martes, 23 de agosto de 2016

León Zuleta, más que un compañero de cama

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Alicante, 23 de agosto de 2016
Qué bueno iniciar el día con una reflexión amena, profunda y cuestionadora: hablar de León Zuleta [1] veintitrés años después de su asesinato. León es cofundador, junto a Velandia, del MLHC Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia.
Zuleta, a quien yo solía llamar el “polimórfico perverso [2], [3], nombre que degeneró para algunos en el “polívoco [4] perverso”; quitando el peso a su gran capacidad para aparecer y desaparecer y su mimetismo que bien lo hacía ser querido en diversos espacios e incluso, por personas harto diferentes.
Preocupante ese cambio de pasar de ser un polimórfico a un polívoco, porque era bien claro para Zuleta que el lenguaje jugaba un papel determinante en la construcción de los discursos.
Un autor que para Benhur León Adalberto Zuleta Ruíz tuvo mucho peso fue Guy Hocquenhem (1972). El primer libro, fotocopia, que me facilitó León fue el texto «El deseo homosexual» de éste miembro en Francia del FHAR Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, el cual leímos en francés y con diccionario en mano.
Creo que uno de los temores de la gente hacia León era precisamente que no había gran distancia entre el discurso y la práctica y que por ello proponía intercambios sexuales políticos que a algunos no le sonaban como una realización práctica de la teoría sobre el sexo y el poder, sino al interés oculto de querer “culiar” con todo el mundo; tal vez por ello, también pasó de ser el “perverso” del que yo hablaba, en el sentido del que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas, a ser para otros el perverso comprendido como el tipo malo, que hace daño; imagen por cierto bastante lejana de la realidad del tipo amoroso que era León.
Uno de los problemas de “Ventana Gay” (revista del MLHC) fue precisamente la incapacidad de algunos de sus miembros de ser realmente transgresores en lo cotidiano y en el discurso, para serlo, de pronto, en la habitación en la que dejaban fluir sus verdaderos deseos. A León le tenían miedo, en especial al estar con él en la calle, pero igualmente lo invitaban a participar de los "trabajos sexuales colectivos" en los que el texto afloraba al mismo tiempo que el semen.
A pesar de que el discurso de Zuleta parecía tener aceptación, luego de los encuentros sexuales en lo que él participaba, la gran mayoría solo se quedaba con la paja, ya sea en mano propia o en cuerpo ajeno.
Por otro, lado cabe bien señalar que en “Ventana Gay” tuvo un gran peso en los temas el que ponía el dinero, el abogado Guillermo Cortés, y que por ello a diferencia del pensar de Zuleta y mío, allí se dio bastante importancia a, por ejemplo, la discusión para el cambio del Código Penal en 1980, con el que dejó de ser delito el acceso carnal homosexual (antiguo artículo 323 del Código Penal en 1936).
Para León siempre fue más importante el cambio de la cotidianidad, de la cultura, que el cambio de la norma legal. Esto también lo aprendí de León, quien siempre fue un militante y para algunos, eso se traducía en contemplarlo únicamente como un ser irreverente que atentada contra las estructuras establecidas, y es que en ese entonces, como ahora, algunos homosexuales y lesbianas son de derechas, aun cuando gracias a la vida se comportan como sexo izquierdistas en la cama, o al menos eso espero.
León hizo mucha mella en mí. Cabe recordar aquí, que en algún momento de la historia del Movimiento, alguna persona pidió y logró que me “echaran” por una semana del MLHC porque yo era “muy marica” (lo sigo siendo). En la práctica yo había asumido una buena parte de las propuestas de Zuleta y exigía reivindicar el “discurso marica” como ejercicio político, por tanto, era necesario reivindicar la analidad como ejercicio de poder y los amaneramientos gestuales y en la oralidad como una práctica de ruptura con la masculinización o más correctamente con el tono masculino con que se les pretendía matizar a las ideas en su expresión oral, para hacerlas más creíbles y serias; situación machista que aún se sigue presentando.
En el MLHC me aceptaron nuevamente como miembro, luego de que con un cartel que decía “Ser marica es cosa seria, es cuestión de hombres”, me parara, como protesta y antes de que todos los participantes ingresaran, frente a la puerta de la Biblioteca Emmanuel Mounier en donde nos reuníamos todos los sábados. Es importante señalar que no me recibieron porque aceptaran el discurso de la maricada, sino para que los transeúntes y el director de la biblioteca no pensaran que algunos de los que allí se reunían eran tan maricas como yo. Realmente no lo eran ser marica es un acto político sexual y ello no es lo mismo que follar, “culiar” como se dice en Colombia, con un hombre.

[1] Asesinado el 23 de agosto de 1993
[2] Ha triunfado el evangelio de Freud. Los conventos van desapareciendo, y a los sacerdotes los llevan a juicio por sus numerosas ofensas contra la castidad. El sexo es el gran desorganizador de la sociedad; los ascetas de antaño no se equivocaban en ese sentido. Las prohibiciones religiosas, embarazosamente detalladas, que al liberal moderno le parecen excesivas y ridículas –contra la masturbación, la anticoncepción, la homosexualidad y la sodomía, así llamada— eran intentos fragmentarios para emparedar los torrentes de lo polimórfico perverso que, en nuestro tiempo, han socavado de manera conspicua esas instituciones confinantes y todavía no reemplazadas: el matrimonio y la familia patriarcal. La pornografía y esa prima ligeramente más recatada, la publicidad, presentan un mundo ideal, y las pretensiones de lo ideal tensionan y fatigan la imperfecta realidad. En http://www.operamundi-magazine.com/2016/08/sobre-la-lujuria.html
[3] El niño es un perverso polimórfico que carece de un sexo definido. Para Freud, el niño, pese a poseer una propensión al placer, carece, ciertamente, de caracteres definitivamente masculinos o femeninos. No es sino hasta después de lo que Freud denomina la fase sádico-anal, con la consecución de un objeto de deseo sexual y posteriormente con la pubertad, que el sujeto se hace con uno de los sexos y que, por ende, consolida una identidad psíquica sexuada (por lo demás, de claros rasgos normativos: se trata de una heterosexualidad restringida al coito, genitocéntrica y dirigida unilateralmente a la consecución del orgasmo masculino y la procreación; allende esta configuración Freud habla, de hecho, de “anormalidades” e “inversiones”). El perverso, Zuleta en este caso lo era al no definirse heterosexual y jugar con su masculinidad/feminidad.
[4] Todo concepto es polívoco está habitado por tensiones internas, por significados que no son completamente coherentes, es decir, la polivocidad imposibilita pensar una totalidad lógicamente integrada.




León Zuleta, más que un compañero de cama

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Alicante, 23 de agosto de 2016
Qué bueno iniciar el día con una reflexión amena, profunda y cuestionadora: hablar de León Zuleta [1] veintitrés años después de su asesinato, León es cofundador, junto a Velandia, del MLHC Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia.
Zuleta, a quien yo solía llamar el “polimórfico perverso [2], [3], nombre que degeneró para algunos en el “polívoco[4] perverso”; quitando el peso a su gran capacidad para aparecer y desaparecer y su mimetismo que bien lo hacía ser querido en diversos espacios e incluso, por personas harto diferentes.
Preocupante ese cambio de pasar de ser un polimórfico a un polívoco, porque era bien claro para Zuleta que el lenguaje jugaba un papel determinante en la construcción de los discursos.
Un autor que para Benhur León Adalberto Zuleta Ruíz tuvo mucho peso fue Guy Hocquenhem (1972). El primer libro, fotocopia, que me facilitó León fue el texto «El deseo homosexual» de éste miembro en Francia del FHAR Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, el cual leímos en francés y con diccionario en mano.
Creo que uno de los temores de la gente hacia León era precisamente que no había gran distancia entre el discurso y la práctica y que por ello proponía intercambios sexuales políticos que a algunos no le sonaban como una realización práctica de la teoría sobre el sexo y el poder, sino al interés oculto de querer “culiar” con todo el mundo; tal vez por ello, también pasó de ser el “perverso” del que yo hablaba, en el sentido del que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas, a ser para otros el perverso comprendido como el tipo malo, que hace daño; imagen por cierto bastante lejana de la realidad del tipo amoroso que era León.
Uno de los problemas de “Ventana Gay” (revista del MLHC Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia) fue precisamente la incapacidad de algunos de sus miembros de ser realmente transgresores en lo cotidiano y en el discurso, para serlo, de pronto, en la habitación en la que dejaban fluir sus verdaderos deseos. Por otro, cabe bien señalar que en “Ventana Gay” tuvo un gran peso el que ponía el dinero, el abogado Guillermo Cortés, y que por ello a diferencia de Zuleta allí se dio bastante poder a, por ejemplo, la discusión para el cambio del Código Penal en 1980, en el que dejó de ser delito el acceso carnal homosexual (antiguo artículo 323 del Código Penal en 1936).
Para León siempre fue más importante el cambio de la cotidianidad, de la cultura, que el cambio de la norma legal. León siempre fue un militante y para algunos eso se traducía en contemplarlo como un ser irreverente que atentada contra las estructuras establecidas.
León hizo mucha mella en mí. Cabe recordar aquí, que en algún momento de la historia del Movimiento Homosexual Colombiano, alguna persona pidió y logró que me “echaran” por una semana, del MLHC porque yo era “muy marica”. En la práctica yo había asumido una buena parte de las propuestas de Zuleta y exigía reivindicar el “discurso marica” como ejercicio político, por tanto, era necesario reivindicar la analidad como ejercicio de poder y los amaneramientos gestuales y en la oralidad como una práctica de ruptura con la masculinización o más correctamente con el tono masculino con que se les pretendía matizar a las ideas en su expresión oral, para hacerlas más creíbles y serias; situación machista que aún se sigue presentando.
En el MLHC me aceptaron nuevamente como miembro, luego de que con un cartel que decía “Ser marica es cosa seria, es cuestión de hombres”, me parara, como protesta y antes de que todos los participantes ingresaran, frente a la puerta de la Biblioteca Emmanuel Mounier en donde nos reuníamos todos los sábados. Es importante señalar que no me recibieron porque aceptaran el discurso de la maricada, sino para que los transeúntes y el director de la biblioteca no pensaran que algunos de los que allí se reunían eran tan maricas como yo. Realmente no lo eran, ser marica es un acto político sexual y ello no es lo mismo que follar, “culiar” como se dice en Colombia, con un hombre.



[1] Asesinado el 23 de agosto de 1993
[2] Ha triunfado el evangelio de Freud. Los conventos van desapareciendo, y a los sacerdotes los llevan a juicio por sus numerosas ofensas contra la castidad. El sexo es el gran desorganizador de la sociedad; los ascetas de antaño no se equivocaban en ese sentido. Las prohibiciones religiosas, embarazosamente detalladas, que al liberal moderno le parecen excesivas y ridículas –contra la masturbación, la anticoncepción, la homosexualidad y la sodomía, así llamada— eran intentos fragmentarios para emparedar los torrentes de lo polimórfico perverso que, en nuestro tiempo, han socavado de manera conspicua esas instituciones confinantes y todavía no reemplazadas: el matrimonio y la familia patriarcal. La pornografía y esa prima ligeramente más recatada, la publicidad, presentan un mundo ideal, y las pretensiones de lo ideal tensionan y fatigan la imperfecta realidad. En http://www.operamundi-magazine.com/2016/08/sobre-la-lujuria.html
[3] El niño es un perverso polimórfico que carece de un sexo definido. Para Freud, el niño, pese a poseer una propensión al placer, carece, ciertamente, de caracteres definitivamente masculinos o femeninos. No es sino hasta después de lo que Freud denomina la fase sádico-anal, con la consecución de un objeto de deseo sexual y posteriormente con la pubertad, que el sujeto se hace con uno de los sexos y que, por ende, consolida una identidad psíquica sexuada (por lo demás, de claros rasgos normativos: se trata de una heterosexualidad restringida al coito, genitocéntrica y dirigida unilateralmente a la consecución del orgasmo masculino y la procreación; allende esta configuración Freud habla, de hecho, de “anormalidades” e “inversiones”). El perverso, Zuleta en este caso lo era al no definirse heterosexual y jugar con su masculinidad/feminidad.
[4] Todo concepto es polívoco está habitado por tensiones internas, por significados que no son completamente coherentes, es decir, la polivocidad imposibilita pensar una totalidad lógicamente integrada.



León Zuleta, más que un compañero de cama

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Alicante, 23 de agosto de 2016
Qué bueno iniciar el día con una reflexión amena, profunda y cuestionadora: hablar de León Zuleta [1] veintitrés años después de su asesinato, a quien yo solía llamar el “polimórfico perverso[2],[3], nombre que degeneró para algunos en el “polívoco[4] perverso”; quitando el peso a su gran capacidad para aparecer y desaparecer y su mimetismo que bien lo hacía ser querido en diversos espacios e incluso, por personas harto diferentes.

Preocupante ese cambio de pasar de ser un polimórfico a un polívoco, porque era bien claro para Zuleta que el lenguaje jugaba un papel determinante en la construcción de los discursos.
Un autor que para Benhur León Adalberto Zuleta Ruíz tuvo mucho peso fue Guy Hocquenhem (1972). El primer libro, fotocopia, que me facilitó León fue el texto «El deseo homosexual» de éste miembro en Francia del FHAR Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, el cual leímos en francés y con diccionario en mano.

Creo que uno de los temores de la gente hacia León era precisamente que no había gran distancia entre el discurso y la práctica y que por ello proponía intercambios sexuales políticos que a algunos no le sonaban como una realización práctica de la teoría sobre el sexo y el poder, sino al interés oculto de querer “culiar” con todo el mundo; tal vez por ello, también pasó de ser el “perverso” del que yo hablaba, en el sentido del que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas, a ser para otros el perverso comprendido como el tipo malo, que hace daño; imagen por cierto bastante lejana de la realidad del tipo amoroso que era León.

Uno de los problemas de “Ventana Gay” (revista del MLHC Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia) fue precisamente la incapacidad de algunos de sus miembros de ser realmente transgresores en lo cotidiano y en el discurso, para serlo, de pronto, en la habitación en la que dejaban fluir sus verdaderos deseos.

A León le tenían miedo, en especial al estar con él en la calle, pero igualmente lo invitaban a participar de los "trabajos sexuales colectivos" en los que el texto afloraba al mismo tiempo que el semen.

A pesar de que el discurso de Zuleta parecía tener aceptación, luego de los encuentros sexuales en lo que él participaba la gran mayoría solo se quedaba con la paja, ya sea en mano propia o en cuerpo ajeno.

Por otro, cabe bien señalar que en “Ventana Gay” tuvo un gran peso el que ponía el dinero, el abogado Guillermo Cortés, y que por ello a diferencia de Zuleta allí se dio bastante poder a, por ejemplo, la discusión para el cambio del Código Penal en 1980, en el que dejó de ser delito el acceso carnal homosexual (antiguo artículo 323 del Código Penal en 1936).

Para León siempre fue más importante el cambio de la cotidianidad, de la cultura, que el cambio de la norma legal. León siempre fue un militante y para algunos eso se traducía en contemplarlo como un ser irreverente que atentada contra las estructuras establecidas.

León hizo mucha mella en mí. Cabe recordar aquí, que en algún momento de la historia del Movimiento Homosexual Colombiano, alguna persona pidió y logró que me “echaran” por una semana, del MLHC porque yo era “muy marica”. En la práctica yo había asumido una buena parte de las propuestas de Zuleta y exigía reivindicar el discurso “marica” como ejercicio político, por tanto, era necesario reivindicar la analidad como ejercicio de poder y los amaneramientos gestuales y en la oralidad como una práctica de ruptura con la masculinización o más correctamente con el tono masculino con que se les pretendía matizar a las ideas en su expresión oral, para hacerlas más creíbles y serias; situación machista que aún se sigue presentando.

En el MLHC me aceptaron nuevamente como miembro, luego de que con un cartel que decía “Ser marica es cosa seria, es cuestión de hombres”, me parara, como protesta y antes de que todos los participantes ingresaran, frente a la puerta de la Biblioteca Emmanuel Mounier en donde nos reuníamos todos los sábados. Es importante señalar que no me recibieron porque aceptaran el discurso de la maricada, sino para que los transeúntes y el director de la biblioteca no pensaran que algunos de los que allí se reunían eran tan maricas como yo. Realmente no lo eran ser marica es un acto político sexual y ello no es lo mismo que follar, “culiar” como se dice en Colombia, con un hombre.



[1] Asesinado el 23 de agosto de 1993
[2] Ha triunfado el evangelio de Freud. Los conventos van desapareciendo, y a los sacerdotes los llevan a juicio por sus numerosas ofensas contra la castidad. El sexo es el gran desorganizador de la sociedad; los ascetas de antaño no se equivocaban en ese sentido. Las prohibiciones religiosas, embarazosamente detalladas, que al liberal moderno le parecen excesivas y ridículas –contra la masturbación, la anticoncepción, la homosexualidad y la sodomía, así llamada— eran intentos fragmentarios para emparedar los torrentes de lo polimórfico perverso que, en nuestro tiempo, han socavado de manera conspicua esas instituciones confinantes y todavía no reemplazadas: el matrimonio y la familia patriarcal. La pornografía y esa prima ligeramente más recatada, la publicidad, presentan un mundo ideal, y las pretensiones de lo ideal tensionan y fatigan la imperfecta realidad. En http://www.operamundi-magazine.com/2016/08/sobre-la-lujuria.html
[3] El niño es un perverso polimórfico que carece de un sexo definido. Para Freud, el niño, pese a poseer una propensión al placer, carece, ciertamente, de caracteres definitivamente masculinos o femeninos. No es sino hasta después de lo que Freud denomina la fase sádico-anal, con la consecución de un objeto de deseo sexual y posteriormente con la pubertad, que el sujeto se hace con uno de los sexos y que, por ende, consolida una identidad psíquica sexuada (por lo demás, de claros rasgos normativos: se trata de una heterosexualidad restringida al coito, genitocéntrica y dirigida unilateralmente a la consecución del orgasmo masculino y la procreación; allende esta configuración Freud habla, de hecho, de “anormalidades” e “inversiones”). El perverso, Zuleta en este caso lo era al no definirse heterosexual y jugar con su masculinidad/feminidad.
[4] Todo concepto es polívoco está habitado por tensiones internas, por significados que no son completamente coherentes, es decir, la polivocidad imposibilita pensar una totalidad lógicamente integrada.



León Zuleta, más que un compañero de cama

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Alicante, 23 de agosto de 2016
Qué bueno iniciar el día con una reflexión amena, profunda y cuestionadora: hablar de León Zuleta [1] veintitrés años después de su asesinato, a quien yo solía llamar el “polimórfico perverso[2],[3], nombre que degeneró para algunos en el “polívoco[4] perverso”; quitando el peso a su gran capacidad para aparecer y desaparecer y su mimetismo que bien lo hacía ser querido en diversos espacios e incluso, por personas harto diferentes. 
Preocupante ese cambio de pasar de ser un polimórfico a un polívoco, porque era bien claro para Zuleta que el lenguaje jugaba un papel determinante en la construcción de los discursos.
Un autor que para Benhur León Adalberto Zuleta Ruíz tuvo mucho peso fue Guy Hocquenhem (1972). El primer libro, fotocopia, que me facilitó León fue el texto «El deseo homosexual» de éste miembro en Francia del FHAR Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, el cual leímos en francés y con diccionario en mano.
Creo que uno de los temores de la gente hacia León era precisamente que no había gran distancia entre el discurso y la práctica y que por ello proponía intercambios sexuales políticos que a algunos no le sonaban como una realización práctica de la teoría sobre el sexo y el poder, sino al interés oculto de querer “culear” con todo el mundo; tal vez por ello, también pasó de ser el “perverso” del que yo hablaba, en el sentido del que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas, a ser para otros el perverso comprendido como el tipo malo, que hace daño; imagen por cierto bastante lejana de la realidad del tipo amoroso que era León.
Uno de los problemas de “Ventana Gay” (revista del MLHC Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia) fue precisamente la incapacidad de algunos de sus miembros de ser realmente transgresores en lo cotidiano y en el discurso, para serlo, de pronto, en la habitación en la que dejaban fluir sus verdaderos deseos. Por otro, cabe bien señalar que en “Ventana Gay” tuvo un gran peso el que ponía el dinero, el abogado Guillermo Cortés, y que por ello a diferencia de Zuleta allí se dio bastante poder a, por ejemplo, la discusión para el cambio del Código Penal en 1980, en el que dejó de ser delito el acceso carnal homosexual (antiguo artículo 323 del Código Penal en 1936).
Para León siempre fue más importante el cambio de la cotidianidad, de la cultura, que el cambio de la norma legal. León siempre fue un militante y para algunos eso se traducía en contemplarlo como un ser irreverente que atentada contra las estructuras establecidas.
León hizo mucha mella en mí. Cabe recordar aquí, que en algún momento de la historia del Movimiento Homosexual Colombiano, alguna persona pidió y logró que me “echaran” por una semana, del MLHC porque yo era “muy marica”. En la práctica yo había asumido una buena parte de las propuestas de Zuleta y exigía reivindicar el discurso “marica” como ejercicio político, por tanto, era necesario reivindicar la analidad como ejercicio de poder y los amaneramientos gestuales y en la oralidad como una práctica de ruptura con la masculinización o más correctamente con el tono masculino con que se les pretendía matizar a las ideas en su expresión oral, para hacerlas más creíbles y serias; situación machista que aún se sigue presentando.
En el MLHC me aceptaron nuevamente como miembro, luego de que con un cartel que decía “Ser marica es cosa seria, es cuestión de hombres”, me parara, como protesta y antes de que todos los participantes ingresaran, frente a la puerta de la Biblioteca Emmanuel Mounier en donde nos reuníamos todos los sábados. Es importante señalar que no me recibieron porque aceptaran el discurso de la maricada, sino para que los transeúntes y el director de la biblioteca no pensaran que algunos de los que allí se reunían eran tan maricas como yo. Realmente no lo eran ser marica es un acto político sexual y ello no es lo mismo que follar, “culiar” como se dice en Colombia, con un hombre.



[1] Asesinado el 23 de agosto de 1993
[2] Ha triunfado el evangelio de Freud. Los conventos van desapareciendo, y a los sacerdotes los llevan a juicio por sus numerosas ofensas contra la castidad. El sexo es el gran desorganizador de la sociedad; los ascetas de antaño no se equivocaban en ese sentido. Las prohibiciones religiosas, embarazosamente detalladas, que al liberal moderno le parecen excesivas y ridículas –contra la masturbación, la anticoncepción, la homosexualidad y la sodomía, así llamada— eran intentos fragmentarios para emparedar los torrentes de lo polimórfico perverso que, en nuestro tiempo, han socavado de manera conspicua esas instituciones confinantes y todavía no reemplazadas: el matrimonio y la familia patriarcal. La pornografía y esa prima ligeramente más recatada, la publicidad, presentan un mundo ideal, y las pretensiones de lo ideal tensionan y fatigan la imperfecta realidad. En http://www.operamundi-magazine.com/2016/08/sobre-la-lujuria.html
[3] El niño es un perverso polimórfico que carece de un sexo definido. Para Freud, el niño, pese a poseer una propensión al placer, carece, ciertamente, de caracteres definitivamente masculinos o femeninos. No es sino hasta después de lo que Freud denomina la fase sádico-anal, con la consecución de un objeto de deseo sexual y posteriormente con la pubertad, que el sujeto se hace con uno de los sexos y que, por ende, consolida una identidad psíquica sexuada (por lo demás, de claros rasgos normativos: se trata de una heterosexualidad restringida al coito, genitocéntrica y dirigida unilateralmente a la consecución del orgasmo masculino y la procreación; allende esta configuración Freud habla, de hecho, de “anormalidades” e “inversiones”). El perverso, Zuleta en este caso lo era al no definirse heterosexual y jugar con su masculinidad/feminidad.
[4] Todo concepto es polívoco está habitado por tensiones internas, por significados que no son completamente coherentes, es decir, la polivocidad imposibilita pensar una totalidad lógicamente integrada.



León Zuleta, más que un compañero de cama

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Alicante, 23 de agosto de 2016
Qué bueno iniciar el día con una reflexión amena, profunda y cuestionadora: hablar de León Zuleta [1] veintitrés años después de su asesinato. León es cofundador, junto a Velandia, del MLHC Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia.
Zuleta, a quien yo solía llamar el “polimórfico perverso[2],[3], nombre que degeneró para algunos en el “polívoco[4] perverso”; quitando el peso a su gran capacidad para aparecer y desaparecer y su mimetismo que bien lo hacía ser querido en diversos espacios e incluso, por personas harto diferentes.
Preocupante ese cambio de pasar de ser un polimórfico a un polívoco, porque era bien claro para Zuleta que el lenguaje jugaba un papel determinante en la construcción de los discursos.
Un autor que para Benhur León Adalberto Zuleta Ruíz tuvo mucho peso fue Guy Hocquenhem (1972). El primer libro, fotocopia, que me facilitó León fue el texto «El deseo homosexual» de éste miembro en Francia del FHAR Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, el cual leímos en francés y con diccionario en mano.
Creo que uno de los temores de la gente hacia León era precisamente que no había gran distancia entre el discurso y la práctica y que por ello proponía intercambios sexuales políticos que a algunos no le sonaban como una realización práctica de la teoría sobre el sexo y el poder, sino al interés oculto de querer “culiar” con todo el mundo; tal vez por ello, también pasó de ser el “perverso” del que yo hablaba, en el sentido del que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas, a ser para otros el perverso comprendido como el tipo malo, que hace daño; imagen por cierto bastante lejana de la realidad del tipo amoroso que era León.
Uno de los problemas de “Ventana Gay” (revista del MLHC) fue precisamente la incapacidad de algunos de sus miembros de ser realmente transgresores en lo cotidiano y en el discurso, para serlo, de pronto, en la habitación en la que dejaban fluir sus verdaderos deseos. A León le tenían miedo, en especial al estar con él en la calle, pero igualmente lo invitaban a participar de los "trabajos sexuales colectivos" en los que el texto afloraba al mismo tiempo que el semen.
A pesar de que el discurso de Zuleta en los encuentros sexuales en lo que él participaba, parecía tener aceptación, la gran mayoría solo se quedaba con la paja (no con lo substancial), ya sea en mano propia o en cuerpo ajeno.
Por otro, lado cabe bien señalar que en “Ventana Gay” tuvo un gran peso en los temas el que ponía el dinero, el abogado Guillermo Cortés, y que por ello a diferencia del pensar de Zuleta y mío, allí se dio bastante importancia a, por ejemplo, la discusión para el cambio del Código Penal en 1980, con el que dejó de ser delito el acceso carnal homosexual (antiguo artículo 323 del Código Penal en 1936).
Para León siempre fue más importante el cambio de la cotidianidad, de la cultura, que el cambio de la norma legal. Esto también lo aprendí de León, quien siempre fue un militante y para algunos, eso se traducía en contemplarlo únicamente como un ser irreverente que atentada contra las estructuras establecidas, y es que en ese entonces, como ahora, algunos homosexuales y lesbianas son de derechas, aun cuando gracias a la vida se comportan como sexo izquierdistas en la cama, o al menos eso espero.
León hizo mucha mella en mí. Cabe recordar aquí, que en algún momento de la historia del Movimiento, alguna persona pidió y logró que me “echaran” por una semana del MLHC porque yo era “muy marica” (lo sigo siendo). En la práctica yo había asumido una buena parte de las propuestas de Zuleta y exigía reivindicar el “discurso marica” como ejercicio político, por tanto, era necesario reivindicar la analidad como ejercicio de poder y los amaneramientos gestuales y en la oralidad como una práctica de ruptura con la masculinización o más correctamente con el tono masculino con que se les pretendía matizar a las ideas en su expresión oral, para hacerlas más creíbles y serias; situación machista que aún se sigue presentando.
En el MLHC me aceptaron nuevamente como miembro, luego de que con un cartel que decía “Ser marica es cosa seria, es cuestión de hombres”, me parara, como protesta y antes de que todos los participantes ingresaran, frente a la puerta de la Biblioteca Emmanuel Mounier en donde nos reuníamos todos los sábados. Es importante señalar que no me recibieron porque aceptaran el discurso de la maricada, sino para que los transeúntes y el director de la biblioteca no pensaran que algunos de los que allí se reunían eran tan maricas como yo. Realmente no lo eran ser marica es un acto político sexual y ello no es lo mismo que follar, “culiar” como se dice en Colombia, con un hombre.


[1] Asesinado el 23 de agosto de 1993
[2] Ha triunfado el evangelio de Freud. Los conventos van desapareciendo, y a los sacerdotes los llevan a juicio por sus numerosas ofensas contra la castidad. El sexo es el gran desorganizador de la sociedad; los ascetas de antaño no se equivocaban en ese sentido. Las prohibiciones religiosas, embarazosamente detalladas, que al liberal moderno le parecen excesivas y ridículas –contra la masturbación, la anticoncepción, la homosexualidad y la sodomía, así llamada— eran intentos fragmentarios para emparedar los torrentes de lo polimórfico perverso que, en nuestro tiempo, han socavado de manera conspicua esas instituciones confinantes y todavía no reemplazadas: el matrimonio y la familia patriarcal. La pornografía y esa prima ligeramente más recatada, la publicidad, presentan un mundo ideal, y las pretensiones de lo ideal tensionan y fatigan la imperfecta realidad. En http://www.operamundi-magazine.com/2016/08/sobre-la-lujuria.html
[3] El niño es un perverso polimórfico que carece de un sexo definido. Para Freud, el niño, pese a poseer una propensión al placer, carece, ciertamente, de caracteres definitivamente masculinos o femeninos. No es sino hasta después de lo que Freud denomina la fase sádico-anal, con la consecución de un objeto de deseo sexual y posteriormente con la pubertad, que el sujeto se hace con uno de los sexos y que, por ende, consolida una identidad psíquica sexuada (por lo demás, de claros rasgos normativos: se trata de una heterosexualidad restringida al coito, genitocéntrica y dirigida unilateralmente a la consecución del orgasmo masculino y la procreación; allende esta configuración Freud habla, de hecho, de “anormalidades” e “inversiones”). El perverso, Zuleta en este caso lo era al no definirse heterosexual y jugar con su masculinidad/feminidad.
[4] Todo concepto es polívoco está habitado por tensiones internas, por significados que no son completamente coherentes, es decir, la polivocidad imposibilita pensar una totalidad lógicamente integrada.



miércoles, 30 de diciembre de 2015

Documental Derecho a la Felicidad, Relatos del Exilio, un aporte a la memoria histórica colombiana

Agradezco al Maestro Lisandro Duque, Gerente General y Luisa Fernanda López, Productora General y Coordinadora de contenidos de "Relatos del Exilio", Canal Capital y a su equipo de realización, en especial a Angélica Pérez Pérez y Nicolás Quimbayo, el respeto y el calor humano con el que han realizado el documental.
Este hace parte de la serie “Relatos en el exilio” y debo decir que yo mismo me he conmovido al escuchar y mirar los ojos de quienes se han autorizado a contar su historia, pues a través de ellos y ellas, he sentido que no estoy solo pero sobre todo que la mía no es una lucha separada ni diferente de otras luchas por la paz.
Luego de un atentado contra mi vida y de amenazas de muerte que incluyeron a mi familia decidí NO callarme y seguir en mi lucha desde otros territorios. Preferí refugiarme en otras tierras y buscar el asilo porque al concedérmelos el Gobierno Español le estaba diciendo a Colombia y a sus mandatarios que reconocen que en nuestro país se vulneran los derechos fundamentales y el Estado no cumple con la obligación que tiene como lo es el de proteger adecuadamente a todos sus ciudadanos.
Acepté participar en el proyecto “Relatos en el exilio” y contar mi historia porque creo que es necesario que las personas del común se den cuenta de que somos muchos y muchas quienes vivimos la persecución, la exclusión, el desplazamiento forzado e incluso sufrimos atentados  y amenazas de muerte; que somos muchos los que hemos  tenido que vivir historias de dolor y separación de los seres amados, pero que son otros muchos más, los que a pesar de lo contundentes que son sus circunstancias se ven obligados a permanecer y exponer su vida en su deseo de que la paz sea posible y de que no existan ciudadanos de segunda clase.
Mi participación es un homenaje a quienes siguen luchando para que cesen los vacíos humanos en nuestra sociedad, porque se reconozca que ellos también son víctimas y que el reconocimiento no solo conlleva resarcir emocionalmente a las personas sino sobre todo creando las condiciones para que muchos no salgan y quienes hemos tenido que hacerlo, podamos retornar en las mejores condiciones posibles de paz y seguridad.
Mi participación es un homenaje a quienes siguen luchando para que cesen los vacíos humanos en nuestra sociedad; para que se reconozca que ellos también son víctimas, y que el reconocimiento, no sólo conlleva resarcir emocionalmente a las personas, sino sobre todo: en crear las condiciones para que muchos no salgan y quienes hemos tenido que hacerlo, podamos retornar en las mejores condiciones posibles de paz y seguridad.

Documental Derecho a la Felicidad, Relatos del Exilio, España, disponible en Youtube: https://youtu.be/s367xMHhpCU

viernes, 20 de diciembre de 2013

Lo nuestro fue amor a primera vista

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, 12 de mayo de 2012

Lo nuestro fue amor a primera vista, era el último chico disponible y no resistí la tentación, tenía que ser mío.
Me lancé en una veloz carrera y lo tomé entre mis manos. Cuando el comerciante me recibió el dinero yo respiré profundamente y celebré con un enorme sorbo de un refresco la alegría de poder poseer mi propio Chiqui-Pride. Su cuerpo de arco iris no solo es el símbolo de la diversidad, es también símbolo de la riqueza cultural, social y política.
Nunca pensé estar allí, tan solo había viajado a México para hablar en un Congreso. Fue una coincidencia que precisamente ese 17 de junio de 2006 se llevara a cabo la Marcha del orgullo lésbico-gay por la avenida Reforma. Todo confluyó para que yo estuviera ese medio día en la Plaza de la Constitución de la ciudad de México, informalmente conocida como El Zócalo.
No había pensado en permanecer por varios días en esa ciudad, pero una amiga, Sara Fernández, me invitó a hospedarme en su casa.
No había pasado por mi mente comprarme un pequeño oso de peluche, yo tan solo había salido para hacer algunas fotos pero cuando lo vi supe que siempre le había querido. Ya previamente me había arrepentido de no haberlo comprado en New York o en San Francisco en dónde lo había visto; no sabría cuándo coincidiría con otra marcha del orgullo en cualquier otro lugar del mundo donde fuera posible conseguir mi Chiqui-Pride.

Ahora que he tenido que refugiarme en España, él viajó conmigo. Ha estado en Madrid, Valencia, San Sebastián y Alicante. No sé en donde estaré en el próximo Día del Orgullo LGTBI, pero allí donde esté, celebrando o no, mi pequeño oso multicolor estará conmigo.

La historia fue publicada originalmente en la Pagina del Museo Nacional de Colombia, con motivo del Día Mundial de los Museos.

Fotografía Chiqui Pride, de la serie "yo también tengo derechos"
Autor: Manuel Antonio Velandia Mora


domingo, 15 de diciembre de 2013

¿2013 año de éxitos o fracasos para la comunidad LGBTI en Colombia?

Por: Leonardo Niño Rodríguez, Periodista - Vida Moderna, Revista SEMANA, Colombia.
11 de diciembre de 2013

Entrevista virtual a Manuel Antonio Velandia Mora

1.   ¿Qué tan significativo fue el 2013 para la comunidad LGBTI en Colombia?
Es evidente que en Colombia la población LGTBI no es una comunidad, pero esto no es diferente a lo que sucede en cualquier otro lugar del mundo y en otras "comunidades", como los cristianos: por una parte van las directivas de las asociaciones y por otra las personas en las distintas identidades que conforman la sigla LGTBI, por eso el logro más significativo no es el matrimonio sino el hecho de que cada vez más gente ha entendido que la lucha no solo es de las asociaciones LGTBI y por el matrimonio; es un esfuerzo conjunto de toda la comunidad que entiende que la sociedad no es equitativa con todos los sectores que la conforman y que los intereses y acciones deben ser mancomunados entre los diferentes colectivos minoritarios al igual que su defensa.

Las asociaciones LGTBI han participado en diversas acciones convocadas por distintas organizaciones y han hecho suyas luchas que antes parecían ser solo de otros.

Al interior de las asociaciones LGTBI se ha avanzado en la comprensión y asunción de las diferencias y luchas particulares de los diferentes sectores que forman esta comunidad.

Si nos centramos en el matrimonio de parejas del mismo sexo entonces el avance es importante porque se discutió en el Congreso el derecho que tienen los homosexuales y lesbianas a casarse; no se ganó pero la falta de decisiones concretas llevó a que algunas parejas optaran por hacer valer el Fallo de la Corte Constitucional y optaran por solicitar el matrimonio en una notaría; las demandas del Procurador condujeron a que la Sala Civil y de Familia del Tribunal de Cundinamarca, ratificara el fallo de tutela de primera instancia que dejaba en firme el matrimonio de dos mujeres, siendo este el tercer matrimonio ratificado por la justicia colombiana.

2.   ¿Por qué es tan importante la aprobación del matrimonio de parejas del mismo sexo?
La aprobación del matrimonio de parejas del mismo sexo es tan importante porque aun cuando es evidente que se pueden casar, esto no se debe dejar a discreción de cada notario, recordemos que esta es la postura de la Superintendencia de notariado y registro.

El superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique Vélez ha declarado que los notarios se oponen a la igualdad de las parejas del mismo sexo y que la única alternativa posible es el “contrato de unión solemne” entre personas del mismo sexo.

No puede haber derechos distintos para los heterosexuales, todas las parejas deben tener los mismos derechos, las mismas obligaciones y el mismo nombre para sus uniones.

3.   ¿Qué tienen las parejas homosexuales que puedan enseñarles a las heterosexuales en aspectos de la convivencia?
Las parejas del mismo sexo no solo pueden enseñarles a las heterosexuales en aspectos de la convivencia sino también en otros muchos temas como la educación de los hijos.

Una de las grandes aprendizajes está en el manejo de la economía doméstica y de los roles que no se desprenden del machismo y la falocracia sino del reconocimiento de la equidad; no se considera que si alguien aporta más dinero al hogar tiene más poder en éste porque las decisiones se toman a partir del acuerdo y las tareas domésticas se reparten en función de las capacidades y al uso del tiempo según las necesidades.

4.   ¿Y en cuanto a la paternidad?
Las parejas del mismo sexo tienen claro la importancia del paternar y del maternar no como representaciones inamovibles de la masculinidad o de la feminidad, sino como estrategias educativas de gran importancia en la formación de los hijos; así como en una pareja intercultural donde cada uno tiene una lengua distinta, se decide que hay que educar en los dos idiomas, las parejas del mismo sexo se reparten las funciones educativas a partir de lo que cada uno de quienes la conforman han desarrollado y se considera importante transmitir en el cuidado y educación de los hijos. Por otra parte por el hecho de haber sido víctimas de crímenes de odio son conocedores de la importancia de la solidaridad, de la equidad, de la tolerancia y el respeto e inculcan en sus hijos dichos valores porque los consideran de gran utilidad en la construcción de la convivencia social.

5.    ¿Aunque ha habido grandes avances en la lucha por los derechos de la comunidad LGBTI, qué viene en 2014 y el futuro cercano para esta población?
En cuestión de derechos en general otro importante avance es que se ha creado la Relatoría sobre los Derechos de las Personas LGBTI en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que iniciará sus labores el 1 de febrero de 2014; esto es clave porque ayuda a que a nivel internacional, tal y como también lo viene haciendo Naciones Unidas, se evidencia desde diferentes instituciones internacionales la permanente vulneración de derechos que convierte a los LGTBI en víctimas permanentes de crímenes de odio.

Vendrán más asesinatos, desapariciones, desplazamientos forzados, personas obligadas a refugiarse en otros países y a solicitar asilo; porque mientras los derechos no sean iguales se seguirán creando las condiciones para que haya  crímenes de odio.

Un tema importante por supuesto es la ratificación del matrimonio igualitario por parte de la Corte Constitucional.

Se ha de seguir luchando por temas como; la adopción; el derecho a que los homosexuales puedan donar sangre; el derecho a que las y los trabajadoras/es sexuales trans,  homosexuales y lesbianas sean reconocidas como tales y obtengan las prerrogativas que de ello se derivan en equidad con los demás trabajadores; el derecho a la operación de cambio de la morfología genital y el tratamiento hormonal para las personas transexuales e intersexuales; el derecho al cambio de sexo en el documento de identidad; el derecho a la educación sin exclusiones, en especial para las personas intersexuales y trans y a que en las instituciones educativas no se permita el bullyng.


Aun cuando las personas LGTBI tienen derechos es evidente que estos aún son derechos de papel, se requiere un cambio cultural y esto conlleva un esfuerzo organizativo y estatal para que el reconocimiento sea pleno y su ejercicio real.

Todo buen suegro pide al niño dios un buen novio para su hijo

Por Manuel Antonio Velandia MoraEspaña, diciembre 13 de 2013

Hoy los muchachos dudan entre aceptar la invitación a la cena navideña en casa de los padres de su novio, o si llevarlo por fin a casa a que éste conozca a sus suegros.

Aunque es verdad que todavía hay suegr*s chapadit*s a la antigua, cada vez es menos extraño que los padres de familia sean relajados y respeten la orientación sexual de sus hijos, al punto de invitar a sus yernos a la cena navideña (Incluso, los papás de algunos chicos solteros piden al divino niño para navidad que se consigan un novio chévere). No obstante, hay otros papás para quienes nunca será divertido que el novio de su hijo esté en la casa; muchas veces los rechazan más por el peso que le dan al “qué dirán los vecinos” que por ellos mismos.

La aceptación de las diversidades sexuales ha tenido un cambio radical en dos generaciones: los padres menores de 40 años suelen tomarse con mucha más apertura mental que su hijo sea gay o lesbiana, que lo que lo hubieran hecho sus propios padres. Los padres entre 40 y 60 aunque les cuesta aceptarlo, son un poco más abiertos (o resignados) y los mayores de 60, especialmente los que tienen convicciones religiosas muy arraigadas, se aferran a la negación.

Y con respecto al perfil de los hijos por edades, en contraste con los padres jóvenes, se está presentando una gran intolerancia en los hijos que tienen 12 a veinte años, que difiere cantidades de lo que dicen y hacen los chicos de los cinco a los 11 años, quienes suelen sorprenderse poco con el tema. Los hijos de 20 a 35 suelen ahora aceptar su orientación sexual con más facilidad; al mejor estilo europeo, en las calles bogotanas, en Transmilenio, jóvenes parejas de hombres o mujeres se toman de la mano, ya ni siquiera en tono desafiante con la sociedad sino de manera desprevenida. Pero la mayoría de los hijos mayores de 35 años cargan aún con el lastre del “qué dirán” y es en la franja donde encontramos más gente de clóset arremetiendo contra los que viven su sexualidad de manera abierta (cof cof Fundación Marido y Mujer, cof cof).

El peso de la religión en ellos es grande, también creo que su negación tiene que ver con la epidemia del sida en los 80s y 90s y el hecho de que en los medios masivos se presentaba una imagen tan dramática de la enfermedad. Algunos padres, no obstante, se sintieron aliviados de que sus hijos siguieran vivos y eso les llevó a cambiar su relación, lo que cambió la actitud incluso hacia los que ahora viven con el VIH/sida.

“En mi casa no saben”

Las madres, más que los padres, casi siempre conocen de la orientación homosexual o lésbica de su hij*, pero el temor a confirmarlo las obliga a no preguntar, hace que prefieran hacerse l*s desentendid*s y no se atrevan a plantear el tema. Cuando se autorizan a interrogar o a fisgonear a hurtadillas las visitas y llamadas telefónicas, es porque ya definitivamente se decidieron a comprobarlo. De todas formas, siempre guardan en el “fondo de sus corazones” la esperanza de estar equivocad*s.

Para un hombre que se piensa homosexual o una mujer que se asume lesbiana es supremamente difícil hablar con su madre y su padre al respecto. Lo es generalmente, no por ell*s mism*s, sino por el temor que tienen a causarles dolor, o más correctamente, a romper los imaginarios construidos sobre ell*s desde cuando empezaron a pensarl*s human*s.  

Mijo, mejor no me diga nada

Desde mucho antes de ser padres y madres, las personas tejen sobre l*s hij*s una serie de fantasías con respecto a toda la globalidad de su ser. L*s piensan no sólo con un cuerpo, sino con un comportamiento, una actividad laboral, un estilo de vida, unas relaciones afectivas, una familia, unas creencias, un*s amig*s, una manera de disfrutar la vida, de comunicarse, una economía. Incluso los imaginan con unas normas de comportamiento, una posición social y hasta tienen claro cómo serán sus niet*s, atreviéndose con todo ello a construir una vida para ell*s.

Los padres y madres en general no educan a sus hij*s en la libertad de la autodeterminación sino desde el principio de la obediencia plena. L*s hij*s saben que autodeterminarse implica, de alguna manera, romper con dichos imaginarios. Los padres y madres igualmente conocen que algunos rompimientos necesariamente ocurrirán, pero no esperan que estos se den precisamente en el “deber ser” para la sexualidad.

Ser homosexual o lesbiana no es algo que se haga contra el padre y la madre. Es una determinación particular que se vive para sí y no en función de otr*s. Sin embargo, quien se asume en una orientación sexual que de alguna manera implica un rompimiento con el “deber ser” socializado, vive un proceso de crisis. Ésta se presenta desde el mismo momento en que se da cuenta de su posible quebrantamiento a la norma estipulada (heterosexual), hasta cuando definitivamente se identica en su orientación sexual (homosexual o lésbica) y la asume para su cotidiano. Estas crisis se genera tanto por su propia contradicción, como por la que se le presenta con el modelo del “deber ser”, cuyos representantes más cercanos y directos son sus propios padres y madres.

La crisis se vive por romper las expectativas ajenas, más que por truncar las propias. Acomodarse a aquello que se le ha trazado “no es posible” porque no se ajusta a su “querer ser”, sino que es una imposición que l* obliga a “ser” aquello que precisamente ha decidido “no ser”. La disyuntiva por la que pasan la gran mayoría de homosexuales y lesbianas está entre decidirse a ser para sí mism*, o seguir el juego social y comportarse en público siguiendo el patrón del “deber ser” que de ell*s se espera.

Si la persona se decide a vivir su vida en función de sí misma, hace entonces explícita su orientación sexual o rompe definitivamente con su grupo familiar como una manera de no confrontar la situación. Si se decide por no hablar al respecto, asume una vida totalmente “clandestina” que l* puede llevar a convivir con su familia hasta bien avanzada su edad o incluso, hasta aceptar construir una relación formal heterosexual. Este último grupo, generalmente, es el que presenta un mayor conflicto para sus familiares y pareja, ya que est*s últim*s, por algunas situaciones, empiezan a notar “algo” que les es extraño; logran “darse cuenta” de que algo está pasando en la otra persona, y esto genera el conflicto que desencadenará la negación total o la evidencia de la orientación sexual. 

La navidad que el procurador no quiere que las familias celebren

Bien sabido es que "Terminator", como bien han apodado algunos al Procurador, ha intentado negar a las familias homoparentales sus derechos, pero a pesar de todos los intentos desde la procuraduría, los matrimonio entre personas del mismo sexo no sólo no perdieron sus derechos, sino que les fueron confirmados.

No todo es rechazo, en Bogotá está el Grupo de Padres, Madres y Familiares de personas LGBT, TRANSFAMILIAS en el que otros padres que se encuentren en conflicto frente a este tema pueden encontrar apoyo. Algunos padres y madres que no aceptan a sus hijos deberían regalarse de navidad una sesión con esta organización.

http://bit.ly/1frn7uv vía @RevistaSemana #BlogsSemana

sábado, 23 de noviembre de 2013

Cuándo cesará la Violencia contra la Mujer

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, un compromiso de tod*s pero que algún*s poc*s quieren asumir.

Cada día cientos de miles de mujeres en el mundo son maltratadas, las violencias las ejercen hombres que dicen amarlas y que en un “arrebato de amor” las asesinan, las
torturan, les echan ácido en sus rostros, las golpean, las secuestran; hombres que en nombre de la paz construyen la guerra y para quienes ellas se convierten en un botín más, es una afrenta sexual a sus enemigos combatientes; hombres que asumen que el cuerpo de la mujer es un objeto sexual a su disposición y para su gusto, hombres que incluso publican documentos sobre como maltratarlas sin dejar huellas, algunas veces patrocinados por fundamentalistas, iglesias cristianas y de otras religiones; hombres que teniendo el poder en sus manos como personajes públicos prefieren ser un ejemplo de
violencia.

Fundamentalismo religioso

La fuerza de los fundamentalismos religiosos ha crecido globalmente,  se encuentran en todas las regiones y religiones, e incluso han querido introducirse en el sistema internacional de derechos humanos. Son absolutistas e intolerantes; anti-mujeres, patriarcales y anti-derechos humanos; tienen que ver con la política y con el poder; son
literalistas y pasados de moda; son violentos. A los fundamentalismos religiosos se los caracteriza como movimientos ideológicos que contradicen las políticas democráticas y la visión de una sociedad igualitaria.
La pobreza nacional es uno de los factores más importantes por detrás de su auge. La agenda de la privatización le está dando espacio a la religión porque el estado quiere transferirle sus funciones a las instituciones religiosas. ¿Quién tiene la capacidad y los
recursos que hacen falta? ¡Las instituciones religiosas! Cuando hay mujeres que no pueden recurrir a los fondos públicos, ¿quién les puede dar refugio y alimentación?

Que violencia tan macha

La violencia física y sexual contra la mujer está muy extendida en América Latina y el Caribe. En un estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en doce países de la región, en el que participaron más de 180.000 mujeres, la mitad de ellas ha sufrido violencia física o sexual.
Entre el 28 y el 74% de las víctimas no hablan de ello, no denuncian y cuando lo hacen las denuncias no resultan en una investigación, el temor a la falta de medidas eficaces hace que las mujeres no se sientan cómodas ni seguras denunciando.
Los papeles rígidos de genero deben cambiarse si se pretende eliminar la violencia contra las mujeres, de ahí la importancia de cambiar los roles, de educar en las escuelas y en las familias y de informar en los medios sobre nuevas formas de relacionarse hombres y mujeres.
Hay una estrecha relación de la violencia contra los niños y la violencia contra la mujer. Niñas que crecen en familias violentas tienen mayor posibilidad de sufrir posteriormente
violencia ellas mismas, y los chicos en convertirse en maltratadores.
Las formas violentas de disciplina son un preámbulo a la violencia física y mental de las mujeres. Al respeto le invito a oír esta entrevista

Ley de papel

En Colombia la ley 1257 del 2008, reclama que a las mujeres víctimas de maltrato se les asegure un acceso adecuado a la protección y medidas de ayuda establecidas. Sin embargo la ley ha quedado en el papel, hasta el punto de que miembros del Comité de la ONU para la eliminación de la discriminación de la mujer, han exigido recientemente al Gobierno de Juan Manuel Santos mayor protección a las mujeres que todavía son víctimas de la violencia sexista, igualmente a que se investiguen dichos casos pues según dicho comité continúan impunes.
En este momento en que se está negociando un eventual acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC, la ONU llamó la atención sobre la necesidad de velar en él por los casos de violencia sexual contra la mujer.
En Colombia la lucha en contra de violencia contra la mujer es histórica. En 1981 se celebró en Bogotá, Colombia, el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, donde se decidió marcar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres, recordando el asesinato en 1960 de las hermanas Mirabal, tres dominicanas que se opusieron fervientemente a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
¿Qué hago yo frente a esta violencia tan macha? Sólo Usted tiene la respuesta, es hora de actuar o de seguir haciéndolo.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Redefiniendo la homosexualidad

Manuel Antonio Velandia Mora
España, noviembre de 2013

La Identidad, orientación sexual y nuevas definiciones de las homosexualidades

La vivencia personal de la temporalidad y espacialidad determinan una forma particular de asumir el mundo a la cual llamamos identidad.
El mundo es relacional y los seres humanos (sistemas) que lo componen tienen identidad en virtud del tipo de relaciones que establecen y en las cuales están inmersos, como también de las propias e inherentes particularidades que nos permiten distinguirnos y diferenciar a los/as demás.
La identidad es ilusión porque si comprendemos que la realidad se construye desde una manera de explicar el mundo, y sabemos que esta no necesariamente tiene que ser objetiva sino que es constitutiva (cada uno lo explica desde su propio uni-verso), entonces, comprendemos que el criterio de validez de la realidad del otro o la otra se da a partir de la efectividad que pueda tener para el/la observador(a) y de las condiciones en que dicho observador ve o escucha.
Se identifica a los otros o las otras no por lo que son sino por lo que quien los está identificando asume que ell*s son.
Reconocer-se en la posibilidad del cambio, de la movilidad generada a partir de las relaciones que establecemos, los territorios de los que hacemos parte, del paso del tiempo en nuestra existencia, de la cultura y la sociedad de la que hacemos parte. De ahí la importancia de reconocer-se persona única, irrepetible, trascendente, evolutiva, dinámica e histórica que construye futuro en su cotidianidad, y por tanto con una sexualidad única.
La identidad puede considerarse como la emergencia de una construcción, no siempre consciente, que afecta los procesos de socialización del sujeto; la identidad emerge de la vida cotidiana, más específicamente de la educación (formal y no formal) que provee a la personas los referentes del "deber ser" de la identidad. Dichos referentes están basados en la cultura, son propios de una sociedad y tiempo determinados, y están afectados por los procesos de interrelación e interdependencia del individuo.

Las identidades sexuales

La identidad además de móvil, es múltiple: particular, social, de socialización. El proceso por el cual la sociedad identifica sexualmente al individuo se llama Identidad Social Sexual.
La sociedad ha creado un patrón «ideal» de identidad sexual: el heterosexual, macho, masculino y falocrático; desde éste modelo, quien asuma una identidad diferente a la preestablecida socialmente, se convierte necesariamente en un ser «diferente», y por tanto marginal.
Ello ha «justificado» que para algunos individuos la identidad sexual particular y la identidad sexual social no estén «sintonizadas» por ello se construye una identidad de socialización que se acopla a las exigencias propias del intercambio social, del contexto ecosistémico y cultural relacional.

La orientación sexual

Es una manifestación de origen genético, pero no heredado, por tanto no es innata, por el gran peso que en su definición tiene la cultura.
La herencia genética es la manera en que se transmiten, de generación en generación, las características fisiológicas: morfológicas y bioquímicas de los seres vivos. No es innata la homosexualidad porque No ha nacido con el sujeto, sino se ha construido culturalmente y a partir de la experiencia y la educación.
La homosexualidad es una construcción social que se suma a la estructura biológica; la homosexualidad es además ecosistémica, es decir propia de cada tiempo, espacio y cultura.
La homosexualidad y la lesbianidad se producen cuando la persona hace conciencia identitaria. Quienes follan con otros hombres o con otras mujeres y no le dan el nombre de práctica homosexual o lésbica a su disfrute no son homosexuales o no son lesbianas, son hombres que follan con otros hombres o mujeres que tienes relaciones genitales con otras mujeres.
Así haya una predisposición biológica si no le dan rienda a su deseo, erotismo, genitalidad, afectividad y tienen conciencia de ello, no son homosexuales.
La homosexualidad es solo un nombre que explica vivencias diversas, si se les pide a muchos homosexuales que definan qué es su homosexualidad, se observará que cada uno vive la propia y desde su vivencia define su identidad; igual sucede con la lesbianidad.

Nuevas definiciones para las orientaciones sexuales

Se denomina orientación sexual homosexual a la de un hombre (biológico, optado o transformado) que orienta sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad, a partir de manifestaciones homodeseantes, homoeróticas, homoafectivas y homogenitales, hacia otro hombre biológico, optado o transformado; fundamentándose para ello en su deseo, erotismo, afectividad, genitalidad y/o la conciencia que tiene de dicha orientación.
Se denomina orientación sexual lésbica a la de una mujer (biológica, optada o transformada) que orienta sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad, a partir de manifestaciones lesbicodeseantes, lesbicoeróticas, lesbicoafectivas y lesbicogenitales, hacia otra mujer biológica, optada o transformada; fundamentándose para ello en su deseo, erotismo, afectividad, genitalidad y/o la conciencia que tiene de dicha orientación.
El erotismo hace referencia a la capacidad que tienen determinadas partes del cuerpo de convertirse en zonas de placer y señala igualmente la excitación que produce un estímulo. Rebasa la esfera de lo genital y se amplía hasta las esferas de socialización y la cultura. La eroticidad lleva inmersos unos referentes relacionados con los sentidos, o más concretamente con lo que se ha visto, oído, tocado, degustado u olfateado. Se puede recibir estímulo de diferentes situaciones y cosas que pueden atraer la atención, como por ejemplo, del cine, la literatura, las fragancias, las texturas, las situaciones, los objetos.
Lo erótico es una elaboración superior del deseo, no solamente es imaginado sino que puede ser practicado; implica un proceso que tiene relación directa con el disfrute o displacer que produce satisfacerlo o no. Lo erótico posee una carga, al deseo no siempre se le pone un cuerpo, a lo erótico sí. Se desea ser acariciado por una mano, sin que necesariamente importe el hombre o la mujer de la que cuelga la mano.
Según Camilo José Cela, el erotismo es "...el apetito sexual contemplado en sí mismo o en función de los signos, las zonas erógenas, situaciones y objetos capaces de fijar su atención o despertarlo de su sueño. Es la exaltación -y aún la sublimación- del instinto sexual, no siempre ligada a la función tenida por sexual (genital)...". 
El erotismo implica el reconocimiento propio y de la pareja en toda su extensión y no únicamente en su función genital. El erotismo no siempre está mediado por el amor, lo está por la necesidad del disfrute. Incluso en muchas ocasiones se vivencia como una experiencia ajena al otro o a la otra.
Para la Real Academia Española de la lengua “... el amor hace alusión a la atracción de un sexo hacia otro”. Hacer el amor, según la misma academia, hace referencia al acto “sexual”, es decir a la cópula; es un eufemismo de antigua utilización. Como el concepto de amor suele vincularse a contenidos genitales (algunas personas se refieren a las relaciones genitales como “hacer el amor”), sin embargo se prefiere hacer referencia al concepto de afectividad para hablar de la vinculación emocional entre dos personas, cualquiera que sea su sexo u orientación sexual.
Afectividad es el conjunto de sentimientos y emociones de una persona. Sentir afecto por alguien no conlleva una reciprocidad ni se fundamenta en la posibilidad del intercambio genital, aun cuando puede estar acompañado de este.
La genitalidad es un componente fundamental de las sexualidades. Se refiere a la posibilidad del intercambio genital entre dos personas. Inicialmente el concepto de genitalidad -del latín genitalis; apto para la generación- hacía referencia a la posibilidad de la cópula hombre-mujer.  Sin embargo, la acepción actual abarca en su definición lo relativo a ella o a los órganos que la posibilitan, y no implica necesariamente la penetración.
Al hablar de genitalidad se hace referencia a cualquier expresión comportamental sexual en la que hay contacto con los genitales de otra persona, en pareja o grupalmente. Tocar los senos o el pecho, acariciar el cuerpo en lugares extragenitales no es una práctica genital sino una práctica erótica. Una de los fines de la genitalidad además de la obtención de placer es la reproductividad.

Cabe aclarar que no es correcto hablar de homosexualismo o lesbianismo, ismo es doctrina, sistema, escuela o movimiento y las homosexualidades y las lesbianidades no lo son.