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jueves, 7 de noviembre de 2013

Redefiniendo la homosexualidad

Manuel Antonio Velandia Mora
España, noviembre de 2013

La Identidad, orientación sexual y nuevas definiciones de las homosexualidades

La vivencia personal de la temporalidad y espacialidad determinan una forma particular de asumir el mundo a la cual llamamos identidad.
El mundo es relacional y los seres humanos (sistemas) que lo componen tienen identidad en virtud del tipo de relaciones que establecen y en las cuales están inmersos, como también de las propias e inherentes particularidades que nos permiten distinguirnos y diferenciar a los/as demás.
La identidad es ilusión porque si comprendemos que la realidad se construye desde una manera de explicar el mundo, y sabemos que esta no necesariamente tiene que ser objetiva sino que es constitutiva (cada uno lo explica desde su propio uni-verso), entonces, comprendemos que el criterio de validez de la realidad del otro o la otra se da a partir de la efectividad que pueda tener para el/la observador(a) y de las condiciones en que dicho observador ve o escucha.
Se identifica a los otros o las otras no por lo que son sino por lo que quien los está identificando asume que ell*s son.
Reconocer-se en la posibilidad del cambio, de la movilidad generada a partir de las relaciones que establecemos, los territorios de los que hacemos parte, del paso del tiempo en nuestra existencia, de la cultura y la sociedad de la que hacemos parte. De ahí la importancia de reconocer-se persona única, irrepetible, trascendente, evolutiva, dinámica e histórica que construye futuro en su cotidianidad, y por tanto con una sexualidad única.
La identidad puede considerarse como la emergencia de una construcción, no siempre consciente, que afecta los procesos de socialización del sujeto; la identidad emerge de la vida cotidiana, más específicamente de la educación (formal y no formal) que provee a la personas los referentes del "deber ser" de la identidad. Dichos referentes están basados en la cultura, son propios de una sociedad y tiempo determinados, y están afectados por los procesos de interrelación e interdependencia del individuo.

Las identidades sexuales

La identidad además de móvil, es múltiple: particular, social, de socialización. El proceso por el cual la sociedad identifica sexualmente al individuo se llama Identidad Social Sexual.
La sociedad ha creado un patrón «ideal» de identidad sexual: el heterosexual, macho, masculino y falocrático; desde éste modelo, quien asuma una identidad diferente a la preestablecida socialmente, se convierte necesariamente en un ser «diferente», y por tanto marginal.
Ello ha «justificado» que para algunos individuos la identidad sexual particular y la identidad sexual social no estén «sintonizadas» por ello se construye una identidad de socialización que se acopla a las exigencias propias del intercambio social, del contexto ecosistémico y cultural relacional.

La orientación sexual

Es una manifestación de origen genético, pero no heredado, por tanto no es innata, por el gran peso que en su definición tiene la cultura.
La herencia genética es la manera en que se transmiten, de generación en generación, las características fisiológicas: morfológicas y bioquímicas de los seres vivos. No es innata la homosexualidad porque No ha nacido con el sujeto, sino se ha construido culturalmente y a partir de la experiencia y la educación.
La homosexualidad es una construcción social que se suma a la estructura biológica; la homosexualidad es además ecosistémica, es decir propia de cada tiempo, espacio y cultura.
La homosexualidad y la lesbianidad se producen cuando la persona hace conciencia identitaria. Quienes follan con otros hombres o con otras mujeres y no le dan el nombre de práctica homosexual o lésbica a su disfrute no son homosexuales o no son lesbianas, son hombres que follan con otros hombres o mujeres que tienes relaciones genitales con otras mujeres.
Así haya una predisposición biológica si no le dan rienda a su deseo, erotismo, genitalidad, afectividad y tienen conciencia de ello, no son homosexuales.
La homosexualidad es solo un nombre que explica vivencias diversas, si se les pide a muchos homosexuales que definan qué es su homosexualidad, se observará que cada uno vive la propia y desde su vivencia define su identidad; igual sucede con la lesbianidad.

Nuevas definiciones para las orientaciones sexuales

Se denomina orientación sexual homosexual a la de un hombre (biológico, optado o transformado) que orienta sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad, a partir de manifestaciones homodeseantes, homoeróticas, homoafectivas y homogenitales, hacia otro hombre biológico, optado o transformado; fundamentándose para ello en su deseo, erotismo, afectividad, genitalidad y/o la conciencia que tiene de dicha orientación.
Se denomina orientación sexual lésbica a la de una mujer (biológica, optada o transformada) que orienta sus deseos, afectos, genitalidad y eroticidad, a partir de manifestaciones lesbicodeseantes, lesbicoeróticas, lesbicoafectivas y lesbicogenitales, hacia otra mujer biológica, optada o transformada; fundamentándose para ello en su deseo, erotismo, afectividad, genitalidad y/o la conciencia que tiene de dicha orientación.
El erotismo hace referencia a la capacidad que tienen determinadas partes del cuerpo de convertirse en zonas de placer y señala igualmente la excitación que produce un estímulo. Rebasa la esfera de lo genital y se amplía hasta las esferas de socialización y la cultura. La eroticidad lleva inmersos unos referentes relacionados con los sentidos, o más concretamente con lo que se ha visto, oído, tocado, degustado u olfateado. Se puede recibir estímulo de diferentes situaciones y cosas que pueden atraer la atención, como por ejemplo, del cine, la literatura, las fragancias, las texturas, las situaciones, los objetos.
Lo erótico es una elaboración superior del deseo, no solamente es imaginado sino que puede ser practicado; implica un proceso que tiene relación directa con el disfrute o displacer que produce satisfacerlo o no. Lo erótico posee una carga, al deseo no siempre se le pone un cuerpo, a lo erótico sí. Se desea ser acariciado por una mano, sin que necesariamente importe el hombre o la mujer de la que cuelga la mano.
Según Camilo José Cela, el erotismo es "...el apetito sexual contemplado en sí mismo o en función de los signos, las zonas erógenas, situaciones y objetos capaces de fijar su atención o despertarlo de su sueño. Es la exaltación -y aún la sublimación- del instinto sexual, no siempre ligada a la función tenida por sexual (genital)...". 
El erotismo implica el reconocimiento propio y de la pareja en toda su extensión y no únicamente en su función genital. El erotismo no siempre está mediado por el amor, lo está por la necesidad del disfrute. Incluso en muchas ocasiones se vivencia como una experiencia ajena al otro o a la otra.
Para la Real Academia Española de la lengua “... el amor hace alusión a la atracción de un sexo hacia otro”. Hacer el amor, según la misma academia, hace referencia al acto “sexual”, es decir a la cópula; es un eufemismo de antigua utilización. Como el concepto de amor suele vincularse a contenidos genitales (algunas personas se refieren a las relaciones genitales como “hacer el amor”), sin embargo se prefiere hacer referencia al concepto de afectividad para hablar de la vinculación emocional entre dos personas, cualquiera que sea su sexo u orientación sexual.
Afectividad es el conjunto de sentimientos y emociones de una persona. Sentir afecto por alguien no conlleva una reciprocidad ni se fundamenta en la posibilidad del intercambio genital, aun cuando puede estar acompañado de este.
La genitalidad es un componente fundamental de las sexualidades. Se refiere a la posibilidad del intercambio genital entre dos personas. Inicialmente el concepto de genitalidad -del latín genitalis; apto para la generación- hacía referencia a la posibilidad de la cópula hombre-mujer.  Sin embargo, la acepción actual abarca en su definición lo relativo a ella o a los órganos que la posibilitan, y no implica necesariamente la penetración.
Al hablar de genitalidad se hace referencia a cualquier expresión comportamental sexual en la que hay contacto con los genitales de otra persona, en pareja o grupalmente. Tocar los senos o el pecho, acariciar el cuerpo en lugares extragenitales no es una práctica genital sino una práctica erótica. Una de los fines de la genitalidad además de la obtención de placer es la reproductividad.

Cabe aclarar que no es correcto hablar de homosexualismo o lesbianismo, ismo es doctrina, sistema, escuela o movimiento y las homosexualidades y las lesbianidades no lo son. 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Homosexualismo y una que otra maricada


Por: Fernando Álvarez

Dejémonos de maricadas, es el nombre del blog de Manuel Velandia, un marica muy gracioso y muy preparado que escribe sobre homosexualismo y otras causas difíciles desde una perspectiva de comprensión y tolerancia con los gustos, hábitos y preferencias sexuales y desde un rincón al que se niega a someterse por ser contrario a sus derechos. Lo conocí hace unos 25 años cuando en la revista Semana hice un reportaje que terminó en una portada sobre la Colombia gay. Su conocimiento en carne propia sobre el tema y sus esfuerzos por conquistar democracia desde su condición lo habían llevado a publicar periódicamente Ventana Gay. Un pequeño pasquín que pretendía poner un grano de arena para que no se invisibilizara una batalla que libraban sus congéneres contra la homofobia, la discriminación sexual y la estigmatización social.

Contaba que era sicólogo y sociólogo o algo así en ese momento. Era amanerado aunque se le notaban los esfuerzos por no sentirse como ellos mismos llaman, como una loca de peluquería. Era bastante informado y hacía énfasis por reflejar su interés por la cultura y la sensibilidad artística. Años después lo encontré en una de esas cruzadas para ayudar enfermos de sida, con el patrocinio de alguna institución de salud, en donde se le veía como un comprometido militante, de trabajo de día y de noche, con una remuneración escasa y con muchas ganas de comerse el mundo con sus ideas libertarias y reivindicadoras.

Con su experticia y orientación recorrí bares de todos los estratos y de todas las excentricidades posmodernas que se identificaban como amplios y generosos con la alternatividad sexual. Bares de ambiente se llamaban; recuerdo Equs y Picsis en el Centro de Bogotá y algunos en Chapinero que por entonces eran un poco menos boletas, como se diría en el lenguaje callejero. Fui incluso con quien era mi esposa en ese momento y bailamos y tomamos copas mientras Manuel nos advertía, nos chismoseaba y hasta protegía, cuando no nos describía toda clase de sucesos que se veían allí y que para un visitante desprevenido resultaba difícil asimilar, por lo menos al rompe.

Ahora lo veo escribir su blog, que reproduce Semana y recuerdo muchas de sus palabras que hoy ilustrarían lo que se vive por estos días en estas y otras páginas en donde la lucha por el respeto puede caer en el culto al homosexualismo, la legítima batalla por los derechos puede terminar en la exhibición descarada de las intimidades, y la personal gesta por salir del closet pueda devenir en la innecesaria apología a una escogencia sexual, que al final logra exacerbar retrógradas concepciones e irritar sensibilidades machistas, machosas y machorras. Recuerdo que decía que si uno no quiere que lo excluyan por ser marica no tiene por qué buscárselo.

Me gustaba por ejemplo que dijera desde entonces que el que quiera salir del  clóset que lo haga tranquilamente pero que no tiene que convidar a nadie a que se salga. Ese es un derecho a manejar su maricada como le parezca y cuanto más natural sea más se respeta. Creo que atinaba cuando decía que los maricas no se deben volver un gueto porque esa conducta es autoexcluyente, y que el homosexualismo no era una enfermedad pero que lo que si era enfermo era hacer aspavientos de su opción sexual. Esa enfermedad se llamaba según él, como orgulloso sicólogo, el exhibicionismo. Y decía que la homofobia era una enfermedad mental y social, a la cual para curarla había que entender que sería como intentar curar el racismo o el fascismo que muchas veces llevan incrustados en el alma hasta los mejores seres humanos.

Surgió la idea de escribir sobre este tema porque veo cómo una columnista de esta página pretende destrozar con calificativos, como guarro, a un periodista que se atreve a hacer una entrevista a un gay, que además exhibe orondamente a su pareja. Lo descalifica porque pregunta maricadas, porque pregunta sin protocolos, porque hace preguntas que solo se entenderían si se comprende que es un periodista cuyo éxito ha radicado en que interpreta el sentimiento popular, que pregunta como pregunta el pueblo, que siente como siente el pueblo y que no pregunta con pretensiones académicas y menos científicas. Pero la columnista que al parecer considera que la cultura y la clase están en asumir posiciones muy comunes en países europeos o democracias más avanzadas o en rendir culto al desparpajo sexual que adquieren algunos recuperados de la introversión y la timidez, lo considera algo menos que un ignorante.

Creo que es oportuno empezar a protestar por esa manía de querer hacer gala de sus preferencias sexuales como si eso diera algún caché especial. Es probable que eso despierte admiración en algunos maricas timoratos, pero eso debiera ser lo más discreto posible. Es como si el amarillismo quisiera darle oportunidad a los infieles o a los promiscuos para que hagan públicas sus experiencias o sus vocaciones. O como si hubiera llegado el momento de contar qué hace cada quien en su cama. Eso es del fuero interno y debe tratar de mantenerse en reserva. Esas actitudes, pretendidamente hijas de la revolución francesa y de su consigna de igualdad, que terminaron en pomposas relaciones abiertas y parejas desvergonzadas con amantes públicos, no logran poner nunca los puntos sobre las íes en materia de derechos pero sí logran generar debates hipócritas y ahondar la intolerancia.

Es hora de decir con Manuel Velandia Dejémonos de maricadas, el que quiera ejercer que lo haga pero no tiene que volverse una especie de predicador de la mariconería. El que quiera salir del clóset que lo haga y que lo celebre en su círculo cerrado que se lo celebraría. Pero por favor no sigan creyendo algunos homosexuales que su tema es de interés general. Es hora de decir que homosexuales y heterosexuales tenemos los mismos derechos pero que fundamentalmente tenemos los mismos deberes. Uno de ellos es el respeto a la diferencia que bien le hace falta a quienes creen que su diferencia es única.

Es hora de protestar porque la maricocracia se vuelve cada vez más excluyente. Hoy en Colombia se consigue más fácil puesto en alguna entidad oficial si se pertenece al club de los homosexuales que consideran que hay que ejercer algo así como una solidaridad de género, en el que a veces los heterosexuales son las víctimas. Ya va siendo hora de que exijamos respeto para los homosexuales y para los heterosexuales, que todos nos salgamos del clóset de las exclusiones. Aquí cabemos todos. Y no es admisible que en aras de reivindicar derechos o de generar conciencia contra la discriminación se avance hacia una especie de adoctrinamiento homosexual, que lo que logra es un exagerado adoctrinamiento heterosexual y esas son maricadas que no construyen.

martes, 15 de mayo de 2012


De la edad y la violencia sexual en Colombia

Manuel Antonio Velandia Mora

España, mayo de 2012

En Colombia la legislación parece estar entre las que algunos consideran “lo más avanzado” en términos de la aceptación de las relaciones sexuales con y entre menores de edad. Aun cuando es evidente científicamente que la pubertad termina cada vez más temprano, no necesariamente hay una relación entre este desarrollo físico y el desarrollo emocional que puede conducir a un consentimiento informado, es por ello que debería estudiarse cada situación porque por el hecho de cumplir lo estipulado en la legislación no necesariamente deja de haber vulneración.

Esta nota no profundiza en este hecho psicológico, solamente presenta lo que la legislación dice al respecto y su relación con la homosexualidad. No se analiza la vulneración sexual de mujer a hombre ni de mujer a mujer.

En el artículo 208 del código penal colombiano Ley 599 de 2000  se lee: “Acceso carnal” abusivo de menores de 14 años – Aquel que tenga acceso carnal con una persona menor de 14 años de edad, será encerrado en prisión por 12 (doce) a 20 (veinte) años". Se refiere básicamente a penetración vaginal, anal u oral,  incluye la penetración vaginal y anal por otras partes del cuerpo humano o por un objeto.
Previamente, la Ley 360 del 7 de febrero de 1997 había modificado algunas normas del título XI del libro II del Decreto le 100/80 (Código Penal) y adiciono el artículo 417 del Decreto 2700 de 1991. La edad de consentimiento para actividad sexual era para la mujer de 12 años y para el hombre de 14 años.

En el caso de las prácticas genitales con otros hombres, hasta 1980, la legislación colombiana perseguía penalmente las prácticas homosexuales.

Previamente, en el Código Penal de 1936 condenaba el “acceso carnal homosexual” con una pena de seis meses a dos años de prisión (Bustamante, 2008: 106-107).

En 1971 se expide el primer Código de Policía, en este la homosexualidad fue insertada entre las contravenciones especiales inherentes a la moral pública. Según el artículo 44 se condenan los “hechos obscenos” en sitios públicos o abiertos, con arresto de uno a seis meses. No se menciona explícitamente la práctica homosexual, me consta personalmente que en la práctica la policía mencionaba este hecho al hacer redadas en los bares, en muchos casos las personas eran detenidas sin ningún proceso policial o judicial que dejara constancia del hecho, incluso las personas fuimos violentadas física y emocionalmente, se nos desnudaba, bañaba con agua helada y luego se nos daba un “paseo” por vías circunvalares de Bogotá donde a altas horas de la madrugada se nos abandonaba desnudos, las prendas usualmente nos las arrojaban algunos metros más adelante pero por la oscuridad no siempre se encontraban. Generalmente esto nos ocurría a quienes nos negábamos a pagar un “peaje” y a aceptar chantajes que algunas veces incluso eran felaciones a los policías.

En un análisis de casos que hicimos con el Abogado Guillermo Cortez para un artículo publicado en el primer número de la Revista Ventana Gay, firmado como Corso[1], G. (seudónimo) aparecido en Agosto 30 de 1980; titulado “La ley y la homosexualidad”, páginas 10-13. Se analizaron los casos en Bogotá relativos a 1974 y 1975 se contabilizaron 322 arrestos por “abusos deshonestos” en 1974 y 286 en 1975. Cabe destacar que no era explicita la situación de homosexualidad en la detención de estas personas, pero las comisarías estudiadas eran los lugares a donde se llevaban los homosexuales luego de las redadas. Cortez en las notas del artículo afirmó que habían recibido una sentencia condenatoria 14 en el primer caso y 22 en el segundo.
En Medellín, Walter Bustamante analizó una situación similar y afirma que entre 1972 y 1980 los procesos por “hechos obscenos” relacionados con la homosexualidad fueron 14.

Webgrafía:
Velandia Mora, Manuel Antonio. Del bombillo rojo a otras señales en la discriminación. Bogotá Colombia 05.08.05. Publicado el 22.03.08. Disponible en: http://manuelvelandiaautobiografiayarticulos.blogspot.com.es/2008/03/del-bombillo-rojo-otras-seales-en-la.html

Bibliografía:
Bustamante Tejada, W. A. (2008). Homofobia y agresiones verbales. La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980. Medellín. Editorial Todográficas.
Corso, G. (seudónimo). La ley y la homosexualidad. En: Revista Ventana Gay, Nº 1, Agosto 30 de 1980; páginas 10-13.


[1]Recuerde que Patente de corso es la Autorización que se tiene o se supone para realizar actos prohibidos a los demás.

sábado, 17 de marzo de 2012

Nacen o se hacen: excusas para la exclusión y la inclusión

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, marzo 2012

Esta reflexión surge de la lectura de un artículo denominado Lesbianas, gays y trans: ¿nacen o se hacen? Escrito por Mauricio Rubio para La silla Vacía. A la publicación le he hecho algunos comentarios que aquí resumo.

Las teorías no explican el origen de las homosexualidades, de las lesbianidades, ni bisexualidades, pero tampoco de las heterosexualidades; cuando mucho, se aplican solamente a algunas personas. Pero no todos somos homosexuales (Bueno, así me definí primero), algunos somos gay (Un término más relacionado con militancia política, así me definí después); y, otros nos asumimos maricas (Una experiencia performativa y política, como me identifico actualmente).

Dependiendo de la teoría con la que la persona pretende comprender o tratar de explicar el origen de la homosexualidad, la explicación puede ser bien diferente, por ejemplo: cuando yo me di cuenta que era homosexual, pensé que había nacido así. Después leí algunos documentos científicos, y deduje que mi madre “tenía la culpa”, pero otras teorías me aclararon que, supuestamente, la raíz era la relación con mi padre, con mi madre, con ambos, con la familia o solamente con las mujeres... Posteriormente, algún libro que leí me llevó a concluir que era cuestión de hormonas. No tardé en enterarme posteriormente, de que tenía que ver con mi hipotálamo... En el momento en que creía tener una respuesta me enteré que la homosexualidad estaba relacionada con la herencia y el cromosoma “X”. Después de mucho pensarlo y con el apoyo de otros teóricos, creí que yo me había hecho homosexual…

Por suerte, a pesar de tanta ciencia y de que ninguna hipótesis me ha satisfecho, sigo siendo feliz… y creo que eso es lo verdaderamente importante.

Desde mi punto de vista ¡El origen es lo de menos!

Para algunos, la razón que escogen para explicar su homosexualidad es lo que finalmente determina qué los hace sentirse más (o menos) culpables; por ejemplo, si la persona se reafirma en la idea de que lo suyo es “natural”, es una buena estrategia para discutir con las iglesias, porque seríamos homosexuales "gracias a Dios", si es que éste existe. Pero si prefiere aferrarse con la idea de que “se volvió” gay, puede que viva siempre en estado de “placer culposo” permanente.

Si la orientación sexual es un ejercicio de autodeterminación, este origen se utiliza como fundamento para excluir a quienes no se ciñan a la norma socialmente aceptada, por ejemplo, es el más frecuentemente esgrimido por las iglesias.

Hay otras teorías que ayudan a dar explicaciones diferentes pero que son menos utilizadas para profundizar sobre el origen. Por ejemplo, si se parte de la perspectiva sistémica, diríamos que el origen no puede tener una sola causa, que el medio afecta al Ser, este al medio y que todos los seres humanos, en un mismo medio, nos interrelacionamos, interdependemos y somos interafectados pero somos únicos. Así puede explicarse que la orientación sexual emerge a nivel espaciotemporal de la interrelación, la interafectación y la interdependencia del ser humano con la cultura, el medio, los demás seres humanos e incluso consigo mismo y que la identidad es móvil.

Muchas ideas se han hecho públicas con respecto al origen de las orientaciones sexuales. Algunas se han expresado con criterio científico y se han fundamentado en investigaciones formales llevadas a cabo por investigadores cuyo reconocimiento social ha surgido a partir de las mismas.

En algunas de las investigaciones que sustentan las teorías las unidades de observación han sido, en muchas ocasiones, presidiarios y enfermos vivos o muertos cuyas patologías o conductas los hicieron elegibles como sujetos de investigación. En general se ha investigado con grupos poblacionales poco numerosos, cuyos miembros no son representativos de los diferentes individuos y sus procesos.

Cuando las muestras con las que se investiga no son representativas, los resultados de dichas investigaciones no cobijan a toda la población, sino tan solo a aquellos que fueron investigados.

A pesar de la poca seriedad científica de algunas de los llamados investigadores, sus “teorías” han sido retomadas y difundidas por medios masivos de comunicación y publicaciones especializadas, masificando la información y trasladando a las comunidades informaciones poco contrastadas.

El caso es que sea que “nací” o que “me volví”, la sociedad no debería otorgarme menos derechos ni vulnerármelos “en nombre de la normalidad”.

Por qué digo que soy marica
Para mí, ser “marica”, es el acto más revolucionario que un hombre puede realizar. Es romper los esquemas de la falocracia, es mostrar que el machismo es una estructura de poder que se resquebraja en su esencia y que se puede ser feliz siendo transgresor. Pero además, asumirse marica es cortar con la homosexualidad (la primera enfermedad de origen sexual definida por agentes de salud, y también la primera en ser excluida del listado de enfermedades mentales de la OMS) y vivenciar una experiencia política y social que va más allá de las teorías LGTB, que transciende los modelos de salud-enfermedad y se imbrica con lo sociocultural.
Como marica no necesito ser aceptado, exijo ser respetado.

martes, 14 de febrero de 2012

¿Será posible que los mejores maridos siempre sean los de los otros?

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Publicado en: http://www.bogotarosa.com/nuevo/es/blogs/manuel-velandia/index2.html

Sería de esperarse que los seres más atractivos de las diferentes especies fueran las hembras, pero que va, la naturaleza es algo extraña y son los machos los más atractivos, y lo son aún más, en la época de apareamiento.

Los seres humanos están preparados para el apareamiento de manera permanente y no tan solo para algunas épocas, razón por la que el macho humano ha tenido que desarrollar ciertas potencialidades, capacidades y elementos de consumo para lucir atractivo por más tiempo. Se ayuda de la moda, los maquillajes, accesorios, los procesos de “machificación” en el gimnasio, la capacidad adquisitiva.

No se sabe por qué razón el macho humano se torna aún más atractivo cuando sostiene una relación de pareja de esas que pudiéramos llamar “estables”. Pudiera ser el instinto de sobrevivencia, el de competencia o la simple vanidad la que nos lleva a querer mostrar orgullosamente como presa o trofeo de caza a aquel que previamente se nos había mostrado como fiel e indiferente; por supuesto ser “infiel” es también una posibilidad de reconocerse atractivo, deseable e inclusive sexualmente vigente. La infidelidad únicamente es posible si existe previamente una relación de pareja y esta  tiene diferentes valoraciones dependiendo del tiempo, el tipo de intercambio genital que se presente  y la solidez de la vinculación: se puede ser por ejemplo, amigos, amiguito, amigo compatible sexualmente, noviecito, amante, pareja, esposo, un rato, un “sobrino”, amante, usuario e inclusive “tinieblo”.

Los hombres homosexuales o no, tenemos la fantasía de tener una pareja estable pero al mismo tiempo respondemos al patrón social de “macho latinoamericano” preparado para “entrenarse” y así, cumplir bien con las “funciones matrimoniales”. El modelo que tenemos de pareja es heterosexual, en él los roles están plenamente preestablecidos así que de alguna manera cuando nos emparejamos nos vemos “obligados” a seguir con aquello que la cultura “nos impone”.  El temor a vernos coartados en nuestra libertad nos lleva a considerar que la fidelidad, como todas las normas, es para transgredirla.

En una pareja homosexual son dos hombres los que se relacionan y en última instancia son dos machos quienes comparten. Ello representa una contradicción con el “deber ser” socializado que igualmente nos ha indicado que la vinculación afectiva es tan solo uno de los elementos que consolidan la pareja ya que otros aspectos como los hijos, la economía conjunta, la seguridad social y familiar son otros aspectos determinantes en la pareja heterosexual.

Pero entonces, ¿Cómo lograr la estabilidad en las uniones entre dos hombres? Una unión legalizada no es precisamente la alternativa aun cuando no puede negarse que ayuda un poco y es especial en cuestiones de economía y salud. Considero que más que la posibilidad de establecer un “contrato notarial” o el “matrimonio” lo que se necesita en el país es la ruptura con el modelo cultural, social y sexual tradicional. Recordemos que en el debate de la ley de parejas en Colombia ha primado la derecha y el pensamiento de la  iglesia católica.

No pretende imponer la idea de que nos sigamos comportando como “machos” tradicionales pero tal vez tendríamos que preguntarnos si la  fidelidad es una cualidad de  ciertos equipos de sonido con un costo muy elevado o si por el contrario el amor es suficiente como para optar compartir la vida con un hombre que parece llenar todas nuestras expectativas y decidir tener nuestra exclusividad sexual con él.

No es precisamente por aquello de que más vale malo conocido que bueno por conocer, o por aquel otro dicho que es mejor pájaro en mano que ciento volando, pero ahora que estoy “soltero” de nuevo tengo claro que la estabilidad emocional ayuda significativamente a la estabilidad sexual; también he descubierto que la separación incrementa el deseo significativamente, no porque en una relación de pareja el “sexo” se vuelva costumbre sino tal vez porque en una relación consolidada son muchos otros aspectos los que mutuamente se aportan para ser felices.

Por supuesto lo que algunos llaman “la cama” es bien importante pero la ternura, la solidaridad, la compañía e inclusive los encuentros y desencuentros de otros ordenes  son  tanto o más satisfactorios en el devenir de la vida cotidiana. La permanente compañía que se tiene cuando se vive con alguien no es tan satisfactoria como el encuentro pasajero con ese sujeto del que no sabemos si tan siquiera mañana volveremos a encontrarnos.

domingo, 26 de junio de 2011

A los homosexuales nos exigen negar el derecho a Ser para parecer

Entrevista virtual
Angie Palacio de Revista Semana
Junio de 2011, España

AP/RS: ¿La comunidad LGBT ha ganado un espacio en la política?

Manuel Antonio Velandia Mora MAVM: Según Sartori, la teoría política coincide en gran parte con la metodología de la ciencia política, esta combinación de teoría y metodología es importante para responder a esta pregunta porque me permite como sujeto autónomo  y con experiencia en este campo, mirar a la política. El tratamiento de los conceptos es un aspecto crucial del método lógico, ya que el uso que demos a la palabra, el significado y el referente en nuestro discurso político determina la forma como otros actores políticos nos entienden, aceptan o rechazan y reconocen o no nuestras prácticas. Por ejemplo, un acto político importante ha sido reapropiarse de los discursos que parecen ofensivos y denigrantes como parte de nuestro discurso político, yo dejé de ser homosexual para reconocerme marica (las lesbianas también lo han hecho), mi blog en Revista Semana se llama “dejémonos de maricadas” y el Blog de Manuel Bermúdez se denomina “Ciudadano gay”; cuando me presenté como candidato a la Cámara lo hice como un marica que no tenía nada que ocultar (la imagen del cartel publicitario dejaba ver parte de mi cuerpo desnudo, no mis genitales, seguido de hombres y mujeres igualmente desnudos). Fuimos pioneros mundiales logrando que el discurso de los derechos humanos fuera entendido como de derechos sexuales sin discriminación de sexos, géneros, cuerpos, identidades, orientaciones sexuales y expresiones comportamentales sexuales e igualmente pioneros en el tema de la prevención del sida y las ITS. Las lesbianas y las personas transexuales y travestis igualmente han hecho importantes y significativos aportes, aun cuando su presencia pública ha sido un poco más tardía su aporte político es innegable, también lo es en discursos tradicionalmente feministas e incluso en campos poco frecuentes como el cine, el vídeo, la música y el teatro; las ultimas en integrarse han sido las personas bisexuales; cabe recordar que a mayor desconocimiento social hay un mayor aislamiento y exclusión.

AP/RS: ¿Qué han logrado por esa vía?
MAVM: La presencia de un candidato marica a la cámara de representantes por Bogotá fue el abre bocas para el reconocimiento del sector de las minorías sexuales en los estatutos del Partido Liberal Colombiano (Obsérvese que no era el sector LGTB: Resolución Nº 724 de 2003 del Partido Liberal Colombiano. Bogotá), esto movilizó la creación del “Polo de Rosa” y la posterior presencia de otros candidatos y la elección de algunos/as de ellos/as. El espacio también se ha ganado al obligar a los políticos tradicionales a hablar en sus campañas presidenciales y locales sobre el tema de los derechos de estas minorías. Los electores que votan política y no partidistamente no votan porque alguien sea o no marica sino porque ese alguien tiene una propuesta política que ayuda al desarrollo del país y los candidatos LGTB la tienen. Las personas se han constituido como sujetos políticos y ciudadanos con derechos en organizaciones de la sociedad civil cuya repercusión es además internacional; dichas asociaciones han logrado que la Corte Constitucional haya producido una serie de jurisprudencias en las que se reconocen una buena parte de nuestros derechos, tan solo nos hace falta el matrimonio civil y el derecho a la adopción para tener los mismos derechos que las parejas heterosexuales; también se han movilizado para que Naciones Unidas y sus relatores de derechos humanos en Colombia y organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Right Whach denuncien la vulneración de nuestros derechos. Se han creado proyectos nacionales y locales de gran importancia social, política y cultural, y actualmente se debate con la Vicepresidencia de la república y el Ministerio del Interior la construcción de la Política Pública Nacional, previamente se han logrado políticas locales para el sector LGTB en Bogotá y Medellín.
AP/RS: ¿Cuáles han sido los hechos más importantes en ese proceso?
MAVM: El primero de todos fue la despenalización de la homosexualidad en el código penal colombiano desde 1981; que la constitución diga en su artículo 13 que en Colombia no hay discriminación por razón de sexo; el reconocimiento de las minorías sexuales en los partidos políticos y de estas en las candidaturas; los diversos fallos de la Corte constitucional y los derechos allí reconocidos; la puesta en práctica de políticas públicas locales; y especialmente, se ha ganado un espacio en la agenda pública y en los medios de comunicación, pero esto también ha traído problemas además de beneficios. La presencia explicita de homosexuales en los medios no solo ha sido como personajes en los seriados de televisión, sino igualmente como periodistas y fuentes de información de otros periodistas; también se ha hecho mucho más explícita la discriminación, el estigma, la separación social, en general los crímenes de odio, crímenes que llegan hasta el punto de producir lesiones físicas y emocionales, asesinar, descuartizar cuerpos, obligar al desplazamiento interno y externo y a que algunos hayamos sido víctimas de atentados contra nuestra vida y tener que recurrir, como es mi caso, a solicitar el asilo político. A pesar de la violencia cotidiana no ha sido posible que en Colombia haya leyes contra la discriminación y la homofobia. Por otra parte sectores recalcitrantes de la derecha han hecho público y evidente su discurso LGTB fóbico, negando incluso sus propios principios como sucede con la iglesia católica que incluso pagó paginas a pleno color en medios masivos escritos, en los que ilustraba sus discursos con imágenes zoofílicas o como es el caso de Alejandro Ordoñez, el Procurador General de la Nación quien se ha convertido en un incansable luchador por la vulneración de los derechos de diferentes minorías nacionales. La reciente Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras dice que “Las medidas contempladas en la presente ley serán reconocidas sin distinción de género, respetando la libertad u orientación sexual”, yo espero que esto sea real y que las personas que hemos sido objeto de vulneraciones y tenido que recurrir al asilo político seamos reconocidos en nuestros derechos. Mi problema no es con los contradictores es con las ideas, es con un discurso que niega el derecho a Ser para parecer.
AP/RS: ¿Cómo estamos en comparación con otros países latinoamericanos?
MAVM: Si bien es cierto que en Colombia hay muchos derechos reconocidos también es verdad que cambiar la norma no cambia la cultura ni las relaciones sociales que de ella se derivan, es decir se sigue siendo víctima de crímenes de odio porque aún seguimos siendo ciudadanos de segunda y tercera clase. A nivel internacional la situación es similar sin embargo cabe recordar que en la Cuarenta y Una Asamblea General de la OEA llevada a cabo en San Salvador el siete de junio de 2011 todos los países de las Américas y El Caribe aprobaron la resolución “Derechos Humanos, Orientación Sexual e Identidad de Género” la cual condena la discriminación, pidiendo a los países adoptar medidas para prevenir, sancionar y erradicarla; ellos condenaron los actos de violencia y violaciones de derechos humanos a personas intersexuales, travestis, transexuales, bisexuales, lesbianas y gay. Igualmente en enero de 2009 en Naciones Unidas 66 países apoyaron una declaración confirmando que los derechos humanos internacionales incluyen la orientación sexual y la identidad de género. Con relación a los derechos de pareja y la no discriminación, a nivel de América Latina, en Brasil en el 2005 el estado de Río Grande do Sul (Brasil) aprobó las uniones entre personas del mismo sexo; el 9 de noviembre de 2006 fue aprobada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal la Ley de Sociedades de Convivencia, que permite el reconocimiento legal de las uniones civiles entre homosexuales en la Ciudad de México y el 21 de diciembre de 2009 fue aprobada por la misma Asamblea el cambio de la definición de matrimonio, por lo que este y la adopción quedaron permitidos; en Uruguay el 27 de diciembre del 2007 se legalizó la unión civil de parejas homosexuales en todo el territorio nacional; en Ecuador en 2008 en la nueva Constitución, art. 68, las uniones de hecho entre dos personas, sin especificar su género, tienen los mismos derechos y obligaciones que el matrimonio; en Bolivia la Nueva Constitución aprobada en 2009, en el artículo 14 se incluyó a la prohibición de discriminación por razón de orientación sexual; En Argentina el 15 de julio de 2010, el senado aprobó una ley modificatoria del código civil, legalizando así el matrimonio entre personas del mismo sexo. Sin embargo cabe destacar que en América latina no hay leyes que apoyen los derechos de las personas transexuales a modificar su cuerpo como sucede en España en donde la seguridad social les brinda el apoyo emocional, la hormonación y los procesos quirúrgicos necesarios.

domingo, 15 de agosto de 2010

La sexualidad es cultural: 28 de junio y civilización

Por Manuel Velandia
España, 28/06/2010

Los jóvenes no conocen la historia de la lucha por los derechos de las minorías sexuales en Colombia; bueno, también es verdad que algunos se reconocieron homosexuales, lesbianas, bisexuales, trans, intersexuales o queer hace pocos años y muchos de ellos nacieron después de la primera de tres décadas de trabajo organizativo. Cabe aclarar que también algunos adultos, incluso algunos bastante mayores, también la ignoran.
Cuando en 1976 Manuel Antonio Velandia Mora asumió la propuesta de Ben-Hur León Zuleta Ruiz (1952-1993) de reunir y organizar a hombres homosexuales en Bogotá nunca pensó que de ese puñado de jóvenes surgiría el Movimiento homosexual colombiano, León tampoco imaginó unos días antes al dar una entrevista que una pequeña inexactitud en las cifras de la cantidad de los homosexuales militantes en Colombia sería significativa en la movilización social de esta minoría.
Desde los primeros momentos de discusión teórica y práctica organizativa en torno a los derechos de los homosexuales, tanto en Bogotá como en Medellín tuvimos claro que la homosexualidad no es una disyunción a la heterosexualidad y que en sí misma es germen de opresión, estigma y discriminación; razones que nos fueron y siguen siendo suficientes para hacer del derecho a ser homosexual una lucha política y económica, luchas a las que pronto sumariamos y debemos seguir sumando la lucha cultural y sexual.
El paso más importante que dimos en la comprensión de la homosexualidad fue la de romper con la tradición revolucionaria de las izquierdas nacionales e internacionales que mantener escindidos lo público y lo privado. Al sacar nuestra homosexualidad del “closet” logramos que lo íntimo, lo privado y personal dejaran de ser secreto, vergüenza y motivo de homofobia internalizada: en un acto de militancia y expresión política hicimos pública nuestra identidad sexual en los diferentes espacios de socialización y en todos los ámbitos de la organización social.
Al participar abiertamente como homosexuales de los partidos y organizaciones políticas, y al hacerlo específicamente del movimiento estudiantil universitario y de los sindicatos de trabajadores con nuestras acciones sexual-políticas demostrábamos que estábamos en el seno de la sociedad y sus conflictos.
La crítica a lo que hasta ese momento era la “normalidad”, es decir a la heterosexualidad, la masculinidad, el machismo, la falocracia y la homofobia como formas de relacionamiento socialmente aceptadas, fueron y siguen siendo algo más de tres décadas después la critica a los sistemas de funcionamiento y relacionamiento que de ella se derivan.
La homosexualidad, al no ser disyuntiva a la heterosexualidad, tampoco se opone a esta; la heterosexualidad no es una conquista como tampoco es una meta, de ahí que pasar por esta no sea una forma de liberarse sino precisamente una posibilidad para oprimirse, para negarse y excluirse, una forma de degradación. No es que como homosexuales neguemos como objeto de deseo, erotismo, afectividad o genitalidad a la persona del otro sexo, sino que al tener que seguir el juego de la normalidad heterosexista se nos oprime nuestro deseo, deseo que en ese momento también se veía (y sigue siendo) oprimido para las mujeres e igualmente para las lesbianas, los y las transexuales, los y las bisexuales y los y las intersexuales.
La importancia de los primeros aportes del movimiento homosexual estuvo en crear las condiciones teóricas, prácticas y emocionales para que otros homosexuales (y otras personas en otras identidades sexuales, de cuerpo, de género) pudieran, al igual que nosotros lo hicimos, darse cuenta de que la pervertización culpabilizada en la que querían ubicarnos tenía como su epigénesis lo que hasta ese momento era imposible: la abolición de los límites entre lo intimo y lo público. De ello también se han dado cuenta personas no identitadas y post-identitarias.
Al ser el deseo y las sexualidades construcciones socioculturales y la vivencia, explicación y emociones por ellas generadas eminentemente particulares, se pone en tela de juicio el significado de las masas y se incrementa el sentido de la marginalidad y la particularidad; por supuesto, para quienes hoy siguen ese modelo falocrático de la jerarquía de poder y la representatividad organizacional aun no es clara la relación entre el significante y el significado, por cuanto siguen creyendo que esos pequeños cambios conseguidos en la norma jurídica son el fin y no el medio para transformar la cultura y con ella la sociedad y sus relaciones de poder.
Tal vez por lo anterior el otro o la otra GLBTIQ se vuelve el tema de discusión y el motivo de lucha, olvidando que la verdadera enemiga no es la otra organización o quien la representa, sino que lo es la civilización. Participa como sujeto político en las actividades del orgullo LGBTI de tu ciudad.

miércoles, 14 de abril de 2010

Número 2 del Vaticano miente: No hay relación entre pederastia y homosexualidad

“Número 2 del Vaticano miente: No hay relación entre pederastia y homosexualidad, debemos decir si a la denuncia, no a la ignorancia de jerarcas católicos” ha dicho Manuel Velandia en entrevista sobre su recién concedido asilo político y por orientación sexual concedido en España, con relación a las expresiones de homofobia del número 2 del Vaticano, el Secretario de Estado Cardenal Tarcisio Bertone.

El Secretario de Estado del Vaticano ha anunciado que los casos de curas pederastas deben ser denunciados "siempre" a la autoridad civil y en los más graves el Papa puede directamente reducir al estado laical a los pederastas sin pasar por un juicio canónico. Así se contempla en la guía sobre el procedimiento del Vaticano para los casos de abusos de menores publicada en la página web de la Santa Sede. Por supuesto esta idea poco creíble se aplaude, pero no por este in fimo paso se aceptan las justificaciones dadas por este Cardenal Tarcisio Bertone, en su visita a Chile.

Bertone ha respondido a los periodistas con relación a la pregunta de si la suspensión del celibato podría ayudar a terminar con los casos de pederastia (Abuso sexual cometido con niños) de algunos sacerdotes, descartando una relación entre la pederastia y el celibato al que están sometidos los sacerdotes, y ha afirmado que esos abusos se relacionan más bien con la homosexualidad. Recordemos que celibato (en latín caelebs, caelibis) se refiere al estado de aquellos que no se casan o que no tienen una pareja sexual y que no es exclusivo del catolicismo pero si incumbe a todos sus sacerdotes.

Según el citado cardenal "Han demostrado muchos sicólogos, muchos psiquiatras, que no hay relación entre celibato y pederastia, pero muchos otros han demostrado, y me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pederastia". "Esto es verdad, este es el problema", subrayó el número dos del Vaticano, que hizo las declaraciones tras inaugurar, como invitado, la 99 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile.

Velandia ha afirmado “en parte el despistado e ignorante cardenal tiene razón, el hecho de que alguien sea célibe no implica que ante su necesidad sexual genital tenga que acudir a las relaciones con menores de edad, sin embargo, la segunda parte de su respuesta si es bastante errónea, preocupante y una muestra fragrante de homofobia e ignorancia, pues no hay estudios serios que relacionen la homosexualidad con la pederastia. Es más, si se ha demostrado que los mayores vulneradores sexuales de menores son personas heterosexuales, generalmente familiares cercanos, especialmente padrastros y madrastras, tíos y tías y amigos cercanos a la familia. En el grupo de los vulneradores sexuales de los niños, niñas y adolescentes aparecen algunos maestros y maestras, sin embargo se ha destacado que un buen grupo entre ellos son religiosos y/o sacerdotes, pastores y algunas monjas”.

Velandia considera que es necesario distinguir pedofilia de la pederastia, la primera se define como fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actividad sexual con niños. No todos los paidófilos o pedófilos (ambas acepciones son correctas) llegan a ejercer sus deseos sexuales, cuando ello sucede se está hablando de pederastia.

El cardenal Bertone, tratando de mitigar la falta de efectividad de las políticas de la iglesia, ha insistido en que la católica nunca ha ordenado ocultar los casos de abusos o frenar las investigaciones de los mismos. Ha aclarado que el papa Benedicto XVI se ha reunido con algunas víctimas, ha pedido perdón por esos actos "en reiteradas oportunidades" y está dispuesto a seguir haciéndolo.

El asilado político Velandia y coordinador del área internacional de la Decide-T Asociación de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transexuales de Alicante, ha recalcado que “el Papa ha sido involucrado con algunos casos de ocultamiento y de no haber actuado oportuna y adecuadamente en el caso de los sacerdotes que son vulneradores sexuales de menores. La iglesia, sus jerarcas y el mismo papa están inmersos en un tsunami de escándalos que envuelven a curas pedófilos en Europa y Estados Unidos y de encubrirlos durante décadas”.

Bertone ha anunciado, además, que el Papa emprenderá nuevas acciones para hacer frente a los abusos a menores por parte de sacerdotes, aunque no las ha precisado (un distractor ante la avalancha de comentarios negativos de las que ha sido objeto la iglesia) y ha mencionado una guía de respuesta publicada por el Vaticano, que llama a denunciar siempre estos casos ante las autoridades civiles.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Se prestan Libros Vivientes

Construir la convivencia en la diversidad implica un trabajo arduo pero no por ello poco gratificante. La exclusión social parte de la indiferencia, del rechazo al otro y la falta de su reconocimiento como un auténtico otro. La biblioteca viviente es una estrategia no gubernamental que busca que los jóvenes construyan un mundo en el que todos seamos posibles.
Colectivos con estereotipos como un cura, un gay, un inmigrante y un discapacitado se transforman en cuentos para que los alumnos les conozcan y rompan prejuicios.

«¿Has tenido alguna vez un libro-homosexual sentado a tu lado?», pregunta Manuel Velandia a un alumno de etnia gitana y con dificultades de integración en las aulas. El adolescente le mira de reojo y con la cabeza le responde que no. «Bueno, pues ahora soy tu libro durante los próximos veinte minutos, ¿qué te gustaría saber?»

Velandia, coordinador general de Decíde-T, (Asociación de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales), participó ayer en la primera Biblioteca Viviente que nace en Alicante. Una iniciativa importada de Dinamarca y que pretende romper los prejuicios sociales que tienen los jóvenes sobre determinados colectivos por razón de su raza, ideología, condición sexual o profesión.

La Asociación de Madres y Padres de Alumnos del colegio Emilio Varela organizó esta biblioteca andante y con voz, -la segunda que se celebra en España tras una experiencia anterior en Lorca- bajo el lema «Rompe tus prejuicios, comparte tus estereotipos».

Durante todo el día se llegaron a prestar hasta 30 libros/personas sobre los que pesan estigmas: una lesbiana, una política, un sacerdote, un líder espiritual, un policía, un ex militar, una persona mayor, un ex recluso, un afectado por el VIH, una ex prostituta y un inmigrante llegado en patera fueron algunos de los encargados de contar sus historias. Por la mañana, a los alumnos y por la tarde, a los adultos.

«Los chavales tienen prejuicios pero son adquiridos desde casa. Esta iniciativa les va a enriquecer», auguraban dos profesoras de del instituto Leonardo da Vinci, uno de los centros que participó por la mañana junto a estudiantes del Emilio Varela y del Gran Vía. El escenario elegido para desarrollar la biblioteca fue la Escuela para Adultos Alberto Barrios, en la zona norte, y durante todo el día registró un constante trasiego de lectores.

En grupos de dos a cuatro, los chavales fueron eligiendo sus libros y a través del diálogo conocieron su vida. Una vez finalizada la lectura y tras reflexionar, cada chaval escribía en una cartulina un anti-prejuicio. «En Argelia, mi país, no se acepta la homosexualidad. A los gays los maltratan», escribió uno de los jóvenes tras escuchar la historia de Velandia. Su profesora le dio las gracias al coordinador de Decíde-t y le explicó que no podía imaginarse hasta qué punto suponía que otro de sus alumnos -el de etnia gitana- «se haya sentado a su lado y le haya escuchado. Me he emocionado».

Los más reclamados
Velandia y Loli, una profesora lesbiana, fueron dos de los libros más reclamados. «Yo me pido un gay», se escuchó a uno de los estudiantes. Ahora bien, el policía tampoco pasó desapercibido: «Están muy americanizados y me preguntan mucho por las armas, cuando es el último recurso que se utiliza», explicaba en los descansos. Y es que más de un niño declaró que de mayor quería ser policía, mientras otros decidieron que trabajarían de funcionarios, tras leer la historia de Manuel y conocer que «le paga el Estado».

Amparo, afectada por una discapacidad, y Mari France, con esclerosis múltiple, dieron unas lecciones magistrales sobre las barreras sociales y arquitectónicas que sufren; y Emilio, sacerdote desde hace 47 años, tuvo que responder a preguntas como ¿qué piensas de los homosexuales?, ¿por qué la Iglesia no permite el aborto? La delegada municipal de coordinación de proyectos del Ayuntamiento, Sonia Alegría, no escapó a la espontaneidad de los alumnos, «¿cuánto cobras?, ni a la imagen que tienen de la política, «¿con quién te gusta pelearte?»
Fuente:

http://www.lasprovincias.es/valencia/20091031/alicante/alicante-presta-libros-vivientes-20091031.html

Muchos homosexuales NO queremos ir al cielo

Por Manuel Velandia Mora
España, diciembre de 2009


Reflexión sobre la idea del cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, quien asegura que los homosexuales no irán al cielo, explicando la relación sadomasoquista que existe entre los jerarcas de la iglesia y los feligreses homosexuales, como también con algunos políticos que niegan sus derechos.

El sadomasoquismo además de una práctica erótica hace parte de la estructura del carácter de algunos individuos, en los que la aniquilación del Yo individual y la impotencia ante quienes ostentan el poder son tan sólo aspectos de su impulso masoquista, al que se suma el intento de convertirse en miembros de organizaciones grandes, sumergiéndose en ellas, a sabiendas de que allí igualmente serán vulnerados.

Es esto lo que le sucede a algunos cristianos especialmente a los católicos, y lo que le ha pasado a algunos homosexuales quienes a pesar de que los políticos y los jerarcas de la iglesia les vulneran sus derechos, siguen en las filas de iglesias y partidos sin apostatar o exigir sus derechos.

La construcción de la libertad plena del ser humano no es posible mientras se siga dependiendo de poderes teocráticos o de estados disfrazados de democracias civiles. Las efectivas libertades políticas, económicas e incluso religiosas contribuyen a fortificar el Yo y contribuyen a fortificar la racionalidad y el desarrollo de la individualidad y la independencia.

La discusión no es si Dios existe, sino el poder que se han tomado los jerarcas de la iglesia católica, quienes al igual que Hitler y con el sadismo propio de quien ostenta el poder se atreven, aprovechándose de la debilidad emocional manifiesta de sus “ovejas”, a construir y reforzar imaginarios en quienes de alguna forma se han autorizado a vivir su propia libertad de cuerpo y relacional, pero que igualmente se niegan a ser libres del todo, abandonando esas estructuras de poder con las que de alguna forma encuentran la satisfacción propia de su masoquismo emocional.

De otra forma no se comprende cómo algunos homosexuales entran en crisis por el hecho de que el cardenal honorifico presidente del Consejo Pontificio para los Operadores Sanitarios del Vaticano, Javier Lozano Barragán, asegurara que “los transexuales y homosexuales no entrarán nunca en el Reino de los Cielos”.

También cabe aclarar que si se nace homosexual pues habría que darle gracias a Dios por aproximarnos a la felicidad y si es una construcción de la libertad, en el supuesto de que Dios existiera, habría que darle gracias por la posibilidad de construirnos como seres realmente humanos posibilitando el ejercicio de nuestra libertad.

Por otra parte, cabe aclarar que esta misma relación sadomasoquista se da con aquellos políticos y homosexuales que creyendo en el matrimonio se permiten negar el cielo o buscarlo, pensando que con esta gloria alcanzarán lo que realmente importa, que son sus plenos derechos civiles.

La maricada vende

Por Manuel Velandia Mora.

Retomando un comentario de la lectora Elvira Moreno Martínez, quien se refirió al título de este blog al no poder escribir nada para defender a los “Delfines peligrosos”, y que considera que por usar la palabra “ maricada” ya “sabe de dónde viene la bajeza del lenguaje y la perfidia de los sentimientos, que están marcando a muchos colombianos”, pues “hay una forma baja, arrabalera de expresarse”; quiero recordarle a ella y otros lectores que “Marica”, según la Real Academia Española de la lengua, es un hombre afeminado y de poco ánimo y esfuerzo, así que cuando hago referencia a “Dejémonos de maricadas”, estoy hablando precisamente de tomar la homosexualidad como lo que es, un tema serio, una cuestión de hombres.

Esto de la maricada no siempre se toma como debe tomarse y es allí cuando esta parece ser tan rentable, que se ha puesto de moda escribir sobre el tema; para la muestra un botón: la aparición próxima de publicaciones escritas por conocidas periodistas como lo son Francisco Celis Albán y Édgar Artunduaga.

Celis retoma para titular su libro una ya famosa frase que salió del reinado nacional de la belleza y que incluso circula en un video en Youtube “Hombre con hombre, mujer con mujer y viceversa: Colombia gay”.

Uno de los entrevistados de Celis entra en la tradicional elucubración mental, desde la que se piensa que se es mejor marica si se está al lado de maricas más importantes, así que para darse bombo y platillo relata que bailó con un expresidente, y claro que hay maricas expresidentes de la republica (todo el mundo cree que hablará de alguno de aquellos mandatarios de quienes se ha dicho que es homosexual, que son más de cuatro), pero también los hay de sindicatos, grandes empresas, asociaciones de padres de familia, organizaciones religiosas… maricas presidenciables hay más de uno.

Por otro lado, Francisco entrevista al político homosexual publico más conocido del país, no por su gaycidad, sino por sus propios meritos como escritor y como político; meritos que son suficientes y que muestras que ser marica no es un lastre, tal y como otros maricas políticos lo consideran; pensamiento que los ha llevado a construirse un closet tan grande como el país, eso sí con una sala de recibo tan amplia que cabe cualquier cargador de Corabastos o cantante internacional que nos visita.

Justo de políticos, esta vez lesbianas, habla Artunduaga en su libro “Sexopolítica”; y es que de chismes sexuales está lleno el congreso de la republica, así que el autor dejará entrever su maledicencia y cizaña al hablar sin nombre propio sobre dos reconocidas senadoras famosas por su largo y productivo romance, pero dando todos los elementos para que se descubra quién es quién.

El chisme mueve montañas y tal vez por ello los periodistas se aprovechan de chismes que no se consideran de vecindad, dado quienes son sus protagonistas, para enganchar lectores incautos.

El sexo, especialmente si es clandestino o bañado por la homofobia, es una fuente inagotable de información. Recordemos que Larry Flint, el magnate de la industria pornográfica, invirtió en un anuncio de página completa en el diario The Washington Post, para incitar a los lectores a contar sus más íntimos secretos, si estos se relacionaban con algún miembro del congreso norteamericano. Ya en 1998 la revista Hustler hizo una oferta similar tras el escándalo sexual de Bill Clinton de la Casa Blanca.
Otra publicación que se anuncia es la del sacerdote católico Germán Robledo, ex presidente del Tribunal Eclesiástico de Cali, quien ha dicho que está escribiendo explosivo libro sobre los escándalos sexuales de la arquidiócesis de Cali, el cual seguramente se titulará “Hacia un clero Gay”. Robledo ha dicho a Semana que “El 30 por ciento de los 120 sacerdotes que hacen parte de ella son homosexuales”.

En Colombia, a diferencia de otros países en los que los chismes del corazón y la cama mueven inmensas cantidades de dinero, tener relaciones genitales con un famoso no ayuda a tener el tan ansiado segundo de fama. Ya veremos si realmente estas publicaciones tienen éxito o si simplemente quedarán en ser “Confesiones de una puta cara”.

De la Grisales, la U Pontificia de Medellín y otros monumentos a la ignorancia

Manuel antonio Velandia Mora
Noviembre de 2009, España

¿Has visto la campaña contra la homosexualidad en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín? Me preguntó un amigo vía mail. Por supuesto no pude verla, tan sólo lo logré cuando me enviaron la imagen; bueno, desde España es difícil pasear por la universidad y a nadie se le ocurrió hacerme un paseo virtual.

No puedo subir una imagen al blog, pero el texto en mención dice “No te dejes echar el cuento, ni todo el mundo lo hace, ni es normal, ni todo se pone de moda…. Promiscuidad, satanismo, homosexualismo, lesbianismo, drogadicción, alcoholismo, magia negra… Hay cuentos que te pueden enfermar seriamente”. Lo firma “Vicerrectoría pastoral Universidad Pontificia Bolivariana.

Es necesario resaltar la protesta que hicieron algunos-as estudiantes de comunicación social y otras carreras que se manifestaron y que se hicieron escuchar de las directivas, acción que propició que la valla se retirara. Eso demuestra que la sociedad civil se puede movilizar y reclamar sus derechos; y la actitud de reconocimiento de las directivas de que se cometió un error.

Por supuesto también algunas asociaciones y líderes de la población LGBT alzaron su voz de protesta, entre ellos el maestro universitario Hernando Muñoz S., quien fue recibido por la Secretaria general y la Directora de comunicaciones de la universidad, la reunión la tuvo además con el presbítero vicerrector de pastoral y un representante de bienestar universitario. Muñoz dejó claro que fue un asunto grave, que NO se puede repetir e insistió en que se entendiera que es inaudito que en un campo del saber y la ciencia se hable de la homosexualidad como una enfermedad, ya que con ese tipo de acciones reproducen discursos de odio hacia una población vulnerada históricamente.

Como él afirma, ni las iglesias, ni la familia, ni ninguna institución, ni persona tienen el derecho para reproducir discursos de odio, expandiendo la violencia que ya bastante tenemos en este País. Mucho menos puede hacerlo una universidad que se supone es la institución en la que se construye el conocimiento y el futuro del país.

La universidad se excusó diciendo que el texto lo hizo un publicista, mejor dicho culpa a alguien para intentar salir airosa de esta exclusión y crimen de odio contra las lesbianas y homosexuales. Me pregunto si el equipo de pastoral de la Universidad Pontificia Bolivariana permite que sus ideas las maneje alguien que les ajeno, que no conoce su pensamiento, sus criterios éticos y políticos.

Me atrevería a decir que esta excusa me suena a mentira, que la discriminación y la homofobia fue lo que motivo la estrategia comunicativa y que se les salió el cobre y no pensaron en las consecuencias, algo raro en una institución que le interesa más el mercadeo que la educación.
Pero si de la ignorancia se hace gala en la universidad, no es de extrañar que de ella se apropie la actriz Amparo Grisales. Hoy se publicó una entrevista con esta actriz en Elenco de El Tiempo y dice esta perla:

Con una sonrisa y mirada pícara, asegura que tampoco acepta ninguna clase de preservativos, lo que le da pie para hablar de sexo: "No como nada empacado o con preservativos, no me gustan de ninguna clase (risas)... ¡Recalco! me parece que eso se tiró un poco la espontaneidad sexual de los juegos eróticos. Sé que el uso del condón es tan importante y tan necesario, que por eso creo que lo rico es tener pareja estable".

La vida quiera que a la Grisales como a muchas mujeres en el mundo que creen que la fidelidad existe y es un método de barrera no les pase como a mas de 17 millones de mujeres que ahora viven con el virus que causa el sida, a otros millones que se han infectado con los microorganismos que causan las enfermedades de transmisión sexual y otras tantas que ya han muerto a causa de ellos; mujeres que pensaron que el amor es un antídoto y confiaron su seguridad a hombres a quienes sus vidas no les importaba.

La Grisales debería recordar que como figura pública tiene una responsabilidad social al ser un modelo que promueve conductas que ponen en riesgo la salud de las personas.


domingo, 1 de noviembre de 2009

Cómo puedo saber si mi esposo es bisexual

Por Manuel Antonio Velandia Mora

Este blog no es para reponder a consultas, pero este es un tema del que frecuentemente me hacen preguntas, así que aprovechando la oportunidad, escribo.

Mi pregunta es:
Cómo puedo saber si mi esposo es bisexual. Hace tiempo me entere de que él práctica el travestismo fetichista, al menos eso fue lo que me dijo, pero en los último días he sospechado que le gustan los hombres, pues los ve de reojo e incluso encontré un día en la casa una camiseta que no era de él, claro que él niega todo. Qué hago para saberlo a ciencia cierta, ya que considero que es peligros para mi esta situación, ya que él ha sido un hombre que ha consumido drogas y por ende algo despreocupado, auque actualmente ya no lo hace, lo que me hace suponer que en un momento dado lo haga con hombre de una manera irresponsable y eso me traiga a mí alguna enfermedad o algo. Por favor ayúdenme estoy desesperada y no sé qué hacer. Cree que exista algún test en el que se pueda saber si el es bisexual, no sé he estado tentado a someterlo a la prueba del polígrafo para saber si me dice la verdad de que no lo es, ésta prueba podría servir. Por favor dígame algo de cómo lo podría saber o que aspecto poder identificar en él para saberlo….

Encuentro en tu carta tres grandes temas: la bisexualidad de la pareja, el travestismo y el temor a las enfermedades de transmisión sexual. Son temas bien distintos y se deberían tratar de manera distinta y en diferentes oportunidades.

En cuanto a la bisexualidad no está relacionada con el travestismo, el travestismo fetichista no tiene que ver con la homosexualidad, y para complementar la idea le recuerdo que la mayoría de los transvestis son heterosexuales. Un hombre bisexual es alguien cuyo objeto de afectividad, erotismo y genitalidad son tanto hombres como mujeres. Los temores sobre nuestras parejas logran que pequeñas sospechas se conviertan en evidencias, debes tener claro si realmente le gustan los hombres. Debes reflexionar sobre cuál es la razón por la que deseas saber si es bisexual porque si es para la prevención no es necesario que conozcas dicha información, ya que si usas condón y tienes los cuidados básicos necesarios para su uso adecuado y a eso sumas la higiene genital apropiada dicho riesgo prácticamente no existe.

Con respecto al polígrafo me parece la manera más agresiva de resolver la cuestión, suponiendo que tales artilugios tecnológicos funcionen y sean realmente concluyentes, de lo que tengo mis dudas. Este sería el último recurso legal y probablemente un elemento para usar en caso de buscar la separación legal si en tu país tiene validez científica y jurídica tal criterio. Solo proponerlo implica manejar muchas dudas y temores que pueden generar otras formas de violencia verbal e incluso de agresión emocional y física. Considero que si tal duda extrema existe deberías pensar no en averiguar sobre el tema sino en el divorcio. Cuando dudamos de nuestra pareja no importa la respuesta que la persona nos de, si lo que nos dice no está de acuerdo con aquello que creemos y esperamos oír, siempre nos sonará a negación, así la persona nos diga la verdad.

Cuando alguien ha consumido substancias psicoactivas (drogas) tendemos a dudar del resto de la vida de la personas, pareciera ser que los adictos no pudieras cambiar y que ninguna terapia fuera realmente terapéutica. Ahora bien, drogadicción y problemas en la construcción de identidad de orientación sexual pueden ir juntas y la una (la primera) motivar el consumo pero no siempre es así. Aun cuando si esto sucede el consumo puede variar la situación emocional y en consecuencia variar la conducta. También bajo el efecto de las substancias psicoactivas algunas personas disminuyen el temor y pueden exponerse fácilmente a una enfermedad de transmisión sexual.

No conozco ningún texto que pueda afirmar o negar la orientación sexual de alguien, considero que todo test es leído por un profesional y son sus propias creencias, temores y expectativas los que aparecen en la interpretación de la información.

En resumen, la mejor alternativa es hablar, ser explicito, presentar los temores pero tener en cuenta que no se desea herir. Pero si no se puede confiar en al respuesta no tiene sentido pensar en dialogar, mas si no estamos preparados para escuchar ciertas verdades. Recuerda que el otro no habla o no actúa en contra tuya, que actúa pensando en sí mismo, en sus necesidades, temores y expectativas y que pudiera ser tanto que tu hagas plena parte de ellas o simplemente no cuentes en nada para ello.

martes, 1 de septiembre de 2009

¿La homosexualidad se tomó el cine?

Por Manuel Antonio Velandia Mora
Martes 7 Febrero 2006

http://www.semana.com/noticias-opinion-on-line/homosexualidad-tomo-cine/90663.aspx

No existe 'cine gay'. 'Brokeback Mountain', 'Transamerica' y 'Capote' fueron nominadas por ser buenas películas, no por su temática.

Esta que pareciera ser una inocente pregunta lleva detrás la carga sexista y homofóbica de quienes pretenden comprender que el cine es solamente para divertirse y no tiene por qué entrar a tratar esos temas sociales que no se quieren ver porque son un "peligro para los niños". Claro que no es cierto que la homosexualidad se tomó el cine, tampoco lo es que hay cine gay como tampoco literatura o arte gay; cuando mucho hay realizadores, productores, directores, guionistas, actores que sí lo son pero su trabajo no determina la clase de cine que ellos hacen.

Por supuesto que Capote, Brokeback Mountain y Transamérica tienen una relación directa con la sexualidad, más explícitamente con las homosexualidades y los tránsitos en la identidad sexual, mas no por ello son películas sobre lo gay.

Truman Capote era homosexual pero la película no gira en torno a su orientación sexual sino a como escribe "A sangre fría". Brokeback Mountain es sobre una relación afectiva, en la que quienes se aman son dos hombres, y el peso social en sus existencias de la homosexualidad. En "Transamérica" los pocos conocedores de los estudios sobre la sexualidad ven en la protagonista a un hombre homosexual, aun cuando realmente sea la historia de un hombre quien se acepta a sí mismo en su tránsito de la masculinidad a la feminidad, del cuerpo del macho a lo que ella ahora considera su cuerpo de hembra. Las dos últimas tienen en común que son también historias de amor y sobre los valores familiares.

Si no es cine gay, entonces qué es. El cine siempre ha tomado de la vida cotidiana y de los valores culturales para construir sus guiones. Sin embargo puede decirse que la ficción se ha vuelto tan real que bien pareciera que la tendencia del cine norteamericano fuera hacer películas con contenido social. Varias de las buenas películas que buscan actualmente los diversos premios en los festivales del cine se orientan hacia temas sociales, dado que en sus guiones retoman elementos de algunos hechos que aun cuando suceden en la realidad no son propiamente acontecimientos históricos.

Brokeback Mountain y Transamérica nos muestran la homofobia, el sexismo, la brutalidad, la intolerancia y la discriminación sexual, algo de lo cual puede verse igualmente en "Capote"; situación similar en referencia al racismo se observa en "Crash". A este listado debe sumarse "Good nigth and good luck", un filme sobre la cruzada del periodista Edward Murrow contra la cacería de brujas impuesta por el senador gringo Joseph McCarthy, un oscuro personaje en la historia de los derechos civiles y los derechos sexuales en los Estados Unidos. También vale la pena recordar otro filme cuya temática tiene un alto contenido social, "El jardinero infiel" que muestra los intríngulis económicos y políticos de la industria farmacéutica y que además nos hace reflexionar sobre lo que hay detrás de los altos costos que ha tenido el sida en América Latina y África.

Pero, si es cine social, entonces debiéramos interrogarnos sobre por qué tanto revuelo en torno a lo que algunos "críticos" han llamado "cine gay". Veamos los hechos: todas son películas realizadas en un país cuya doble moral y mojigatería en torno a la sexualidad es evidente. Basta recordar las luchas presidenciales y de las iglesias en contra de los derechos civiles de las minorías sexuales.

Fueron realizadas bajo el peso cultural de un discurso médico que ha incrementado la homofobia, el sexismo y la intolerancia. Tengamos presente que hasta hace muy pocos años, para la Sociedad Psiquiátrica Americana, la homosexualidad era una enfermedad y que para dicha entidad científica la "Disforia sexual" (identidad de rol de género opuesta a la del sexo biológico) que suele relacionarse con el transexualismo y el transvestismo, es actualmente una "enfermedad mental grave".

Generalmente las películas sociales suelen ser bastante panfletarias. En los casos que nos atañen debe destacarse que las películas retratan de una manera magistral y positiva temas que bien pudieran ser tratados con imágenes sórdidas o que si fueran una "apología a la homosexualidad" tendrían discursos orales y visuales totalmente diferentes.

En ellas se comprende plenamente el dolor, la soledad, la incertidumbre y en general, los problemas emocionales por los que atraviesan quienes por su color de piel, su manera de pensar o de actuar no siguen los patrones de la norma o de quienes no han logrado tan siquiera ubicar aquello que quieren ser, como puede observarse en el caso de Toby, el hijo de Bree, la transexual de "Transamérica". Todos los hombres que se ven representados en estas películas igualmente logran transmitir al espectador la situación afectiva y emocional que se encierra en quienes se ven condicionados, en la construcción de sus masculinidades, a vivir en un mundo en el que cualquier asomo de afectividad o debilidad los ubica más cerca de lo "femenino" pero igualmente, más cerca de sí mismos.

Asumir estos temas sociales en el cine como los ya citados, para muchos moralistas, es la aprobación de la existencia en el seno de la sociedad de "problemas sexuales", pero sobre todo, la aceptación social de la presencia de seres "enfermos" y de "esas enfermedades" como un hecho normal.

Las películas son sociales porque dejan además una ganancia para la sociedad: el reconocimiento de la importancia que tiene para las personas el poder asumir plenamente su identidad ya sea étnica, política o sexual, y la evidencia de que la única posibilidad de ser plenamente felices es aproximarnos a la aceptación plena de eso que queremos ser, así nos toque abandonarlo y ocultarlo por momentos y autorizarnos a vivirlo en aquellos escasos o múltiples momentos en que estamos siendo aquello que en realidad queremos ser.

Dejan igualmente una reflexión, que tal vez sea la suya luego de ver cada una de las películas, la importancia vital que tiene el reconocimiento de la diversidad, de la unicidad de los seres humanos como también la imposibilidad, si somos realmente solidarios y democráticos, de trazar para los otros los caminos para la búsqueda de su propia felicidad.

miércoles, 19 de agosto de 2009

EXPERIMENTOS PARA CURAR LA HOMOSEXUALIDAD

Entrevista revista Moxow.
España 2009

¿Funcionan o no?

1. Ficha personal del entrevistado

NOMBRE: Manuel Antonio Velandia Mora
PROFESION: Sociólogo, filósofo, sexólogo, educador
PAIS DE ORIGEN: Colombia

En relación a America Latina ¿en qué “status” estaban y están catalogados los homosexuales y por qué se les perseguía?
Los homosexuales, dependiendo de quien los explicara, pasaban de ser el “rezago (basura) de Occidente” -como los entendían algunos comunistas, troskistas y otros grupos de la izquierda-, a ser “enfermos, delincuentes o guerrilleros” para los militares, la derecha, la extrema derecha y los grupos paramilitares.

¿Qué atrocidades conoce usted que se hayan hecho sobre homosexuales en el siglo XX?
¿Puede contarnos algunas tácticas empleadas para curar la homosexualidad?
Tal vez lo más preocupante, para mi, es que se haya intentado curar la homosexualidad aplicando las llamadas “Terapias conductuales” haciendo un uso particularmente peligroso y agresivo de la “Teoría del Aprendizaje”. La terapia consistía en darle choques eléctricos en los testículos a hombres considerados homosexuales; quienes se excitaban o mostraban alguna atracción hacia imágenes proyectadas de hombres atractivos y/o de hombres follando recibían un electroshock, buscando con ello el refuerzo necesario para obtener la respuesta fóbica, como posibilidad de evitar la descarga.

Cabe decir que igualmente se usaron fundamentos de la “Terapia aversiva” administrando estímulos aversivos para inhibir respuestas emocionales indeseables, teniendo como fin, disminuir la fuerza del habito. Se consideraba que al provocar una respuesta que evitaba el hecho placentero, por los efectos del choque eléctrico, se inhibía la respuesta emocional indeseable. Sin embargo, estas terapias demostraron que el condicionamiento positivo es pequeño y transitorio.

Algunos teóricos, como Serber (1970) informan que se han tenido éxito en el empleo de la vergüenza como agente aversivo efectivo, en casos de trasvestismo, voyeurismo, pedofilia y exhibicionismo. A pesar de dichos “triunfos terapéuticos” por los casos que conozco, puedo afirmar que los efectos fueron transitorios.

En algunos casos se llegó al extremo de buscar la aversión química, aplicando substancias inyectadas intramuscularmente como el hidrocloruro de apomorfina, el hidrocloruro de emetina, e incluso esta misma droga administrada oralmente en forma de pastillas.

Más recientemente, se ha utilizado la vergüenza como proceso aversivo, en terapias religioso-emocionales como las aplicadas a aquellos a quienes actualmente se les llaman “exgay”. Por otra parte, algunos homosexuales utilizan por sí mismos otra técnica igualmente aversiva, la del “control”; logrando una autorregulación del deseo al elegir sus propios refuerzos y las contingencias o “castigos” para lograrlo. Los procesos religioso-emocionales suman a la vergüenza el autocontrol del pensamiento, la negación del deseo y el informe en grupo, comos formas de control externa; algo similar a lo que hacen los alcohólicos anónimos y sus 14 pasos.

¿Es comparable a las aberraciones sufridas por los homosexuales en la Alemania
Nazi?
Creo que las penas más graves que sufrieron los homosexuales en Alemania fueron las penas del silencio y la distancia. Sólo pensemos en lo que significa estar cerca de la persona amada y/o deseada y no poder acercarte a ella, y mucho menos poder hablarle. También sufrieron la rotulación, la identificación publica con el uso del triangulo rosa; era el escalón más bajo de la jerarquía en los campos de concentración, cuyo portador podía ser despreciado y maltratado por otros prisioneros. Se sabe que en el Campo de Buchenwald, los homosexuales, fueron agrupados junto a las personas con deficiencias mentales y utilizados como “cobayas” en experimentos médicos.

¿Conoce personalmente casos de personas que han sufrido “experimentos” para curar su homosexualidad?
Si, conocí personas que fueron tratadas en clínicas psiquiatritas en Colombia en las ciudades de Tunja y Bogotá; estas personas sufrían daño emocional, como consecuencia de la terapia, varias décadas después de haber sido “tratados”. En las fuerzas militares en Colombia, a soldados homosexuales o presuntamente gay les obligaban a lucir prendas femeninas, desfilar con ellas frente a sus compañeros y realizar tareas denigrantes como castigo. El ejército colombiano negó durante algunos años la posibilidad de que los homosexuales prestaran el servicio militar, que es obligatorio; incluso se llegó al extremo de poner en el documento de identidad militar, la palabra homosexual frente al ítem profesión.

Es conocido este psiquiatra López Ibor, hoy hay una clínica muy famosa en Madrid que trata, entre otras, patologías mentales, por haber experimentado con esto (por ejemplo, lobotomía), ¿qué le parece? ¿conoce este caso particularmente?
No conozco a este psiquiatra, pero las terapias aversivas se siguen usando en diferentes lugares del mundo, especialmente en aquellos países en los que la homosexualidad es delito y hay una fuerte influencia religiosa.

¿Cree que las terapias han dado resultado? Y en general, ¿cuáles han sido los resultados obtenidos en los “pacientes”?
En España entre 1954 y 1979, fueron detenidas y fichadas por ser homosexuales más de 50.000 personas; a casi el 10% de ellas se las condenó a ser reeducadas en dos centros especializados ubicados en Badajoz y Huelva. Con ellos se utilizaron métodos aversivos y usaron medicamentos y electroshock. Si tenemos claro que la homosexualidad no es enfermedad (Asociación Americana de Psicología en 1975 y Organización Mundial de la Salud 1990) se debe comprender que el único tratamiento que deben llevar a cabo los especialistas, es ayudar emocionalmente a las personas a aceptar su orientación sexual.

Recientemente (agosto 2009) la American Psychological Association APA declaró que los profesionales de la salud mental no deben decirle a los clientes homosexuales que pueden convertirse en heterosexuales a través de terapia u otros tratamientos. Para la APA no existen pruebas sólidas de que tal cambio es probable, según el informe algunas investigaciones sugieren que los esfuerzos para producir el cambio podrían ser perjudiciales e inducir a la depresión y tendencias suicidas.

Actualmente hay países sudamericanos, árabes o africanos que tachan de ilegales a los homosexuales, ¿piensa que podrían darse tácticas parecidas?
Ya hablé anteriormente de ello. No sólo lo pienso; hay documentación científica y jurídica que demuestra que así está siendo.

El doctor californiano Joseph Nicolosi, director de la Asociación Nacional para la Investigación y la Terapia de la Homosexualidad, afirmó hace unos años que la predilección por personas del mismo sexo «es el síntoma de un problema emotivo», que no es «normal» y que se puede aplicar una «terapia reparativa» para personas que quieran «superar su atracción homosexual». Luca di Tolve se sometió a ella y, aparentemente, se volvió heterosexual; ahora incluso está casado con una mujer. ¿Qué opina de esto?
La homosexualidad no es “el síntoma de un problema emotivo”, porque sólo puede considerarse problema, cuando el entorno social, cultural, político, jurídico y/o relacional nos obliga a negarnos a nosotros mismos y aceptamos dicha condición. El problema está en negarse a sí mismo, en hacerse invisible y en crear las condiciones para invisibilizarnos e invisibilizar a los demás.

Desde mi perspectiva teórica explicada en varios de mis libros y artículos, la identidad sexual es móvil. No se deja de ser lo que se ha sido, por tanto no se deja de ser homosexual, pero se puede descubrir o decidir ser algo diferente, no por el efecto de medicamentos, choques eléctricos u otras terapias aversivas, sino por redescubrimiento.

Es evidente que no somos seres lógicos, como siempre nos lo han dicho, sino que somos seres emocionales que actúan y algunas veces piensan. Ser homosexual es un acto emocional, experiencial/vivencial y una manera de explicar las relaciones entre los seres humanos. Una persona es homosexual no solo cuando es homodeseante, homoafectiva, homoerótica y homogenital, sino además y especialmente, cuando asume una identidad positiva en torno a su orientación sexual.

¿Quiere añadir algo más?
Gracias por esta oportunidad para hablar de un tema que me apasiona, de una experiencia que me llena de vida y de una situación que me produce las más grandes emociones positivas. Estar siendo homosexual, es la mejor manera de estar siendo feliz. No se es, se está siendo, porque si digo que soy, es porque ya estoy terminado y aun después de muerto sigo en proceso.

Vivir en un país en el que no temo por mi vida, en el que he podido desarrollarme como persona e investigador, en el que hay normas positivas y transformaciones sociales y culturales de gran importancia para las minorías sexuales, es vital para mi; en especial, porque llegué a España buscando el asilo político y por discriminación sexual, luego de un atentado con granada en contra de mi vida y de recibir amenazas de muerte, que se extendieron a mi familia.

lunes, 17 de agosto de 2009

No podemos juzgar por lo que hay en la entrepierna

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, agosto de 2009


La violencia de género entre hombres es un tema del que nunca se habla, los gay prefieren ocultarlo, no quieren aparecer públicamente como víctimas o como victimarios; develar dicha situación es el gran acierto del libro del escritor español Carlos José Ríos Longares autor de “El hogar de los secretos”, una novela en que simultáneamente se cuenta una historia de amor intercultural y los sufrimientos de un hombre rechazado por la familia por causa de su orientación sexual y maltratado por quien él pensaba seria el gran amor en su vida.

De los libros que tratan las homosexualidades se esperan muchas cosas, especialmente que tengan mucho sexo y poco seso; por eso, cuando las editoriales reciben propuestas de los autores encaminadas a temas poco genitales, tienden a negarse a publicarlos, esto fue lo que le sucedió a Carlos José Ríos Longares con su novela “El hogar de los secretos” que la Editorial Club Universitario lanza en el marco de la Feria del Libro de Alicante.

En este, su cuarto libro, Carlos Ríos relata una historia de amor con hombre marroquí para quien el amor entre hombres es un amor prohibido, y simultáneamente, narra otra historia de desamor con un hombre que entiende que la violencia machista es la posibilidad de relacionarse con la persona que dice amar.

“El hogar de los secretos” no es exactamente un texto autobiográfico, tampoco es un estudio autoetnográfico, aun cuando deja entrever la formación de historiador que tiene el autor. Al respecto dice Carlos “porque mi realidad del momento es mi historia, una relación de pareja entre un marroquí y un español, pero igualmente es una historia de violencia entre dos hombres donde uno de ellos, el protagonista, ha sufrido malos tratos”.

“En mi historia y en la de cualquier pareja puede haber homofobia y racismo”, opina Ríos; en eso la novela es similar la vivencia de otras parejas de personas del mismo sexo; se tiende en las familias a ignorar, a rechazar que hay discriminación, como también la hay en las instituciones judiciales. “Me atrevo a decir que la hay”, reflexiona el autor.

La violencia es Violencia
Pareciera que esta afirmación es redundante, sin embargo la novela denuncia que la violencia entre hombres no se asume con el respeto que el tema se merece. Los malos tratos existen así, sin género. “Los hombres no necesariamente son victimarios, también son/somos víctimas” asevera Ríos, quien en algún momento de su vida fue víctima de la violencia intrafamiliar ejercida por otro hombre. Y aun cuando en este tema su novela es ficción, no puede negarse que sus emociones se ven afectadas cuando habla del tema, emociones que igualmente se revolcaron cuando reflexiono al respecto, cuando escribió la novela, cuando lee en voz alta algunos de sus fragmentos.

No puede negarse al oírlo que, para él, escribir es un acto terapéutico, una forma de exorcizar el recuerdo y una denuncia, que nos obliga como lectores a tomar una posición frente a una realidad que el status quo y el “gay set” editorial prefieren ignorar, en su afán de mostrar al gay como un hombre ceñido a esa moral que los medios para y de homosexuales prefieren mostrar.

La violencia entre hombres tiene nombre y apellidos. Hay que denunciar las injusticias que se comenten en el tema. La violencia de género pareciera ser posible únicamente de parte de un hombre hacia una mujer, pero igualmente hay mujeres que maltratan hombres y violentan a otras mujeres. En España ya se juzgó un caso de violencia entre lesbianas y en Alicante, ya se han juzgado casos y actualmente se juzga otro; un caso en el que el fiscal y juez que instruyen el caso, han informado extraoficialmente a sus abogados y a la abogada de la parte demandante, que como en los anteriores juicios -llevan cuatro-, se va a abstener de pronunciarse a favor de una de las partes porque entienden que es un “problema entre dos hombres”, y que no tienen voluntad de meterse en estos líos y que, de seguir adelante con el juicio y de celebrarse, la sentencia será condenatoria para ambos por un delito de “faltas”.

Poner una denuncia sobre violencia machista entre hombres sorprende a todos; al victimario, que cree que “solo es un poco celoso”; a quien recibe la denuncia que considera que un par de hostias debe arreglarse en la alcoba e incluso en la cama; a los abogados que no se sienten adecuadamente formados para manejar estos tremas y entienden que la ley tiene vacios al respecto; a los jueces, que como ya lo hemos visto, no logran comprender que hay hombres que pueden ser víctimas; a la familia que prefiera pasar agachada frente al tema; a los psicólogos en cuya lógica no cabe esta opción; y, a los mismos homosexuales, que en su machismo o en su homofobia internalizada prefieren pensar que eso es cosa de los heterosexuales.

Sin embargo, al leer los primeros borradores del libro, las más sorprendidas fueron las mujeres miembras de una asociación de víctimas de la violencia machista, quienes al tener la oportunidad de leer el texto aseveraron que era la historia real de una mujer maltratada, con sus mismos sentimientos, emociones, necesidades, falencias, y quienes se sorprendieron al descubrir que la pareja no era una mujer, como ellas prefirieron creer, sino un hombre.

La violencia entre machos es una historia del día a día, una situación que se prefiere mantener oculta, una historia de las que las mismas asociaciones LGTB prefieren no hablar.

Por todo lo anterior, cuando me encontré con la nota de prensa que anunciaba el lanzamiento de “El hogar de los secretos” no dudé en buscar a Carlos José Ríos, en dialogar con él, porque más que una entrevista, mi compromiso es llamar la atención hacia las distintas formas de violencia que sufren las personas LGBT.

Por supuesto no toda la novela habla de la violencia machista gay, es también el relato de un amor entre dos hombres, que siguen y seguirán enfrentándose a las barreras que la vida y las sociedades continúan imponiendo para demostrar que el mayor de los sentimientos puede servir hasta para unir Oriente y Occidente.

Muchos de los lectores y lectoras sentirán que de alguna forma esta es también su historia; porque el suyo ha sido también “El hogar de los secretos”, porque a pesar de tanta homofobia no se han negado a sí mismos/as a vivir sus propias historias de amor, han cruzado fronteras para estar cerca al ser que aman, disfrutado del bar y renegado de este, ingresado al cuarto oscuro para ocultar sus temores o dar rienda suelta a sus deseos inconclusos; porque son padres, madres, hermanos/as, tíos y han sabido respetar y ser cómplices o se han negado a sí mismos/as y a los/as demás la posibilidad de dar rienda suelta a su verdadera identidad.

En la contraportada del libro se lee “La vida, en ocasiones curiosa, nos brinda una esperanza a la que no debemos renunciar porque sino nunca sabremos si las oportunidades merecen la pena poder disfrutarlas”. Eso hice al decidir leer la novela y no me arrepiento, la leí de un solo “tirón”, releí algunos fragmentos y me decidí a recomendarla. Leerla es también una manera de “Luchar contra las mentiras, la intolerancia, el racismo, los secretos…” de responder a la pregunta de si la violencia de género entre personas del mismo sexo ¿Es una quimera o puede transformarse en una realidad?