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martes, 6 de marzo de 2012

Buscando placer

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, marzo de 2012

Ayer entré al baño de una universidad y vi a dos hombres mirándose el pene mientras orinaban. Por supuesto esto también se ve en los  baños de cines, centros comerciales, saunas, videos, bares e inclusive cerca de los árboles del Parque Nacional en Bogotá, Madrid o Ámsterdan. No es un hecho extraño, desde que me conozco marica he visto una y otra vez esta actividad erótica. El voyerismo y exhibicionismo son tan solo algunas de la gran cantidad de Expresiones Comportamentales Sexuales (ECS) que existen.

Los seres humanos en la medida en que nos desarrollamos y nos complejificamos solemos buscar formas de encontrar y provocar un mayor disfrute; sin embargo, en algunas ocasiones se le suman a las ECS algunos elementos adicionales que parecen hacerlas aún más excitantes; por ejemplo, es común que algunos homosexuales le adicionen a la búsqueda del placer la clandestinidad, el anonimato y/o que lo hagan en espacios no permitidos como los ya citados.

Esta búsqueda tiene que ver con que el placer parece ser aún mayor en circunstancias en las que podemos producir una más elevada cantidad de adrenalina; en esos momentos se incrementan el ritmo cardiaco y el de la respiración, se siente que la sangre se sube a la cabeza (a ambas), y las personas se asumen más osadas, lanzadas, atrevidas... pero no siempre es así; muchos de quienes lo hacen no buscan estas emociones y sensaciones adicionales, sino que se hacen clandestinos como parte de su propia autodiscriminación, en sus  temores particulares fundados en el miedo a asumirse plenamente como homosexuales.

En otras ocasiones, cuando la ECS es llevada al extremo, es decir se convierte en la única forma que tiene la persona de obtener placer, negándose incluso a relacionarse afectivamente con otras personas, entonces es necesario que se le apoye psicológicamente, ya que sufre un daño emocional que requiere ser tratado.

A las Expresiones Comportamentales Sexuales las han llamado de muchas maneras desviaciones, aberraciones, anormalidades, enfermedades o parafilias, como una manera de discriminar a quienes han encontrado en ellas una forma de obtener o proveer placer.

Un hecho que parece contradictorio es que generalmente los hombres heterosexuales no suelen realizar algunas prácticas como el exhibicionismo o el toque genital en los baños públicos, y solo suelen lanzarse a las prácticas clandestinas en aquellos momentos en que ponen “los cachos” con alguien cercano al lugar de trabajo o deciden intercambiar con una trabajadora sexual. Esto ha llevado a que en la moral publica encuentre en las ECS una razón para discriminar aún más a los homosexuales, por considerar que estas prácticas son un acto propio de todos y no de algunos, como realmente sucede.

En algunos bares en Bogotá, pero también en muchas otras ciudades del mundo las ECS se han vuelto parte del espectáculo cotidiano. Es común ver travestis y transformistas (sí, estas también son maneras de obtener placer), show nudistas, hombres que se masturban en publico, personas que se acarician mientras rozan explícitamente sus genitales, y alguno que otro toqueteo genital y mirada clandestina en un orinal del lugar, cuando no, es que se encierran en el cuarto de baño para gozarse el impulso y no perder la “oportunidad”.

En algunos lugares del mundo algunas de estas expresiones en público son delito, en Colombia también. Inclusive, en algunos países se penaliza el hecho así el acto sea consentido y entre mayores, pero el tema no es si es correcto o no para la moral judeocristiana y el pensamiento oficial, el hecho en cuestión, el que me preocupa, es que algunas personas deban recurrir a este tipo de actos porque los homosexuales no contamos con organizaciones que se preocupen por el apoyo emocional para aquellos que hasta ahora comienzan o se encuentran confundidos.

Cada vez más las organizaciones de hombres homosexuales se centran más en la política, en la rumba, el vestido de la reina, el bazar, el grupo de oración, en pelearse unos con otros que en aquello que es realmente importante: los homosexuales somos seres políticos y sexuados, nuestra sexualidad es un hecho político y la convivencia social en armonía tan solo será posible cuando todos tengamos los mismos derechos y oportunidades, y en especial cuando podamos contar con el apoyo profesional e institucional para apoyarnos en el proceso de construcción de nuestra identidad de orientación sexual, alguien con quien hablar de nuestros temores, necesidades, conflictos y expectativas y cuando para ser felices no tengamos que escondernos.

lunes, 17 de agosto de 2009

¡Que te den por el culo!

Por Manuel VelandiaEspaña, agosto de 2009

El autor reflexiona sobre el uso del lenguaje en la cotidianidad y sobre cómo los homosexuales no son consientes de su propia homofobia, acto que llega incluso a volver insulto lo que para sí mismos es una fuente de placer o a ver en una imagen del ano una ofensa visual.

El lenguaje es un elemento importante en la perpetuación del poder. El lenguaje genera mundos y los homosexuales nos hemos valido de él para negarnos a nosotros mismos, para excluir a nuestros congéneres y para reafirmar el poder de los machos heterosexuales e inclusive el de los machos homosexuales.

!Que te den por el culo! es un insulto bastante frecuente en España, tan frecuente que los homosexuales lo usan continuamente. Es preocupante que este que parece un buen deseo expresado a un amigo gay a quien estimamos sea una manera de agredirse verbalmente, incluso entre homosexuales. Que se use esta expresión es un acto bastante homofóbico, pero mucho más homofóbico es que los homosexuales lo utilicen.

La homofobia internalizada y expresada en el lenguaje es muy usual en nuestros países; por ejemplo, es común que los LGBT hispanoparlantes se refieran a los heterosexuales como "straight" (directo, derecho), lo que significa aceptar que los demás somos "torcidos". Tal vez por ello mismo se cree que la orientación sexual homosexual es una inclinación, una tendencia e incluso un desequilibrio, reafirmando la idea de que la heterosexualidad es el modelo del equilibrio y el orden establecido.

Se dice que quien es penetrado es "pasivo", pues se considera que la pasividad es una cualidad de la feminidad. Los homosexuales no aceptan fácilmente su analidad y mucho menos lo hacen en público; si reflexionáramos más profundamente al respecto nos daríamos cuenta de que en la práctica, el "pasivo" de la relación es el dueño del pene, pues si el activo sierra sus nalgas termina decidiendo que entra o no en su cuerpo, por lo que el penetrador termina siendo el pasivo.

Algunos homosexuales siguen la tendencia que relaciona ser hombre con penetrar y ser mujer con recibir la penetración, incluso algunos se niegan a disfrutar ser penetrados y prefieren ser quienes penetran como una auto-referencia que les permite "ser el hombre de la relación". Yo siempre me pregunto por qué hay que ser macho, masculino, falocrático y penetrador, por qué nos duele tanto el cerebro cuando nos posibilitamos encontrar el placer anal.

Es verdad que una penetración duele, en especial si el pene de nuestro compañero es bastante grande, pero duele mucho más cuando el otro se comporta como una bestia y pretende, es un acto machista, arremeter con toda su anatomía contra nuestro esfínter, en un acto de dominación o más bien en una expresión de su propio temor a "no ser tan hombre como parece".
Quienes disfrutan de su analidad saben/mos que no sólo no duele, sino que especialmente se disfruta e incluso bastante, hasta el punto que algunos logran el orgasmo sin tan siquiera rozar su pene; a pesar de ello, a otros les duele hasta el cerebro.

La homofobia relacionada con el ano es tan grande que una imagen como la que ilustra este artículo es rechazada por muchos homosexuales, así sea una imagen de uso médico, en este caso la de una proctitis (inflamación del ano), muy a pesar nuestro las ilustraciones del pene son aceptadas por todos, incluso los más homofóbicos. Es por ese que la analidad se convierte en un acto de liberación, en un espacio político.

Se teme ser afeminado, por lo que la moda es masculinizarse, en consecuencia los gimnasios y los cirujanos estéticos han encontrado en la "machificación de los homosexuales" todo un renglón tremendamente rentable. Mucho más contradictorio es negarse a sí mismo las posibilidades de la vivencia de la feminidad y convertirse en una "musculoca" 0 "musclesqueer" en inglés.

Ser "loca" no solo es ser divertido, tener plumas (aun cuando no seamos aves) es una acto de negación de los tradicionales esquemas de la masculinidad y del machismo, ser loca es un acto transgresor que violenta a quienes pretenden no serlo, porque no tienen espejo o porque sus contradictorias emociones no les permiten ver lo que su madre, padre, amigos y hasta enemigos tienen perfectamente claro.

Muchas veces se discute cuál debe ser el tema político para las marchas del orgullo LGBT, creo que debemos plantearnos la reivindicación de nuestro propio cuerpo, del derecho a la analidad, a auto-reconocerse mariquita, pasiva y femenina y que esto sea igualmente un discurso de la masculinidad.

Mientras la homofobia en el lenguaje y la vivencia de nuestra identidad siga siendo un discurso divergente por el que seamos excluidos por los demás homosexuales, no lograremos trascender la más violenta y excluyente de las posiciones homofóbicas, la nuestra misma.

sábado, 11 de julio de 2009

Por qué escribir sobre temas LGBTTTIQ-y-Yo

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, Julio de 2009


Apreciados/as amigos/as “Comunidad Colombia LGTB”, agradezco su ofrecimiento para escribir en su página Web, celebro que en Colombia crezca cada día más el interés por informar, educar, promover y defender los derechos de las minorías sexuales (LGBTTTIQ-y-Yo)[1] sin importar el rotulo bajo el cual se identifiquen o los identifiquen; en especial, atrae mi atención su intento de construir comunidad, porque entiendo que desde la misma creación del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia MLHV (1976), construir común-unidad ha sido difícil.

El hecho de que los(as/es) seres humanos seamos únicos, irrepetibles, dinámicas, historiques e inclusive futuro, es el germen de la contradicción que es igualmente la epigénesis del desarrollo como personas y como parte activa/pasiva de un proceso de construcción ideológica, cultural, social, relacional, política y de muchos otros órdenes que escapan a nuestra posibilidad, pero que igualmente interafectamos, interdependemos, interrelacionamos y cuyas emergencias somos cada uno/a de nosotros/as/es.

Frente al mundo, la realidad, la cosa o cualquiera que sea el tema al que hacemos referencia lo hacemos desde la uni-versalidad, es decir asumiendo que un único verso (discurso, explicación, emoción, experiencia) es posible. Cada ser humano tiene su propia y única explicación y ello conlleva la multiversalidad, a la que debe sumarse la condición propia del lenguaje y es que genera mundos. Cada uno/a de nosotros(as/es) entiende y explica desde sus propios perceptores, herramientas somáticas y exo-somáticas, experiencias, emociones y construcciones conceptuales y lo hace bajo la creencia de que su explicación es verdadera, objetiva y la única posible.

La imposibilidad que muchos/as tienen/tenemos/tengo para aceptar otras explicaciones, vivencias y emociones dificultan la construcción de consensos, acuerdos, procesos comunes; de ahí que sea tan importante la construcción de unos mínimos éticos. La idea kantiana de la dignidad humana como algo valioso en sí mismo, la ética del diálogo basada en el valor del reconocimiento mutuo y un tercer principio fundamental en la actualidad para Occidente, como el valor de la naturaleza vulnerable, "constituyen un buen programa", en opinión de Adela Cortina, "para una ética de los ciudadanos del siglo XXI".[2]

Dignidad, hetero-reconocimiento y validación de nuestra propia vulnerabilidad y de la de los(as/es) demás, son tres principios claves en nuestro devenir actuante/discursante que pretende construir común-unidad. Al reconocernos/los a nosotros(as/es) y a los(as/es) demás como sujetos(as/es) vulnerables estamos validándolos/nos como sujetos(as/es) de derechos, obligaciones y como ciudadanos/as; igualmente reconocemos un horizonte común con los(as/es) otros(as/es) sin diferenciar que sean LGBTTTIQ-y-Yo.

El hetero-reconocimiento conlleva la aceptación del otro(a/e) como un autentico otro(a/e). Maturana[3] sostiene que la aceptación del/la otro(a/e) como un legítimo otro(a/e) es un requisito esencial del lenguaje, porque de no hacerlo el escuchar estará siempre limitado y se obstruirá la comunicación entre los seres humanos. Cada vez que rechazamos a otro ser humano limitamos nuestra capacidad de escucha.

Por su parte Echeverría[4], plantea que es necesario que el acto de escuchar se cimiente en el respeto mutuo, la aceptación legítima de los otros como diferentes a nosotros(as/es) y en la aceptación de su capacidad de tomar acciones en forma autónoma, independiente de nosotros(as/es).

Sin la aceptación del otro, no es posible que se dé el escuchar, en este caso estaríamos avocados a escucharnos sólo a nosotros(as/es) mismos(as/es), a proyectar en los otros nuestra propia manera de ser, y esto sucede cuando:
Se pone en duda la legitimidad del otro;
Se plantea una superioridad sobre el otro sobre la base de la religión, sexo, raza, jerarquía, estatus, etc.;
Se sostiene tener un acceso privilegiado a la verdad y a la justicia;
Se presume que su particular manera de ser es la mejor manera de ser; y
Se olvida de que se es sólo un particular observador dentro de un haz de infinitas posibilidades de observación.

Es así como se evidencia la importancia de desarrollar la capacidad de escuchar de manera efectiva si queremos convivir democrática y solidariamente, más aún si tenemos en cuenta que como seres humanos estamos comprometidos obligadamente con el mundo que vivimos y que no hay escuchar que no esté basado en el futuro de quien escucha.

La dignidad de la persona es el fundamento de los derechos humanos, la clave para ser miembro de la comunidad ética, moral y política. En palabras de Kant, “la persona es un fin en sí mismo y nunca un medio”. Dice Cortina que “No todas las opciones son respetables, sí lo son las que comparten los mínimos de justicia propios de una ética cívica, comprometida con la igual dignidad de las personas”.[5]

Mi llamado a quienes escriben sobre temas LGBTTTIQ-y-Yo es a que lo hagan sobre los tres principios ya citados; a cada uno/a corresponde asumirlos o no, pero sin unos principios éticos mínimos es imposible construir común-unidad.
[1] LGBTTTIQ-y-Yo: Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transexuales, Travestis, Transgéneros, Intersexuales, Queers y aquellos otros(as/es) que prefieren asumirse sin rotulo). Colombia es el único lugar en el mundo, que yo conozco, donde se usa el concepto de transgenerista.
[2] http://andandosereno.blogspot.com/2008/03/adela-cortina-estamos-bajo-mnimos-de_09.html
[3] Maturana, H. y Varela –Zoller. (1994). Amor y juego, fundamentos olvidados de lo humano Instituto de terapia cognitiva. Gerda. Santiago.
[4] Echeverría. R. (3ª Ed.). (1996). Ontología del lenguaje. Dolmen Ediciones. Santiago, Chile.
[5] http://www.insumisos.com/lecturasinsumisas/Confesionalismo_laicismo%20y%20pluralismo.pdf

lunes, 21 de enero de 2008

Comunicarse en positivo con una persona trans (travesti, transgénero, transexual)

Manuel Velandia Mora
España, 21.01.08


Reflexión sobre la imposibilidad emocional de algunas personas para comunicarse con quienes transitan en su identidad de sexo o en su identidad de género. Dificultad que a causa de la transfobia dificulta en las personas LGB la comunicación positiva con las personas transexuales y trangéneros.

Cuando se usa el concepto «trans» no es para gastar menos tinta o para hacer mas corto el vocablo. «Trans» es una idea amplia que cubre tanto a personas que asumen una forma de obtener placer por medio del vestido (transvestis o travestis) como a personas transexuales y personas transgeneros.

Tal vez una de las formas más violentas de comunicación que se ejerce contra una persona transgénero o contra una persona transexual, a quien vemos en su experiencia identitaria actual, es querer comunicarnos con ella o el, desde nuestro viejo imaginario sexual que tenemos con relación a dicha persona.

Esta violencia es mucho mayor cuando esta persona no hace parte de nuestra historia, nos acercamos a ella por primera vez y a pesar de que viste, se comporta e incluso tiene un cuerpo de un sexo determinado no nos comunicamos en el género que se corresponde con dicho sexo sino con el que desde nuestra ignorancia pensamos que es el que "realmente le corresponde", negando la evidencia que se observa de su feminidad o masculinidad construida.

Por supuesto la dificultad se acrecienta al comunicarse con las personas que transitan de la masculinidad a la feminidad o de hombre a mujer, que para hacerlo con las mujeres que transitan a la masculinidad y a ser hombres; ya que éstos hombres trans suelen, en muchos casos, marcar sus músculos, utilizar tatuajes y por el uso de hormonas, desarrollar bello y tener una marcada tendencia a la alopecia; aspecto físico que es muy cercano al prototipo del macho, masculino y en consecuencia cercano a los imaginarios de lo que es un hombre, ya que la presencia de bello en la cara es típicamente identificada no solo como signo de masculinidad, sino además de "hombría".

Las mujeres trans que presentan apariencia muy femenina en la estructura ósea y en las líneas de su rostro, igualmente tienen menos problemas con la aceptación, por cuanto el cerebro de sus interlocutores, en una relación que se establece luego de construirse la feminidad, ya que la primera imagen se corresponde con el imaginario de género.

Una persona no se determina por nosotros sino por sí misma, por tanto el sexo o el género que tiene es el que ella ha determinado para sí. Que el/la observador/a le vea masculino o femenino es una falencia propia, pero que le trate de la manera como "quiere verla" es una violencia emocional muy fuerte y una evidencia de la transfobia personal y social.

La violencia se recibe con más daño emocional cuando la dificultad comunicativa proviene de alguien que conoce el proceso de construcción identitaria de la persona y quien dice poseer afectos positivos hacia ella. Es por ello, que quienes dicen ser amigos/as, familia y/o compañeros/as en las organizaciones, deberían ser mucho mas respetuosos/as en el trato cotidiano con las personas trans.

Sobre el tema de la comunicación con una persona trans es el blog de esta semana escrito por mi, en mi blog Consultas y Respuestas en AG Magazine al que he denominado "Comunicación trans: La mejor manera de cambiarla es querer hacerlo". En el que se encuentra una explicación sobre los tránsitos identitarios de sexo y de género, y algunos ejercicios para mejorar la comunicación con las personas que los asumen, como parte de su existencia y de su identidad.