de regiones denunciaron la existencia de panfletos amenazantes de violentos contra personas que consideran "indeseables" para las comunidades.

"Nos parece preocupante que el miedo y la amenaza se hayan convertido en el país en herramientas de control social, como si la justicia se hubiera tomado por mano propia", dijo este martes a la prensa Jorge Mejía, del programa de Paz del CINEP.

"En Bogotá, donde la mayoría de las víctimas son jóvenes prostitutas y miembros de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales), los habitantes dicen que por los barrios circulan carros con vidrios polarizados como amedrentando", dijo Mejía.

En Colombia los habitantes de suburbios en las ciudades y de poblaciones con presencia de armados son amenazados por guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes y redes de la delincuencia organizada.

Al respecto, el Cinep encontró que, a pesar de la desmovilización paramilitar, son estos actores los que más fueron señalados como autores de amenazas en barrios populares.

Según cifras del Banco de Datos del CINEP, en 2009 se han reportado además dos desapariciones y 67 amenazas.

La ONG añadió que el problema de panfletos y campañas de "limpieza social" aqueja a 67 municipios de 24 departamentos colombianos

ENTRE SUEÑOS Y REALIDADES… ¿DÓNDE QUEDA LA SALUD?

Una aproximación al mundo de las trabajadoras sexuales y su salud
Por Manuel Antonio Velandia Mora
Informe Especial


Este informe especial nos posibilita conocer cómo las travestis trabajadoras sexuales hacen la construcción identitaria de su género y de su cuerpo, por medio de procedimientos invasivos realizados por ellas mismas o por otras chicas trans, relata los efectos que tiene en su salud, el uso de productos como la silicona, el aceite de cocina, el aceite mineral y la grasa para aviones. Pretende ser además informativo para la población general y un llamado de atención a los psicólogos y al equipo de salud.

Tema: La construcción identitaria de género y corporal de las travestis trabajadoras sexuales y los efectos en su salud del uso inyectado de siliconas, aceites de uso doméstico y grasa para aviones, en procedimientos realizados por ellas mismos o personas no profesionales de la salud.

Devora Dora y otras neomujeres trabajadoras sexuales en Bogotá (Colombia) y en Alicante (España) han accedido a contar su historia conscientes de que, al hacerlo y permitir su publicación, apoyan a otras transmujeres al facilitar que por medio de sus testimonios otras personas en la comunidad y miembros del equipo de salud, conozcan sobre el tema de la identidad trans y su vivencia cuerpo.

Devora Dora es su nombre de combate, el sobrenombre con el que la conocen en la calle sus clientes y compañeras. Ella, quien desaparece día a día, hace parte de un grupo de chicas transmujeres (como las llaman algunos teóricos queers); travestis para algunos profesionales de la salud, transexuales para ellas mismas y “transvestis” como ellas mismas le dicen a las que tienen más caché y a las de los Estados Unidos. Neo-mujeres que se dedican al trabajo sexual.

Putas sucias… cochinas” para las mujeres que pasan en los buses y les gritan éste y otros improperios. Prostitutas para algunos proxenetas y chulos, e incluso para algunas de ellas mismas quienes no consideran su actividad económica como un trabajo, pero que les permite mantener vivo su sueño más importante, como dice Devora: “ser una mujer de verdad, no sólo con tetas, sino también con vagina y con papeles, pa´que nadie me joda”. Sí. Para quien supone una confusión, ella nació hombre. Su nombre de pila: Juan.

Él, ahora una transmujer, que mide casi dos metros con sus tacones de 18 centímetros, es blanca, delgada, de pelo rubio y con raíces negras, de cintura y pechos pequeños, manos extremadamente largas y uñas sin color pero brillantes, tiene claro lo que desea hacer cuando consiga su sueño. “Te juro que cuando lo logre me retiro del puteo, me consigo un marido y me vuelvo una señora de casa, que es lo que siempre he querido… Me bautizaré María… María cualquier cosa, pero María, como la virgen, como mi mamá, así ella no me acepte y hasta haya querido matarme a golpes; María, así el cura ni quiera verme y una amiga me tenga que bautizar”. Pero, éste, no es sólo el caso de Devora. Así suenan otras voces que, para algunos, nacieron en el cuerpo equivocado.

Las travestis, en su ejercicio genital, ya sea laboral (trabajo sexual), de pareja establecida o en una relación ocasional, incluyen generalmente la penetración a otros hombres como una forma de obtener o proveer placer, sin que esto afecte la vivencia que tienen de sí mismas como féminas. Ellas viven la “trasgresión” de las relaciones de poder tradicionalmente establecidas entre quien penetra (supuestamente el macho) y quien recibe la penetración (supuestamente la mujer), pero, sobre todo, tienen identidad femenina.

La vivencian de forma permanente aun cuando, inicialmente, esta identidad solo ocupaba algunos periodos de su existencia. Se consideran, quieren y buscan ser tratadas como mujeres, pero no todas quieren dejar de tener su pene, porque a diferencia de las transexuales, las travestis no buscan cambiar su morfología genital.

Son consideradas marginales por la forma como resuelven sus necesidades económicas y en razón de su sexualidad; suelen ser víctimas de crímenes de odio porque vivencian y construyen relatos sobre su cuerpo, la percepción de sí mismas y sus relaciones con una singularidad incomprensible para el status quo, que en lugar de aceptarlas y darle servicios adecuados de salud, son discriminadas.

Un sinnúmero de transmujeres -desconocido por las encuestas- dedicadas al trabajo sexual y que tienen el acceso a un sistema de salud, reciben la respectiva atención en caso de accidente o de padecer alguna enfermedad, pero el proceso de transformación corporal y emocional de la masculinidad a la feminidad, en la mayoría de países en el mundo, no es parte de los servicios de la salud pública y, por tanto, tiene que ser costeado por las interesadas.

En algunos casos, la hormonación y algunos cambios estéticos son realizados por ellas mismas y en otros, efectuados por personas no capacitadas, quienes ofertan servicios a muy bajo costo y con graves consecuencias que, incluso, llegan a provocar la muerte.

Cómo construyen el cuerpo femenino
Algunas neo-mujeres se forman la cintura con cinta autoadhesiva o esparadrapo, material con el que también se fijan el pene al perineo. Se rasuran continuamente todo el cuerpo cuando tienen abundante vello, o lo hacen con cera cuando tienen cómo costear el procedimiento. Para evitar “pérdida de tiempo”, lo hacen en cada ocasión, en grandes porciones de piel, incluyendo la cara.

El desprendimiento de estos productos les produce dolor, irritación permanente, quemaduras, daño en el tejido del pene, el perineo, la cara y a algunas, lesiones en todo su cuerpo. Más recientemente han empezado a utilizar cremas depilatorias y lo hacen especialmente en piernas y brazos.

La mayoría de las entrevistadas se hormonan por automedicación y con el apoyo de alguna amiga, igualmente travesti o transexual, a quien llaman “madrina de hormonas” y quien previamente ha realizado el mismo proceso. Las hormonas, que consiguen de manera ilegal, son las utilizadas para tratamientos de anticoncepción; también utilizan dosis de esteroides sexuales femeninos para inducir el desarrollo de características sexuales femeninas.

Cuando viven en España, como algunas entrevistadas de origen ecuatoriano, tienen la posibilidad de recibir apoyo emocional y tratamiento hormonal con el seguimiento de un endocrinólogo, pero un buen número de ellas, por estar ilegalmente en el país, temen llegar a los servicios de salud o no lo hacen porque desconocen sus derechos.

La gran mayoría de las entrevistadas inició su hormonización entre los 12 y los 15 años. Como resultado, en la medida en que avanza su proceso, la "libido" o deseo sexual disminuye paulatinamente, las erecciones se vuelven infrecuentes y con el paso del tiempo casi imposibles. Este es su gran temor “que no se me ponga duro, porque muchos de mis clientes vienen a que yo los penetre, y por más que uno quiera engañarlos con otro servicio, todos terminan boca abajo”.

Con el tratamiento hormonal provisto por un médico, las respuestas corporales son algo diferentes y más rápidas. Después de 6 meses y ante la falta de "uso", tanto el pene como los testículos se atrofian dando la impresión de ser cada vez "más pequeños", apareciendo impotencia y esterilidad.

El desarrollo de los senos se inicia con una notoria sensibilidad en los pezones, su contacto produce cierto dolor y reaccionan ante cualquier estímulo; a los dos meses en promedio aparece un pequeño abultamiento en el seno, la areola se agranda y toma un color encarnado que se oscurece con el paso del tiempo, algunas reportan producción espontánea de leche lo que les demuestra “que ya son mujeres de verdad”. Una de ellas comenta que “estas tetas son pequeñas y no cumplen con la fantasía corporal, por eso se termina recurriendo a los implantes de silicona”.

Del otro lado del Atlántico
Las que viven en Bogotá, en algunos casos, se inyectan hormonas para engorde del ganado vacuno. La más común se conoce comercialmente como "Vacanol", su efecto es descrito como “engrosamiento marcado de las caderas”. Lograr formas femeninas en el pecho, las caderas, las piernas e incluso los tobillos, es un proceso que muchas veces se hacen ellas mismas.

Entre ellas se realizan operaciones en las que se infiltran silicona líquida, grasa para aviones o aceite de cocina. Generalmente, prefieren el aceite de girasol tratado, para que sea incoloro. Según algunas de ellas, prefieren este “porque es más puro y produce menos daño”.

En otros casos, utilizan silicona líquida comprada ilegalmente en Venezuela. Con las infiltraciones, simulan implantes con los que dan formas femeninas a su cuerpo. Martina, a quien llamaremos así para proteger su seguridad, dijo que había oído comentar a una de sus compañeras que se había vuelto cirujana después de ver algunas operaciones junto a un médico venezolano. “Ella dijo que con él aprendió a recortar los testículos y a poner la silicona líquida”. Lo más grave es que una de las entrevistadas sería la próxima paciente de su compañera.

Al interrogarlas con respecto a si sentían temor de que otra chica no profesional de la medicina les inyectara silicona liquida, al saber que por dichos procedimientos ya habían muerto dos compañeras en la misma zona de prostitución, una de ellas respondió “ellas eran de malas, yo sé que a mí no me va a pasar nada”. Una semana después, su amiga “cirujana” le realizó el procedimiento tal y como estaba planeado.

Intervenciones quirúrgicas realizadas sin previos estudios por parte de médicos no especializados, tanto en clínicas de prestigio como en lugares clandestinos en el mundo, han cobrado la vida de 240 mil mujeres y travestis en los últimos cinco años.

En la parte baja
Las infiltraciones en tobillos son poco frecuentes, pero lo hacen porque “se es femenina si se tiene tobillo de monja”. Hacerse los tobillos se puso de moda porque una de las chicas las convenció con la idea de que los tobillos de las mujeres eran diferentes a los de los hombres. Ella fue la primera en hacerlo y como aseguró Perla*, “las demás no quisimos ser menos femeninas que ellas, así que varias nos los hicimos, ahora las chicas de otras ciudades se los hacen también”.

Otra chica transexual pidió a su cirujano plástico que le pusiera implantes a lado y lado de sus muslos para tener “pistoleras”. Lo hizo porque, según ella, “me hacía ver más femenina… pude despertar la envidia de mis amigas al poder contarle que yo era tan femenina, que me hasta me quité lo más feo que tiene una mujer”.

Las mayores de 35 años, todas se infiltraron en algún momento aceite mineral. Luego de algunos años del proceso, el aceite se va infiltrando en el tejido y desplazándose de sus nalgas y cartucheras, bajando a sus muslos y de estos a sus tobillos, produciendo deformidades, e incluso, la muerte. Algo similar sucede con quienes recibieron inyección subcutánea de silicona liquida.

El médico Héctor Javier Salvatierra, en un boletín publicado por el Secretariado Trans de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas, ILGA (por sus siglas en inglés), informó que “los estudios realizados en la década del 70 demostraron que la inyección subcutánea de siliconas con fines estéticos puede ocasionar complicaciones inflamatorias locales y sistémicas severas (pulmonares), al evidenciarse su migración al tejido linfático regional y distante, también a sitios más alejados a través del torrente sanguíneo, es por ello que la organización norteamericana que regula la administración de alimentos y drogas (Food and Drug Administration, FDA) limitó el uso de las mismas en 1965 y lo prohibió en 1976. Esta práctica ilegal sigue efectuándose con los riesgos y complicaciones que ocasiona, hecho agravado por la actuación de personal no médico para su aplicación. La inyección subcutánea de siliconas con fines cosméticos podría ocasionar tromboembolismo pulmonar el cual desencadena la muerte de la víctima”.

En Colombia, las transféminas no suelen tener seguimiento de un endocrino. Refieren no haber hablado nunca con una enfermera sobre la hormonización y aun cuando visitan frecuentemente un centro de salud, dice una de ellas que “allí solo nos revisan por si tenemos una venérea”.

Sus testimonios aseguran que se sienten rechazadas por el equipo de salud; “no, nos tratan como personas, no aceptan hablarnos en femenino a pesar de que me ven así, más femenina que cualquiera de ellas… casi nunca nos miran la garganta… yo no sabía que daba “gorronea” o “sefilis” en la garganta y aún cuando saben que ponemos el culo, es como si para ellos el culo no existiera”.

Pero este comentario no sólo es dicho por una de ellas. Otras transmujeres también lo afirman, así como su propia feminidad. Refieren sentir la menstruación y el temor a quedar embarazadas; situación que incrementa la autopercepción de su identidad femenina. Algunas de ellas se han cortado los testículos “porque eso hace que la piel se ponga más suave”. Quienes lo han hecho, aseguran que “con posterioridad al momento del orgasmo, fluye por el meato una secreción más liquida que el semen… es más clarita, huele distinto y uno no puede controlar que salga”.

La construcción identitaria
La identidad se entiende como “la idea y la sensación de seguir siendo lo mismo a través del tiempo”. Los procesos identitarios no existen fuera de contexto, se realizan a partir de retos precisos que están en juego y pueden ser verificados a nivel local, con otras transmujeres que laboran en la misma zona o que son compañeras de vivienda. Según expertos en el tema social “Los retos son parte de la identidad y son fundamento de redes. La identidad se pone en relación, es reconocida individualmente y reafirmada por otros”.

Las personas que transitan identitariamente vivencian y construyen relatos sobre su cuerpo, su salud, sus relaciones y la percepción de sí mismas, con una singularidad tal, que al tratar de clasificarlas se les excluye, porque su movilidad identitaria de género o de cuerpo no se concibe, desde el discurso lineal medicalizado e intitucionalizado, como una posibilidad de, en y para la sexualidad.

Sus experiencias identitarias trascienden las construcciones teóricas de especialistas de la salud que pretenden ser interpretativas de las sexualidades y que se elaboran desde un esquema mecánicamente predeterminado, fijo y lineal. Sería importante comprender que la identidad es la emergencia de una construcción, no siempre consciente, que afecta los procesos de socialización del sujeto.

La identidad igualmente emerge de la vida cotidiana, más específicamente de la educación (formal y no formal) y especialmente de la cultura, que provee a la personas los referentes del “deber ser” de la identidad; dichos referentes están basados en la cultura, son propios de una sociedad y tiempo determinados, y están afectados por los procesos de interrelación e interdependencia del individuo.

La atención integral de estas neomujeres debe trascender los imaginarios sobre la identidad, ya que su situación identitaria origina en el equipo de salud conflictos con relación a su comprensión sobre lo que es la feminización de sus comportamientos, vestido, accesorios y en especial, con su vivencia del cuerpo y la ruptura que representa el ejercicio de su genitalidad.

La falta de conocimiento, comprensión y especialmente de respeto, genera estigma, discriminación, separación social, aislamiento y otras formas de violencia que llegan inclusive hasta la negación de la asistencia. Se hacen necesarios en el equipo de salud elementos conceptuales que permitan entender identidades experienciadas en formas más complejas y que a su vez posibiliten acoger variaciones en las construcciones, manifestaciones y vivencias de los géneros y la salud.

Los profesionales de la salud deben reconocer la identidad de sus usuarias, sin olvidar que el reconocimiento implica re-conocer al otro en su particularidad y unicidad y en aquellos elementos identitarios en los que con los pacientes confluimos y nos separamos, pero también involucra reconocer las construcciones teóricas, vivenciales y emocionales en las que los otros y nosotros mismos nos movemos, como una manera de poder acompañar el proceso de la construcción identitaria y la convivencia solidaria y democrática que todos merecemos.

Algunas consideraciones conceptuales
Las personas transgéneros acompañan el rol de género optado con los accesorios, vestidos y maquillajes (cuando ello se considera culturalmente necesario) propios del género al que han “transitado”.

Se les denomina “transformistas” a los hombres que asumen por momentos los accesorios, vestidos y maquillajes propios del género femenino pero que éste lo hacen como parte de una actividad artística.

A los hombres que asumen por momentos o permanentemente los accesorios, vestidos y maquillajes propios del género femenino, pero que éste no es su género por opción, y esto es una expresión comportamental sexual que les produce placer y en consecuencia lo asumen como parte de su identidad sexual se les denomina “travestis”.

Una mujer transexual es aquella persona que pertenece psíquicamente al género femenino como su género optado, a pesar de haber nacido con anatomía de hombre. Una persona transexual no desea los caracteres del sexo con el que ha nacido, sino que le apetece un cuerpo que sea acorde con su género optado. Se es transexual así la persona quirúrgicamente, con aplicación de hormonas y/o con trucos o rellenos, transforme o no su cuerpo, para aproximarlo al cuerpo deseado.

Reconocerse único e irrepetible es supremamente importante en la construcción y reconocimiento de la identidad sexual particular, pero reconocerse miembro de una comunidad es supremamente importante para la transformación social, cultural y política y el reconocimiento social de nuestras identidades.

El autor: Manuel Antonio Velandia Mora. Sociólogo, filósofo, sexólogo, máster en educación, doctorando en Enfermería y cultura del cuidado (Universidad de Alicante), doctorando en en Psicopedagogía (Universidad del País Vasco). Miembro Titular de la Sociedad Colombiana de Sexología. Ex Director de la Revista Latinoamericana de Sexología, ex Vicepresidente de la SCS. . Sus artículos se publican en diferentes medios nacionales e internacionales. Bloguer en revista semana.com desde 10/11/2006. Columnista en agmagazine.info y previamente en agmagazine.com.ar desde 2006. Fue columnista en las Revistas AcÉnto, Intacto Magazine y Ventana Gay. Hizo parte del equipo periodístico del programa de televisión "El show del corazón" RCN Televisión Colombia y fue colaborador del Programa radial "hablemos de sexo" RCN radio.


Bibliografía
• Velandia Mora, Manuel Antonio (2006). Identidades sexuales móviles. El derecho a estar siendo o la posibilidad emocional, teórica y experiencial de comprender las masculinidades en las Minorías Sexuales En Saberes, culturas y derechos sexuales en Colombia. Tercer mundo editores/ Centro Latinoamericano de sexualidad y derechos humanos CLAM/ Centro de Estudios sociales CES/ Instituto de Medicina Social, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. 2006: 295:320
• Velandia Mora, Manuel Antonio (2005). Los, las, les seres. En Bioética y Sexualidad. Colección Bios y Ethos. Ediciones el Bosque, Bogotá 2005: 23:163-182.
• Asier, Michel (2000). La antropología de las identidades en las tensiones contemporáneas, en Revista Colombiana de Antropología. Bogotá. 2000: 36: 6-19.
• Velandia Mora, Manuel Antonio (2007). De la identidad sexual como experiencia y concepto fijo a la identidad sexual como construcción vivencial y conceptual en la movilidad. Revista Sexología y Sociedad. Nº 33. Editada por Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).La habana, Cuba.
• Secretariado Trans de ILGA - T- (2009) Salvatierra Flores. Héctor. Centro de Salud Barton del Callao, en el PROCITS (Programa de Control de Infecciones de Transmisión Sexual). Uso del silicón. En: Boletín No. 013, Año 2, enero 2009. http://trans_esp.ilga.org/

martes 8 de septiembre de 2009

COMPRENSIÓN DE LA EXPLOTACIÓN SEXUAL

Manuel Antonio Velandia Mora[1]
investigadormanuelvelandia@gmail.com
España, septiembre de 2009

Como se abusa de la situación de indefensión, de la carencia de oportunidades y de la dificultad para optar libre y autónomamente que tienen los niños, niñas y adolescentes es determinante definir cuándo hay explotación, abuso o violencia sexual. A continuación profundizaremos sobre esos conceptos.

Violencia, en el diccionario de la Real Academia española de la Lengua RAE, es “aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia, su repugnancia a hacer algo”. Cuando se habla de violencia sexual se entiende que es una situación en la que hay un atentado a la integridad y dignidad humana, en el que están presentes relaciones de poder desequilibradas entre un(a) agresor(a)-vulnerador(a) y una víctima, en este caso un niño, niña o adolescente. El/la gresor(a)-vulnerador(a) no necesariamente es una persona considerada legalmente mayor de edad, también puede ser otra niña, niño o adolescente. Toda violencia sexual es una vulneración de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, en la que se atenta contra la dignidad al tratar a estos y aquellas como objetos sexuales, mercancías, cosas y no como personas.

Al interior de la Violencia sexual de niños, niñas o adolescentes se presenta tanto el abuso sexual como la explotación sexual. [2]

El abuso sexual es cualquier conducta de un(a) adulto(a) u otro(a) niño, niña o adolescente hacia una persona cuya edad es menor, con la intención de estimular sexualmente a la persona agresora-vulneradora. Este abuso puede ser tanto con contacto físico (masturbación, tocamiento o frotación del cuerpo o específicamente de los genitales, besos, sexo orla, penetración vaginal o anal) como sin él (hostigamiento, acoso verbal, exhibición de los genitales por parte de la persona adulta, mostrar imágenes de video, fotografías o revistas sexualmente explícitas).

El abuso no siempre conlleva violencia física, en algunas ocasiones los(as) vulneradores(as) se aprovechan de los vínculos afectivos y emocionales para ejercer formas sutiles de presión como el chantaje, la amenaza, el soborno o la manipulación; en otras ocasiones se aprovecha la relación de autoridad y confianza para acceder al cuerpo o a partes de este en la persona vulnerada.

El concepto “explotación”, según la RAE, se entiende como “acción y efecto de explotar”. En este mismo diccionario “Explotar” hace referencia a “utilizar en provecho propio, por lo general de un modo abusivo, las cualidades o sentimientos de una persona, de un suceso o de una circunstancia cualquiera”, dicha explotación puede estar relacionada con la sexualidad.

En el caso de los niños, niñas y adolescentes la explotación sexual es además una forma de violencia y maltrato.[3]

Con respecto a la idea de que la explotación sexual puede llegar a ser comercial, considera la Fundación Renacer, con sede en Colombia, que “se dice comercial porque implica en todos los casos una transacción de carácter económico; se establece un intercambio entre una persona adulta (cliente-abusador) y el niño-a o una tercera o terceras personas que directa o indirectamente se lucran o benefician de dicha transacción; aquí prima el interés comercial, la búsqueda de ganancia, la conversión del niño-a en una mercancía, en un objeto con valor de cambio”.

La RAE define en una de las acepciones de la palabra “comercio” como la “comunicación y trato secreto, por lo común ilícito, entre dos personas de distinto sexo”. Es evidente que desde nuestro conocimiento y experticia el “comercio sexual” no solo se realiza entre personas de diferente sexo sino que también se lleva a cabo entre personas del mismo sexo. En el citado diccionario igualmente puede entenderse “comercio” como la “negociación que se hace comprando y vendiendo o permutando géneros o mercancías”.

Uniendo las dos acepciones, en este caso, la mercancía se relaciona con la sexualidad de las personas involucradas en la negociación. Si partimos de que la definición en la RAE de “mercancía” es “cosa mueble que se hace objeto de trato o venta” podemos concluir que la sexualidad es asumida como “cosa” que se hace objeto de trata. En tal sentido, como lo veremos mas adelante al hablar de la sexualidad como una condición propia del ser humano que te hace humano, la cosa mercadeada es la persona misma. Es decir, la persona es asumida como mercancía.

Puede además concluirse a partir de lo anterior que existe un “mercado sexual” ya que, como lo afirma la RAE mercado es el “estado y evolución de la oferta y la demanda en un sector económico dado”, y es claro que en torno al sexo se ha desarrollado desde tiempos inmemoriales un mercado, y por tanto otra de las características que hace un mercado, es decir que exista un “conjunto de consumidores capaces de comprar un producto o servicio”.

Se trata de un fenómeno en donde la persona adulta visualiza a la persona legalmente considerada menor de edad como un objeto o producto comerciable (susceptible de ser comprado o vendido) para la satisfacción de sus propios deseos y fantasías.[4] En todos los casos, existe una relación de poder, de subordinación y de abuso, ya que niñas, niños y adolescentes no tienen la madurez necesaria para decidir sobre su cuerpo y sexualidad. Hay alguien que explota y alguien que es explotado.[5]

La explotación sexual comercial de los niños, niñas y adolescentes, es una actividad lucrativa e ilícita que obedece a un conjunto de prácticas sociales propias de una cultura de ejercicio abusivo del poder y violencia frente a quienes, por su condición histórica de subordinación, o bien debido a sus circunstancias de vida, suelen ser más débiles y vulnerables.

Si comprendemos que el “cliente” es en este caso un vulnerador dado que violenta a la niño, niña o adolescente puesto que estos(as) se ven obligados(as) a “vencer su repugnancia a hacer algo”, que es como la RAE define el término “violentar”.

En el mismo diccionario, la palabra “victima” es comprendida como la “persona que se expone u ofrece a un grave riesgo en obsequio de otra” y también como “persona que padece daño por culpa ajena o por causa fortuita”. De lo que se concluye que los niños, niñas y adolescentes explotados(as) sexualmente son víctimas dado que al vencer su repugnancia para hacer aquello que no desean hacer, así lo pareciera, se exponen a padecer un daño por culpa ajena.

Si la actividad o mercado al que hacemos referencia es el de la sexualidad, si la mercancía es la persona sexuada que la realiza y si dicha actividad de mercado es comercial, entonces puede afirmarse que en las transacciones pertinentes hay alguien que es el/la comprador(a) y otro(a) alguien quien es el objeto comprado. Recordemos que “comprar”, según la RAE, es “Obtener algo con dinero”. Quien obtiene ese algo es quien a la vez utiliza ese alguien que es la mercancía, en este caso es el cliente, dado que “cliente”, en el citado diccionario, hace referencia a una “persona que utiliza los servicios respecto del que ejerce una actividad, profesión u oficio”.

Las niñas, niños y adolescentes víctimas de la explotación sexual sufren un fuerte rechazo social, son estigmatizados y padecen daños psicológicos y emocionales muchas veces irreversibles. Tienen muy bajos niveles de autoestima y viven un desencuentro con su propio cuerpo, pues han sido tratados como objeto sexual, mercancía y bien de intercambio.

No siempre el/la cliente-explotador(a)-victimario(a) paga directamente el servicio a quien se lo presta, sino que puede pagarlo a quien hace las veces de intermediario(a), ya sea un/a proxeneta o un(a) familiar cercano(a) al niño, niña o adolescente explotado(a) sexualmente de manera comercial. Si bien se puede señalar a proxenetas y clientes como el eslabón primario de esta compleja cadena, distintas investigaciones realizadas en diferentes países del mundo incluyendo Colombia concluyen que se trata de una actividad desarrollada al amparo de redes u organizaciones delictivas altamente especializadas y con soportes tecnológicos de avanzada, en las que participan diversos actores.

Intermediarios(as), reclutadoræs (incluida la familia), taxistas y propietarios de hoteles, son solo parte de la vasta gama de personas involucradas en las distintas transacciones ilícitas subyacentes, tales como el soborno, la falsificación de documentos, inmigraciones ilegales, para mencionar solamente algunas”[6].

Acerca de las causas por las que las personas niño, niña y adolescente se ven involucradas en esta actividad, debemos señalar que son variadas y complejas.

“Van desde la desintegración familiar y la violencia intrafamiliar, así como la apremiante situación económica y de desventaja social en que se encuentran -frente al espejismo de una mejor vida, ofrecida por los proxenetas- hasta el desgaste o distorsión de valores, donde aquellos más sublimes han sucumbido frente al materialismo y al bombardeo incesante de comerciales, transmitidos en los medios de comunicación colectiva, que invitan al consumo desmedido. A todo lo anterior debemos agregar arraigados patrones culturales y actitudes históricas, propios de una sociedad de estructura patriarcal, que ubica a la niñez y a la mujer en un nivel de inferioridad con respecto al varón adulto, quien mira en aquellas personas, un objeto de su posesión”[7].

Las condiciones de miseria o pobreza por si solas resultan insuficientes al explicar las causas. Está demostrado que no todas las víctimas de explotación sexual provienen de familias pobres. Puede tratarse también de niños, niñas y adolescentes que por distintos motivos se fugan de sus hogares de clase media y que ven en la prostitución el único medio para poder sobrevivir por su cuenta, o sencillamente para poder adquirir más bienes de consumo.

Lo realmente importante es comprender el fenómeno dentro del contexto social en que se desarrolla, para así orientar las acciones requeridas en la dirección correcta y evitar caer en la tentación -como comúnmente sucede- de involucrar prejuicios en la toma de decisiones, y juzgar a la persona menor como quien busca soluciones fáciles a su realidad.

Es preciso tener conciencia de que, sin importar las causas que motivaron u obligaron a un niño, niña o adolescente a ser partícipe en este vergonzoso negocio, que lesiona y degrada su cuerpo, capacidades y autoestima, éste, lejos de ser un cómplice, es víctima de personas inescrupulosas que se aprovechan de su circunstancia, vulnerabilidad y necesidades.

Hablar de explotación sexual comercial es referirse a una situación que se adueña de manera violenta de la vida de las niñas, niños y adolescentes, alterando su normal desarrollo a partir del uso de su cuerpo y del abuso de su situación de indefensión. Lejos de ser una opción de vida, es un callejón sin salida al que muchas niñas y niños son vinculados por proxenetas, clientes-explotadores, que se aprovechan de su vulnerabilidad, causada por una infancia traumática caracterizada por la violencia en sus familias, el abuso sexual y la insatisfacción de sus necesidades más básicas.

La Explotación Sexual Comercial de Niñas, Niños y Adolescentes –ESCNNA- constituye una violación de los Derechos Humanos fundamentales y de los derechos sexuales de niñas, niños y adolescentes.

Una ventaja de usar el término explotación sexual comercial radica en que no excluye la posibilidad de ser tratado(a), es decir, reclutado(a) o llevado(a) por terceras personas con propósitos de explotación con fines sexuales.

La explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes no conoce de fronteras ni de clases; existe prácticamente en todos los países del mundo y está presente en todos los estratos sociales y, contrario a lo que comúnmente se cree, también -y principalmente- se asienta y echa raíces en el nivel nacional y local[8].

No se tratan estos de problemas exclusivos de países en desarrollo o de grupos minoritarios, ni de actividades de trasiego desigual donde los países más pobres proveen a los más ricos de un mercado libre de niños y niñas para su utilización y consumo, aunque es bien conocido que sí se establecen vínculos estrechos entre países en desarrollo y países industrializados.

La explotación sexual comercial es considerada por la OIT como una de las “peores formas de trabajo infantil” que responde a múltiples causas y su dinámica trasciende el ámbito de un contexto social particular, de una clase socioeconómica determinada o de un grupo social específico. No es un fenómeno nuevo ni local, ni exclusivo de uno u otro país.[9]

Según en Convenio 182 de la OIT, la expresión “peores formas de trabajo infantil” hacer referencia diversas formas de explotación económica de personas menores de 18 años, y que entre ellas se incluyen explícitamente las tres modalidades de Explotación Sexual Comercial Infantil –ESCI-, que son: trata de niños y niñas, utilización, reclutamiento u oferta de niñas y niños para la prostitucion y utilización, reclutamiento u oferta de niñas y niños para la producción de pornografía o actuaciones pornográficas. Estas modalidades de ESCI se consideran formas de violencia contra la niñez y por lo tanto son intolerables, ilícitas y delictivas.[10]

No utilizo el concepto de “peores formas de trabajo infantil” dado que asumimos que la actividad realizada por los niños, niñas y adolescentes no debe ser considerada trabajo.

Con respecto a las modalidades de ESCNNA estamos en acuerdo sobre estas son la trata de estas personas; su utilización, reclutamiento u oferta para la producción de pornografía o actuaciones pornográficas y estamos en desacuerdo en usar el concepto “utilización, reclutamiento u oferta de niñas y niños para la prostitucion”, dado que nos negamos a utilizar el concepto de prostitución por las razones expresadas previamente.

Recomiendo que en los proyectos se manejen los conceptos:
· Utilización de niños, niñas y adolescentes en actividades sexuales a cambio de remuneración o cualquier otra forma de retribución.
· Trata de niños, niñas y adolescentes con fines sexuales: para hacer referencia a niños, niñas y adolescentes (victimas) que son reclutados(as) o llevados(as) por terceras personas (traficantes) con propósitos de explotación sexual comercial en sus diversas modalidades, utilizando para ello la fuerza u otras formas de coerción (amenaza, engaño, fraude, violación, etc.) para someterlos(as) y controlarlos(as). En Colombia es delito promover, inducir, constreñir o facilitar la entrada o salida del país de una persona con fines relacionados con la ESC tanto de niños, niñas y adolescentes como de personas legalmente adultas.
· Pornografía de niños, niñas y adolescentes: cuando niños, niñas y adolescentes son representados(as) en fotografías, libros, revistas, películas, cintas de video, tiras cómicas, etc. realizando actividades sexuales o mostrando sus genitales., utilizaciones de la Internet tales como audio o sonidos simulados que sugieran actividad sexual, relatos, reportajes, testimonios figurados.
· Turismo sexual: Es otra forma de ESCNNA, analizada desde los(as) clientes-vulneradores(as); con este concepto hacemos referencia a cuando las personas viajan fuera de su país o localidad para tener actividades sexuales con niñas, niños y adolescentes. Esta modalidad incluye la promoción de actividades turísticas en las que se incluyen la actividad sexual con ellos y ellas.
El eje sobre el que quisimos centrar la atención es la grave vulneración de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, en la que fundamentalmente se atenta contra la dignidad individual de cada ser, recordando que, "ser digno implica ser merecedor de moverse por el mundo sin que nadie nos pueda cosificar o reducir a la condición de medio".[11]

Pienso, así mismo, al igual que OIT-IPEC[12], que el enfoque de derechos tiene que partir de la certeza de que los niños, niñas y adolescentes son sujetos(as) de derecho y no objetos de protección, por lo tanto son las experiencias y las voces de la propia niñez y adolescencia victimas de ESCNNA las que deben ser escuchadas primero. Creemos que los derechos son irrenunciables e indivisibles y que todo modelo de prevención y atención debe conducirse hacia la garantía y la exigibilidad de los mismos. También opinamos que el enfoque de derechos facilita otros puntos de vista como la psicosocial, la política, la cultural y la jurídica misma.

Citas
[1] Manuel Antonio Velandia Mora. Sociólogo, filósofo, sexólogo, máster en educación, Doctorando en Enfermería y cultura del cuidado, Doctorando en Psicopedagogía. Miembro titular y exVicepresidente de la Sociedad Colombiana de Sexología, Ex Director Revista Latinoamericana de Sexología.
[2] Caro Gómez, Lucrecia. ESCI: Conceptos básicos, Cartas de navegación para la prevención y erradicación de la explotación sexual comercial infantil –ESCI-. OIT-IPEC. Sudamérica. 2005
[3] Caro Gómez, Lucrecia. ESCI: Conceptos básicos, Cartas de navegación para la prevención y erradicación de la explotación sexual comercial infantil –ESCI-. OIT-IPEC. Sudamérica. 2005
[4] http://www.binasss.sa.cr/adolescencia/explotacion.htm
[5] http://www.mimdes.gob.pe/dgnna/explotacionsexual/definicion.htm
[6] www.binasss.sa.cr/adolescencia/explotacion.htm
[7] www.binasss.sa.cr/adolescencia/explotacion.htm
[8] http://www.binasss.sa.cr/adolescencia/explotacion.htm
[9] http://www.oit.org.pe/ipec/pagina.php?seccion=6&pagina=167
[10] Caro Gómez, Lucrecia. ESCI: Conceptos básicos, Cartas de navegación para la prevención y erradicación de la explotación sexual comercial infantil –ESCI-. OIT-IPEC. Sudamérica. 2005
[11] Quintero, Catalina. Carta de navegación 2. Vulneración de los derechos humanos de las niñas y los niños. Cartas de navegación para la prevención y erradicación de la explotación sexual comercial infantil -ESCI-. OIT/1PEC, 2005, Pág. 9.
[12] Quintero, Catalina. Navegar con rumbo. Cartas de navegación para la prevención y erradicación de la explotación sexual comercial infantil -ESCI-. OIT/1PEC, 2005, Pág. 12.

martes 1 de septiembre de 2009

¿La homosexualidad se tomó el cine?

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Martes 7 Febrero 2006

http://www.semana.com/noticias-opinion-on-line/homosexualidad-tomo-cine/90663.aspx

No existe 'cine gay'. 'Brokeback Mountain', 'Transamerica' y 'Capote' fueron nominadas por ser buenas películas, no por su temática.

Esta que pareciera ser una inocente pregunta lleva detrás la carga sexista y homofóbica de quienes pretenden comprender que el cine es solamente para divertirse y no tiene por qué entrar a tratar esos temas sociales que no se quieren ver porque son un "peligro para los niños". Claro que no es cierto que la homosexualidad se tomó el cine, tampoco lo es que hay cine gay como tampoco literatura o arte gay; cuando mucho hay realizadores, productores, directores, guionistas, actores que sí lo son pero su trabajo no determina la clase de cine que ellos hacen.

Por supuesto que Capote, Brokeback Mountain y Transamérica tienen una relación directa con la sexualidad, más explícitamente con las homosexualidades y los tránsitos en la identidad sexual, mas no por ello son películas sobre lo gay.

Truman Capote era homosexual pero la película no gira en torno a su orientación sexual sino a como escribe "A sangre fría". Brokeback Mountain es sobre una relación afectiva, en la que quienes se aman son dos hombres, y el peso social en sus existencias de la homosexualidad. En "Transamérica" los pocos conocedores de los estudios sobre la sexualidad ven en la protagonista a un hombre homosexual, aun cuando realmente sea la historia de un hombre quien se acepta a sí mismo en su tránsito de la masculinidad a la feminidad, del cuerpo del macho a lo que ella ahora considera su cuerpo de hembra. Las dos últimas tienen en común que son también historias de amor y sobre los valores familiares.

Si no es cine gay, entonces qué es. El cine siempre ha tomado de la vida cotidiana y de los valores culturales para construir sus guiones. Sin embargo puede decirse que la ficción se ha vuelto tan real que bien pareciera que la tendencia del cine norteamericano fuera hacer películas con contenido social. Varias de las buenas películas que buscan actualmente los diversos premios en los festivales del cine se orientan hacia temas sociales, dado que en sus guiones retoman elementos de algunos hechos que aun cuando suceden en la realidad no son propiamente acontecimientos históricos.

Brokeback Mountain y Transamérica nos muestran la homofobia, el sexismo, la brutalidad, la intolerancia y la discriminación sexual, algo de lo cual puede verse igualmente en "Capote"; situación similar en referencia al racismo se observa en "Crash". A este listado debe sumarse "Good nigth and good luck", un filme sobre la cruzada del periodista Edward Murrow contra la cacería de brujas impuesta por el senador gringo Joseph McCarthy, un oscuro personaje en la historia de los derechos civiles y los derechos sexuales en los Estados Unidos. También vale la pena recordar otro filme cuya temática tiene un alto contenido social, "El jardinero infiel" que muestra los intríngulis económicos y políticos de la industria farmacéutica y que además nos hace reflexionar sobre lo que hay detrás de los altos costos que ha tenido el sida en América Latina y África.

Pero, si es cine social, entonces debiéramos interrogarnos sobre por qué tanto revuelo en torno a lo que algunos "críticos" han llamado "cine gay". Veamos los hechos: todas son películas realizadas en un país cuya doble moral y mojigatería en torno a la sexualidad es evidente. Basta recordar las luchas presidenciales y de las iglesias en contra de los derechos civiles de las minorías sexuales.

Fueron realizadas bajo el peso cultural de un discurso médico que ha incrementado la homofobia, el sexismo y la intolerancia. Tengamos presente que hasta hace muy pocos años, para la Sociedad Psiquiátrica Americana, la homosexualidad era una enfermedad y que para dicha entidad científica la "Disforia sexual" (identidad de rol de género opuesta a la del sexo biológico) que suele relacionarse con el transexualismo y el transvestismo, es actualmente una "enfermedad mental grave".

Generalmente las películas sociales suelen ser bastante panfletarias. En los casos que nos atañen debe destacarse que las películas retratan de una manera magistral y positiva temas que bien pudieran ser tratados con imágenes sórdidas o que si fueran una "apología a la homosexualidad" tendrían discursos orales y visuales totalmente diferentes.

En ellas se comprende plenamente el dolor, la soledad, la incertidumbre y en general, los problemas emocionales por los que atraviesan quienes por su color de piel, su manera de pensar o de actuar no siguen los patrones de la norma o de quienes no han logrado tan siquiera ubicar aquello que quieren ser, como puede observarse en el caso de Toby, el hijo de Bree, la transexual de "Transamérica". Todos los hombres que se ven representados en estas películas igualmente logran transmitir al espectador la situación afectiva y emocional que se encierra en quienes se ven condicionados, en la construcción de sus masculinidades, a vivir en un mundo en el que cualquier asomo de afectividad o debilidad los ubica más cerca de lo "femenino" pero igualmente, más cerca de sí mismos.

Asumir estos temas sociales en el cine como los ya citados, para muchos moralistas, es la aprobación de la existencia en el seno de la sociedad de "problemas sexuales", pero sobre todo, la aceptación social de la presencia de seres "enfermos" y de "esas enfermedades" como un hecho normal.

Las películas son sociales porque dejan además una ganancia para la sociedad: el reconocimiento de la importancia que tiene para las personas el poder asumir plenamente su identidad ya sea étnica, política o sexual, y la evidencia de que la única posibilidad de ser plenamente felices es aproximarnos a la aceptación plena de eso que queremos ser, así nos toque abandonarlo y ocultarlo por momentos y autorizarnos a vivirlo en aquellos escasos o múltiples momentos en que estamos siendo aquello que en realidad queremos ser.

Dejan igualmente una reflexión, que tal vez sea la suya luego de ver cada una de las películas, la importancia vital que tiene el reconocimiento de la diversidad, de la unicidad de los seres humanos como también la imposibilidad, si somos realmente solidarios y democráticos, de trazar para los otros los caminos para la búsqueda de su propia felicidad.

sábado 29 de agosto de 2009

Entre sueños y realidades… ¿dónde queda la salud?

Una aproximación al mundo de las trabajadoras sexuales y su salud
Por Manuel Antonio Velandia M.
Informe Especial

Devora Dora y otras neomujeres trabajadoras sexuales en Bogotá (Colombia) y en Alicante (España) han accedido a contar su historia conscientes de que, al hacerlo y permitir su publicación, apoyan a otras transmujeres al facilitar que por medio de sus testimonios otras personas en la comunidad y miembros del equipo de salud, conozcan sobre el tema de la identidad trans y su vivencia cuerpo.

Devora Dora es su nombre de combate, el sobrenombre con el que la conocen en la calle sus clientes y compañeras. Ella, quien desaparece día a día, hace parte de un grupo de chicas transmujeres (como las llaman algunos teóricos queers); travestis para algunos profesionales de la salud, transexuales para ellas mismas y “transvestis” como le dicen a las que tienen más caché y a las de los Estados Unidos. Neo-mujeres que se dedican al trabajo sexual.

“Putas sucias… cochinas” para las mujeres que pasan en los buses y les gritan éste y otros improperios. Prostitutas para algunos proxenetas y chulos, e incluso para algunas de ellas mismas quienes no consideran su actividad económica como un trabajo, pero que les permite mantener vivo su sueño más importante, como dice Devora: “ser una mujer de verdad, no sólo con tetas, sino también con vagina y con papeles, pa´que nadie me joda”. Sí. Para quien supone una confusión, ella nació hombre. Su nombre de pila: Juan.

Él, ahora una transmujer, que mide casi dos metros con sus tacones de 18 centímetros, es blanca, delgada, de pelo rubio y con raíces negras, de cintura y pechos pequeños, manos extremadamente largas y uñas sin color pero brillantes, tiene claro lo que desea hacer cuando consiga su sueño. “Te juro que cuando lo logre me retiro del puteo, me consigo un marido y me vuelvo una señora de casa, que es lo que siempre he querido… Me bautizaré María… María cualquier cosa, pero María, como la virgen, como mi mamá, así ella no me acepte y hasta haya querido matarme a golpes; María, así el cura ni quiera verme y una amiga me tenga que bautizar”. Pero, éste, no es sólo el caso de Devora. Así suenan otras voces que, para algunos, nacieron en el cuerpo equivocado.

Las travestis, en su ejercicio genital, ya sea laboral (trabajo sexual), de pareja establecida o en una relación ocasional, incluyen generalmente la penetración a otros hombres como una forma de obtener o proveer placer, sin que esto afecte la vivencia que tienen de sí mismas como féminas. Ellas viven la “trasgresión” de las relaciones de poder tradicionalmente establecidas entre quien penetra (supuestamente el macho) y quien recibe la penetración (supuestamente la mujer), pero, sobre todo, tienen identidad femenina.

La vivencian de forma permanente aun cuando, inicialmente, esta identidad solo ocupaba algunos periodos de su existencia. Se consideran, quieren y buscan ser tratadas como mujeres, pero no todas quieren dejar de tener su pene, porque a diferencia de las transexuales, las travestis no buscan cambiar su morfología genital.

Son consideradas marginales por la forma como resuelven sus necesidades económicas y en razón de su sexualidad; suelen ser víctimas de crímenes de odio porque vivencian y construyen relatos sobre su cuerpo, la percepción de sí mismas y sus relaciones con una singularidad incomprensible para el status quo, que en lugar de aceptarlas y darle servicios adecuados de salud, son discriminadas.

Un sinnúmero de transmujeres -desconocido por las encuestas- dedicadas al trabajo sexual y que tienen el acceso a un sistema de salud, reciben la respectiva atención en caso de accidente o de padecer alguna enfermedad, pero el proceso de transformación corporal y emocional de la masculinidad a la feminidad, en la mayoría de países en el mundo, no es parte de los servicios de la salud pública y, por tanto, tiene que ser costeado por las interesadas.

En algunos casos, la hormonación y algunos cambios estéticos son realizados por ellas mismas y en otros, efectuados por personas no capacitadas, quienes ofertan servicios a muy bajo costo y con graves consecuencias que, incluso, llegan a provocar la muerte.

Cómo construyen el cuerpo femenino
Algunas neo-mujeres se forman la cintura con cinta autoadhesiva o esparadrapo, material con el que también se fijan el pene al perineo. Se rasuran continuamente todo el cuerpo cuando tienen abundante vello, o lo hacen con cera cuando tienen cómo costear el procedimiento. Para evitar “pérdida de tiempo”, lo hacen en cada ocasión, en grandes porciones de piel, incluyendo la cara.

El desprendimiento de estos productos les produce dolor, irritación permanente, quemaduras, daño en el tejido del pene, el perineo, la cara y a algunas, lesiones en todo su cuerpo. Más recientemente han empezado a utilizar cremas depilatorias y lo hacen especialmente en piernas y brazos.

La mayoría de las entrevistadas se hormonan por automedicación y con el apoyo de alguna amiga, igualmente travesti o transexual, a quien llaman “madrina de hormonas” y quien previamente ha realizado el mismo proceso. Las hormonas, que consiguen de manera ilegal, son las utilizadas para tratamientos de anticoncepción; también utilizan dosis de esteroides sexuales femeninos para inducir el desarrollo de características sexuales femeninas.

Cuando viven en España, como algunas entrevistadas de origen ecuatoriano, tienen la posibilidad de recibir apoyo emocional y tratamiento hormonal con el seguimiento de un endocrinólogo, pero un buen número de ellas, por estar ilegalmente en el país, temen llegar a los servicios de salud o no lo hacen porque desconocen sus derechos.

La gran mayoría de las entrevistadas inició su hormonización entre los 12 y los 15 años. Como resultado, en la medida en que avanza su proceso, la "libido" o deseo sexual disminuye paulatinamente, las erecciones se vuelven infrecuentes y con el paso del tiempo casi imposibles. Este es su gran temor “que no se me ponga duro, porque muchos de mis clientes vienen a que yo los penetre, y por más que uno quiera engañarlos con otro servicio, todos terminan boca abajo”.

Con el tratamiento hormonal provisto por un médico, las respuestas corporales son algo diferentes y más rápidas. Después de 6 meses y ante la falta de "uso", tanto el pene como los testículos se atrofian dando la impresión de ser cada vez "más pequeños", apareciendo impotencia y esterilidad.

El desarrollo de los senos se inicia con una notoria sensibilidad en los pezones, su contacto produce cierto dolor y reaccionan ante cualquier estímulo; a los dos meses en promedio aparece un pequeño abultamiento en el seno, la areola se agranda y toma un color encarnado que se oscurece con el paso del tiempo, algunas reportan producción espontánea de leche lo que les demuestra “que ya son mujeres de verdad”. Una de ellas comenta que “estas tetas son pequeñas y no cumplen con la fantasía corporal, por eso se termina recurriendo a los implantes de silicona”.

Del otro lado del Atlántico
Las que viven en Bogotá, en algunos casos, se inyectan hormonas para engorde del ganado vacuno. La más común se conoce comercialmente como "Vacanol", su efecto es descrito como “engrosamiento marcado de las caderas”. Lograr formas femeninas en el pecho, las caderas, las piernas e incluso los tobillos, es un proceso que muchas veces se hacen ellas mismas.

Entre ellas se realizan operaciones en las que se infiltran silicona líquida, grasa para aviones o aceite de cocina. Generalmente, prefieren el aceite de girasol tratado, para que sea incoloro. Según algunas de ellas, prefieren este “porque es más puro y produce menos daño”.

En otros casos, utilizan silicona líquida comprada ilegalmente en Venezuela. Con las infiltraciones, simulan implantes con los que dan formas femeninas a su cuerpo. Martina, a quien llamaremos así para proteger su seguridad, dijo que había oído comentar a una de sus compañeras que se había vuelto cirujana después de ver algunas operaciones junto a un médico venezolano. “Ella dijo que con él aprendió a recortar los testículos y a poner la silicona líquida”. Lo más grave es que una de las entrevistadas sería la próxima paciente de su compañera.

Al interrogarlas con respecto a si sentían temor de que otra chica no profesional de la medicina les inyectara silicona liquida, al saber que por dichos procedimientos ya habían muerto dos compañeras en la misma zona de prostitución, una de ellas respondió “ellas eran de malas, yo sé que a mí no me va a pasar nada”. Una semana después, su amiga “cirujana” le realizó el procedimiento tal y como estaba planeado.

Intervenciones quirúrgicas realizadas sin previos estudios por parte de médicos no especializados, tanto en clínicas de prestigio como en lugares clandestinos en el mundo, han cobrado la vida de 240 mil mujeres y travestis en los últimos cinco años.

En la parte baja
Las infiltraciones en tobillos son poco frecuentes, pero lo hacen porque “se es femenina si se tiene tobillo de monja”. Hacerse los tobillos se puso de moda porque una de las chicas las convenció con la idea de que los tobillos de las mujeres eran diferentes a los de los hombres. Ella fue la primera en hacerlo y como aseguró Perla*, “las demás no quisimos ser menos femeninas que ellas, así que varias nos los hicimos, ahora las chicas de otras ciudades se los hacen también”.

Otra chica transexual pidió a su cirujano plástico que le pusiera implantes a lado y lado de sus muslos para tener “pistoleras”. Lo hizo porque, según ella, “me hacía ver más femenina… pude despertar la envidia de mis amigas al poder contarle que yo era tan femenina, que me hasta me quité lo más feo que tiene una mujer”.

Las mayores de 35 años, todas se infiltraron en algún momento aceite mineral. Luego de algunos años del proceso, el aceite se va infiltrando en el tejido y desplazándose de sus nalgas y cartucheras, bajando a sus muslos y de estos a sus tobillos, produciendo deformidades, e incluso, la muerte. Algo similar sucede con quienes recibieron inyección subcutánea de silicona liquida.

El médico Héctor Javier Salvatierra, en un boletín publicado por el Secretariado Trans de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas, ILGA (por sus siglas en inglés), informó que “los estudios realizados en la década del 70 demostraron que la inyección subcutánea de siliconas con fines estéticos puede ocasionar complicaciones inflamatorias locales y sistémicas severas (pulmonares), al evidenciarse su migración al tejido linfático regional y distante, también a sitios más alejados a través del torrente sanguíneo, es por ello que la organización norteamericana que regula la administración de alimentos y drogas (Food and Drug Administration, FDA) limitó el uso de las mismas en 1965 y lo prohibió en 1976. Esta práctica ilegal sigue efectuándose con los riesgos y complicaciones que ocasiona, hecho agravado por la actuación de personal no médico para su aplicación. La inyección subcutánea de siliconas con fines cosméticos podría ocasionar tromboembolismo pulmonar el cual desencadena la muerte de la víctima”.

En Colombia, las transféminas no suelen tener seguimiento de un endocrino. Refieren no haber hablado nunca con una enfermera sobre la hormonización y aun cuando visitan frecuentemente un centro de salud, dice una de ellas que “allí solo nos revisan por si tenemos una venérea”.

Sus testimonios aseguran que se sienten rechazadas por el equipo de salud; “no nos tratan como personas, no aceptan hablarnos en femenino a pesar de que me ven así, más femenina que cualquiera de ellas… casi nunca nos miran la garganta… yo no sabía que daba “gorronea” o “sefilis” en la garganta y aún cuando saben que ponemos el culo, es como si para ellos el culo no existiera”.

Pero este comentario no sólo es dicho por una de ellas. Otras transmujeres también lo afirman, así como su propia feminidad. Refieren sentir la menstruación y el temor a quedar embarazadas; situación que incrementa la autopercepción de su identidad femenina. Algunas de ellas se han cortado los testículos “porque eso hace que la piel se ponga más suave”. Quienes lo han hecho, aseguran que “con posterioridad al momento del orgasmo, fluye por el meato una secreción más liquida que el semen… es más clarita, huele distinto y uno no puede controlar que salga”.

La construcción identitaria
La identidad se entiende como “la idea y la sensación de seguir siendo lo mismo a través del tiempo”. Los procesos identitarios no existen fuera de contexto, se realizan a partir de retos precisos que están en juego y pueden ser verificados a nivel local, con otras transmujeres que laboran en la misma zona o que son compañeras de vivienda. Según expertos en el tema social “Los retos son parte de la identidad y son fundamento de redes. La identidad se pone en relación, es reconocida individualmente y reafirmada por otros”.

Las personas que transitan identitariamente vivencian y construyen relatos sobre su cuerpo, su salud, sus relaciones y la percepción de sí mismas, con una singularidad tal, que al tratar de clasificarlas se les excluye, porque su movilidad identitaria de género o de cuerpo no se concibe, desde el discurso lineal medicalizado e intitucionalizado, como una posibilidad de, en y para la sexualidad.

Sus experiencias identitarias trascienden las construcciones teóricas de especialistas de la salud que pretenden ser interpretativas de las sexualidades y que se elaboran desde un esquema mecánicamente predeterminado, fijo y lineal. Sería importante comprender que la identidad es la emergencia de una construcción, no siempre consciente, que afecta los procesos de socialización del sujeto.

La identidad igualmente emerge de la vida cotidiana, más específicamente de la educación (formal y no formal) y especialmente de la cultura, que provee a la personas los referentes del “deber ser” de la identidad; dichos referentes están basados en la cultura, son propios de una sociedad y tiempo determinados, y están afectados por los procesos de interrelación e interdependencia del individuo.

La atención integral de estas neomujeres debe trascender los imaginarios sobre la identidad, ya que su situación identitaria origina en el equipo de salud conflictos con relación a su comprensión sobre lo que es la feminización de sus comportamientos, vestido, accesorios y en especial, con su vivencia del cuerpo y la ruptura que representa el ejercicio de su genitalidad.

La falta de conocimiento, comprensión y especialmente de respeto, genera estigma, discriminación, separación social, aislamiento y otras formas de violencia que llegan inclusive hasta la negación de la asistencia. Se hacen necesarios en el equipo de salud elementos conceptuales que permitan entender identidades experienciadas en formas más complejas y que a su vez posibiliten acoger variaciones en las construcciones, manifestaciones y vivencias de los géneros y la salud.

Los profesionales de la salud deben reconocer la identidad de sus usuarias, sin olvidar que el reconocimiento implica re-conocer al otro en su particularidad y unicidad y en aquellos elementos identitarios en los que con los pacientes confluimos y nos separamos, pero también involucra reconocer las construcciones teóricas, vivenciales y emocionales en las que los otros y nosotros mismos nos movemos, como una manera de poder acompañar el proceso de la construcción identitaria y la convivencia solidaria y democrática que todos merecemos.

Algunas consideraciones conceptuales
Las personas transgéneros acompañan el rol de género optado con los accesorios, vestidos y maquillajes (cuando ello se considera culturalmente necesario) propios del género al que han “transitado”.

Se les denomina “transformistas” a los hombres que asumen por momentos los accesorios, vestidos y maquillajes propios del género femenino pero que éste lo hacen como parte de una actividad artística.

A los hombres que asumen por momentos o permanentemente los accesorios, vestidos y maquillajes propios del género femenino, pero que éste no es su género por opción, y esto es una expresión comportamental sexual que les produce placer y en consecuencia lo asumen como parte de su identidad sexual se les denomina “travestis”.

Una mujer transexual es aquella persona que pertenece psíquicamente al género femenino como su género optado, a pesar de haber nacido con anatomía de hombre. Una persona transexual no desea los caracteres del sexo con el que ha nacido, sino que le apetece un cuerpo que sea acorde con su género optado. Se es transexual así la persona quirúrgicamente, con aplicación de hormonas y/o con trucos o rellenos, transforme o no su cuerpo, para aproximarlo al cuerpo deseado.

Reconocerse único e irrepetible es supremamente importante en la construcción y reconocimiento de la identidad sexual particular, pero reconocerse miembro de una comunidad es supremamente importante para la transformación social, cultural y política y el reconocimiento social de nuestras identidades.

Algunas lecturas de apoyo

· Velandia Mora, Manuel Antonio (2006). Identidades sexuales móviles. El derecho a estar siendo o la posibilidad emocional, teórica y experiencial de comprender las masculinidades en las Minorías Sexuales En Saberes, culturas y derechos sexuales en Colombia. Tercer mundo editores/ Centro Latinoamericano de sexualidad y derechos humanos CLAM/ Centro de Estudios sociales CES/ Instituto de Medicina Social, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. 2006: 295:320
· Velandia Mora, Manuel Antonio (2005). Los, las, les seres. En Bioética y Sexualidad. Colección Bios y Ethos. Ediciones el Bosque, Bogotá 2005: 23:163-182.
· Asier, Michel (2000). La antropología de las identidades en las tensiones contemporáneas, en Revista Colombiana de Antropología. Bogotá. 2000: 36: 6-19.
· Velandia Mora, Manuel Antonio (2007). De la identidad sexual como experiencia y concepto fijo a la identidad sexual como construcción vivencial y conceptual en la movilidad. Revista Sexología y Sociedad. Nº 33. Editada por Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).La habana, Cuba.
· Secretariado Trans de ILGA - T- (2009) Salvatierra Flores. Héctor. Centro de Salud Barton del Callao, en el PROCITS (Programa de Control de Infecciones de Transmisión Sexual). Uso del silicón. En: Boletín No. 013, Año 2, enero 2009. http://trans_esp.ilga.org/

La sexualidad es un hecho político e igualmente el lenguaje con el que se la comunica

Por Manuel Velandia.
España, 27 de agosto de 2009


En diferentes países del mundo hay actualmente una discusión sobre el lenguaje y la inclusión en las organizaciones, pero la inclusión no solo es la posibilidad de ser una letra en el cartel, sino el reconocimiento pleno de derechos, que va mucho más allá del lenguaje, opina Manuel Velandia, quien escribe al respecto en este articulo.

El lenguaje genera mundos, es un motor de la acción humana; lo que no existe en el lenguaje no existe en nuestro cerebro que es el que crea la realidad, de ahí la importancia de nombrar, de re-conocer en el lenguaje; tal vez por ello el lenguaje moviliza las emociones, ya sean estas el amor, el rechazo o la indiferencia.

Desde el pensamiento lineal se construye el uni-verso de las sexualidades, el único discurso, la única explicación posible; eso que llamamos sin mucho pensarlo, el pensamiento “científico”. Desde la objetividad, otra creación del positivismo, se niega la existencia de la diversidad, de las múltiples explicaciones, del multi-verso, y por tanto, de las múltiples vivencias, el reconocimiento de la constitutividad del Ser.

La sexualidad no es lineal, no es positiva, es dinámica, es móvil. Ese tránsito identitario, cualesquiera que sea nuestra orientación sexual, nuestro cuerpo, nuestro género o nuestras expresiones comportamentales sexuales, implica una construcción en el lenguaje; nuestras explicaciones y vivencias, y las emociones que nuestra dinámica sexual nos genera no siempre están definidas y cuando lo están, sus definiciones no alcanzan a cobijarnos.

No sólo transitan en el sexo y en la sexualidad aquellos/as quienes es su “letrero” se auto o heteroidentifican “trans”. No estamos siendo en este momento los mismos homosexuales, lesbianas, travestis (¿por qué no “transvestis”, si igualmente transitan?), transexuales, transformistas… No lo estamos siendo, porque aun cuando en esencia somos los mismos/as, la cultura, las relaciones sociales, las explicaciones, las experiencias y los que sentimos nos transforman continuamente, y además, porque en la medida en que nos acercamos a nuestro “querer ser”, nos alejamos del “deber ser” para la sexualidad, como también porque nuestro “querer ser” igualmente se transforma continuamente.

Para mirar la imposibilidad de que todos/as quepan en las siglas debido a las limitaciones que supone eso que hace algún tiempo denominé “la sopa de letras”, esas cada vez más largas siglas en algunas organizaciones LGTTTQI¿?, les invito a que pensemos en un ejemplo: una persona que es transhombre, pero que se niega a aceptar la cirugía de reasignación sexual, aun cuando acepta la terapia con testosterona; quien en consecuencia representa el imaginario de la masculinidad en un cuerpo asignado desde nuestra visión más externa, ya que al verlo nos representa el performance típico de la masculinidad exacerbada; alguien que como él mismo se define es un "hombre verdadero, con vagina verdadera". Este que parece un caso extraño, no es un ejemplo; es un caso real, el caso de un “pornostar” cuyo nombre es Buck Angel, una famosa y reconocida estrella de cine en los Estados Unidos.

El lenguaje debe ser incluyente, es especial si quienes lenguajeamos pertenecemos a las minorías sexuales (aquellos sectores que políticamente se consideran disidentes de la sexualidad oficial); pero, ¿Cómo ser incluyentes si en el lenguaje no existen sino los masculinos y los femeninos, y no aquellas posibilidades que no están o se niegan a estar en los extremos del continuo que es el género, el sexo, el cuerpo e incluso, la orientación sexual? ¿Cómo escribir sobre aquellos que no son ellos ni ellas? ¿Cómo incluirlos en el lenguajear, si en la palabra no le damos existencia?

Afirma el colombiano Franklin Gil Hernández que “La marginalidad de algunas expresiones dentro de la sigla LGBTTTQI no se soluciona solamente en el lenguaje”. Tiene razón Franklin, porque el trabajo de reconocimiento además de legal, es político, es cultural, y especialmente el cambio cultural es el más lento de todos los cambios. Como sujetos culturales y especialmente, por ser seres emocionales y no precisamente seres racionales, como algunos teóricos han tratado de convencernos, la influencia de la academia positivista, de la iglesia, de las definiciones médicas sobre la sexualidad y no de las sexualidades, nos conducen por caminos insospechados de violencia y exclusión, crímenes de odio que son mucho más dolorosos cuando son perpetrados por quienes pensamos nuestros/as aliados/as.

miércoles 19 de agosto de 2009

Fellatio, no es un plato de la comida italiana o de Cómo tener buen sexo

Por Manuel Velandia
Agosto de 2009

Las organizaciones trabajando en prevención se dedican a mostrar las prácticas sexuales como una situación muy cercana a la muerte olvidando el placer inherente a ellas; esta estrategia tendrá que cambiar si realmente están preocupadas por la vida de sus usuarios, y para ello no sólo se requiere una actitud más abierta y consciente del sentido que tiene el placer en una relación genital, sino además la necesidad de ser menos técnico en el momento de hablar de las practicas que realizamos para obtener placer.

Se requiere conocer y usar apropiadamente las palabras cotidianas con las que las personas hablan de sexualidad, aproximarse a los imaginarios y vivencias cotidianas de la vida sexual de las personas y entender que la información técnica es importante, pero y que el objetivo no es parecer “profesional de la salud” con amplios conocimientos, sino proveer información apropiada a las personas sobre sus necesidades sexuales, disminuyendo el riesgo, ampliando su percepción del mismo, sin incrementar el miedo o rechazo y si, entendiendo la seguridad como un ejercicio erótico, sensual y placentero.

La prevención no tiene que ser una actividad aburrida; puede y debe ser tan placentera como asistir a un tuppersex (una venta casera de juguetes sexuales). Debemos recordar que es sencillo diversificar el juego erótico y hacer de las relaciones protegidas una práctica cotidiana en las que sin disminuir las posibilidades del buen sexo, conozcamos y usemos formas creativas de gozar sin tener contacto con las secreciones genitales de la pareja.

Esta nota es a propósito de que me han solicitado compartir algunos artículos sobre cómo mejorar la vida sexual, textos que fueron publicados por mí, como serie, en algunas páginas Web. incluyendo esta. Aquí van los links. Espero que de algo le puedan servir.

Séxitos, muchos séxitos en las prácticas, y recuerde que no se puede ser campeón/a olímpico/a sin entrenar apropiadamente.

http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/07/kamasutra-de-verano.html
http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/08/quien-no-se-conoce-bien-es-mal-polvo.html
http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/08/polvmetro-soy-bueno-en-la-
http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/08/masturbacin-femenina.html
http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2009/07/como-se-masturban-los-hombres.html
http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2009/07/trucos-para-poner-un-condon-con-la-boca.html
http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2009/08/cuanto-debe-durar-un-buen-polvo.html

Éxodo rosa

Reportaje Revista Interviu
España 30/03/09


“Limpiaremos este país de maricas”. Bajo esta consigna, los grupos paramilitares colombianos mantienen a los homosexuales en su punto de mira. Tras sufrir atentados y amenazas, una decena de ellos escapó a España en busca de asilo.

A sus 50 años, Manuel Velandia tiene una habilidad especial: sabe convertir una corona fúnebre en un ramo de flores. Lo aprendió cuando vivía en Colombia y se cansaba de recibir amenazas de las milicias ultraderechistas. “Cuando me preguntaban quién me había regalado ese ramo tan bonito, respondía que me lo había enviado un paramilitar que me admiraba”, recuerda. Hoy vive en España, donde se siente seguro. Al menos otros nueve homosexuales perseguidos por estos grupos han aterrizado en nuestro país en los últimos cuatro años, por seguridad. Cuatro de ellos –un gay, dos lesbianas y un transexual– ya han obtenido el estatus de refugiado.

En la lejana Colombia, los paramilitares siguen adelante con el objetivo de aplicar una “limpieza social” a fondo. Empezaron con sindicalistas y defensores de los derechos humanos. Luego incluyeron en su catálogo a gais, lesbianas y transexuales. Según los datos de Colombia Diversa –una ONG que trabaja a favor de las minorías sexuales–, entre 2006 y 2007 fueron asesinados 67 homosexuales. Dos décadas atrás, entre 1986 y 1989, se habían reportado 646 muertes violentas. La mayoría de estos crímenes fueron atribuidos a grupos paramilitares. “Las autoridades miran estos casos con prejuicios, y terminan responsabilizando a la víctima por sus relaciones”, afirma Marcela Sánchez, responsable de Colombia Diversa.

El último asesinato ocurrió el pasado viernes 6 de marzo en Cali, durante la realización de este reportaje. Ese día, el activista gay e integrante del Polo de Rosa –sector homosexual del partido izquierdista Polo Democrático Alternativo– Álvaro Rivera fue hallado atado a la cama, con el cuerpo reventado a golpes y los dientes arrancados. Fue el colofón a las innumerables amenazas telefónicas que había recibido. Desde hacía algunas semanas investigaba los elevados índices de asesinatos de gais y transexuales en su ciudad. “Estamos muy preocupados. El caso de Álvaro es un crimen de odio, y debe ser investigado como tal”, afirma Consuelo Malatesta, una activista lesbiana que militaba junto a la víctima en el Polo de Rosa. En un hito sin precedentes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exigió al Gobierno de Colombia que investigue este asesinato.

El refugiado homosexual Manuel Velandia, que por seguridad prefiere que no se revele la ciudad española donde reside, conoció al asesinado hace algunos años y a muchas otras víctimas. “Recuerdo a Samantha, una transexual a la que le pusieron un revólver en la cabeza y le dijeron que no volviera a pisar el barrio. Varias amigas suyas no tuvieron tanta suerte y fueron asesinadas”, destaca. Velandia lleva más de la mitad de su vida inmerso en estos colectivos. En 1976 fundó el Movimiento de Homosexuales, desde donde luchó por la despenalización de esta opción sexual. Fue el primer gay que salió del armario en la televisión y en las elecciones de 2002 se convirtió en el primer candidato homosexual a la Cámara de Diputados, aunque no logró llegar al Congreso.

En la noche del 1 de marzo de 2002, en plena campaña electoral, dos desconocidos arrojaron una granada contra su casa. El artefacto rebotó contra una malla colocada en la ventana y reventó fuera, provocando un cráter en el suelo. Los cristales de la zona quedaron hechos añicos, pero Manuel salió ileso. Tras aquel atentado continuó recibiendo coronas de muertos y sufragios, una especie de libro de condolencias utilizado en los funerales colombianos. Los regalos, que llevaban siempre su nombre grabado, se alternaban con llamadas intimidatorias: “Te vamos a matar, hijo de puta”. “Te vamos a tapar la boca con tierra”. “Pronto serás cadáver”. Son algunos de los mensajes. El Gobierno le asignó escoltas durante tres meses, pero a partir de entonces volvió a quedar desprotegido.

En enero de 2007 obtuvo un visado universitario y logró entrar a España como estudiante. Desde entonces duerme más tranquilo, aunque todavía está a la espera de la respuesta del Gobierno a su solicitud de refugio político. “A Colombia, hasta que las cosas no cambien, no podré volver”, confiesa. Lo mismo piensa John Jairo Romero, la primera persona que obtuvo asilo en España por su condición sexual. Tras haber pertenecido al extinto grupo guerrillero M-19 –hoy convertido en partido político– este colombiano de 44 años se dedicó a denunciar a los paramilitares que fusilaban travestis en las calles de Bogotá.

Su activismo le costó las primeras amenazas. Al igual que Velandia, recibía coronas de flores, esquelas y llamadas telefónicas. Entonces se refugió durante nueve años en Ecuador. En 2001 regresó a la ciudad de Córdoba, su lugar natal. Al poco de llegar fue amenazado por las milicias de Salvatore Mancuso, uno de los paramilitares más famosos del país. “Nuestras familias se conocían desde siempre, pero eso no valió de nada”, recuerda. Le dieron 48 horas para irse.
Romero llegó a España el 29 de diciembre de 2001. A mediados de 2002 pidió asilo político. Se lo otorgaron en 2004, y ahora cuenta con la nacionalidad española. En Colombia, sus familiares tuvieron que abandonar la ciudad por las amenazas. “Me han aconsejado que no vuelva ni de visita. Hay mucho miedo, y el Gobierno colombiano no está haciendo absolutamente nada”, denuncia.

El caso de Romero parece haber sentado precedentes: tras su obtención del estatus de refugiado, otras tres personas perseguidas por los paramilitares debido a su opción sexual consiguieron asilo. Se trata de Niyiret R. y Sandra C. –pareja de lesbianas– y de L., transexual, quienes habían sufrido amenazas y ataques por parte de los grupos armados.

Otros, instalados en el infierno, se niegan a tener que abandonar a su país. En Santander, uno de los barrios más violentos de Medellín, el periodista y militante homosexual Manuel Bermúdez sigue aferrado a la peligrosa idea de vivir en Colombia. En abril de 2002, varios hombres armados fueron a buscarle a su casa. Los milicianos se equivocaron de piso y golpearon la puerta de un vecino, lo que le permitió salvar su vida. “A los pocos días, el enlace en mi barrio de los paramilitares me confirmó que habían sido ellos, y me dijo que dejara de escribir artículos sobre ellos”, explica.

Algunos días antes de que intentaran secuestrarle, varias jóvenes que ejercían la prostitución en Medellín fueron asesinadas. Ahora, el crimen en Cali del activista Álvaro Rivera coincide con la aparición en distintas ciudades de unos panfletos anónimos con amenazas a prostitutas –incluyendo a transexuales–, drogadictos y ladrones. “Ya los tenemos identificados (…). Esta limpieza se necesita”, advierten. La portavoz de Colombia Diversa asegura que sus autores son paramilitares desmovilizados que vuelven a organizarse en las ciudades, haciéndose con el control de los barrios en los que cientos de transexuales ejercen la prostitución.

“Sólo” por repartir condones
Daniel y Marcos, una pareja que ha pedido proteger su identidad bajo estos nombres ficticios, frecuentaban uno de los lugares señalados por los paramilitares: Chapinero, el barrio gay de Bogotá. Acudían por las noches para repartir condones e información sobre el sida. Hace dos años, fueron increpados por un paramilitar. Luego comenzaron a recibir llamadas amenazantes. “Maricas de mierda, cierren el pico y dejen de trabajar con los del sida o les vamos a tener que enseñar a ser hombres”, les advirtieron en reiteradas ocasiones.

Tras denunciar su caso ante distintas instancias gubernativas y policiales, Daniel y Marcos buscaron refugio en España. En julio iniciaron los trámites para pedir asilo. Tres meses después, la Oficina de Asilo y Refugio, dependiente del Ministerio del Interior, les respondió que la solicitud había sido rechazada debido a que no reunían el perfil de activistas: a ellos “sólo” les amenazaban por repartir condones. Tras ser asesorados por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), han apelado esta resolución y están a la espera de una respuesta. A Colombia, aseguran, ni se les ocurre volver.

EXPERIMENTOS PARA CURAR LA HOMOSEXUALIDAD

Entrevista revista Moxow.
España 2009

¿Funcionan o no?

1. Ficha personal del entrevistado

NOMBRE: Manuel Antonio Velandia Mora
PROFESION: Sociólogo, filósofo, sexólogo, educador
PAIS DE ORIGEN: Colombia

En relación a America Latina ¿en qué “status” estaban y están catalogados los homosexuales y por qué se les perseguía?
Los homosexuales, dependiendo de quien los explicara, pasaban de ser el “rezago (basura) de Occidente” -como los entendían algunos comunistas, troskistas y otros grupos de la izquierda-, a ser “enfermos, delincuentes o guerrilleros” para los militares, la derecha, la extrema derecha y los grupos paramilitares.

¿Qué atrocidades conoce usted que se hayan hecho sobre homosexuales en el siglo XX?
¿Puede contarnos algunas tácticas empleadas para curar la homosexualidad?
Tal vez lo más preocupante, para mi, es que se haya intentado curar la homosexualidad aplicando las llamadas “Terapias conductuales” haciendo un uso particularmente peligroso y agresivo de la “Teoría del Aprendizaje”. La terapia consistía en darle choques eléctricos en los testículos a hombres considerados homosexuales; quienes se excitaban o mostraban alguna atracción hacia imágenes proyectadas de hombres atractivos y/o de hombres follando recibían un electroshock, buscando con ello el refuerzo necesario para obtener la respuesta fóbica, como posibilidad de evitar la descarga.

Cabe decir que igualmente se usaron fundamentos de la “Terapia aversiva” administrando estímulos aversivos para inhibir respuestas emocionales indeseables, teniendo como fin, disminuir la fuerza del habito. Se consideraba que al provocar una respuesta que evitaba el hecho placentero, por los efectos del choque eléctrico, se inhibía la respuesta emocional indeseable. Sin embargo, estas terapias demostraron que el condicionamiento positivo es pequeño y transitorio.

Algunos teóricos, como Serber (1970) informan que se han tenido éxito en el empleo de la vergüenza como agente aversivo efectivo, en casos de trasvestismo, voyeurismo, pedofilia y exhibicionismo. A pesar de dichos “triunfos terapéuticos” por los casos que conozco, puedo afirmar que los efectos fueron transitorios.

En algunos casos se llegó al extremo de buscar la aversión química, aplicando substancias inyectadas intramuscularmente como el hidrocloruro de apomorfina, el hidrocloruro de emetina, e incluso esta misma droga administrada oralmente en forma de pastillas.

Más recientemente, se ha utilizado la vergüenza como proceso aversivo, en terapias religioso-emocionales como las aplicadas a aquellos a quienes actualmente se les llaman “exgay”. Por otra parte, algunos homosexuales utilizan por sí mismos otra técnica igualmente aversiva, la del “control”; logrando una autorregulación del deseo al elegir sus propios refuerzos y las contingencias o “castigos” para lograrlo. Los procesos religioso-emocionales suman a la vergüenza el autocontrol del pensamiento, la negación del deseo y el informe en grupo, comos formas de control externa; algo similar a lo que hacen los alcohólicos anónimos y sus 14 pasos.

¿Es comparable a las aberraciones sufridas por los homosexuales en la Alemania
Nazi?
Creo que las penas más graves que sufrieron los homosexuales en Alemania fueron las penas del silencio y la distancia. Sólo pensemos en lo que significa estar cerca de la persona amada y/o deseada y no poder acercarte a ella, y mucho menos poder hablarle. También sufrieron la rotulación, la identificación publica con el uso del triangulo rosa; era el escalón más bajo de la jerarquía en los campos de concentración, cuyo portador podía ser despreciado y maltratado por otros prisioneros. Se sabe que en el Campo de Buchenwald, los homosexuales, fueron agrupados junto a las personas con deficiencias mentales y utilizados como “cobayas” en experimentos médicos.

¿Conoce personalmente casos de personas que han sufrido “experimentos” para curar su homosexualidad?
Si, conocí personas que fueron tratadas en clínicas psiquiatritas en Colombia en las ciudades de Tunja y Bogotá; estas personas sufrían daño emocional, como consecuencia de la terapia, varias décadas después de haber sido “tratados”. En las fuerzas militares en Colombia, a soldados homosexuales o presuntamente gay les obligaban a lucir prendas femeninas, desfilar con ellas frente a sus compañeros y realizar tareas denigrantes como castigo. El ejército colombiano negó durante algunos años la posibilidad de que los homosexuales prestaran el servicio militar, que es obligatorio; incluso se llegó al extremo de poner en el documento de identidad militar, la palabra homosexual frente al ítem profesión.

Es conocido este psiquiatra López Ibor, hoy hay una clínica muy famosa en Madrid que trata, entre otras, patologías mentales, por haber experimentado con esto (por ejemplo, lobotomía), ¿qué le parece? ¿conoce este caso particularmente?
No conozco a este psiquiatra, pero las terapias aversivas se siguen usando en diferentes lugares del mundo, especialmente en aquellos países en los que la homosexualidad es delito y hay una fuerte influencia religiosa.

¿Cree que las terapias han dado resultado? Y en general, ¿cuáles han sido los resultados obtenidos en los “pacientes”?
En España entre 1954 y 1979, fueron detenidas y fichadas por ser homosexuales más de 50.000 personas; a casi el 10% de ellas se las condenó a ser reeducadas en dos centros especializados ubicados en Badajoz y Huelva. Con ellos se utilizaron métodos aversivos y usaron medicamentos y electroshock. Si tenemos claro que la homosexualidad no es enfermedad (Asociación Americana de Psicología en 1975 y Organización Mundial de la Salud 1990) se debe comprender que el único tratamiento que deben llevar a cabo los especialistas, es ayudar emocionalmente a las personas a aceptar su orientación sexual.

Recientemente (agosto 2009) la American Psychological Association APA declaró que los profesionales de la salud mental no deben decirle a los clientes homosexuales que pueden convertirse en heterosexuales a través de terapia u otros tratamientos. Para la APA no existen pruebas sólidas de que tal cambio es probable, según el informe algunas investigaciones sugieren que los esfuerzos para producir el cambio podrían ser perjudiciales e inducir a la depresión y tendencias suicidas.

Actualmente hay países sudamericanos, árabes o africanos que tachan de ilegales a los homosexuales, ¿piensa que podrían darse tácticas parecidas?
Ya hablé anteriormente de ello. No sólo lo pienso; hay documentación científica y jurídica que demuestra que así está siendo.

El doctor californiano Joseph Nicolosi, director de la Asociación Nacional para la Investigación y la Terapia de la Homosexualidad, afirmó hace unos años que la predilección por personas del mismo sexo «es el síntoma de un problema emotivo», que no es «normal» y que se puede aplicar una «terapia reparativa» para personas que quieran «superar su atracción homosexual». Luca di Tolve se sometió a ella y, aparentemente, se volvió heterosexual; ahora incluso está casado con una mujer. ¿Qué opina de esto?
La homosexualidad no es “el síntoma de un problema emotivo”, porque sólo puede considerarse problema, cuando el entorno social, cultural, político, jurídico y/o relacional nos obliga a negarnos a nosotros mismos y aceptamos dicha condición. El problema está en negarse a sí mismo, en hacerse invisible y en crear las condiciones para invisibilizarnos e invisibilizar a los demás.

Desde mi perspectiva teórica explicada en varios de mis libros y artículos, la identidad sexual es móvil. No se deja de ser lo que se ha sido, por tanto no se deja de ser homosexual, pero se puede descubrir o decidir ser algo diferente, no por el efecto de medicamentos, choques eléctricos u otras terapias aversivas, sino por redescubrimiento.

Es evidente que no somos seres lógicos, como siempre nos lo han dicho, sino que somos seres emocionales que actúan y algunas veces piensan. Ser homosexual es un acto emocional, experiencial/vivencial y una manera de explicar las relaciones entre los seres humanos. Una persona es homosexual no solo cuando es homodeseante, homoafectiva, homoerótica y homogenital, sino además y especialmente, cuando asume una identidad positiva en torno a su orientación sexual.

¿Quiere añadir algo más?
Gracias por esta oportunidad para hablar de un tema que me apasiona, de una experiencia que me llena de vida y de una situación que me produce las más grandes emociones positivas. Estar siendo homosexual, es la mejor manera de estar siendo feliz. No se es, se está siendo, porque si digo que soy, es porque ya estoy terminado y aun después de muerto sigo en proceso.

Vivir en un país en el que no temo por mi vida, en el que he podido desarrollarme como persona e investigador, en el que hay normas positivas y transformaciones sociales y culturales de gran importancia para las minorías sexuales, es vital para mi; en especial, porque llegué a España buscando el asilo político y por discriminación sexual, luego de un atentado con granada en contra de mi vida y de recibir amenazas de muerte, que se extendieron a mi familia.

Educación contra el rechazo

Por M. J. TORRES
Agencia EFE

Manuel Velandia, Coordinador de 'Decide-T' en Alicante asegura que la xenofobia y homofobia seguirán en las escuelas hasta que se respete al otro.

Educar desde niños. La xenofobia y la homofobia "estarán muy presentes en la escuela" mientras la educación "no permita reconocer al otro como un auténtico otro", según aseguró el coordinador de la asociación de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Alicante, Decide-T, Manuel Velandia.

En una entrevista concedida a Efe, Velandia, destacó que uno de los retos para los próximos años debe ser la lucha contra la xenofobia y la homofobia en la escuela.Para este sociólogo y experto en Educación colombiano, la asignatura de Educación para la Ciudadanía puede ser una buena herramienta para ello, porque permite "reconocer al otro como un auténtico otro".

"En la escuela aprendemos las relaciones en la vida cotidiana y ahí empiezan a aparecer la xenofobia, la homofobia, la lesbofobia y la transfobia, y si no aprendemos a convivir en este espacio, va a ser difícil que el otro esté en nuestro trabajo, en nuestro barrio y en nuestra vida cotidiana", explicó.

En su opinión, también "deberían sancionarse las manifestaciones públicas de homofobia", y debería elaborarse un "plan concreto de inclusión social para las minorías sexuales, especialmente en el caso de las personas transexuales, que son las más discriminadas". De esta manera, el coordinador de Decide-T y cofundador del Movimiento Homosexual Colombiano indicó que "cuando alguien se presente a un puesto de trabajo, su sexo, su género o su orientación sexual no debe ser algo a tener en cuenta".

Apoyo a la reproducción
Entre los retos para el futuro, Velandia ha destacado la creación de normas de apoyo para la reproducción asistida en los casos de parejas lésbicas y homosexuales. Velandia consideró que en España debería haber "leyes claras contra el racismo, la xenofobia y la homofobia", y que la ley de asilo debe tener en cuenta cuestiones como la discriminación sexual, especialmente para aquellos "homosexuales y transexuales que en sus países pueden ir a la cárcel o ser condenados a muerte".

El coordinador explicó que "cuando empezamos a entender que el mundo es más amplio, lo que no le pasó por ejemplo a la responsable del Registro Civil de Dénia, Laura Alabau, comprendemos la peligrosidad que hay en la vida cotidiana para ciertas personas".

Velandia tuvo que huir de Colombia en el 2007 y está pendiente de que se le conceda el asilo en España por la defensa que allí hizo de la ampliación de derechos para estos colectivos y por la persecución que sufrió por parte de los paramilitares, que incluso lanzaron una granada contra su casa en 2002.

"España es el primer país que ha aceptado casos de asilo por discriminación sexual", recordó el sociólogo, quien aseguró que, "cuando se es inmigrante y homosexual, se suman dos condiciones donde el rechazo y la discriminación pueden ser mayores".

En su opinión, España también se ha convertido en un referente para otros países, que aunque en muchos casos iniciaron antes sus reformas legales para permitir las uniones entre parejas del mismo sexo, "no tienen normas tan completas ni han podido resolver las contradicciones con los sectores más conservadores, como la Iglesia Católica".

Asimismo, destacó el caso de Estados Unidos, donde se reconoce la unión entre personas del mismo sexo en algunos Estados, pero donde también se producen retrocesos importantes en otros trece.

Adolescencia, homofobia y vida cotidiana

Por Manuel Velandia Mora
España, Junio de 2009

(Preguntas - Respuestas)

¿Cómo se vive el descubrimiento de la sexualidad en la adolescencia?
La sexualidad se vive en todos los momentos de la existencia del ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte. En la adolescencia el ser humano generalmente consolida sus identidades de sexo, cuerpo, género, orientación sexual[1] y expresiones comportamentales sexuales[2], que en su conjunto conforman la identidad sexual[3].

El ser humano construye su identidad sexual en un espacio y tiempo determinados, lo que quiere decir que la identidad tiene un referente ecosistémico, por tanto también es cultural, social y relacional. Las condiciones ideológicas (políticas, religiosas, educativas y sociales) afectan la manera como se vive la sexualidad, a esta vivencia debe sumarse el efecto que en ella tiene la ideología y las condiciones económicas y productivas del ecosistema en el cual el ser construye como sujeto sexuado. La sexualidad más que un descubrimiento, es una experiencia única, continua, dinámica, histórica y móvil. Al ser la sexualidad móvil, la identidad también lo es[4].

¿Hay referentes suficientes actualmente para el adolescente?
Los referentes de la sexualidad existen culturalmente y aun cuando el sujeto transforma la cultura, son los procesos de socialización los que crean las condiciones para el desarrollo humano. Los referentes están en los medios de comunicación, la iglesia, la escuela, la cultura y principalmente en la familia.

Si el ser humano vive en una cultura, en unas relaciones familiares y en una sociedad ideológicamente respetuosas del ejercicio de la autodeterminación, el individuo a su vez tiene mayores posibilidades de construirse respetuoso de sí mismo y del otro; si por el contrario su ámbito de dominio cultural, social y relacional es intolerante el individuo tendrá una mayor posibilidad de ser intolerante e irrespetuoso.

Sin embargo, en el ejercicio de la autodeterminación, cada persona está en posibilidad emocional, lógica y experiencial de autodeterminarse en una vivencia especifica de la sexualidad, que incluso puede estar en contravía del “deber ser” socializado en el cual ha sido educado. Cada persona determina para si un “querer ser” que tiene como fundamento el “deber ser”, pero le toca “estar siendo” a partir de cómo construye sus procesos de socialización y su identidad sexual particular.

La familia es el referente por excelencia, es el espacio cotidiano en el que día a día se informa y educa sobre los referentes; estos son continuamente reforzados desde la emoción del amor y el poder que se le da a las relaciones familiares, hace que la persona signifique de gran importancia y positivamente, los valores que allí se enseñan.

¿Qué formas de homofobia se pueden dar en los adolescentes, cómo los aborda la familia y cómo debería abordarlos?
No debe entenderse la homofobia sino como la fobia a la homosexualidad; por ello debe hablarse de lesbofobia, transfobia, o bifobia (bisexfobia, para algunos autores) según sea el caso. Se denomina fobia de carácter sexual e internalizada a aquella que sufre el individuo a partir del auto-rechazo de su identidad de orientación sexual.

La fobia de carácter sexual se experiencia desde tres ámbitos[5]: el particular, el relacional y el social, que tienen como base las experiencias de carácter endógeno, es decir los que se originan o nacen del proceso interior de cada persona; las experiencias heterógeneas, aquellas en las que el elemento determinante es externo al individuo (que se adquieren como resultado de la educación, la culturalización y la ideologización, en sus diferentes ámbitos de dominio); y las experiencias relacionales, que son la emergencia de la afectación mutua entre el individuo y las demás personas en la sociedad.

La familia, en general, no está preparada para manejar apropiadamente los temas pertinentes a la construcción identitaria sexual. Padres y madres no estas adecuadamente formados para maternar o paternar, a ello debe sumarse que las relaciones intrafamiliares suelen ser verticales y basadas en estructuras de poder en las que se imposibilita el dialogo, que es la base de las relaciones interpersonales positivas, del respeto y de la solidaridad.

Se requiere que padres y madres experiencien relaciones horizontales con los/as hijos/as, relaciones basadas en el amor y el reconocimiento mutuo de las individualidades, de los derechos humanos y de los derechos sexuales. Estos y estas deben comprender que no puede considerarse como pérdida el que el hijo o la hija asuma una construcción identitaria sexual que no es la que esperaban para el o ella, sino que lograrlo es un ejercicio de la autodeterminación, de la conciencia plena de sí y del auto-reconocimiento como ser integral y sexuado.

¿De qué forma influye la homofobia en el adolescente?
La fobia de carácter sexual de un homosexual hacia sí mismo se experimenta de manera diferente a la homofobia social, que es la que se vivencia en la sociedad; por ejemplo, en la escuela y la homofobia socializada, es decir, la que se experiencia en las relaciones interpersonales. La homofobia internalizada paraliza al individuo en su proceso de auto aceptación llevándolo incluso, en algunos casos, a la negación total de su identidad de orientación sexual, lo que lo crea las condiciones para que se manifieste un daño emocional severo, e incluso en algunos casos se llegue hasta el suicidio.

La homofobia social afecta las diferentes vivencias del cotidiano, ya por ser cultural se convierte en un impedimento y barrera contra el que el individuo debe luchar, si a ello se suma la homofobia internalizada el daño producido es aun mayor; en el caso de personas con auto aceptación identitaria el peso de lo social es menor. Las personas en sus procesos relacionales interpersonales se ven afectadas de acuerdo con el valor que dan al sujeto que actúa homofóbicamente, teniendo como atenuante o como detonante la situación de homofobia internalizada.

En el caso de los y las adolescentes lesbofóbicas u homofóbicos, la situación es aun más preocupante que la de un adulto, pues en la adolescencia se es más permeable, dado que es la etapa de consolidación identitaria. El daño producido también depende del momento en el que la persona se encuentra en su construcción identitaria[6]; son cuatro los momentos de dicha construcción:

  1. El primero, es el del “Coming in” (meterse hacia dentro), en él el individuo asume que es el único que atraviesa por esta situación;
  2. En el de “Coming out”, la persona se autoriza a hablar a otras personas acerca de su situación particular, y lo hace en un circulo cada vez mas ampliado de personas;
  3. En el tercero, o del “Establish Itself” o del establecerse así miso/a”, le ha implicado al individuo hacer, generalmente, una afirmación y divulgación identitaria en sus entornos familiar, educativo y laboral;
  4. “Self Made”, en esta cuarta etapa del proceso de construcción de la identidad de orientación, en la que ésta deja de ser el eje existencial para convertirse, tan solo, en un elemento más en su cotidiano, y en consecuencia a ser ellos/as mismos/as los/as hacedoræs de su propia existencia.

¿De qué forma la familia influye en el comportamiento sexual del adolescente?
La familia, por ser un ámbito de dominio mucho más permanente que la escuela, la iglesia o la calle, y por estar afectada por procesos emocionales, tiene un gran impacto en la construcción identitaria de la persona. En la medida en que la familia es positiva en su construcción ideológica hacia la sexualidad, el individuo que se crea en su seno tiene una mayor posibilidad de asumirse egosintónicamente, de lo contrario existe una mayor probabilidad de ser egodistónico. A mayor egodistonia se produce mayor daño emocional.

[1] Orientación Sexual: se define con relación a la sexualidad de l(a) sujet@ con el/la que la persona asume que puedo ejercer cuatro elementos determinantes de su identidad: deseo, erotismo, afectividad, genitalidad.
[2] ECS: término que busca utilizar un lenguaje descriptivo, objetivo y científico en vez del valorativo, peyorativo, sexista y discriminatorio que se venía promulgando en acepciones como “aberraciones” y “parafilias”. Las ECS consideradas sexualmente saludables, engloban todas las expresiones comportamentales de la sexualidad que integran el universo expresivo de los seres humanos en la búsqueda del placer y en el ejercicio de su eroticidad.
[3] http://www.monografias.com/trabajos58/identidad-como-construccion-vivecial/identidad-como-construccion-vivecial2.shtml
[4] La movilidad de la identidad, sistémicamente hablando, hace referencia a la posibilidad que existe de que la identidad cambie en el tiempo, a partir de las relaciones sociales y por inter-influencia con el medio, la cultura y la sociedad. Ver: http://manuelvelandiaautobiografiayarticulos.blogspot.com/2008/03/diversidades-e-identidades-sexuales.html
[5] Espacio ideal configurado por las cuestiones y los problemas de una o varias actividades o disciplinas relacionadas entre sí.
[6] http://manuelvelandiaautobiografiayarticulos.blogspot.com/2007/12/construir-la-identidad-sexual.html

lunes 17 de agosto de 2009

¿Cuánto debe durar un buen polvo?

Por Manuel Velandia

En lo que respecta al sexo tampoco existen verdades absolutas. En este campo todo depende de las características de los individuos y de la interacción de ellos cuando forman parejas.

Así pues, aventurar cualquier generalidad en este tema es casi como apostar a perder de entrada. Sin embargo, siempre existen dudas que nos asaltan a todos por igual así como interrogantes que cargamos constantemente y que solemos charlar con nuestros amigos más cercanos. Por ejemplo ¿quién no ha pensado alguna vez al respecto de cuánto debe durar un buen polvo?

No seguimos aquí filosofías orientales como el Tantra, que establece esos largos periodos de duración. Tampoco hacemos referencia al complejo conjunto de acciones que hacen parte del acto sexual. No, nada de eso. En este caso llamamos "polvo" solamente al ejercicio copulativo, es decir, al momento en el que los cuerpos, luego de preámbulos y puestas a tono, ya se encuentran unidos y permiten la conexión y el acople de sus sexos.

Queremos además evitar, por supuesto, las que suelen ser respuestas comunes. Esas que van por el estilo de: "Debe durar el tiempo suficiente como para que los dos disfruten". Pues, aunque podamos estar de acuerdo con ellas, nos interesa en esta ocasión resaltar un aspecto más pedestre y menos trascendente del tema en cuestión.

¿Cuánto debe durar un buen polvo?
Según una investigación, el coito es más corto que demorado. ¿Tú qué opinas?

Por fortuna parece que hoy en día existen estudios al respecto de todo. Uno que viene en nuestro auxilio es precisamente el realizado por científicos de la Universidad de Penn State, en Pensilvania.

Según los resultados de esta investigación un buen polvo es más bien corto que demorado; entre 3 y 13 minutos, establecen en su conclusión luego de analizar muy sesudamente el material aportado por psicólogos, médicos, enfermeras, trabajadores sociales, terapeutas familiares y matrimoniales, que recogieron datos de miles de pacientes durante varias décadas.

Uno de los ítems de la encuesta que sirvió de insumo para el estudio que aquí mencionamos, interrogaba a los participantes en ella al respecto del tiempo que debe durar el acto sexual entre el momento en que el pene ha penetrado en la vagina hasta la eyaculación. Se les pidió además que en sus respuestas calificaran lo que consideraban: adecuado, deseable, demasiado corto y demasiado largo.

El Journal of Sexual Medicine, Revista de Medicina Sexual, publicó la encuesta y estos son sus resultados:

Adecuado: de 3 a 7 minutos.
Deseable: de 7 a 13 minutos.
Demasiado corto: de 1 a 2 minutos.
Demasiado largo: de 10 a 30 minutos.

Como siempre nos queda la inquietud al respecto de lo que pensarán los lectores de vive.in sobre los tiempos consignados en este estudio. ¿Están de acuerdo? ¿Se ven reflejados en ellos? En últimas, ¿cuánto creen ustedes que debe durar un buen polvo?

Para mejorar la duraccion algunas informaciones adicionales son convenientes:

Sexo oral a hombres, Fellatio que llaman

Por Manuel Velandia

¿Cómo hacer una buena mamada?
Si tú te has comido un helado en cono, barquillo o cucurucho ya tienes algunos puntos ganados para hacer bien el sexo oral o “mamada” que llaman. El final de una buena chupada se asemeja bastante a comerse uno de estos helados, cuando se ha hecho con mucho gusto; tanto que algunos/as llegan al orgasmo con sólo hacerlo o dejárselo hacer.

Muchas mujeres no aprecian lo divertido que puede ser, pero para quienes lo han o lo hemos hecho, chupar el pene a un hombre o recibir una buena lamida es uno de los más grandes placeres a experimentar, tanto que algunos hombres intentan hacérselo ellos mismo ¡y lo logran!

Es triste pensar que siento algo tan placentero no sepamos hacerlo bien, así que luego de mucha “investigación de campo”, les cuento algunos secretitos:

Antes que nada, nunca vuelvas a comenzar por el final, no te lances de una a meter el glande en la boca ¡ese es el ultimo paso!

Lo primero que debes lograr es producir una muy buena erección. Si aun está puesta la ropa, desliza las manos suavemente sobre el paquete, abre lentamente su bragueta y sigue acariciándolo; es mejor si estás de rodillas y entre sus piernas.

Si la persona se excita con facilidad en pocos segundos estará lista, si él es nervioso, su pene puede estar aún doblado en sus calzoncillos. Mantén agarrado su pene y sube a su cara y bésale. Observa si puedes sentir una respuesta; todo movimiento ascendente es un buen signo.

Ahora sácale el miembro y mira cómo está. Si está tieso, lo estás haciendo bien; en otro caso acaricia suavemente los testículos (a algunos les gusta algo fuerte, no te excedas sin consultar previamente). Sujétalos con tu mano menos diestra y con la más hábil toma su pene. Apriétala poco a poco, con presión moderada como si estuvieras masturbándole y prepárate para chupar.

Humedece con la lengua tus labios; es excitante ver hacer este movimiento de lengua, así que levanta la cara y mírale a los ojos mientras lo haces.

No lo lleves aun a la boca: un poco de espera produce una agradable tensión. Acércate al glande, respira fuerte sobre él, sóplale con tu aliento tibio. Saca tu lengua de nuevo y tócale con ella, cambiando la velocidad del movimiento que puede ser de un lado a otro o haciendo círculos. Combínalos.

Gira tu cabeza de lado y simula morderle suavemente colocando tus dientes en su balano (la parte larga del pene), como si estuvieras comiéndote una mazorca. Mientras haces lo anterior no olvides estimular los testículos.

Detrás de las testículos hay un lugar muy sensible: el “ni es”, que está justo antes del ano. Puedes tocarle allí con la lengua o estimular con la yema de los dedos. En ese lugar queda justo el origen del músculo que causa la erección.

No olvides tocar con la lengua el contorno del glande, ésta es la parte más sensible del pene. En el frenillo igualmente se debe acariciar con la lengua, incluso algunos hombres son más sensibles allí. Insiste además en poner la punta de la lengua en el orificio del centro, de la parte más saliente del glande; pero no chupes su “cabeza” aún.

Después de jugar un buen tiempo tocando, mordiendo, lamiendo el balano, toqueteando su glande ya es hora de poner su glande en tu boca.

Mira si brota un líquido claro del orificio. Si esto sucede es el momento de aplicar tu decisión sobre qué tipo de riesgos deseas asumir, pues el liquido pre-eyaculatorio tiene una baja presencia del virus que causa el sida (VIH). Si no quieres correr riesgos, es hora de poner el condón con la boca o con la mano. De lo contrario continua con el juego, tal y como vas.

Ya es hora de ponerte ese delicioso “helado” dentro de tu boca. Mete toda su “cabecita” en tu boca caliente. Mantenla allí. Estimula su glande con el roce de tus dientes, mientras su pene entra y sale de tu boca.

Ahora si trata de poner todo su pene dentro de tu boca. No te excedas, hazlo lentamente. Él querrá profundizar más en tu garganta. No le dejes imponerse, pues sin no estás mentalmente preparada/o sentirás “horcadas” y ganas de trasbocar.

Si doblas tu cuello apropiadamente, haciendo que desde tu boca hasta la faringe haya un conducto recto, el pene puede entrar completamente, tal y como lo hacía su protagonista en el film “Garganta profunda”. No intentes respirar por la boca mientras haces esto, sentirás que te ahogas, debes respirar por la nariz.

Moviéndote tan rápido como tu pareja pueda resistir sin eyacular, desliza tu boca sobre su pene de arriba hasta abajo como si estuvieras “Tirándotelo”. Recuerda las técnicas sobre cómo retardar la eyaculación aprendidas en el articulo sobre masturbación, este es un buen momento para aplicarlas.

No es recomendable la practica oral durante mucho tiempo; es mejor parar un poco, jugar eróticamente de otras formas y luego continuar, pues hay un momento en que se siente en el pene un “adormecimiento”, se pierde un poco de sensibilidad y por tanto, ya no se disfruta igual.

Tragar o no tragar el semen es una decisión particular, de ahí que previamente hayamos hablado del condón… ah, es mejor hacerlo con un preservativo que tenga saborizante. Los estudios demuestran que el sabor del semen cambia con la dieta alimentaria, así que comidas muy condimentadas producen un sabor fuerte; comidas dulces y frutas producen un sabor y fragancia más agradable, para la mayoría de personas.

Ten cuidado de retroceder un poco cuando sea el momento de la eyaculación, un hombre excitado incrementa el movimiento y la fuerza de su movimiento “penetrativo”. Si lo prefieres ten una toallita a mano para que la eyaculación se produzca en este elemento.

Si no te gusta chuparlo, recuerda que es tu decisión y no la de tu pareja; pero él estará, muy seguramente, interesado no sólo en que lo hagas, sino en que lo hagas bien. De todas formas recuerda que es tu derecho no hacer lo que no deseas, así sea del gusto de tu pareja.

Para concluir: si eres el dueño del pene, debes saber que para muchas personas es supremamente molesto sentir unas manos sobre la cabeza, ejerciendo presión. Es necesario tener muchos acercamientos a la práctica para volverse experto/a, así que ten paciencia y disfruta los avances logrados.

Ten en cuenta que una buena higiene es importante para volver excitante la situación, no hay nada más molesto que sentir el olor fuerte del esmegma (Secreción de las glándulas prepuciales). Una buena afeitada es igualmente importante, porque la fricción de la barba con el glande es supremamente desagradable, para la mayoría de los hombres.

Trucos para poner un condón con la boca

Por Manuel Velandia

Como parte del grupo de artículos para la vida sexual placentera denominado Kamasutra, escribe sobre algunos trucos que te volverán un/a experto/a en el momento de poner el preservativo con la boca, ya sea que la pareja sea circuncidada o No circuncidada, pues hay una gran diferencia en su postura.

El truco de poner un condón con la boca en una persona circuncidada

1.- Saca normalmente el condón de su empaque, tómalo en una de tus manos (que deben estar previamente aseadas al igual que el pene), llévalo a la boca, y aprieta el receptáculo para el semen (la bolsita que está en la punta), presionándolo con firmeza entre los labios, que deben estar cubriendo los dientes. Si al colocar el preservativo queda aire dentro de éste, el condón se desplaza con el movimiento penetrativo y se corre el riesgo de que se caiga.
Si no deseas que la pareja vea que vas a colocar el preservativo, este debe ir dentro de la boca y en este caso, el aire del receptáculo para el semen debe extraerse presionando la punta del condón, que se ha puesto entre la lengua y el paladar.
2.- Acércate al pene, lleva tu cabeza hacia este, de tal forma que el centro del glande (la cabeza del pene) quede frente al centro del condón.
3.- Con los labios ve desenrollando el preservativo sobre el glande, hasta llegar a cubrirlo completamente.
4.- Presiona sobre el surco balano prepucial, la parte más hendida del pene, para que el condón quede allí ajustado; es mejor si con la presión que ejerces con los labios retraes un poco el preservativo, de tal manera que la “camisita” tome bien la forma del glande, pues esto incrementa la sensación de placer, dado que allí justo se encuentra la mayoría de terminales nerviosas presentes en el pene.
5.- Baja el condón hasta donde te sea posible, desenrollándolo con los labios que se aprietan rodeando el pene.
6.- Si tienes dificultad para poner todo el pene dentro de tu boca, debes terminar de bajar con tus manos el condón, hasta la base del pene.

Como poner un condón con la boca en una persona No circuncidada.

1.- Saca normalmente el condón de su empaque, tómalo en tu mano que debe estar aseada, llévalo a la boca, y aprieta el receptáculo para el semen (la bolsita que está en la punta), presionándolo con firmeza entre los labios, que deben estar cubriendo los dientes. Si al colocar el preservativo queda aire dentro de éste, durante la penetración el condón se desplaza con el movimiento del pene y se corre el riesgo de que se quede dentro del recto o la vagina.
Si no deseas que la pareja vea que vas a colocar el preservativo, este debe ir dentro de la boca y en este caso, el aire del receptáculo para el semen debe extraerse ejerciendo presión a la punta del condón, que se ha puesto entre la lengua y el paladar.
2.- Si el glande está cubierto con el prepucio, toma el pene con tu mano, por su base, y descubre con tu otra mano el glande, desplazando el prepucio hacia la base del pene. Una vez hayas bajado el prepucio, debes tomarlo con la otra mano para evitar que se devuelva a su sitio.
3.- Acércate al pene, lleva tu cabeza hacia este, de tal forma que el centro del glande (la cabeza del pene) quede frente al centro del condón.
4.- Con los labios ve desenrollando el condón sobre el glande, hasta llegar a cubrirlo completamente.
5.- Presiona sobre el surco balano prepucial, la parte más hendida del pene, para que el condón quede allí ajustado; es mejor si con la presión que ejerces con los labios retraes un poco el preservativo, de tal manera que el condón tome bien la forma del glande, pues esto incrementa la sensación de placer, dado que allí justo se encuentra la mayoría de terminales nerviosas presentes en el pene.
6.- Si por casualidad has permitido que la piel del prepucio previamente recogida, se devuelva hacia el glande, bájala nuevamente hacia la base del pene. Con esto evitas que el prepucio quede recogido dentro del preservativo formando pliegues de piel, que en el momento de la penetración, por la fricción con la zona penetrada, manifiestan cierto dolor o sensación de ardor.
7.- Baja el condón hasta donde te sea posible, desenrollándolo con los labios que se aprietan rodeando el pene.
8.- Si tienes dificultad para poner todo el pene dentro de tu boca, debes terminar de bajar con tus manos el condón, hasta la base del pene.

Algunos tips adicionales
Mamar el pene mientras pones el condón con la boca es una forma muy erótica y placentera de hacerlo, la cual aceptan muchos hombres que se niegan a usar preservativo, con tal de recibir una mamadita adicional.
Ésta es una forma muy erótica y placentera de ponerlo, la cual aceptan muchos hombres que se niegan a usar preservativo, con tal de recibir una mamadita adicional.
Bueno, debes saber que por más experto que se sea, es muy difícil ponérselo con la boca a un hombre que tiene el pene muy grueso.
Si es una relación ocasional, no le comuniques a la pareja que le vas a poner el condón con la boca, pónselo como parte de la mamada y verás que es muy difícil que se resista, porque muchas veces sólo se dan cuenta cuando ya lo tienen puesto.
Mírale directamente a los ojos, esto te dará aun más seguridad y hace más erótica la situación.
Si es tu pareja y más especialmente si es una posible pareja, debes negociar previamente la postura del condón, pero debes tener claro que no puedes ceder con relación a tu autocuidado, y que una vez que cedas, será casi imposible intentar convencer en una segunda oportunidad.
Nunca negocies el uso del preservativo en la cama, hazlo fuera de la habitación e incluso fuera de la vivienda, en un lugar neutral en el que se puede llevar a cabo una conversación íntima y directa.
Antes de iniciar cualquier practica saca el condón de donde lo guardas y ponlo en un lugar visible, de tal manera que la persona entienda que tu eres explicito/a en que vas a usar el preservativo.

Otros articulos relacionados con la vida sexual placentera:

http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/07/kamasutra-de-verano.html

http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/08/quien-no-se-conoce-bien-es-mal-polvo.html

Proyectos educativos orales para hombres gay

Por Manuel Velandia
España, agosto de 2009

¿Debe educarse sobre la sexualidad y las prácticas sexuales y genitales? Esta es la pregunta sobre la que reflexiona Manuel Velandia en el presente artículo.
La educación para la sexualidad está de moda, pero no siempre el discurso es positivo y mucho menos las estrategias educativas.
Una pregunta que nos hacemos es si se puede educar a alguien para que sea bueno en la cama. La respuesta es sí, por supuesto que no todos los que intentan bailar llegan al nivel de Rudolf Nureyev, pues para hacerlo con tal maestría se requiere una gran destreza y ciertas capacidades físicas y emocionales sin par, pero no por ello debemos desanimarnos.

Ser bueno en la cama tiene que ver con poder llevar a cabo y con buena calidad y destreza diferentes prácticas eróticas, sensuales, sexuales y genitales, e inclusive, algunos llegan a afirmar que el amor inspira.

El video que le invitamos a ver a continuación le ayudará, si no a mejorar su capacidad oral, por lo menos a tener una dieta rica en hierro. http://www.youtube.com/watch?v=eILE85_vrjA

Séxitos en sus experiencias como aprendiz, en la etapa dos del proceso educativo le recomendamos pasar del campo de las frutas al campo del cuerpo humano; para mejorar la técnica le recomendamos leer y llevar a la práctica una serie de artículos denominados Kamasutra de Verano, escritos por Manuel Velandia, cuyos link encuentras a continuación.

http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/07/kamasutra-de-verano.html

http://investigadormanuelvelandia.blogspot.com/2008/08/quien-no-se-conoce-bien-es-mal-polvo.html

En Colombia estudio revela altísimo grado de vulneración a los LGBT

Por Manuel Velandia
España, agosto de 2009


En Bogotá se realizó la “Encuesta LGBT: Sexualidad y Derechos” llevada a cabo con los y las participantes de la “Marcha de la Ciudadanía LGBT, Bogotá 2007”. El estudio fue coordinado por el Centro Latinoamericano de Sexualidad y Derechos Humanos y ejecutado por el Grupo de Estudios de Género, Sexualidad y Salud en América Latina (GESSAM) de la UNAL Universidad Nacional de Colombia, el Centro Latinoamericano de Sexualidad y Derechos Humanos (CLAM) / IMS-UERJ y por Profamilia, y contó con el apoyo de la Mesa Coordinadora de Organizaciones LGBT, promotora de la Marcha.

El estudio revela aspectos poco conocidos del perfil social y político de las(os) participantes de las marchas del orgullo y, por extensión, de la población LGBT de las grandes ciudades latinoamericanas, el interés principal de esta investigación es mapear los patrones de violencia y discriminación a los que están sujetos los(as) gay, lesbianas, travestis, transexuales y bisexuales.

La discriminación le gana al respeto
Uno de los ejes destacados en la investigación ha sido determinar qué tanto se discrimina en Colombia por las preferencias sexuales de la gente. El 72.8% de los bisexuales en Colombia ha sufrido alguna vez un acto de discriminación, le ha ocurrido lo mismo al 79% de las lesbianas, al 86.9% de los hombres Gay y al 90.3% de los transexuales quienes según un estudio de La universidad Nacional, el CLAM y Profamilia revelan que el 50% de la discriminación citada fue por docentes y compañeros de estudio, el 44% por fuerza policial, 43% por vecinos y 34% por su propio entorno familiar.

La identidad tan diversa como los sujetos
La identidad sexual y la identidad de orientación sexual pueden ser muy diversas a partir de las experiencias particulares y sociales de las personas. En el momento de solicitarles a los informantes identificarse en su orientación sexual aparecieron una gran diversidad de posibilidades, hasta el punto que los investigadores debieron organizarlos bajo las categorías tradicionales para así poder organizar la información.

A modo de ejemplo: la identidad sexual agrupada bisexual incluye personas entrevistadas cuyas respuestas fueron “bisexual”, “hetero-flexible” y “lesbo-flexible”; bajo la identidad sexual agrupada Trans se acomodan categorías como “travesti”, “transformista”, “transexual”, “homosexual transformista”, “transgenerista”, incluso “gay”, “homosexual”, y dos personas entrevistadas que mencionaron “heterosexual” (casos clasificados como trans al comparar el sexo registrado al nacer con la apariencia actual o el uso de hormonas o siliconas). Las categorías que menos variaciones presentaron fueron homosexual, gay y lesbiana.

La coordinación de la investigación en Colombia estuvo a cargo de Mauro Brigeiro (Universidad Nacional de Colombia) y Elizabeth Castillo (Profamilia), destacándose la participación del investigador Franklin Gil. Los resultados de la investigación han sido publicados en un libro al que han dado el mismo nombre de la investigación.

¡Que te den por el culo!

Por Manuel Velandia
España, agosto de 2009


El autor reflexiona sobre el uso del lenguaje en la cotidianidad y sobre cómo los homosexuales no son consientes de su propia homofobia, acto que llega incluso a volver insulto lo que para sí mismos es una fuente de placer o a ver en una imagen del ano una ofensa visual.

El lenguaje es un elemento importante en la perpetuación del poder. El lenguaje genera mundos y los homosexuales nos hemos valido de él para negarnos a nosotros mismos, para excluir a nuestros congéneres y para reafirmar el poder de los machos heterosexuales e inclusive el de los machos homosexuales.

!Que te den por el culo! es un insulto bastante frecuente en España, tan frecuente que los homosexuales lo usan continuamente. Es preocupante que este que parece un buen deseo expresado a un amigo gay a quien estimamos sea una manera de agredirse verbalmente, incluso entre homosexuales. Que se use esta expresión es un acto bastante homofóbico, pero mucho más homofóbico es que los homosexuales lo utilicen.

La homofobia internalizada y expresada en el lenguaje es muy usual en nuestros países; por ejemplo, es común que los LGBT hispanoparlantes se refieran a los heterosexuales como "straight" (directo, derecho), lo que significa aceptar que los demás somos "torcidos". Tal vez por ello mismo se cree que la orientación sexual homosexual es una inclinación, una tendencia e incluso un desequilibrio, reafirmando la idea de que la heterosexualidad es el modelo del equilibrio y el orden establecido.

Se dice que quien es penetrado es "pasivo", pues se considera que la pasividad es una cualidad de la feminidad. Los homosexuales no aceptan fácilmente su analidad y mucho menos lo hacen en público; si reflexionáramos más profundamente al respecto nos daríamos cuenta de que en la práctica, el "pasivo" de la relación es el dueño del pene, pues si el activo sierra sus nalgas termina decidiendo que entra o no en su cuerpo, por lo que el penetrador termina siendo el pasivo.

Algunos homosexuales siguen la tendencia que relaciona ser hombre con penetrar y ser mujer con recibir la penetración, incluso algunos se niegan a disfrutar ser penetrados y prefieren ser quienes penetran como una auto-referencia que les permite "ser el hombre de la relación". Yo siempre me pregunto por qué hay que ser macho, masculino, falocrático y penetrador, por qué nos duele tanto el cerebro cuando nos posibilitamos encontrar el placer anal.

Es verdad que una penetración duele, en especial si el pene de nuestro compañero es bastante grande, pero duele mucho más cuando el otro se comporta como una bestia y pretende, es un acto machista, arremeter con toda su anatomía contra nuestro esfínter, en un acto de dominación o más bien en una expresión de su propio temor a "no ser tan hombre como parece".
Quienes disfrutan de su analidad saben/mos que no sólo no duele, sino que especialmente se disfruta e incluso bastante, hasta el punto que algunos logran el orgasmo sin tan siquiera rozar su pene; a pesar de ello, a otros les duele hasta el cerebro.

La homofobia relacionada con el ano es tan grande que una imagen como la que ilustra este artículo es rechazada por muchos homosexuales, así sea una imagen de uso médico, en este caso la de una proctitis (inflamación del ano), muy a pesar nuestro las ilustraciones del pene son aceptadas por todos, incluso los más homofóbicos. Es por ese que la analidad se convierte en un acto de liberación, en un espacio político.

Se teme ser afeminado, por lo que la moda es masculinizarse, en consecuencia los gimnasios y los cirujanos estéticos han encontrado en la "machificación de los homosexuales" todo un renglón tremendamente rentable. Mucho más contradictorio es negarse a sí mismo las posibilidades de la vivencia de la feminidad y convertirse en una "musculoca" 0 "musclesqueer" en inglés.

Ser "loca" no solo es ser divertido, tener plumas (aun cuando no seamos aves) es una acto de negación de los tradicionales esquemas de la masculinidad y del machismo, ser loca es un acto transgresor que violenta a quienes pretenden no serlo, porque no tienen espejo o porque sus contradictorias emociones no les permiten ver lo que su madre, padre, amigos y hasta enemigos tienen perfectamente claro.

Muchas veces se discute cuál debe ser el tema político para las marchas del orgullo LGBT, creo que debemos plantearnos la reivindicación de nuestro propio cuerpo, del derecho a la analidad, a auto-reconocerse mariquita, pasiva y femenina y que esto sea igualmente un discurso de la masculinidad.

Mientras la homofobia en el lenguaje y la vivencia de nuestra identidad siga siendo un discurso divergente por el que seamos excluidos por los demás homosexuales, no lograremos trascender la más violenta y excluyente de las posiciones homofóbicas, la nuestra misma.