jueves, 24 de octubre de 2013

La inquisición de #MonseñorProcurador

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, octubre 25 de 2013

Más papista que el Papa #MonseñorInquisidor extiende las redes persecutorias

La política hoy ha logrado imponer el dogma de que cualquier gusto o inclinación personal en materia sexual y por lo tanto en materia de familia es incuestionable moralmente y que siempre que sea libre y consentida debe ser celebrada por parte de la sociedad y del Estado en nombre de la adversidad, la realidad social reflejada en más de 30 años de investigación científica muestra que la naturaleza y la estructura de cada familia afecta su dinámica interna”, ha dicho el Procurador Ordoñez durante el Congreso de las Cajas de Compensación, en Pereira (Risaralda).

En esta inocente frase, digo inocente por no decir ignorante, hay varias contradicciones que bien merecen destacarse:

La ciencia, de la que hace citación inapropiadamente Monseñor, ha dicho reiteradamente que la orientación sexual no es un gusto ni una inclinación. La edición vigente del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales es la quinta, DSM-5, de la American Psychiatric Association (APA), publicada el 18 de mayo de 2013, no habla de la homosexualidad porque esta fue eliminada como enfermedad en 1973 del DSM-IV.

La homosexualidad nunca fue para la ciencia un “gusto” y en cuanto a denominarla “inclinación” valdría decir que no es el termino más correcto, porque eso implicaría reconocer que la heterosexualidad es el camino “derecho”, no inclinado. Tampoco es inclinación si partimos de que para algunos teóricos hay evidencias de que factores biológicos pueden jugar un papel decisivo en su definición.

En materia de familia ninguna es incuestionable moralmente por sí misma, tal y como lo afirma el procurador. No es inmoral establecer un vínculo para paternar o maternar. La familia, ya sea homoparental, es decir aquella donde una pareja de hombres o de mujeres se convierten en progenitores de uno o más niños o niñas, o sea familia heterosexual, aquella donde la pareja la conforman un hombre y una mujer, se constituye desde el amor y este no es inmoral, lo inmoral el vulnerar sus derechos.

Por supuesto que todo es cuestionable moralmente, incluso la familia, como lo hace Ordoñez, porque la moralidad corresponde a la esfera de la subjetividad y de esta él ha hecho gala permanentemente, tal y como se puede desprender desde su trabajo de tesis para obtener el título de abogado en la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga, denominado “Presupuestos fundamentales del Estado católico”.

Ahora bien él afirma que familia debe ser celebrada por parte de la sociedad y del Estado y ser incuestionable moralmente siempre que sea libre y consentida. En esto estoy plenamente de acuerdo, lástima que él incluso llegue a perseguir, hasta el punto de comportarse como inquisidor, no solo de las parejas del mismo sexo sino de los jueces que se han autorizado a interpretar el fallo de la Corte Constitucional de una forma diferente a lo que él, en su sapiencia, asume como el “deber ser” o al exigir a los procuradores regionales que le informen qué han hecho sobre este tema para ver cómo vigila o mejor como sanciona a quien no está en acuerdo con él.

Tiene razón cuando dice que la realidad social reflejada en más de 30 años de investigación científica muestra que la naturaleza y la estructura de cada familia afecta su dinámica interna, si no fuera por ello no habría tanto vulnerador sexual heterosexual pues es en la familia heterosexual, que es la mayoría, en donde la mayoría de hombres y mujeres han sido vulnerados sexualmente, de donde han salido los habitantes de la calle, los delincuentes de todas las calañas, los paramilitares o los políticos corruptos, pero también han emergido los mejores seres humanos.

Lo que olvida  #MonseñorInquisidor es que los estudios demuestran que en las familias homoparentales se aprende el respeto, la tolerancia y la solidaridad, porque es verdad que la estructura de cada familia afecta la dinámica interna de cada ser humano, y para las parejas de lesbianas y las parejas de homosexuales los hijos no son un error, el resultado de un condón roto, de una borrachera, de una vulneración sexual o de una vida sexual mal planificada y estructurada, sino precisamente es el amor los que les lleva a querer paternar o maternar.

De todas formas es evidente que no todo el mundo le teme al #monseñorInquisidor, pues la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá tumbó la decisión de un juzgado de esta ciudad de anular un matrimonio entre dos hombres. No fue necesario llegar a la Corte Constitucional.